"Preguntas"
Se encontraba en un mar de obscuridad, no había arriba ni abajo, flotaba en la nada misma, sin ver, oír, oler ni tocar nada.
-Dónde estoy?
No escuchó su voz, no salió más allá de sus pensamientos. Cerró los ojos esperando descansar, o, tal vez, ya los tenía cerrados. Sintió una especie de murmullos a su alrededor, lejanos. Captó algo; truenos, lluvia. Le preocupó, sin embargo siguió descansando en ese vacío.
-No lo lograrás.
-Quién te dice que no?
-Morirás siendo inútil.
-Soy fuerte.
-No lo suficiente.
-Soy más fuerte que tú, que todos en ésta sala, así que témeme, porque dentro de un año…
-…
-Me encargaré de asesinarte.
Los rayos del sol directos en su cara se encargaron de despertarla. Se talló pesadamente los ojos, a pesar de haberse dormido temprano anoche tenía mucho sueño.
Anoche…
Recordaste tu trauma con todos estos sujetos?
-Cállate Tem…
Reaccionó de inmediato observando a su alrededor, esperando a que nadie la haya escuchado. Los Habitantes se empezaban a levantar, ninguno le prestó atención por el momento. Aprovechó para ir rápidamente al baño y luego a desayunar. Si mal no recordaba ese día empezaría en el matadero con Winston. Esperaba tener un estómago fuerte para no darle en el gusto.
Con quién hablaba en ese recuerdo?
Tem hizo como si no la escuchara.
Decidió intentarlo otro momento, se le hacía frustrante que ni sus compañeros, ni su amiga respondieran sus dudas, la hacía sentir el doble de ignorante.
-Básicamente, yo misma me oculto cosas…
Recordó su libreta, la que había dejado en el bosque, tenía que escribir el diálogo antes de que se le olvidara, así que casi entrando a la Finca se largó a correr para buscarla. Escuchó un par de murmullos detrás suyo, aunque no les hizo caso.
La encontró casi de inmediato, sin esperar grabó la conversación, desearía haber tenido imágenes, sin embargo solo estaba esa interminable obscuridad.
Volvió, esta vez un poco más calmada, al comedor a recibir su desayuno, buscó con la mirada a Minho, al no encontrarlo decidió sentarse con Newt para comentarle acerca de su recuerdo, le entregó el objeto para no perderlo y terminó rápidamente su ración de comida sin hablar mucho para después retirarse apresuradamente, debía ir a trabajar.
El matadero en cuestión era una pequeña estructura con dos entradas en paredes paralelas, no tenía puertas ni ventanas, una antorcha alumbraba el siniestro lugar, el cual tenía manchas de sangre en el suelo. Se preguntó si acaso sería también una sala de torturas, pues el ambiente le vendría muchísimo. Sin embargo lo que más le incomodó, aparte de los trozos de carne ordenadamente colgados en un rincón del lugar, fue el carnero muerto suspendido sobre el suelo gracias a un gancho en la pierna.
Tragó saliva, sabía lo que venía, y recordó que no tenía una muda de ropa.
Bueno, deberás parecer una asesina serial en la finca.
Winston le fue enseñando cómo despellejar al animal, dejando que ella siguiera. Hacía el trabajo medianamente bien, de paso agradeció a su estoicismo por evitar que pusiese cara de desagrado.
La cara de Winston es peor.
Tenía razón, ya que se notaba que disfrutaba de su trabajo, tal vez demasiado…
Terminó su faena una par de minutos tarde de lo que, según el encargado, debería haber terminado. Lo que siguió fue el cortar ese montón de carne, separar los trozos, dejar en un tiesto aparte los órganos y como último separar la piel pegada al cráneo.
Al acabar, sin vomitar nada, la dejaron alimentando al resto de animales que se encontraban en la granja que a su vez estaba al lado del siniestro lugar.
Sabrán que van a morir?
Era mejor dejar de pensar en eso, había otro muchacho a su lado ocupado en lo mismo, la miró un rato, luego se acercó a hablarle. Se llamaba Demián, era de estatura promedio, tez trigueña, ojos negros y cabello castaño, se veía como de unos dieciséis años. Le contó acerca de sus compañeros, aunque solo entendió lo general, Gally es un idiota, Alby era duro, pero un buen líder, Zart era un buen tipo, Newt era un buen consejero y guía, Minho era un cascarrabias y Chuck era algo así como la mascota del Área.
