"Pánico."
Corría entre los limpios pasillos del desolado lugar, debía ser rápida, no podía estar ahí y si descubrían lo que planeaba la capturarían. Izquierda, derecha, derecha otra vez y hacia al frente, conocía a la perfección el recinto, sabía dónde se encontraba su objetivo. Derecha dos veces, sabía lo peligroso que era aquel líquido de color rojizo contenido en el tubo de ensayo. Izquierda y adelante, sabía que la matarían después de eso, pero bebían pagar. Derecha y ahí está la puerta, sabía que todo se iba a ir a la mierda con lo que estaba a punto de hacer, pero no le importaba, porque ella sabía todo.
"Ellos deben pagar"
Se despertó confundida, sintió frío en su cara, la tocó, estaba húmeda, había llorado. Tuvo una necesidad de contarle a alguien lo que vio, quien fuera, pero no había nadie. Se distinguía la luz del amanecer y sin pensar mucho se dirigió hacia afuera del bosque. Caminaba lento, pensaba en todo lo que le ocurría, cuando la subieron al ascensor ella estaba semi-inconciente, por eso la cargaron, el odio que sintió al ver a la cara a esas personas era inigualable, se preguntó si alguien podría odiar igual. Estaba en el borde del bosque, cómo llegó ahí? Se escondió rápidamente, notó que las puertas estaban cerradas, pero aun así había gente en pie, aunque todos se dirigían a la finca. Le rugió el estómago, pero solo podía comer en la noche, además Minho mencionó que solo tenía un día de descanso así que ese día estaría completamente sola.
Al menos no pasarás otro momento tenso con él.
Tem tenía razón, le incomodaban bastante esos momentos, sin embargo no quería evitarlo, el muchacho le agradaba, y le hacía gracia que su amiga no entendiera por qué.
Otro suplico proveniente de su estómago la sacó de sus pensamientos; tenía hambre, sed, ganas de ir al baño y aburrimiento máximo.
-Creo que voy a morir.
-Pero trata de hacerlo en un lugar donde no te vean – Se asustó al escuchar la voz del corredor – Tienes suerte de que los garlopos estén desayunando, o ya te habrían visto, novata – Tenía una mirada indescifrable, como si quisiera lucir inexpresivo, imitándola, ocultaba algo? Talvez algo lo incomodaba o tenía malas noticias, esperaba a que no, no quería tener una relación aún más tensa con él, ya de por si le costaba soportar que la mirara como un bicho raro, o indagando algo dentro de ella, buscando su secreto.
Tierra a Him!
Se dio cuenta que se estaban mirando fijamente desde hace un minuto, y al parecer Minho también reaccionó, echándose levemente hacia atrás, se pasó la mano por los cabellos, pero no dijo nada, al igual que Hiems, que no sabía que decir para darle fin al incómodo momento.
-Tengo hambre – Otro rugido proveniente de sus intestinos le dio la razón.
-Primero que nada, sígueme, te tengo una noticia – Lo sabía, y no tenía buen presentimiento de eso.
Nuevamente detrás de la Finca, ahora sin ninguna molestia la muchacha comía su desayuno mientras Minho vigilaba. Estaban en una amplia depresión que se formaba entre el muro y la, aparente, estructura endeble, quedando fuera de la vista de ésta y del Área en general.
-Qué hacemos aquí? – Solo atinó a preguntar acerca de sus dudas cuando acabó de comer.
-Esperar – Se veía preocupado, como si estuviera a contratiempo, más que vigilar que no viniera nadie parecía que esperara a alguien. De la nada escuchó un ruido grave, como si viniera desde bajo de la tierra, que cada vez se hacía más claro y fuerte, sentía que temblaba, giró la cabeza hacia el lugar más cercano de dónde provenía el, ahora, estridente sonido; ella sabía que las puertas podían moverse, le costó creerlo, eso sí, pero no las había visto en eso; una puerta de cien metros de alto, hecha de piedra, que debería pesar toneladas, deslizándose hasta dar acceso al dichoso laberinto, era impresionante, cómo podía ser eso? Las puertas ya estaban completamente abiertas, sin embargo no podía dejar de mirarlas.
