"Un espacio"

-Mañana trabajarás en la cocina con Sartén, entendido?

-Sí.

-Y otra cosa, novata.

-Dime

-Sabrás todo a su tiempo, así que deja de hacer tantas preguntas.

-Lo tengo muy bien entendido.

-Pues parece que no, no quiero que armes desorden en el lugar, es suficiente con tu sola presencia.

-Entendido.

Caminó lo más rápido que pudo hacia su lugar de descanso, no le gustaba estar cerca de Alby. No podía negar que era un buen líder, imponía respeto y sabía cómo ordenar toda el Área, sin embargo no podía ocultar el fuerte sentimiento de desconfianza que tenía hacia Hiems, que, por cierto, era totalmente justificado, tenía tantas diferencias con los demás que no podía evitar hacer un revuelo, primero; era una chica, una chica que había llegado dos noches antes, que además tenía un semblante inexpresivo, como si fuera una especie de máquina. Por otro lado tanto Hiems como Tem eran orgullosas, por lo que cada vez que ambos se encontraban era un choque de personalidades en el que ninguno de los dos iba a ceder, dando como resultado una fuerte tensión.

Encontró a Minho recostado en donde debería estar ella. Se miraron un rato como preguntándose mutuamente el qué hacían ahí hasta se atrevió a hablar.

-Yo debería estar ahí.

-Que pena que esté yo aquí – Volvió a asomar su sonrisa, sentándose abiertamente, dando a entender que no se movería – Y mi respuesta es no.

-Respuesta a qué?

-A lo de retratar mi hermosura – Cierto, lo había olvidado, si bien se apenó ante su negativa lo que más lamentó fue que el efecto que había logrado la noche anterior parecía no haber ocurrido comparado son su notoria seguridad.

-Cierto.

-Lo olvidaste? Que despistada.

Se sentó bruscamente algo apartada de él – He estado pensando.

-La Transformación? – Cómo sabía eso Minho? Ella Alby se lo había dicho? Acaso le diría la respuesta por fin? – Parece que sí – Cambió su gesto a uno más serio, como lo ameritaba la ocasión – Alby me dijo cosas muy interesantes.

-No le agrado, no confía en mí.

-Él dice que quienes no temen no son humanos, y hasta ahora tú… has sido tú

-Yo no temo, yo odio…

-Qué? – Se dio cuenta de lo que dijo muy tarde como para poder hacerlo pasar por otra cosa, así que solo bajó la mirada y calló – Me inquieta que escondas tantas cosas, haces que incluso te vea como un peligro – No era cierto, no creía ser un peligro, tal vez un error de programación o algo más, pero ella no estaba ahí para dañar a nadie.

-Por qué de la nada cambiaste?

-Qué?

-Me tratabas como el peligro que era, y sin explicación después quisiste protegerme – En verdad agradeció ese cambio, sin embargo siguió rondando por su mente.

-Sólo hacía caso a la nota.

-No le hiciste caso cuando dijo que me ocultaras.

-Que "las" ocultara – Dijo destacando la palabra.

Volvió a callar, sabía que después de eso Minho dejaría de ser su protector, así había sido la primera vez que tocaron ese tema – Quiero que me digas que es lo que escondes – El tono de su voz le dio la razón

No seré violenta.

Confiaba en ella, era en la única en quien lo hacía.

Me dejarás entonces?

Lo haría, él lo estaba pidiendo, sólo le pediría una cosa: No le digas mucho, por favor.

Un escalofrío la recorrió de nuca a pies, empezó a ver todo como algo lejano, como si fuese a través de los ojos de otra persona, no se sentía dueña de su cuerpo, se sentía como un observador que no puede hacerle nada a los hechos que ve. Y contrariamente, sintió tranquilidad, ella no era ya la responsable.

-No confío lo suficiente en ti como para decirte todo.

Minho pareció sorprenderse, tal vez su cambio fue muy notorio, pero ya no le importaba en absoluto lo que él pensara, al menos no a ella

-Quién eres?

-No lo sé, el peligro?

-Dímelo.

-En verdad no lo sé, una tormenta, tal vez.

-No me vengas con estupideces.

.Bien, soy quien los matará a todos, quien los llevará a la ruina y al dolor, es eso lo que quieres escuchar?

-No te burles de mí!

-Puedo hacerlo, después de todo me temes – De un brusco movimiento el moreno la tomó de la camiseta levantándola ligeramente del suelo, fue la primera vez que lo vio tan amenazante, y aun así sonrió, de manera descarada, a su parecer, al verlo así, retándolo, o más bien, demostrando que su mirada iracunda no surtía efecto – Ves?

-No me jodas! – La lanzó al suelo situándose sobre ella presionando su cuello, amenazando con ahorcarla, se veía la ira arder en sus ojos – No estoy para juegos, Hiems.

