"Encuentro"

-Me encargaré de ti, así que ya no tienes que temer…

La bella mujer de cabellera castaña cobrizo atado en una coleta y ojos color miel enmarcados por unos lentes rojos la tomó de la mano y la guió a través del edificio.

-Te registraré de manera oficial, estarás en el grupo B, de acuerdo?

Su tono de voz era tan carismático, suave y amable que sentía que podría obedecerle en todo.

-Pero no te quedes callada, ya estás a salvo!

-Hiems!

Alguien la llamó su nombre despertándola otra vez, al abrirlos no pudo distinguir a nadie a su alrededor. Otro recuerdo, pensó, no le dio mucha importancia esta vez, era muy temprano, así que aprovechó para ir al baño a asearse, cuando volvió asegurándose de hacer el menor ruido posible vio a Minho durmiendo profundamente en el mismo lugar de la noche pasada.

Cómo fue que no lo viste?

Se acostó unos metros más alejada de él cerrando los ojos esperando conciliar el sueño, no quería permanecer mucho tiempo despierta, además quería recordar acerca de esa mujer.

Sintió ruido a su alrededor, pero no le importó, se entregó de lleno a sus recuerdos.

-Hiems, qué mierda acabas de hacer?!

-No te incumbe.

-Cómo puedes estar así de tranquila? Los mataste, arruinaste todo!

-No es la primera vez que termino con unos hijos de puta.

-Sabes cuál es el castigo que te espera, verdad?

-Lo sé, pero no me interesa en absoluto.

Abrió los ojos, esperando ver un bosque, pero se encontró en una pequeña e infantil habitación.

-Estoy soñando?

Recorrió el lugar con la mirada, no tenía nada fuera de lo normal; la cama donde había despertado, piso de alfombra, una gran ventana cubierta con unas cortinas color lavanda que no se atrevió a apartar para ver el exterior, el ambiente era cómodo, cálido. Pudo ver que era una niña en un espejo de cuerpo entero en la pared.

Salió del cuarto encontrándose con el mismo lugar del primer recuerdo, pero ahora era frío, estaba oscuro y el aire era pesado, daba la sensación de que el pequeño cuarto era un sitio completamente aparte de éste. Caminó un poco más hacia la puerta que parecía ser de la cocina cuando se detuvo de repente. Sentía murmullos del otro lado, era una voz de hombre, aunque se escuchaba sumamente distorsionada. Abrió la puerta lentamente para ver a un sujeto cubierto con una gabardina maltratada en posición fetal dándole la espalda.

-Hay que cuidar que no entre nadie…

Le recorrió un escalofrío. Esa voz le parecía familiar, y a la vez totalmente desconocida. Se quedó ahí, asomada en la puerta, congelada y temblando.

-Si llega a entrar alguien…

Hay que esconderse.

Quería hacer caso a ese pensamiento, pero no podía, no podía mover un músculo, como si fuese un animal caído en una trampa, que solo puede esperar a que lo encuentren los cazadores. Empezó a llorar de miedo.

Y emitió un quejido.

-Quién entró…?

La persona volteó rápidamente mostrando su rostro desfigurado; su ojo derecho estaba hinchado y cerrado, tenía cortes de cuchillos por todos lados y una quemadura en la mejilla. Su sonrisa lo desfiguró aún más.

-Hay que cuidar que no entre nadie…

Solo pudo gritar aterrada.

Se incorporó de golpe con la respiración agitada, llorando de nuevo. Miró a su lado para ver la bolsa de cuero con su comida, entonces recordó; ese día dejaría de ser un secreto. Se preguntó cómo la recibirían, si sospecharían de ella o simplemente la ignorarían, o si acaso Minho la cuidaría.

Hey! Para eso estoy yo!

Cierto, después de todo era bastante autosuficiente como para que la vigilaran todo el tiempo, incluso tenía una idea del uso de artes marciales, solo tenía que entrenarse un poco basándose en su memoria muscular.

Aprovechó un pequeño claro del bosque para practicar, si bien se sentía algo paranoica al hacerlo, también le ayudaba a sentirse más segura. Se sorprendió al darse cuenta que, aunque usaba los brazos como apoyo y contrapeso, su técnica se basaba mayoritariamente en patadas. Sin embargo aún era algo tosca en sus movimientos, se arrepintió de no haber hecho eso los días anteriores para pulir más su estilo.

Estuvo toda la tarde en eso cuando se dio cuenta de que no había comido, ni registrado sus recuerdos. Un escalofrío la recorrió al acordarse de ellos.

-Tem, ese hombre es real?