-Disculpa, Minho, tenía que ocuparme de algunos asuntos – Esa no era la voz del susodicho, al voltearse rápidamente se sorprendió aún más al ver a un joven alto, de cabello rubio hasta los hombros, tez blanca y una apariencia amigable. La miraba con naturalidad – Así que tú eres Hiems, no? – Su voz era correspondiente con su aspecto – Mucho gusto, me llamo Newt – Le dedicó una sonrisa ladina, y al parecer, se divertía viéndola.
-Después te presentas, shank, era necesario hacerse esperar?
-Ya te dije que estaba ocupado.
-No pudiste dejar las cosas a un lado por el momento?
-Se vería muy sospechoso.
-Es más sospechoso que yo llegue tarde a organizar a los larchos.
-Bueno, entonces deja de discutir y ya ve.
-Si no tuviera prisa…
-Minho, quién es él? – Interrumpió Hiems, no entendía por qué se veía tan relajado, se supone que debería ocultarla, sin embargo ahí estaba sin hacer nada, e incluso aliviado de la presencia de ese sujeto al cual no había visto en su vida, que ni siquiera le parecía familiar.
-Te explico después, novata – El corredor se levantó y se dirigió rápidamente hacia el centro del Área.
-Va a reunirse con los demás corredores – El muchacho de semblante amable respondió a la duda que tenía – Tienen que organizarse antes de salir – A pesar de lo cómoda que se sentía a comparación de cuando estaba Minho, le molestaba estar a solas con él comportándose tan amigable, siendo que con suerte sabía su nombre. Al parecer, Newt entendió esta molestia – Lo lamento, no te he explicado – Se aclaró la garganta – Como sabrás, Minho es corredor, desde que se levanta hasta la hora de la cena está ocupado, yo también tengo bastantes obligaciones, pero al menos estoy dentro del Área, así que este larcho me pidió que me encargara de ti. Me contó unas cosas bastante interesantes, es cierto que puedes recordar?
-No soy una niña pequeña para que me dejen encargada – Le molestaba de sobremanera que la estuvieran cuidando como si no supiera defenderse, desearía ser un larcho normal y convivir normalmente con los demás.
-Eh – Se veía sorprendido, como si no esperara esa actitud proveniente de ella – Lo siento, Him, pero es que es necesario…
-No me llames así – Se levantó de golpe, como amenazándolo, aunque con su voz sin rastro de sentimiento. Luego de un momento recuperó la compostura y volvió a sentarse –Lo siento… – Se sentía avergonzada, le molestó que alguien que no fuera Tem la llamara de esa forma, sin embargo ni ella esperó actuar así frente a la situación.
-No te preocupes, fue mi culpa – Cómo le hacía él para ser siempre tan agradable? – Ignoré lo que me comentó Minho acerca de que te molesta algo la cercanía de las personas.
-Solo no me gusta que me llamen así.
-Lo siento – Ambos se quedaron en silencio.
Siempre haces lo mismo cuando conoces a alguien?
La voz de Tem no sonaba como un reproche, si no como si estuviera divertida con la situación. Supuso que tenía razón, no podía hacer lo mismo con todas las personas que la rodearan, aunque solo fueran dos.
-Si puedo recordar – No esperó la respuesta de Newt – Necesito una libreta – Como si estuviera esperando le pasó una con un lápiz grafito.
-También me contó que te gustaba dibujar – Lo miró, cuántas cosas sabía ahora de ella? – Pero primero debemos ir a bosque o te encontrarán – Se levantó con algo de dificultad – Ahora están todos ocupados tomando desayuno, así que deberías empezar a correr de inmediato.
-No vienes? – La pregunta era estúpida, él de seguro tenía un montón de obligaciones antes de hablar con ella, además podía apostar que no había desayunado.
-Tienes que ir rápido, y yo tengo un pequeño problema con eso – Pareció desanimarse un poco, sin embargo después rio y continuó – Anda, apúrate, luego iré a hablar contigo – Asintió, pero antes de empezar a correr escuchó que la llamaba de nuevo – Toma, esta libreta es tuya – Dio nuevamente una afirmativa luego de recibir el objeto e inmediatamente salió corriendo lo más rápido que pudo.
