Revolución Akatsuki: las dudas sobre el líder
¡Hola al mundo! Al fin, después de tanto, volví. ¿Vieron que les dije que iba a volver? Soy muy pero muy buena chica :D
138 reviews… ¡Guau! Me encanta la recepción que tiene esta historia, me da mucha alegría recibir tantos comentarios sabiendo que no subo capítulos nuevos tan seguido. Encima que ahora estoy con la universidad y me hacen escribir mucho también. Así que espero mejorar en mi habilidad y poder divertirme al mismo tiempo :D
¡Gracias a todos ustedes que siguen a esta linda y divertida historia!
*Un dato más, puede que la siguiente parte sea la última que escriba sobre Deidara. Así que atentos a las actualizaciones, ¿eh? ;)
Ahora sí, disfruten este capítulo, a las hazañas de nuestros fenómenos y a su odisea en el aereopuerto.
Ja ne!
*Unos últimos recordatorios antes de empezar:
- La letra normal significa tiempo presente y la letra cursiva significa flashback o pensamientos.
- El signo entre paréntesis (º) lo uso para darle continuación a un diálogo que puede ser muy largo. Como habrán leído, Pain habla mucho y no quiero escribir todo en el mismo párrafo, sino sería muy problemático.
- Los diálogos del personaje Zetsu son divididos en dos partes, la letra normal es cuando habla su mitad blanca y el formato negrita es cuando habla su mitad negra.
***En el capítulo anterior de Revolución Akatsuki: las dudas sobre el líder…***
- Les hablo a los idiotas que intentaron asfixiarme y al resto de los idiotas, también. Tenemos que organizar bien la cena… formarán una fila y cada uno tomará la porción de comida que yo les de. Nos sentaremos en círculo y comeremos. Sin quejas, explosiones, marionetas, insultos, discusiones de dinero, pedir más porque eres un buen chico ni contestaciones sarcásticas. ¿Entendido?
- entendido – dijeron a coro los Akatsukis que estaban cerca.
- muy bien. A formar la fila. ¡Es una orden!
- Líder, ¿no deberíamos despertar a Kisame? – preguntó el prudente Sasori.
- Ah, eso. Si… despierten a Kisame.
- Comimos bien esa vez, la verdad que yo comí de maravillas. (Y más aún si mi porción era mas grande que las demás… No le digas a nadie, Konan) Es que andaba muerto de hambre con esta cuestión de los vómitos que tuve los últimos diez días de las vacaciones, todo por su maldita broma de lamer MI comida con SU mano. En fin, me había relajado bastante esa noche. Todos comían sin emitir palabra por tanto hambre, jamás sentí tanta paz.
ºPero evidentemente, la paz jamás fue lo mío. Resulta que con los vómitos había perdido mucho líquido, entonces tenía demasiada sed. Bebí el doble de lo que comí… imagina, Konan, las ganas que me dieron de ir al baño…
CAPÍTULO 11: El imitador y su traumática pubertad (Parte 5)
Mientras todos los demás miembros comían complacientes su porción de alimentos (aunque las golosinas técnicamente no lo sean por su falta de nutrientes esenciales, obviando que a los Akatsukis no les interesa en lo más mínimo su nutrición), Pain aprovechó estratégicamente esa ocasión para escapar al baño. Su urgencia de la vejiga lo estaba matando en su interior.
Tratando de que nadie del mundo lo viera, el líder escapó desesperadamente hacia el inodoro más cercano. La sobrehidratación que estaba teniendo por sobredosis de gaseosas robadas provocaba el punto de colapso de sus riñones. Pain transpiró frío hasta que encontró la salvadora puerta del baño de los hombres.
Sin medir lo que era normal por su exasperación, el líder Akatsuki levantó la mano derecha para hacer uno de sus más famosos tics nerviosos.
-¡Shinra Tensei!
Como era de esperarse, la puerta voló dejando paso al todopoderoso Dios. Se agarró firmemente la entrepierna para no dejar escapar ni una sola gota. Pero algo en el ambiente lo puso más nervioso que nunca (exacto, porque Pain siempre puede superar su límite de nervios).
El Rinnegan recorrió espantado el lugar. En todo ese diminuto baño no había ni un solo inodoro. Urinales, urinales por doquier. Pain pensó que esto era un grave delito de invasión de la privacidad. O sea, ¿Cómo es que los demás hombres pueden orinar tranquilos sabiendo que puede haber otro a su lado? Era obvio que existía la probabilidad de que uno de ellos espíe las partecitas del otro. Al imaginarse esa escena yaoi impropia de su mente de macho cabrío, Pain casi se desmaya de la vergüenza.
