"El novicio"

Habían pasado tres semanas desde que empezó a trabajar con los Constructores, de una forma poco convencional, para los conocimientos generales que tenía acerca de los procesos sociales, había logrado entablar cierta relación de mutualismo en su grupo de trabajo, lo que quería decir que todos ahí, a diferencia del resto de los Habitantes, actuaban como si no hubiese ninguna mujer presente.

Como en el principio, quien más la fastidiaba, y a la vez quien más le agradaba, era Ben, un chico cuyo cabello obscuro contrastaba con su pálida piel, actitud sociable, incluso se llevaba con Gally, y cierta malicia en su expresión. Solía sonreírle antes de jugarle alguna broma.

-Sabes cuál es la ventaja de ser constructor? No hay trabajo todos los días, así que puedes descansar mucho…

-Tengo hambre, iré a robar algo a la cocina…

-Oye! Gally no es tan insoportable como dicen todos…

Solía decirle ese tipo de cosas, siempre de manera enérgica y alegre, aunque no lo compararía con Chuck, que al parecer no había límites de temas para hablar con él, salvo los secretos del Área…

Desde esa noche en la cual estuvo hablando con Minho dejó de asediar a los demás con preguntas, no porque no le respondieran, sino porque, al contrario, podría llegar a saber de más e incluso, ser tomada como una amenaza.

Creí que ya te consideraban una amenaza.

Cierto, sin embargo no eran muchos, al pasar un mes en ese lugar, adecuándose al modo de vida y sin hacer daño a nadie varios dejaron sus sospechas hacia ella a un lado. Sin embargo su preocupación principal no era la de ser mirada como un peligro, era que al día siguiente llegaría el novicio, y, según Chuck, ella sería la encargada de guiarlo, le recorrió un escalofrío de desagrado por todo el cuerpo, aunque nadie lo notó; seguía igual de inexpresiva.

Se encontraba cargando unos sacos desde los Jardines hacia la Finca; la mayoría de los constructores, cuando no tenía nada que hacer, ayudaban a los demás encargándose de las tareas pesadas, por ende ella y otros muchachos más asistían al pedido de Zart de cargar lo cosechado en granos hacia la cocina. Estaba en eso cuando escuchó el ruido más estremecedor que cualquier otro de sus recuerdos: un alarido que parecía ser emitido en medio de un profundo dolor, un sonido metálico y monótono, y la voz asustada de uno de los corredores, cuyo miedo logró erizarle la piel…

-Ben!

No fue la única en correr lo más rápido que pudo hacia la puerta Este, que fue de donde vino todo ese escándalo, al llegar todos se quedaron en el límite del Laberinto; no podían entrar, las leyes no lo permitían. Miró durante pocos minutos que le parecieron eternos hasta que apareció uno de los corredores con Ben en la espalda, inconsciente. Al poner un pie en el Área los primeros en recibirlo fueron los Docs, en qué momento llegaron? Se llevaron al constructor a la Finca con ayuda de otros dos Habitantes mientras los que quedaron ayudaron al exhausto muchacho a levantarse, tenía la cara roja y brillosa por el sudor, y éste dejaba rastros en su ropa, ante las miradas indagantes de los demás, incluyendo a Hiems, solo atinó a decir – Lo picaron.

Luego, por el cansancio, se desmayó.

Debido al incidente tuvo sentimientos encontrados; por un lado, una fuerte preocupación por Ben, por el desconocer qué le pasaría, por el otro, un culpable alivio de por fin saber que significaba la transformación para ellos. Se encaminó hacia los jardines en busca de Zart, quien, como los demás en el Área, parecía no haber visto nada nuevo, al verla su expresión dió a entender de inmediato que estaba esperándola.

-Vienes a preguntar sobre la transformación, verdad? – Asintió – Bien, trataré de ser breve – Se aclaró la garganta – A veces algunos tienen la mala suerte de ser pinchados por Penitentes… a los que les pasa eso tienen que recibir una dosis del Suero de Penitentes, o, de lo contrario, mueren – Hizo una pausa antes de continuar – Pero el suero tiene un efecto secundario… aparte del gran dolor que les causa, entremedio de todo eso ellos… recuperan sus recuerdos – No supo que decir, habían más Habitantes que recordaban?