No llevaba ni dos días en ese lugar y ya detestaba ese bosque, era aburrido, apagado, y nada de novedoso. Se subió a un árbol para evitar que alguien que pasara por ahí la viera y empezó con lo que, al parecer, era el único trabajo que podría ejercer.
Empezó dibujando la primera imagen que vio al llegar a esa nueva vida, de lo que había sido de la anterior no recordaba nada; quién era, qué hacía, quién era aquel al que odiaba tanto y por qué. Al desarrollar más los trazos se dio cuenta que había un persona que no recordaba, pero sabía que estuvo ahí, no ayudaba a cargarla, solo vigilaba, como si presumiera su autoridad. Estaba segura que esa persona notó que no estaba inconsciente, y peor, que le dedicaba una sonrisa burlona, como si la incitara a levantarse y romperle los huesos. Decidió dejar de pensar en eso, hizo una sombra en el lugar de esa persona y cambió de hoja.
Dudaba si dibujar el primer recuerdo que tuvo.
A ellos les interesan los "creadores", no tu pasado.
Tenía razón, de modo que omitió la visión de su niñez y pasó a la de ese día; trazó varias líneas rectas formando un camino, el correspondiente a su sueño. No sabía cómo lo memorizó tan bien; tenía la sensación de que si se encontrase ahí tendría una idea perfectamente clara de que dirección tomar para llegar al objetivo.
Ese salón.
El por qué quería causar tanto daño era desconocido para ella, y cómo sabía que estaba a punto de cometer algo horrible lo era aún más. Y ni hablar del tubo de ensayo que sostenía en la mano, aunque pensó que sería importante, así que lo dibujó.
En eso estaba cuando sintió unos pasos acercarse, se quedó quieta y esperó a no ser vista. Al sentir a la persona debajo de ella bajó sutilmente la mirada para percatarse que era Newt, le iba a llamar la atención cuando notó que sus pasos eran disparejos.
-Cojera?.. – El muchacho volteó al escucharla, lo que hizo que se sintiera extremadamente avergonzada, y de paso averiguar que era una total inadaptada social; no podía llegar a ser más estúpida de decir algo claramente ofensivo en voz alta.
-Qué haces ahí arriba?– La voz del rubio sonaba igual que hace un rato, como si no hubiese escuchado nada – Tuve que hablar con alguien después de que te fuiste, ahora tengo unos minutos libres – No sabía si bajar o no, o más bien, no quería bajar, él no se sentía ofendido? – Hiems, vas a bajar? – Dejó sus pensamientos de lado y bajó rápidamente, aún avergonzada – y bueno, a lo que vine; puedes contarme sobre tus recuerdos? – La miró atentamente, sin embargo ella no dijo nada, estaba algo encorvada y evitaba el contacto visual: Newt comprendió lo que le pasaba – Tranquila, no me molestó en absoluto – Su tono de voz y su sonrisa fueron tremendamente familiares para la heterocroma, le recordaban a los de un padre o un hermano.
Y de la nada se entristeció.
Sin embargo no mostró signos de esa tristeza – Seguro?
-Completamente – Volvió a sonreír – Así que no te preocupes.
No sabía si confiar en él, de por sí le agradaba, pero sentía que estaba mintiendo. Sin embargo no le dio importancia y le mostró los dibujos que había hecho.
Luego de analizarlos le pidió que se los explicara; ella obedeció omitiendo todos sus sentimientos involucrados, lo que le dio la sensación de no tener mucha información en general.
Al terminar Newt quedó pensando acerca de todo lo que Hiems le había dicho – Era como una cárcel o estabas de manera voluntaria? – La pregunta le sorprendió, no había pensado en eso; sin embargo sabía que había llegado al Área porque ella quería, supuso que estar en ese lugar era igual.
-Creo que quería estar ahí.
-Entonces por qué rompiste las reglas?
Otra duda.
-Tal vez me hicieron algo… – Estaba segura que su odio no era injustificado; pudo haber sido una traición o incluso el arrebato de algo, pero no podía afirmar nada hasta poder recordar.
Luego de conversar de algunas cosas, o más bien de recibir muchas preguntas de Newt a las cuales la morena solo respondía de forma concisa algunas, éste se retiró para no levantar muchas sospechas.