-No sabes quién soy? – Le decepcionó la negativa de Minho.

Es normal, Tem, él no puede recordar nada.

De vez en cuando se le olvidaba la condición de los Habitantes, se calmó y decidió conversar de una manera diplomática – Sería complicado explicarte todo.

-Me importa un carajo, quiero que me digas todo lo que sabes.

-Cuando confíe en ti – Desasió el agarre de su garganta, sin ánimos de quitarse de encima.

-Y cuando lo harás?

-Quién sabe…

La conversación no fluyó más, Minho tenía la mirada perdida en algún punto en sus ojos, tal vez buscando una respuesta, y por su parte no estaba dispuesta a hablar más, se lo había prometido a Hiems, o Him, mejor dicho.

Se le hacía gracioso verlo así, como si dependiera de sus respuestas, le sonrió, no supo por qué, seguramente para hacerlo reaccionar, tal vez por eso también posó su índice en su frente, de manera tan amable como si fuese una escultura de vidrio sumamente fino.

Terminaron en el bosque, en un intento de Minho por ofrecerle más comodidad, viendo si así la chica hablaría, en cambio quién cedió primero a hablar fue éste, contándole cómo había llegado al Área, que nunca lloró, que desafió a quien se atreviera a insultarlo, que a menudo lo molestaban por su apariencia oriental, que en ese entonces era Newt el líder de los corredores, que era igual de acogedor en ese entonces, y por sobre todo, su fascinación casi suicida por el Laberinto. Ella cerraba los ojos y trataba de imaginarlo, asustado y conflictivo, ignorante y curioso, todo a la vez…

Y sin darse cuenta volvió a sentir una calidez habitual, volvía a ser ella misma, volvía a ser ignorante.

-Parece que describieras a otra persona – Continuó mirando la obscuridad debajo de sus párpados, tratando de visualizar a esa persona, pero no había caso, no podía. Con frustración los abrió para encontrar sus orbes con los del narrador de esos relatos. El contacto duró poco, esta vez fue Minho quien lo rompió, mirando hacia afuera del bosque.

-Volviste – Tardó un poco en darse cuenta de que hablaba, recordó que él sabía cuándo cambiaba, eso le incomodaba, era como si la conociera perfectamente, cómo podía ser eso? – Quién era ella? – Por un momento criticó su ingenuidad, no había otra razón más para dialogar que sacarle información. La ironía del asunto se le había graciosa, ella debería fastidiarlo con preguntas, no él a ella. Sin embargo a diferencia de ellos, no sabía demasiado, no podría responderles aunque quisiera.

-Si ella habló poco o nada fue porque yo quería.

-Así que tú tampoco dirás nada…

-Aunque quisiera no podría.

-No te creo, son lo mismo, deberías saber lo mismo que ella.

Como deseaba que eso fuera verdad. Era extraño, el cómo una parte de ella podía saber algo y la otra no, Acaso Tem no era parte de ella? Incluso no sabía a ciencia cierta si ésta recordaba todo o si recordaba junto a ella, todo apuntaba a que era la primera opción, sin embargo no eran todas las veces que habían hablado lo que se lo confirmaba, era un sentimiento, podía sentir su seguridad cuando tomaba el control, actuaba como si supiese exactamente que estaba pasando.

Como un flash llegó a su mente lo que le había dicho cuando Minho abrió la caja por primera vez.

"Te dirán lo contrario, pero no es un error"

Sintió un pitido en el oído, como una sucesión de cuadros fueron pasando distintos recuerdos, eran tan rápidos que no pudo captar ninguno, las voces en su cabeza retumbaban como si estuviesen aumentadas diez veces, perdió el sentido del equilibrio, el bosque no era visible, las imágenes ocupaban toda su retina, la voz de Minho se oyó lejana, no escuchó qué estaba diciendo, trató de captar algo, pero sus sentidos no podían hacer nada, se sintió flotar, no se dio cuenta cuando volvía a navegar en ese mar de obscuridad, al igual que la otra vez escuchó algo, se oía lento, artificialmente lento, en ese momento sintió un frío contacto que le hizo volver a la realidad. Estaba de rodillas en el suelo, con el moreno en cuclillas al frente suyo sujetándola por los hombros, no supo que hacer o decir, estaba conmocionada, apartó lentamente las manos que la sostenían para luego levantarse con dificultad, sus piernas y brazos temblaban, y la cabeza aun le daba vueltas, después de unos minutos pudo, por fin, hablar.

-Cuánto tiempo pasó?

-Qué?

-Desde que me preguntaste hasta cuando desperté, cuánto tiempo pasó?

-No lo sé, unos segundos, qué fue lo que te pasó? Qué viste?

-Demasiado.