-Que recuerdan?

-Ninguno habla sobre lo que vió – Se instauró un nuevo silencio entre ellos, hasta que Zart lo interrumpió – Bueno, ya te expliqué, ahora, si no ayudarás con esos sacos mejor vete.

Supuso que era mejor buscar algo en que distraerse por el momento, de modo que aceptó la oferta del encargado de los Jardines, sin embargo no sirvió de nada para contrarrestar los gritos y alaridos de dolor de su compañero, provenientes de la enfermería en la Finca. A la hora de la cena la situación no había cambiado en nada, las caras de preocupación estaban presente en la mayoría de sus colegas, cómo no estarlo? Ben se llevaba bien con todos ellos, además, era alguien sensato, por qué entró al laberinto? Ese fue un detalle menor que, estaba segura, todos callaban con tal de evitar su destierro. Antes de que todos terminaran sólo se escuchó una frase.

-Benny estará bien, no se preocupen tanto, montón de garlopos! – A cualquier Habitante se le hubiese hecho extraño ver a Gally animándolos, sin embargo a ella y los demás no les sorprendía; el trabajar con él les hizo ver que era un buen líder después de todo.

Una vez afuera trató de correr lo más rápido posible hacia las Lápidas, en busca de un rincón en donde no se escucharan los quejidos, y para su alegría estos se fueron perdiendo mientras avanzaba. Se apresuró aún más hacia su destino, al llegar lo primero que hizo fue subirse a un árbol, como en sus primeros días, con la esperanza de que no la vieran, no le molestaba dormir ahí esa noche.

Se encontró en una especie de poblado, cuándo llegó hasta allí? No importaba, miró hacia atrás para confirmar si aún la seguía, y en efecto, ese desecho de ser humano aún estaba tras suyo, corrió lo más que pudo tratando de perderlo, pero, incluso hecho pedazos como estaba, era rápido, optó entonces por agilidad, virando bruscamente hacia una choza casi desecha, de unos dos pisos, comenzó a trepar rápidamente, con la esperanza de encontrar algo con que defenderse en el techo de la patética construcción – Baja, niña, no te haré daño – Al llegar por fin arriba, para su fortuna, encontró una barra de metal lo suficientemente larga para golpearlo sin acercarse demasiado, sin embargo no pudo estar segura de lo que hacía, tenía miedo. El horripilante hombre trepó con suma agilidad a su encuentro, en qué momento había conseguido tanta valentía? Ahora estaba asustada, le temblaban las manos, poniendo todo su esfuerzo en tratar de permanecer firme, sin embargo no lo logró, el último fragmento de seguridad que le quedaba se había evaporado por completo, rompió a llorar y ni siquiera pudo mantenerse de pie, quedaba morir, acaso? Ella no quería desaparecer del cruel mundo que la rodeaba, pero tampoco podía luchar, el hombre terminó de subir, encontrándose cara a cara con la indefensa niña, si antes ya estaba paralizada de miedo no sabría cómo describir lo que sintió al ver esa sádica sonrisa. Lo último que le quedaba, su orgullo, tuvo que ser sacrificado para poder salvarse.

-Por favor, ayúdame…

Con gusto…

Un intenso alivio surgió en su interior al experimentar un extenso escalofrío…

Se despertó de un salto, cayendo de las ramas que la sostenían al duro suelo, por qué volvió a soñar con eso? Desde hace un mes que tenía el mismo recuerdo; ella de niña corriendo de una especie de zombie, hasta que pide la ayuda de…

-Por qué nunca me muestras lo que pasó?

-Para qué quieres saber?

Era increíble saber que ella misma podía irritarse – Si no me quieres enseñar al menos muéstrame otro recuerdo, que no sea ese.

-Y para qué? – Lo hacía para molestarla, estaba segura, se aprovechaba de que no la podía golpear – No te enojes! Estaba jugando! – Guardó silencio – Por ahora no será bueno enseñarte.

-Por qué no?

-Me da algo de pena decírtelo – Dijo esto sonriendo algo avergonzada, lo que le extrañó demasiado a Hiems – Así que no lo haré.