Pero hay algo peor en ese lugar del demonio. Si, porque siempre la mala suerte de Pain puede superar su límite.
- ¡Líder! ¿No tiene algo de educación? ¡Toque la puerta antes de pasar, hum!
Un cabello largo y rubio fiel al estilo bishoujo de Sailor Moon se asomó por el contorno del urinal. Pain supo al instante de que se trataba de Deidara y confirmó al mismo tiempo una de sus más horribles pesadillas. Deidara invadía su espacio personal de una manera tan descarada que tenía ganas de darle un buen Shinra Tensei y mandarlo bien lejos. (Obviamente, Pain jamás supo el concepto de "baño público").
Pero su vejiga no daba más, su nivel de resistencia estaba decayendo a una velocidad increíble. Pain se iba… Pain iba a orinar… ¡NO!
- ¡FUERA! ¡FUERA!
El pudoroso líder Akatsuki corrió hacia el urinal más cercano. La urgencia ofuscó su sentido común y sin darse cuenta estaba utilizando el urinal que estaba al lado del de Deidara.
- ¡AAAAAAAAAHHHHH! – gritó el del cuerpo con piercings cuando se dio cuenta que su espacio personal no existía en ese momento.
- ¡¿De que grita?! Nos van a venir a buscar. Ya estuvimos presos una vez, no quiero ir de nuevo, hum.
- ¡Me invades! ¡VETE! ¡Quiero privacidad! ¿No entiendes?
- ¿Privacidad? ¡Es un baño público, imbécil! ¡¿De que privacidad me hablas?!
- ¡De la mía! – Deidara arqueó la ceja visible, el líder no había entendido su irónico mensaje - vete, quiero estar solo.
- Líder, no es que tengamos cosas muy diferentes, ¿no? Quiero decir, somos hombres, hum.
- Porque tu abrumadora masculinidad me va a convencer de orinar en paz – ironía, eso era lo que había en la voz de Pain.
- ¡BASTA CON ESO! ¡Soy bien hombre! ¡Mi pelo largo, rubio y bien cuidado no tiene porqué interferir en mi hombría!
- bien cuidado, ¿eh? – repitió el líder Akatsuki, risueño. Comenzó a reírse copiosamente. De pronto, comprendió que era el mejor momento para burlarse de su subordinado – Ay, ay, ay. ¿Qué prefieres? ¿Baño de crema o shock de keratina?
Sin advertirlo, Pain empezó a relajarse poco a poco. Si su psiquis nerviosa se relajaba, por lo tanto lo haría el cuerpo. Exactamente, cuando el líder pudo finalmente relajar su cuerpo mediante las burlas hacia Deidara, pudo orinar como alguien normal.
Cuando notó cierta armonía en la parte abdominal más baja, Pain se dio cuenta de lo que hizo.
-¿Lo logré? – el Rinnegan desorbitado de la sorpresa, miraba hacia todos lados - ¡Lo logré!
- ¿Entonces tengo que aplaudir porque fuiste a un baño público? – preguntó incrédulamente Deidara.
- Por supuesto. Además, oriné al lado tuyo. Corrí el riesgo de que tus ojos gays se posaran en mis partes privadas. Como salí sano y salvo de esto, merezco al menos un aplauso – al parecer, hoy era el día de las contestaciones originales de Pain.
Deidara estaba a punto de estallar de ira.
- Líder, si será usted un hijo de…
- Por algo soy el líder de una organización criminal, no tengo que ser buena persona – ya vestido y con aire triunfante, Pain se encaminó hacia la salida – bueno, te dejaré solo, manga shoujo. Como no me gusta invadir la privacidad de la gente, te dejo para que desarrolles tus pensamientos eróticos con chicas sensuales tranquilamente. Nos vemos afuera, metrosexual no tan encubierto.
"Oh, sí. Eres un genio, Pain" se felicitó el ególatra a sí mismo, mientras caminaba decidido hacia la salida.
- Líder… Lí… ¡Líder!
Pain se dio vuelta con fastidio. Deidara tenía cierta cara de susto, los ojos miraban hacia abajo permanentemente.
- ¿Qué? No me digas que no sabes orinar solito, ¿eh?