-Sabes algo acerca de la transformación? – Seguía teniendo dudas sobre eso, de modo que no perdió oportunidad de preguntar, aun si sabía que no le contestarían.
-Sí.
-Podrías decirme algo sobre eso?
-No.
-Por qué no?
-Todo a su tiempo, novicia – No le sorprendió la negativa, se preguntó cuándo sería el día en el que le revelaran todo, o al menos, esa duda explícita – Apropósito, quién te contó eso?
-Gally lo mencionó, dijo que pasó por la transformación.
-Cierto, a Gally lo picaron…
-Qué dijiste?
-Ah! No, no fue nada! Sólo pensaba en voz alta…
Decidió indagar más sobre el tema, si sacaba la suficiente información podría conectar hilos y averiguar ella misma de que se trataba, o eso pensó.
-Cómo era Gally antes de la Transformación?
-No lo sé, yo llegué después de eso…
-Cómo sabes entonces que solo es una mentira?
-Sólo lo sé y ya…
-Hay otros picados en el lugar? – Ya no le importó si dejaba en claro sus intenciones, no quería que le siguieran ocultando nada más.
-No es algo importante…
-Quién les hizo eso? – Cada vez se sentía más segura, como si se fuese volviendo más grande e intimidante.
-Yo… no los he visto – Se sorprendió, Demián acababa de confesar algo netamente real, aprovechó esa fisura para insistir aún más.
-Sabes quienes son, verdad?
-No…
-Penitentes? – La idea le llegó de la nada, y por un momento pensó que podía tener razón. El muchacho palideció al escucharla, pestañeó varias veces para acomodar sus ideas, después de un rato solo pudo articular una pregunta.
-Cómo sabes de ellos?
-También me los mencionaron.
Comenzaba a oscurecer, terminaron en silencio su trabajo para llegar rápido a la Finca, cuando ya estaban llegando divisaron un grupo de unos seis Habitantes que, por lo visto, esperaban a Demián, éste antes de correr hacia ellos le dijo en un tono frío – Das miedo.
Siguió caminando al mismo ritmo con su semblante carente de emociones hacia el punto de encuentro, al entrar vio a Chuck solo en una mesa comiendo, recogió su porción de carne, la cual estaba segura que era la que ella cortó, para sentarse al lado del niño.
-Cómo estuvo tu primer día de trabajo? – El ojiazul se apresuró a preguntar sin que le importase tener la boca llena de comida.
-Bien.
-No vomitaste?
-No.
-Eso explica la cara de Winston – Rió – Entonces trabajarás ahí.
-No lo creo.
-Por qué no? Normalmente los que aguantan terminan trabajando en el matadero.
-Me demoré unos minutos en faenar la carne.
-Ah… en qué estación estarás mañana?
-No lo sé, creo que en los Jardines.
-Eso es fácil.
-Y tú dónde trabajas?
El muchacho sólo se encogió de hombros, se notaba que no quería hablar de eso. El momento de silencio no duró prácticamente nada, ya que de inmediato volvió a parlotear sobre cualquier cosa. Ella no le prestó mucha atención y lo interrumpió, de nuevo, buscando alguna respuesta.
-Chuck, qué tienen que ver los Penitentes con la Transformación?
-Uyyyy, ese no es un buen tema para tratar aquí.
-Y cuándo es bueno tratarlo?
-Nunca.
Trató de convencerlo por las buenas de que le revelara algo, un mínimo detalle, por lo menos.
-Chuck, quiero saber que les pasa cuándo sufren la Transformación.
-Quedan como Gally.
-Feos y desagradables?
El muchacho por poco escupe el sorbo de agua que acababa de echarse a la boca, una vez consiguió tragarlo dejó escapar una pequeña carcajada.
-En parte sí – En la Finca todo el ambiente se veía mucho más normalizado, ya casi nadie le prestaba atención, de no ser por las miradas provenientes del grupo de Demián, se sentía bastante a gusto en comparación con la noche anterior – Hiems, no te cambiarás de ropa después? – Se preguntó a que venía eso cuando se dio cuenta que estaba manchada de sangre en todo el torso – Pareciera que hubieses matado a alguien.
Te lo dije.
-Sólo ayudé a despellejar y cortar en trozos a un inocente carnero.
-Un delicioso carnero, diría yo – Dijo mientras masticaba un trozo de la carne.
-No sé si tenga más ropa.