-Ve a descansar, mañana hablaremos – Asintió, no tenía fuerzas para decirle que no captó nada. Al llegar a su lugar de descanso ya estaban todos dormidos, se recostó suavemente, no le importó haberse quedado sin cena, las imágenes, o recuerdos, seguían asediándola, y a su vez, perdiéndose, era como ver de manera progresivamente difusa, se preguntó si acaso al día siguiente llegaría a recordar el hecho. Le llamó la atención que si bien para ella le pareció que pasaron largos minutos viendo esa especie de película en verdad solo duró unos segundos. Pasó la diestra por su cara descubriendo que había llorado, que sorpresa, no era la primera vez que lloraba después de un recuerdo, de hecho, todas las mañanas después de despertar lo hacía, pero fue la primera vez que alguien pudo verla.

Volteó para acomodarse.

La idea de que Minho la viese llorar no le gustaba en absoluto, no quería mostrar debilidad a nadie, sentía la obligación de ser fuerte, no por estar rodeada de hombres que lo eran, no por estar en un sitio sumamente peligroso, sino porque tenía un propósito de estar ahí, y estaba segura que tenía que ver con la persona que vio antes de subir a la Caja.

Dentro de unas horas amanecería, tendría que trabajar en la cocina; estufas, cuchillos, líquidos hirviendo… se oía peligroso considerando que posiblemente sería una zombie somnolienta por el resto del día. Le quedaban unas dos horas para dormir, no era mucho, se levantó para caminar, luego de asearse recorrió toda el Área como un fantasma, de una forma lenta y sigilosa, vista desde lejos pudo haber asustado a alguien, algún supersticioso, habría alguien con miedo a los fantasmas en ese lugar? No importaba, sólo estaba tratando de despertarse. Le costaba caminar en la oscuridad, tenía que ver muy bien en donde pisaba si no quería caer de bruces al suelo, poco a poco su vista se fue acostumbrando, sin embargo se olvidó de mirar hacia al frente, sintió ese detalle al chocar con lo que, creyó, fue una pared.

-Tú tampoco pudiste dormir?

La pared volteó mostrando ser Minho que por lo visto, al igual que ella, sufría de insomnio esa noche. Asintió respondiendo a su pregunta, no supo cómo, pero terminaron caminando juntos en silencio, en el cual, por primera vez, no se sintió incómoda. Pasaron por el círculo, o el lugar en el que estuvo, ya que actualmente estaba desecho. Eso le recordó…

-Quién de los dos ganó?

-Qué?

-Entre tú y Gally, cuando pelearon, quién ganó?

-Ah, eso, Alby nos terminó separando.

-Ah.

-Aunque si yo hubiese ganado si me hubiesen dejado.

-Si…

El agradable silencio que volvió a instaurarse entre ambos fue rápidamente desecho por el asiático – Cómo lo haces?

-Qué cosa?

-Yo nunca hablo con nadie acerca de lo que viví, sin embargo, contigo… – Entendió de inmediato lo que quería decir, aun así no lo interrumpió – No es que me sienta cómodo contigo, es cómo si sin pensar soltara todo – En cierta forma se sentía culpable, no era la primera vez que pasaba; Chuck, por muy hablador que fuese, se notaba que no estaba cómodo contándole cómo había llegado al Área, lo mismo cuando Demián le contestó en algo sus dudas.

-Me gusta el silencio…

-Sí, a mí igual…

Como en un principio, el único sonido proveniente de ambos era el de sus pisadas, y estas a su vez se detuvieron cuando ambos descansaron apoyados en el tétrico edificio de piedra en medio de todo el lugar. No sabía qué había adentro, daba la impresión de tener muchos secretos, sin embargo no tuvo la voluntad de preguntar después de lo que habían hablado.

Un poco antes del amanecer ya había gente trabajando, y entre esos estaba Hiems, quien debía preparar el desayuno antes de que los demás se levantaran, aunque en verdad era Sartén el que cocinaba mientras que los demás asistían, eso explicaba la pequeña cantidad de larchos que trabajaban ahí, aunque tenía bastantes ventajas; una de ellas es que había mucho orden en el lugar, todos eran muy eficientes y acataban a la perfección las órdenes del encargado, lo que le dejó en claro que no quedaría ahí, en verdad, por qué le parecía tan difícil cocinar huevos revueltos en una olla?

-Sabes? Para ser una chica no cocinas muy bien…

Una vez más supo que no quedaría en esa área. El resto de la semana fue igual; trabajo tras trabajo tenía alguna falencia, el último día de su primera semana le tocó trabajar con los Constructores, quienes, aprovechando que llegaría el novato, empezaron una ampliación en el granero de los Jardines. Sus compañeros no se veían especialmente amigables, aunque ese no era el problema si consideraba que estaba bajo el mando de Gally.

Cómo ese bribón llegó a ser encargado?