Le mencionó que ese día en la tarde llegaría el novato; sonarían las bocinas y dentro de una media hora surgiría de la Caja el novicio, más tarde de seguro que Minho y Newt le informarían al respecto.
Mientras tanto meditaba. Era necesario estar oculta? Quería explorar más a fondo el Área, ser útil en algo, vivir de manera "normal". Si tan solo vivir encerrados en un laberinto sin recuerdo de una vida pasada fuera algo normal…
Se distrajo tarareando una canción aprendida en algún punto de su vida. No sabía la letra, pero la melodía le agradaba.
La letra es bastante linda, sabes?
-Podrías enseñármela?
-Bien, pero ten en cuenta que es solo un recuerdo por noche – Sonreía con picardía.
-Mejor otro día, ahora necesito recuerdos importantes.
-Oye, eso es importante para mí!
Rio ante la rabieta de su amiga – Disculpa, Tem.
-No hay problema, Him – Ella también sonreía.
Las horas pasaron lento hasta que una alarma la estremeció; esa debía ser la bocina que anuncia al nuevo.
Esperó media hora, dos, tres, cinco, ya empezaba a oscurecer y seguía esperando la llegada del rubio. Estaría muy ocupado, aun siendo solo el co-líder. Media hora más; tenía hambre, estaba completamente oscuro, las puertas estaban cerradas y no había indicios de alguien en el bosque. Para distraerse jugó como niña; persiguió a una de esas lagartijas, las cuales Newt le aclaró que eran escarabajos, dio vueltas hasta marearse y trató de caminar en una línea recta, lo cual terminó en un raspón en el brazo, probó que tan rápido podía correr a través de los árboles, lo que también acabó en una caída y un pequeño golpe en la mandíbula, se asustó al ver al medo larcho en las Lápidas, y lo agendó mentalmente para preguntar después a que venía la terrorífica tumba. Escaló árboles hasta que se le cansaron los brazos y volvió a caer, esta vez en forma dolorosa sobre su espalda. En el lecho de hojas agotada esperaba aún la llegada de alguien, sin embargo nadie apareció, tomó en cuenta la posibilidad de haberse vuelto invisible, o que justo al salir del bosque Minho y Newt se olvidaron de su existencia, o acordaron dejarla morir; y por alguna razón eso último no le molestó, se dio cuenta que no tenía apego por su vida.
Pequeña suicida.
Si bien eso no era del todo cierto, tenía algo de razón, y justo cuando se resignó a su abandono y posterior encubrimiento de su cadáver, porque se supone que su existencia no debía saberla nadie, sintió unos pasos a unos cuantos metros de ella.
-Hiems! – La voz del corredor la alertó e hizo que saliera a su encuentro, a su lado estaba el co-líder del Área también buscándola. Al verla el primero sonrió de manera burlona y entre pequeñas risas preguntó – Cómo te hiciste todo eso? – Apuntando a sus evidentes heridas.
-Estaba aburrida.
-Acaso jugaste a caerte de los árboles?
-Más o menos.
Se hubiese reído de la cara de desconcierto de Minho, aunque de inmediato Newt la hubiese interrumpido – Lamento haberte dejado sola, pero se citó a una asamblea.
-Por el novato? – La cara de ambos le dejó en claro que no, que además le dejó un fuerte sentimiento de preocupación.
-Algo parecido – Le tendió una nota de papel que decía:
"No es necesario mandar un novato este mes"
Qué era eso?, se supone que si querían que ella estuviera en secreto no deberían levantar ninguna sospecha, pero deliberadamente les avisaron a todos acerca de la supuesta subida del novato solo para recibir una nota de por sí sospechosa.
-La asamblea discutió casi toda la tarde acerca de qué significaba esta mierda, de modo que con este larcho llegamos a una decisión – La voz grabe y seria de Minho captó su atención y le causó un ligero temblor – Mañana dejarás de ser un secreto.
Me cago en toda la mierda posible.
Y la idea de convivir con tantas personas le dejó de parecer atractiva.