- N… No… ¡No! ¡No es eso! ¡Hum! – Deidara no sabía a quién dirigir la mirada, si a Pain o hacia abajo. Desde lejos, se podría notar a simple vista que estaba sudando como testigo falso, temblaba como gelatina de frutilla y se sonrojaba como una. ¿Qué le pasaba? De repente, dijo – Líder, necesito un Shinra Tensei.
Pain arqueó una ceja. Su boca casi forma una sonrisa de malicia. ¿En serio le estaba pidiendo algo tan placenteramente sádico? Era como un sueño hecho realidad.
- Deidara, ¿quieres que te lastime? – susurró con voz tétrica el líder Akatsuki, mientras que levantaba suavemente su mano derecha.
- ¡NO! ¡Por supuesto que no! – gritó el rubio cobarde. Siguió alternando la mirada entre el rostro de Pain y hacia abajo – yo solo quiero… un Shinra Tensei, pero uno suave.
Pain no comprendió nada.
- ¿En dónde has visto un Shinra Tensei suave? Cuestionas mi poder, muchacho.
- No importa eso, lo necesito. Lo quiero suave, no me quiero lastimar, hum – el rubio suspiró, miró al líder con aflicción – Líder, necesito que usted me haga un favor. Necesito un Shinra Tensei suave en el lugar donde señalo.
Deidara señaló con la cabeza hacia abajo, en las cercanías al urinal. Lo raro es que había señalado sin sus manos. Pain no entendía lo que le esperaba, pobrecito.
- ¿Ahí? ¿Abajo?
- Por favor, líder. No se asuste cuando lo vea – Deidara hablaba suplicante, cosa inusual porque vivía de su orgullo. Pain cada vez entendía menos – que esto quede entre nosotros. No sale de aquí, por favor, hum.
- sí, sí. Esto queda entre nosotros.
- siempre tuve el mismo problema, desde los 11 años. Nunca pude controlarlo del todo bien.
- sí, sí. Todo quedará entre nosotros – contestó Pain, evidentemente sin escuchar lo que decía su subordinado.
- y no se asuste, líder, hum. No se asuste.
- Tranquilo. Yo ya he visto de todo. ¿De qué me puedo asustar ahora?
Cuando alguien hace ese tipo de preguntas, siempre sale algo mal.
Pain comenzó a bajar la cabeza para examinar el lugar donde había señalado Deidara para el Shinra Tensei supuestamente suave. Como estaba previsto, el Rinnegan se desorbitó de sus cuencas oculares y el nudo de la garganta del pelinaranja le impedía reacción alguna. Un nuevo trauma estaba a punto de llegar. Lo que captaron esos ojos fue espantoso, bizarro y asquerosamente raro.
Unas manos peculiares sostenían una especie de cilindro. A ese cilindro lo envolvían una especie de serpientes viscosas que lujuriosas se masajeaban entre sí.
Una imagen peturbadora.
Horrible.
Inolvidable.
- ¡AAAAAAAAAAAAAAAHHHHHHHHHHH! – gritó el traumado líder Akatsuki.
- ¡Líder, le dije que no se asustara!
- ¡¿Y COMO QUIERES QUE NO ME ASUSTE?! ¡ES LO MÁS RARO QUE VI EN MI VIDA! ¿O RESULTA QUE AHORA ES COMÚN TENER LENGUAS EN LAS MANOS QUE SEAN EXCELENTES PARA EL CULTIVO DE ESPERMA?
- ¡No grite, por favor! ¡Esto es muy difícil para mí!
- ¡Oh! ¡PORQUE PARA MI ES SUPER FÁCIL TRAUMARME DE POR VIDA! – ironizó el pelinaranja.
- Líder…
- ¡Claro! Porque yo soy un pervertido, ¿no? Porque a mi me gustan ver este tipo de cosas.
- Líder… yo no…
- ¡Por supuesto! Además de ser pervertido, soy un fetichista. Me encantan los piercings en todo el cuerpo y las manos con lenguas, tengo gustos tan normales y corrientes. Porque las manos con lenguas las encuentras en todos lados, ¿cierto?
- ¡Líder! ¡Yo no…!
- Porque además de ser fetichista, soy homosexual. Me gusta que otros hombres invadan mi espacio personal y vengan a masturbarse en mi cara.
- ¡QUE YO NO SOY QUIEN LO HACE, MALDITO PUERCOESPIN NARANJA!