No importaba, en ese momento sólo debía seguir órdenes, por muy abusivas e injustificadas que fuesen, y tal como supuso que pasaría, éstas no se hicieron esperar.

-Hey, novicia, trae los materiales…

-Oye, novata, ayuda a clavar esto…

-Shank! Ven aquí, no te hagas la floja…!

Casi golpea al larcho que dijo eso, ellos no hacían casi nada! Estaba más que segura que la mandaban a hacer todo para probarla, pues al parecer, les había molestado que tuviese suficiente fuerza para andar a la par de todos.

La estructura de la edificación estaba ya completa, todo con la, sorprendente, dirección del encargado, el real trabajo ahora consistía en rellenar todo lo demás.

-Oye garlopa, apúrate y sube al techo – Era extraño darse cuenta que el único que no le había ordenado nada hasta el momento, o al menos de manera directa, era Gally, que ahora de la nada le dirigía una orden específica con una mirada que le daba muy mal espina – Eres el larcho más liviano aquí, así que sube rápido, lo primero que se construye es el techo.

Le había hablado como a un hombre? De todas formas se apresuró a subir, pero apenas tocó la estructura de madera…

"Baja, niña, no te haré daño"

Quedó de pie estática hasta que su "agradable" jefe la sacó del trance – Qué esperas? Deprisa, shank! – parpadeó un par de veces, tratando de no pensar en lo ocurrido, en los últimos días había descansado de todo recuerdo, y si bien el reciente era pequeño comparado con los anteriores le erizó la piel del miedo que le produjo.

Terminaron el techo del granero esa tarde, y todos, incluyendo a Hiems, se fueron directo a la finca sin siquiera tomar un baño, como lo había recalcado múltiples veces una molesta Tem. Por insistencia de algunos de los constructores se terminó sentando en la mesa de éstos, sin hablar nada y comiendo rápido para levantarse luego.

-Oye, larcha, te digo que si no tuvieras el pelo largo pasarías como un hombre…

Ben fue uno de los pocos que le habló en el día sin necesidad de darle órdenes, aunque sólo fuera para molestarla. A él se le sumaron otros más a fastidiarla con el mismo tema.

-Claro que un poco más enclenque de lo normal, eso sí…

Qué acaba de decir ese hijo de…?!

Bien, acabó de ofender a ambas personalidades, lo cual era un logro considerable, haciendo que por primera vez en el día Hiems devolviera un comentario.

-Y mucho más eficiente que tú, por lo visto – algunos de los presentes rieron, haciendo arder la cara del larcho que había dicho eso.

-No te creas solo porque fuiste útil por un día, novata, he oído que no fuiste buena en nada, de seguro te mandan con lo fregones…

-Al menos podrás estar con tu amiguito.

-Aunque no creo que Minho quiera juntarse con una fregona…

Las risas molestas estallaron sobre la mesa, mientras ella se repetía incesantemente la regla de no dañar a otro habitante, de lo contrario todos estarían con graves contusiones en ese momento. Terminó rápido como planeó, aunque para su constante desgracia apenas se paró las burlas se intensificaron, como si la hubiesen estado observando desde que llegó, registrando cada uno de sus movimientos, de sus no-expresiones, de su aparente cercanía con algunos, tenían bastantes frases ofensivas para ella. Salió rápidamente en dirección a las duchas, sintió vergüenza y rabia, era injusto que por ser la nueva la trataran así, ella era fuerte, inteligente, y sobre todo, sabía mucho más que ellos. No supo si esas virtudes se las dijo Tem, las sabía desde que llegó o fueron producto de su gran y recién encontrado ego.

Mientras dejaba caer las gotas de agua sobre su cuerpo recordó el rencor que en un principio había sentido hacia Gally, sin embargo, al interactuar con él pudo estar incómoda y molesta, pero nunca rencorosa, se preguntó de dónde vendría ese sentimiento, entonces.

Luego de ducharse, cuando ya era hora de dormir, se encontró con Alby, que le comentó que la había estado buscando.

-Tengo buenas noticias para ti, novicia.

-Cuáles serían? – Se sintió emocionada, era la primera vez que alguien le mencionaba buenas noticias, aunque sabía que podían ser insignificantes, como que las espinacas se extinguieron dentro del Área, pero una buena noticia era una buena noticia, de todos modos.

-Eres oficialmente una constructora.

Quedó meditando lo que había oído; Gally la había aceptado?

En sus caras! Montón de shanks mierteros!

(fin del capítulo 6)

Saltos de tiempo everywhere!

Bueno, Hiems ya tiene trabajo y dejó a Minho algo extrañado owo

It'sFramzanaa: Nueva seguidora! estoy muy feliz :'3 espero que te gusten los siguientes capítulos .3.

Eso es todo, me despido con amorsh

Bye.

Megi.