-Ya no.

Era de esperar que su respuesta no la tranquilizara, ella no era sutil, era directa, aún si eso incluía herir a otras personas. Luego regresaron a su mente las imágenes de la mujer pelirroja y su discusión con alguien que no pudo recordar.

Apenas hizo unos bocetos a la rápida, después haría los detalles, no se sentía con ánimos en ese momento; seguía con la incertidumbre de qué había pasado con ese hombre, cómo fue que sobrevivió a eso, podría ser que ese fuera el origen de su cicatriz, sin embargo, no podría saberlo, Tem no le diría nada, la conocía.

Finalmente llegó la hora, Newt fue a buscarla junto con Minho, según éste, por precaución a que volviera a escapar.

Cada paso hacia el límite del bosque le parecía una tortura, cada crujir de hojas en el suelo que pisaba, los intercambios de mirada de los que parecían ahora sus verdugos, los escarabajos siguiéndola, la tenue luz del atardecer que empezaba a desvanecerse, todo a su alrededor hacía lo posible para aumentar aún más la ansiedad que tenía. Sólo había visto a los "larchos" en la noche mientras dormía, no pensó nunca en que se encontraría cara a cara con ellos, aunque en ese momento se dio cuenta que era un pensamiento completamente inmaduro; a pesar de que había sido un secreto por el periodo ridículamente corto de dos días sabía que tarde o temprano, en este caso, temprano, su existencia sería conocida, sin embargo no sabía cómo actuar, podría ser amenazante, para que no la molestaran, o amable, para no hacer enemigos, o podría ser realista y actuar como ella, actuando indiferente con todos. Newt dijo algo pero no lo escuchó, ni siquiera volteó a mirarlo, seguro diría otra cosa poco beneficiosa para ella, y suficientemente nerviosa estaba como para seguir alterándose más. Pensó que podría haber gente amable ahí, por supuesto, en todas partes había gente así, aunque también hay idiotas en todas partes del mundo.

Demonios.

-Hey! Novicia! – Minho logró hacerla volver a tierra gritándole casi en la oreja – Presta atención, shank!

No alcanzó a preguntarle al moreno por qué puso en peligro a su tímpano cuando notó un conjunto de unas diez personas al frente de ella de las que pudo destacar a un muchacho de piel oscura y al sujeto de aspecto desagradable que había visto hace unos días.

Se había perdido de algo? Le dijeron que vería a los demás en la finca no en el bosque. El grupo no la miraba con odio, o desconfianza, o con armas punzantes en las manos.

-Ellos son los encargados de los distintos trabajos que se hacen aquí, y él – Dijo Newt apuntando al que más destacaba de ellos – Es Alby, el líder.

-Y por qué están aquí?

-No escuchaste lo que te dije? Ya le hemos avisado a los demás que estás en el Área, así que te están esperando; ellos están aquí para imponer orden.

No puso atención, si los demás la estaban esperando sería algo bueno, o eso quiso creer, se preguntó si habría otro tema de conversación en ese comedor. Su ansiedad y nerviosismo se sustituyeron por incomodidad; si tanto le disgustaba estar entre unas cuantas personas, sería aún peor al llegar a ese lugar. Luego de presentarse comenzaron a caminar, nuevamente empezó a sufrir cada paso, estaba concentrada en mantenerse firme y evitar salir corriendo cuando sintió un aire tibio en su cuello que la hizo apartarse levemente conservando los escalofríos.

-Recuerda lo que te dije –Después de susurrarle al oído Minho se volvió a alejar actuando como si nada pasara, dudó si en verdad iría a protegerla, sin embargo al escucharlo se tranquilizó de inmediato, no había ningún deje de rencor en su voz, como las veces pasadas, e incluso mantenía su palabra. Acortó levemente la distancia entre ambos, un par de centímetros casi imperceptibles, pero que para ella significaban mucho.

Dentro de esa nueva seguridad no se dio cuenta cuándo había llegado a la puerta del lugar – Lista? – La siempre presente cortesía de Newt. Cruzó miradas con su, ahora, protector. Una vez segura asintió. Alby abrió la puerta, Hiems respiró profundo.

El comedor quedó en silencio, había mesas largas con varios hombres que, en vez de estar comiendo como deberían, tenían sus miradas clavadas sobre su persona.

No tienen nada mejor que hacer?

Al parecer no, se pegó un poco más a Minho, quien daba una mirada severa por todo el lugar, y no sólo era él, Alby y Newt también, ayudándola a permanecer firme, aunque no evitó que del rumor general que se había armado saliera la primera voz expresándose de una manera…

-Oye, es guapa, ya la reservaron?