-Hoy llegó la caja con suministros, había ropa de "chica" para tí.
-Por qué "chica"? – Preguntó imitando las comillas que había hecho el niño con los dedos.
-Porque se veía igual a la de nosotros, pero venía amarrada con una nota que decía "para la chica".
-Supongo que respetan mi privacidad.
-Qué privacidad?
-No lo sé, con suerte recuerdo mi nombre, sólo que sé que las chicas tienen privacidad.
-Si tú lo dices… la verdad queríamos ver todo lo que tenía, pero Alby y Newt nos la quitaron.
-Cuándo fue eso?
-Al medio día, creo estabas despellejando al carnero en ese momento.
Terminó de comer, cuando fue a dejar los platos Chuck desapareció, ella se dirigió hacia Newt para pedirle el envoltorio que le habían mandado "los creadores", como les llamaban.
-Justo te iba a buscar por eso, espera aquí – El rubio subió por una escalera de caracol, que ella se quedó viendo hasta donde alcanzaba la vista, se preguntó que habría arriba, y si acaso podría subir.
Espera a que te dejen, no quiero que nos regañen.
Hizo caso y esperó pacientemente, cuando por fin bajó Newt le entregó las que serían sus pertenencias, también trató de entablar una conversación.
-Trabajaste bien hoy?
-Creo.
-Esa no es una respuesta confiable – sonrió – Mañana irás a los jardines.
-Entendido, haz visto a Chuck? – Le había extrañado que alguien tan hiperactivo desapareciera de la nada.
-Me parece que hoy le toca lavar los platos.
-Ah – Tal vez era personal de limpieza y por eso le molestaba hablar de su trabajo, luego recordó al corredor, se preguntó por qué no lo había visto en todo el día – Y a Minho?
-Él terminó de comer, debe estar afuera.
-Gracias.
Se encaminó hacia las duchas con la ropa que ahora le pertenecía bajo el brazo, al desenvolverla dentro del cubículo pudo apreciar varias mudas de ropa, y escondidas entre éstas había ropa interior, sujetadores y varios útiles de aseo. Agradeció que los creadores hubiesen ocultado todo eso y que el par de líderes evitaran que el resto de habitantes lo husmeara.
Dejó correr el agua fría por su cuerpo, había recibido un peine, lo que le era muy útil, ya que de lo contrario debería cortar su cabellera. Consideró que era algo superficial el no querer desprenderse de ella, pero simplemente no le animaba pensar en eso. Se vistió adentro del cubículo, dobló el resto de la ropa para volver a amarrarla. Se ató el cabello con una liga, al salir buscó en las repisas altas la ropa que había estado usando la noche que llegó, pues si mal no recordaba, Minho le había dicho que la dejara ahí. Después de verla tuvo que subirse a un banco para alcanzarla, dobló todas las prendas y se calzó su par de botas que estaban con éstas, las zapatillas las dejó en la misma repisa.
Supongo que tu ropa la lavarás tú, verdad?
Una vez más tenía razón, no dejaría que un montón de chicos tocara sus ropajes. Los guardó en un pequeño cajón en un rincón y salió a buscar su lecho.
-Winston me contó que das miedo.
Por primera vez en el día oyó la voz de Minho, quien ya estaba acostado en el suelo.
-Y por qué? – Ni siquiera le preguntó el por qué no lo había visto, sabía que era un hombre ocupado
-Le da miedo que no hagas ningún gesto.
-Él no se da cuenta de la sonrisa maniática que hace cuando trabaja?
-Hm! Parece que no – Sonrió un poco de lado y posó su vista en ella por primera vez en el día – Con quién hablabas en tu recuerdo?
-Ya hablaste con Newt?
-No, pero en la mañana estabas hablando dormida, dijiste algo de que eras fuerte y que matarías a alguien.
-Estaba en un vacío, no pude ver ninguna imagen.
-Ya veo.
El Corredor se quedó pensativo, mirando un punto en la nada, se veía como si tuviese muchas cosas que decir y a la vez ninguna, a pesar de estar en el suelo daba una impresión de poder, de respeto.
-Minho…
-Dime.
-Te puedo dibujar?
Se levantó que golpe con una cara de desconcierto mejor que la del día anterior – Qué?
-Qué? – No supo por qué se sorprendió tanto con una sola pregunta.
-Por qué me quieres dibujar?