Era ya de noche y todos los larchos dormían, sin embargo todavía había actividad en el lugar, que correspondía a los intentos del encargado de los corredores por alcanzar a la pelinegra que frenéticamente se había puesto a correr por toda el Área al saber la noticia, ni siquiera reparó en que podrían verla, ni tampoco se fijó que no había salida y tarde o temprano la alcanzarían. Ahora Minho ya no era para nada un problema comparado con todos los garlopos que roncaban cerca de la finca y que se vería obligada a enfrentar. El solo pensarlo la hacía correr más rápido, se cayó un par de veces pero se levantó rápidamente y siguió corriendo hasta que sintió un peso considerable que la arrojó al suelo y se situó sobre ella inmovilizándola.
-Escucha, Hiems, sé que es complicado pero entiende que debes acostumbrarte a… QUIERES DEJAR DE PATEAR?! –Minho sin abandonar su posición trataba de manera inútil calmar a la chica hasta que Newt se acercó cojeando con una bolsa de cuero en la mano.
-Hiem, has comido algo? – Como si se hubiese tratado de una palabra mágica o un comando de voz la susodicha se calmó de inmediato, dejando un silencio perfecto para que sus intestinos respondieran por ella – Si te calmas te la doy – Dijo el rengo mientras alzaba la bolsa con la que sería su comida, ella sin rechistar asintió y atacó el contenido que había en la bolsa, luego de comer hasta las migajas soltó un eructo digno de los constructores, que por suerte no despertó a nadie.
-Vaya señorita… – Minho se burlaba de ella pasando la mano por al frente de su cara como si le hubiese llegado un mal olor. Hiems solo lo ignoró y se dirigió a Newt.
-Por qué "Hiem".
-Es tedioso pronunciar la "s", además no puedo llamarte "Him" – El rubio respondió con esa cálida y a la vez sospechosa sonrisa – Es hora de ir al punto, sé que te complicará, pero será mejor que te adecúes de inmediato a enfrentarte a los Habitantes.
Como si hubiese hecho un click en su mente sintió ese impulso de correr que Minho frustró tomándola por los hombros y obligándola a seguir sentada en el suelo.
Era muy entrada la noche cuando volvía al bosque en compañía de Minho, éste estaba molesto por una razón que Hiems no alcanzó a descifrar. Caminaban en silencio; la morena no se atrevió siquiera a preguntarle al corredor por qué la acompañaba.
Aún estaba nerviosa por lo de enfrentarse a los habitantes, sabía que no le harían nada, Newt se lo aseguró
"No te preocupes, yo me encargaré de que no te hagan nada"
Y si ese sujeto no cumple con su palabra, también estoy yo.
Llegaron hasta su lugar predilecto para descansar, se tumbó sobre un colchón de hojas que hicieron un ruido sordo al recibirla, cerró los ojos y sintió un sonido similar a su lado.
-Hiems – La voz dura de Minho la asustó, sin embargo no abrió los ojos y respondió con calma.
-Si?
-Mañana quiero que te quedes cerca de mí todo el tiempo, entendido?
No respondió, estaba procesando lo que dijo; él quería protegerla? No, no podía ser eso, debía ser otra cosa, sin embargo no encontraba una alternativa, volvió a tener impulsos de correr lo más rápido que podía, escalar los muros, atravesar el laberinto por entre ellos, encontrar una salida y golpear a quien se le haya ocurrido dejarla a su cargo. Intentó calmarse, pensó que tal vez solo estaba cumpliendo el encargo que le habían dejado, si, tenía que ser eso. Ya calmada pudo responder con su voz libre de cualquier signo de ansiedad e inexpresiva como siempre.
-Entendido.
-Buena esa.
El sueño la estaba venciendo, y no hacía nada para contrarrestarlo, escuchó unos ruidos, claros como si estuvieran al lado, pero no les dio importancia; sabía que no eran reales.
"Realmente llegaste hasta aquí sola?"
"Vaya, que pequeña tan valiente"
"Ven, ahora me encargaré de tí"
En su momento ella fue un ángel, sabes?
(fin del capítulo tres)
Gracias!
Ya hay más seguidores :'3 (me volveré a poner gay)
Eri-reader 28: gracias :3 escribir a Minho es complicado x.x
Debby-Chan ackerman: gracias! Me alegra que te guste!
Sin nada más que decir (porque no sé cómo dar mensajes emotivos x.x ) me despido owo
Bye, que estén bien.
Megi.