Patética.

Hubiese dicho irrespetuosa, sin embargo esa palabra combinada con su, ahora, nacida rabia quedaba mejor, y las risas que provocó el irritante comentario no ayudaban a garantizar la integridad física de aquel idiota.

Garlopo, como dicen aquí.

-Escuchen, larchos, esta chica desde ahora será parte de Área, y podría ser incluso más importante que alguno de ustedes, de modo que le hacen algo y yo personalmente me encargo de partirles los dientes, entendido? – Una vez más Minho intervino a tiempo para ayudarla a mantener su equilibrio emocional, para después alterarlo empujándola suavemente hacia adelante, dejándola al frente del grupo de los encargados.

-Preséntate – Alby le habló por lo bajo. Asintió mirando a los que ahora serían sus compañeros, algunos la miraban con sorna, otros con un odio poco disimulado, y por último, como supuso anteriormente, unos sonriéndole dándole la bienvenida.

-Me llamo Hiems.

Luego de esa tortura se sentó por fin a comer algo decente junto con los demás encargados, Alby le había explicado que ese sería el único día en el que tendría el beneficio de ser cuidada por casi todas las autoridades del Área, lo que ella tenía bastante claro, además aunque tuviese el beneficio por el resto de sus días no volvería a compartir mesa con la persona al frente suyo, trató de acordarse de su nombre; Gally, el encargado de los constructores.

El ambiente era tenso entre ambos, comían sin mirar su plato ni despegar su mirada del otro. Sabía que convenía tener más amigos que enemigos, pero no estaba dispuesta a ser una cínica, ni fingir educación.

-Sabes, no sé si es por la transformación o porque es muy obvio, pero sé que ocultas algo.

-No me importa en absoluto.

-Entonces si ocultas algo?

-Todos ocultan algo, tu, por ejemplo, tu inteligencia.

-Ten cuidado con lo que dices, podrías terminar como el medio-larcho.

-Dudo que sea por parte tuya, eso sí.

-Quieres probar? Tenemos listo el círculo para la fiesta.

-Una fiesta? Acaso soy importante?

-Realmente no, de hecho, eres insignificante, pero es una buena excusa.

-Y qué se supone que es eso del circulo?

-Lo veras después.

La conversación se vio cortada por la oportuna intervención de Alby, que le explicó a Hiems que el día siguiente empezaría a trabajar en el Matadero con Winston.

-Es la tradición que los novatos empiecen conmigo – El susodicho era bajo y musculoso, tenía la cara cubierta de acné y sonreía de una forma pícara – Me gusta verlos vomitar – Su antes "amigable" sonrisa ahora le producía cierto temor.

Toma nota: mantener distancia de Winston.

Acabó de comer cuando un niño regordete se sentó como si nada en la mesa. Por un momento le pareció ser la única que lo veía ya que incluso Zart, que estaba comiendo a su lado no le prestó atención, tampoco era una alucinación, o eso creía, su mente podía jugarle bromas pesadas, pero ese muchachito de unos trece años no era una de ellas.

-Qué quieres, Chuck?

Por fin alguien le habló al niño, éste, como respuesta, solo miró sonriente al líder, quien había sido el primero en dirigirle la palabra.

-Se supone que yo debo guiarla, ya que es la novicia.

Le sorprendió lo alegre que era, que, de una forma que no podría describir, contrastaba con la tristeza natural de su cara. Ella había visto varios niños de su edad, aproximadamente, pero él era el único que se veía realmente infantil, lleno de vida, como si fuera una persona normal, viviendo en un lugar normal, sintió que no encajaba en el lúgubre lugar.

-Hay que organizar eso después, aunque tomaré en cuenta tu sugerencia.

-Anda, Alby, estoy seguro de que le agradara!

No tuvo que voltear para sentir la mirada penetrante de Minho, no le molestaba en absoluto dejar que ese niño la guíe, es más, hasta le agradaba la idea, sin embargo parecía que el encargado de los corredores no compartía su opinión.

Chuck la miró directamente por primera vez, dejando ver su azulada mirada. Fue como si le preguntara su opinión al respecto.

Te ayudaría a relacionarte más rápido con estos sujetos.

De no ser porque al estar en un lugar aislado es más seguro conocer a los que serían sus compañeros por quién sabe cuánto, no le importaría en lo más mínimo forjar lazos con los demás, sin embargo la situación lo ameritaba.