-Porque… – Se cortó, ni ella misma sabía la razón concreta – No lo sé.
-Entonces no – La miró con una sonrisa burlona, como esperando la razón.
Si quieres yo le digo.
Definitivamente no. Si dejaba a Tem mucho tiempo libre podría causar una guerra en el Área, debía pensar en otra cosa. Por otro lado Minho ya se veía muy narcisista como para aumentarle aún más el ego, sin embargo si lo ofendía no se dejaría, debía pensar muy bien sus palabras…
Vamos, quiero ver cómo reacciona!
Por un momento la idea le pareció atractiva, aunque no la tomaba del todo en cuenta…
-Y…? – Él se impacientaba, de cierta forma empezó a detestar esa risa burlona, quería borrársela de la cara.
Vamos, shank!
Y para colmo Tem se adaptaba mejor al lenguaje que ella, meditó un poco, finalmente escogió hacerle caso, como siempre.
-Porque me pareces atractivo.
En su cabeza escuchó la carcajada extremadamente frenética de su amiga al ver la cara de Minho, por su parte, ella sonrió de manera casi imperceptible, de haber podido se estaría riendo incluso más fuerte en el suelo. En cuanto a él, estaba mirándola con un gesto mezcla de confusión, vergüenza e impresión, su expresión dura se había desvanecido por completo, y Hiems se sentía bastante contenta con el resultado de su broma.
Al ver que no reaccionaba decidió irse a dormir antes de que pudiese salir herida – Si quieres me dices mañana – Al retirarse sólo escuchó la voz de Tem felicitándola.
Incluso usas la ironía! Estoy tan orgullosa!
-No es que tampoco sepa hablar, Tem.
-Hey! No te enfades!
Se recostó en el suelo con la vista en el cielo, se preguntó el por qué la temperatura era siempre la misma, habría llovido alguna vez ahí? Otra pregunta agendada para el día siguiente.
"-Hasta dentro de un año."
-Qué…? – Sintió el sueño como un parpadeo, realmente había dormido? Su cuerpo no sentía el descanso, se levantó pesadamente, se sintió como una especie de zombie somnoliento en busca de alimento. Al igual que los demás Habitantes se dirigió sin ánimo alguno hacia la Finca, actuando como una autómata hasta que notó al ex-novicio sentarse a su lado con una energía notoriamente mayor a la suya. Esta vez se encontraba más callado, lo que le llamó la atención, pero no lo suficiente como para preguntar, sólo se dedicó a disfrutar el silencio.
El día en general no fue muy diferente al anterior, trabajar en los jardines era fácil, y le agradaba mucho Zart; era callado, pero respondía todas sus preguntas; le explicó sin menor problema de que se trataban todos los trabajos, descubriendo, de paso, que Chuck era un Fregón, también le contó que en los dos años en que los Habitantes estuvieron ahí nunca había caído una sola gota de agua.
-Dos años es mucho.
-En verdad, se pasan volando…
-Y los corredores?
-Qué tienen ellos?
-En dos años no han encontrado una salida?
-El Laberinto es grande, y complejo, es normal que demoren…
Decidió no discutir, sin embargo no dejaba de cuestionarse que la élite de la élite en el Área en dos años no haya logrado nada, se veían demasiado hábiles como para tardar tanto en una solución.
Si te dejasen un puzle en frente, aunque fuera demasiado incoherente, que sería lo primero que intentarías?
Meditó un rato la pista de Tem, resolverlo sería lo normal, era lo más lógico por hacer.
Zart había respondido todas sus dudas hasta ese momento, pensó que tal vez él podría resolver la máxima intriga hasta el momento.
-Zart, sabes algo de la Transformación?
-Aún no es el momento de que lo sepas, novata.
-Y cuando será el momento? – Se estaba hartando de la miertera respuesta, ella sentía que las verdades del lugar no le harían nada comparado con sus recuerdos, incluso le ayudaría a saber que estaba pasando.
-Espero que nunca, pero es imposible que no lo sepas.
-Entonces?
-Cuando lo veas responderé todas tus dudas.
No hablaron más, obedeció en todo lo que se le encargaba hacer tratando de no pensar, quería que el día acabara luego.
(fin del capítulo 5)
Hiems es una loquilla ewe
espero que les haya gustado el capitulo, lo hice con amorsh(?)
si tienen críticas no teman en decirlas, me ayudan a mejorar
sin nada más que decir me despido
bye
Megi.