Dicho esto simplemente desapareció, no supo cómo lo sintió, sólo lo hizo, de hecho, era imposible describir esa sensación; una parte suya esfumándose de la nada…

-Debo estar loca…

-Si sigues hablando sola no me queda que pensar – Minho había aparecido detrás de ella, sigiloso como un fantasma, y de esa misma forma se sentó a su lado, en el último mes había logrado una cercanía considerable con la chica, haciendo que, al menos, su presencia no la incomodara – recordaste algo, verdad?

-Cómo lo sabes?

-Estás llorando – maldijo internamente, se limpió rápidamente las lágrimas que, efectivamente, estaban en sus mejillas, pues odiaba que la viera llorar, ante eso el corredor sólo soltó una corta risa – Qué viste?

-Lo mismo de siempre.

-No ha cambiado?

-No.

-Y me dirás cuál es?

-No lo sé – No sabía por qué se complicaba tanto en decir que no quería revelar parte de su infancia, porque eso era, verdad?

-Aún no confías del todo en mí, verdad? – Cómo hacía ese maldito para hacerla sentir culpable?

-No es eso, sólo que no le serviría a ustedes.

-Le serviría a mi curiosidad – Realmente confiaba en él? Estaba segura que no le diría nada a nadie si se lo pidiera, pero aún sentía una especie de presentimiento de callarse acerca sus recuerdos, por otro lado Minho le había dicho varias cosas en contra su voluntad por su culpa, así que supuso que debía devolver el favor.

-Sólo se trataba de mí cuando niña; estaba en algo así como un pueblo más pequeño, y corría de un maniático que quería asesinarme – Resumió lo más que pudo, no quería dar muchos detalles.

-Cómo sabes que quería matarte?

-Sólo lo sabía.

-Ya veo – Se notaba que quería preguntar más, pero se contuvo, con toda su experiencia tenía más que aprendido que recibir mucha información de golpe no era bueno para su mente – Oye, sabes que serás la guía del novato? – Cambió de tema rápidamente.

-No hay forma de cambiarlo?

-Tal vez, en verdad no quieres recibirlo?

-Es una pésima idea dejarlo a mi cargo.

-Lo mismo pensé yo – Sonrió ladinamente – De seguro el pobre larcho se lanza al Acantilado.

-No creo ser tan mala guía…

-Segura?

-…

-…

-No – El asiático dió una pequeña carcajada al aire, antes de volver a cambiar de tema.

-Y por qué viniste aquí, me contaron que corriste hasta acá apenas terminaste de comer – Sintió como si un mar de aguas frías y obscuras le cayera encima, cuando por fin había logrado apartar a su compañero de su mente, sus gritos de dolor se volvieron a escuchar, pero esta vez en sus pensamientos.

-Ben…

-Dijiste algo?

-Ben… – Por primera vez, de tantas que le había pasado, no negó lo que había pronunciado, necesitaba comunicar lo que sentía, para, según ella, desgracia de su compañero – Era imposible que lo picaran, él nunca se acercaba a las puertas, además era alguien sensato, no entraría porque sí al Laberinto, e incluso así, se supone que los penitentes no andan alrededor de las puertas como esa vez, al menos de día, cómo fue que coincidió todo para…?

-Basta! – Minho posó su mano en su hombro para hacerse notar, la miró fijamente a los ojos – Sé que es doloroso ver como un compañero pasa por tanto sufrimiento, me ha tocado ver eso demasiadas veces, pero entiende que él está en su lucha, tú lo único que puedes hacer para ayudarlo es desearle lo mejor y seguir con tu vida, entendido?

-Pero es demasiado ilógico que…

-Es suficiente razonamiento por hoy, sólo trata de descansar.

-Lo siento, lo que acaba de pasar…

-Al menos es la primera vez que te escucho hablar tanto, aunque hubiese preferido algo más alegre, cómo que a Chuck le haya salido el tiro por la culata con su "bromita" – Se levantó pesadamente – Vamos, a descansar.

-Qué horas son?

-Exactamente las tres con cuatro, al parecer dormiste bastante…

-Me quedaré aquí.

-Bien, yo igual – Se acomodó a un metro de ella aproximadamente – Mañana no iré al laberinto, me quedaré a ver al nuevo, irás también?

-No me interesa mucho.

-Es divertido.