-Me gustaría – Tanto Alby, como Newt y Minho voltearon a verla rápidamente, con lo inexpresiva e introvertida que era les extrañó que revelara de inmediato su preferencia – Tal vez me lleve bien con los demás.

-Cierto – El líder fue el primero en hablar – Bien, Chuck, te quedas a cargo de la novata.

Dicho esto todos se levantaron de sus asientos, la cena había terminado. Varios de los Habitantes estaban entusiasmados, parecía que estaban organizando algo, no pudo captar ninguna conversación, así que recurrió a su guía – Siempre están así de felices?

-No siempre, ahora se están preparando para la fiesta, no te lo había dicho Gally?

-Cierto, pero no le presté mucha atención…

El ambiente era alegre, en la noche la estatua en el centro de la convención parecía arder más de lo que normalmente haría, todos en el lugar eran muy hábiles, algunos tocaban tambores hechos de madera y cuero, otros bailaban al son de estos con llamativos movimientos basados en saltos y vueltas, pero los que más le llamaban la atención eran unos malabaristas que daban a conocer toda su experiencia en el arte usando antorchas encendidas.

Habitantes bebiendo licores, riendo, conversando alegremente…

Parecía que no tomaban en cuenta su existencia, y le fascinaba la idea de estar así por, al menos, esa noche. Un coro de gritos llamó su atención, estaban varios muchachos agrupados en un círculo alrededor de un espectáculo que no ´podía ver por causa de éstos.

-Ven! Esto te encantara! – Chuck corrió hacia el conjunto de personas, y ella, a pesar de no querer acercarse mucho con tal de no ser vista, terminó abriéndose paso por entre la muralla de personas junto con el ojiazul. Lo que había del otro lado era un par de Habitantes peleándose dentro de un círculo dibujado en la arena.

-Creí que estaba prohibido hacer daño a otro Habitante.

-Sí, pero esto es algo así como un deporte.

El niño se veía divertido, y ella lo estaba también, los movimientos de los peleadores, el ver que no había ningún tipo de rencor, que reían cuando los sacaban del círculo le parecía realmente interesante, que sin darse cuenta terminó dando un paso dentro de la zona de pelea.

-La larcha quiere pelear!

-Pero si es sólo una nena!

Las risas a su alrededor la hicieron reaccionar y darse cuenta de la situación en la que se encontraba, pensó en dar un paso hacia atrás, pero los larchos detrás de ella no estaban dispuestos a dejarla salir. Miró hacia al frente y notó que su oponente obligatorio sería el mismo sujeto que hizo el comentario patético en la Finca.

-Mira a quien tenemos aquí! La novicia! – Le sorprendió saber que el mero tono de voz de alguien podía irritarla – No te preocupes, seré amable contigo…

Le temblaron las extremidades, no por miedo, si no por ansiedad, realmente quería dejar fuera de combate a ese imbécil. Dio otro paso dentro del círculo, posicionándose lista para atacar.

Disfrutaré esto.

No, Tem estaba aparte en este asunto, Hiems disfrutaría cada golpe dado.

No fue difícil vencer a Tess, quién le dijo su nombre luego de ganarle, solo requirió algo de técnica, la fuerza física y, sobre todo, el factor sorpresa de su ataque ya lo tenía. La situación se complicó al tirar a su oponente fuera de la zona de combate, ya que inmediatamente después Gally hizo acto de presencia recordándole lo que habían acordado en el comedor.

De haber poseído a la técnica de su lado hubiese podido ganar, aun cuando el constructor tuviese mayor fuerza física. Pero para su sorpresa éste tenía una buena manera de pelear dejándola fuera de combate, no sin antes haber intercambiado golpes, y, en el caso de la heterocroma, patadas. Le molestó la sonrisa burlona del ganador, no se le ocurrió ningún comentario para salvar su herido orgullo.

Volvió a ser una expectante más, notando como a pesar de que varios entraban a la arena solo Gally salía victorioso de todas. A su lado, mirando y hablando hasta por los codos Chuck le comentaba cualquier cosa acerca de los que salían a pelear, Hiems aprovechó de su extrema comunicación para preguntarle acerca del medio larcho.

-Unos de los intentos de salir de aquí fue bajar a alguien con una liana por el lugar de donde llega la caja, pero descubrimos que fue una mala idea cuando algo lo cortó por la mitad.

Le asustó la indiferencia del niño al relatar la muerte de un compañero, y más que su indiferencia, le afecto como su infantilidad había desaparecido de repente, sin embargo decidió seguir preguntando, esta vez, por la transformación de la que había hablado Gally.

-No puedes saber eso todavía.