Silencio… el Rinnegan se abrió a más no poder. El líder estaba asombrado… ¿Qué? ¿Cómo es que…?
- ¿Puercoespín naranja? – repitió Pain, shockeado.
- eso no importa. Lo importante es solucionar… esto, hum – Deidara estaba muerto de la vergüenza – necesito su ayuda, líder. Antes le he pedido un Shinra Tensei para intentar separar mis manos de… bueno, ya sabe… pero me dijo que era muy probable que me lastimaría… eso no sería muy bueno, puesto que me dolería tanto que jamás lo olvidaría y… además que la castración no es legal en humanos aún.
- nunca nadie en mi vida me ha dicho puercoespín naranja – seguía Pain.
- ¡LÍDER! ¡Présteme atención, hum!
- Entiéndeme, es que he tenido muchos traumas hoy.
- ¿Y lo del puercoespín naranja es uno?
- no tanto como tu sesión masturbatoria repentina, pero si… es uno.
Deidara estaba a punto de sonrojarse… Espera un momento… ¿sonrojarse? Él era un criminal shinobi rango S, no podía sonrojarse: mucho menos frente a su propio líder. El artista era demasiado orgulloso como para dejarse llevar por la vergüenza, su reputación estaba en juego. Tenía que esconder su humillación de la aguda vista del Rinnegan. "Finge estar enojado. Eso siempre funciona" pensó el rubio.
- ¡A mí jamás me importaron sus traumas, hum! – gritó Deidara, poniendo en practica su estrategia.
- Y si no te importan mis traumas, ¿para que preguntas?
- ¡Eso no importa ahora! Lo único que quiero es solucionar este problema antes de que alguien nos vea. ¡Recuerde que estuvimos de acuerdo en fingir que nunca pasó nada, hum!
- Esta bien – aprobó Pain, recordando el pacto de complicidad - debemos apresurarnos antes de que alguien nos vea.
"Fue una excelente evasión. Buen trabajo, Deidara" se felicitó a sí mismo.
- te ayudaré, Deidara, solo con una condición – expresó Pain.
-¿hum?
- no tocaré nada… ni directa ni indirectamente.
- por supuesto. Usted no tocará nada, líder. Aparte, ninguno de los dos quiere que pase eso.
- ninguno de los dos – afirmó Pain.
- me alegra que estemos de acuerdo, hum.
- si, yo también, hum.
- ¿Qué? ¿Qué ha dicho, líder?
- ¡Nada! ¡Nada! – negó frenéticamente Pain. "¿Dije "hum" ? Estoy pasando demasiado tiempo con él. Esto me está asustando" pensó, ya sintiendo como le crecía un mechón de cabello rubio.
- líder, ¿usted me recomendaría un Shinra Tensei para separar mis manos?
- la verdad que no. Después tendrías que ir con Kakuzu para cocerte las manos y te cobrará fortuna… si queda algo que cocer, todavía.
- entonces, la única manera que queda para liberarme es… manualmente, hum – dijo un incómodo Deidara.
Silencio sepulcral. Ninguno de los dos estaba realmente convencido de la idea. Ambos se miraron con rechazo.
- ¿En serio que no las puedes controlar?
- ¡Líder!
- ¡Esta bien! ¡Esta bien! Lo intentaré… supongo.
- No intente zafarse de esto, que usted tuvo la culpa cuando dijo eso de dejarme solo para poder imaginarme chicas sensuales, ¡hum!
- ¡Si solamente dije "chicas sensuales"! No mostré ninguna imagen de nadie.
- es que hace mucho que yo no…
- ¡No! ¡Basta! ¡Basta! ¡No quiero saber más de la cuenta!
- Líder, ¿me va ayudar? Antes de que se ponga peor el asunto, hum – Deidara estaba poniendo caras raras. Pain comenzaba a traumarse de nuevo.
- ¡Si! ¡Ya te ayudo! ¡Ya te ayudo! – se acercó al cuerpo de Deidara. Aproximó las manos al objetivo y dijo – A la cuenta de tres.
Así ambos empezaron con la cuenta regresiva de su destino.
- ¡Uno!
- ¡Dos!
- ¡TRES!
Y lo dejé para la próxima parte.
Soy malísima, Tobi me tiene que enseñar a ser buena chica.
Atentos a la actualización que viene!
Ja ne!
***Akatsuki Fan***