-Reírse de un confundido y asustado larcho?

-Sí.

-Lo pensaré…

Cerró los ojos, no supo por cuánto tiempo, ni en qué momento se durmió, sólo sabía que estaba de nuevo en ese mar de obscuridad, sin embargo ahora tenía total seguridad de que estaba en un sueño, los sueños lúcidos eran divertidos, o eso tenía entendido, concentrándose logró hacer que se formara una especie de piso invisible bajo sus pies, ahora podía caminar. Al cabo de un tiempo se aburrió de tan sólo caminar, creó un laberinto cuya salida no conocía y empezó a buscarla, luego de recorrer varios metros sintió pasos detrás suyo, volteó asustada, en teoría sólo ella podía estar ahí, su sorpresa fue enorme al ver una copia suya, con unos ojos brillantes y una sonrisa burlona que, a su juicio, le quedaba preciosa, sin embargo en sí misma no encajaría.

-Juegas a ser corredora? – La aparición no se molestó en saludar, nunca lo hacía, era propio de ella.

-Tem – Le sonrió, le alegraba verla, era la primera vez que lo hacía, no, la segunda, mejor dicho, aunque fuera extraño estar frente a frente.

-Para ser tu primer sueño lúcido te quedó bastante bien… – Miraba con satisfacción las imponentes murallas de su laberinto, eran diferentes del Laberinto real, éstas eran de metal pulido, con inscripciones en las pareces que no se alcanzaban a leer.

-No había tenido sueños lúcidos antes de llegar al Área?

-Bueno, de hecho sí, eran un poco más perfeccionistas que éste – Sólo por mero antojo quiso verse junto con su compañera; el paisaje cambió de inmediato, las paredes desaparecieron dejando una especie de piscina de color aguamarina, la cual uno de sus laterales era un espejo, en el que pudo verse junto con Tem; sus ojos eran más opacos, en comparación con ella, y su cara notoriamente más calmada que la susodicha, ella al ver el cambio de ambiente soltó una pequeña risa – Te podrás divertir después, ahora es necesario que te comunique un adelanto.

-Dime – Puso especial atención, pues su expresión se tornó seria y dramática.

-Todo va a cambiar Him, la picadura de Ben sólo es el comienzo, vendrán cosas peores, cosas para las cuáles te has estado preparando por años, así que no te dejes llevar, hazle caso a tu sexto sentido, no te asientes y sobre todo… – Hizo una pausa que pareció ser de años – Sobrevive.

Los rayos de luz filtrándose entre los árboles se encargaron de despertarla, miró a su lado para descubrir que Minho ya se había levantado, sin embargo, al salir del bosque pudo ver que aún era temprano, aprovechó de asearse e ir a comer algo, ya no se escuchaban los gritos de Ben, por el momento, según los larchos. Pudo desayunar tranquilamente, Chuck le indicaba cómo guiar al nuevo, aunque ella le repitiese tantas veces como podía que no quería que lo dejaran a su cargo, durante el día ninguno tuvo nada que hacer, de modo que se dedicaron a vagar por todo el lugar, mientras hablaban, o más bien, mientras Chuck hablaba obteniendo monosílabos de respuesta por parte de Hiems ésta recordó lo vivido en su sueño

-Todo va a cambiar, Him…

-Chuck, ves algo diferente en el lugar? – Se le estaba haciendo costumbre interrumpir al niño mientras hablaba preguntando cualquier cosa, fastidiándolo bastante.

-Hm… No… No veo nada raro – El ojiazul había dado vuelta sobre su propio eje buscando alguna diferencia a su alrededor – Por qué preguntas?

-Por nada… – Mientras trataba de hacer tiempo, lo más alejada de la Finca, sonó la bocina, un poco más tarde de lo normal, algunos, cómo el niño a su lado, se emocionaron bastante, otros, la mayoría, parecía incluso que no hubiesen escuchado nada. Sin embargo todo cambió cuando la Caja subió, logrando captar la atención de todos,que corrieron hacia el lugar en el que se asentaba. Antes de darse cuenta se encontró sola, miró a su alrededor desconcertada.

-Chuck? – No había caso, él ya se había acercado corriendo con los demás larchos a ver quién era el nuevo Habitante.