Intentó seguir preguntando, sin embargo otro Habitante la retó a entrar en el círculo. Así pasó hasta agotarse, a veces ganaba y otras perdía, cada persona con la peleaba tenía una técnica totalmente diferente a otra, unas más hábiles que otras.

Se apartó un poco para descansar. La fiesta se seguía viendo muy animada, la arena dejó de tener tantos espectadores, así que podía ver a los contrincantes desde donde estaba. Chuck se le acercó para hablarle de nuevo, ella se limitó a escuchar. Le contó acerca de cómo había llegado al Área, de lo mucho que había temido, incluso que plopuseó sus pantalones toda la primera semana y que casi se puso a llorar cuando supo que sería el novato por dos meses.

-Por eso me emocioné cuando dijeron que sí había un novato.

No respondió, estaba distraída en sus pensamientos. Se preguntaba si sería así siempre, si la ignorarían o la tratarían como una más. Sin embargo ese pensamiento era una milésima parte de lo que realmente sentía al estar en ese lugar, lo que más le preocupaba era la sensación de no tener que estar ahí y sobre todo; que debería escapar. No era una decisión, era un presentimiento; estaba planeado que escaparan…

Reaccionó levemente, no supo cómo llegó a esa conclusión tan apresurada, se preguntó si podría comentarla con alguien, pero de inmediato se arrepintió, no quería que desconfiaran más de ella, aunque solo sea comentarla a una persona…

-Minho entrará al círculo?

El niño interrumpió su parloteo para exclamar sobre lo que estaba a punto de ocurrir; Minho desafiando a Gally.

Fueron unos de los primeros en ir a ver de cerca lo que estaba pasando, pues casi de inmediato, como en el principio de la fiesta, se había formado una pared de personas ansiosas por presenciar el espectáculo.

Si bien nunca había visto al par de encargados interactuar entre sí de forma más profunda supo con solo mirarlos que no se llevaban bien.

Después de todo nadie parece llevarse bien con Gally.

El primer golpe fue de Minho, que fue tan fuerte que Hiems pensó que ganaría de inmediato, sin embargo su contendiente se levantó de inmediato y arremetió de un empujón cayendo ambos al suelo.

-Por qué quiso pelear de la nada?

El corredor pateó desde el suelo apartándolo de sí para luego incorporarse de un salto.

-En verdad no sabes por qué?

El constructor atacó a ras de suelo, haciendo que su contrincante priorizara su equilibrio por un segundo, que aprovechó para contraatacar. Sin embargo no alcanzó para que su golpe sea completamente efectivo.

-No, me perdí de algo acaso?

Se sorprendió al notar que Minho usó el mismo movimiento que ella hizo su primer día en el Área, sin embargo a falta de práctica fue fácilmente evadible por parte de Gally, que aprovechó para asestarle un puñetazo en la cara.

-Es obvio, sabes?

Respondió rápidamente con una patada a la altura del pecho, empujándolo casi un metro más atrás, poniéndose en guardia ofensiva en el corto lapsus de tiempo que había ganado.

-Tocaron a su protegida.

Recién al escuchar ese comentario puso real atención a los comentarios a su alrededor. Los larchos hablaban del comportamiento de Minho en la Finca, sobre como la había defendido y el que estuviera a su lado durante toda la cena. No tuvo que voltear para darse cuenta que varios la estaban mirando, tomó a Chuck del brazo y lo arrastró fuera del sitio sin importarle que éste pataleara por ver el final de la pelea.

-Ya sabes que Minho ganara…

No se dio cuenta que dijo eso, no le importó, le preguntó a Chuck donde podía dormir, luego de recibir las indicaciones se escabulló sin ser vista hasta llegar a la Finca, en donde descansó si dormir.

-No tengo sueño.

-La experiencia fue muy perturbadora? – de nuevo el tono burlesco de Tem, aunque ese era el único que le agradaba

-Sí.

-Que directa…

Estaba tan cansada que posiblemente no soñaría, y eso era lo mejor, habían sido demasiadas emociones por un día.

(fin del capítulo 4)

-Megi, te atrasaste una semana!

-Pero es que tenía tarea D:

-Y solo a ti se te ocurre empezar a publicar cuando empieza el año escolar verdad :c

es una moraleja, no comiencen una historia cuando saben que estarán ocupados en otra cosa ewe

Otra cosa; ya sé que en el libro no mencionan nada de la fiesta como en la película, pero decidí incluirlo porque me gustó la idea.

Sin nada más que decir, aparte de que me agradó hacer sufrir a Hiems me despido!

bye, cuidense

Megi.