-No vienes? – Minho apareció a su lado mientras que le hacía un ademán para que lo siguiera al ver el "espectáculo", debido a su sueño ahora sentía mucha más curiosidad, los gritos de Ben se escuchaban a lo lejos. Se posicionaron un poco más alejados de los demás, aun con algo de visión de lo que pasaba, aunque eso no duró, pues cuando se abrieron las compuertas de la Caja se formó una pared de hombres alrededor de ésta, miró a su lado al corredor mientras éste reía. Al rato sacaron al pobre de la Caja, era alto, de pelo castaño y ojos grandes, se veía confundido y asustado, varios de los Habitantes le quitaron el polvo de la ropa mientras éste miraba deslumbrado todo el lugar, lo que hacía reír por lo bajo a algunos.

-Miren al novato, se va a romper su cuello de garlopo por inspeccionar su nueva morada – Gally se apresuró a darle su "bienvenida".

-Cierra el hocico, Gally – Alby lo interrumpió de inmediato, era obvio que no quería hacer más tortuosa la llegada del nuevo. Mientras el susodicho sólo se dedicó a observar a los demás, Newt se le acercó, lo estaba oliendo? Chuck estaba muy nervioso, miraba muy atento, pasó su mirada por Minho y de inmediato, como era predecible, la posó sobre Hiems, ella sabía que eso iba a pasar, pues, lamentablemente, al ver a un grupo compuesto solamente de hombres una chica llamaría bastante la atención. Hicieron contacto visual un rato antes de que apartara la mirada asustado. Volvió a centrarse en Alby.

-Dónde estoy? – Se oía patéticamente asustado, sintió pena por él.

-En un lugar no muy bueno, relájate y descansa – La cara del castaño empalideció, el Líder fue muy directo.

-Siempre es así? – La morena preguntó más al aire que a alguien

-Sí, de hecho Newt termina por tranquilizarlos siempre – Minho le respondió, se veía más que divertido.

-Qué encargado le va a tocar? – Una voz de los de atrás del tumulto se hizo notar.

-Ya te lo dije, larcho, es un miertero, así que será Fregón, ni lo dudes – Tess respondió burlonamente para luego lanzar una carcajada sosa.

Miró al nuevo garlopo, al escuchar tantas palabras que posiblemente escapaban de su lenguaje, no pudo ocultar su desorientación, se preguntó, entonces, cómo es que él iba a cambiar todo? No se lo imaginaba, se veía como un pobre ratón acorralado por un león, volvió a mirarla, esta vez por un tiempo más corto que el anterior, Hiems le habló por lo bajo al asiático – Recuerda su nombre? – Escuchó a Alby callarlos a todos

-Normalmente lo hacen.

Trató de acercarse lo menos notoria posible para que la escuchara sin asustarse, cuando creyó estar a una distancia prudente hizo sonar su voz – Cómo se llama?

Varios miraron inquisitivamente al nuevo, éste con un gesto de confusión parpadeó un par de veces, al parecer estaba procesando la respuesta – Thomas.

"Es tiempo de empezar el experimento."

Era suficiente, ya no se interesó más, se dirigió a la Finca con los demás constructores, quería saber si Gally había visto a Thomas en sus recuerdos, pues se veía nervioso y era notable que no le agradaba. Pensó en la voz que acababa de oír, un experimento? Eso eran ellos? Estaba segura que el nuevo tenía algo que ver, sin embargo no servía preguntarle nada, no recordaba, era evidente, sin embargo, si el encargado de los constructores tenía la misma seguridad de ella el pobre tendría varios problemas, trató de escuchar lo que decía él sobre el nuevo…

-Ese maldito larcho, solo se está haciendo el garlopo…

Para su disgusto no dijo mucho en el tiempo que estuvo, sólo mascullaba algunas maldiciones mientras se mordía las uñas, mientras esperaba los gritos de dolor de Ben volvieron a escarbar en sus oídos, ella trató de aguantar el seguir ahí, Newt entró apresurado para subir de la misma forma, cinco minutos después de eso no pudo resistir y se encaminó hacia la salida, justo en la puerta se encontró con el nuevo; Thomas iba en sentido contrario al de ella con decisión, mientras Chuck lo seguía más atrás, al parecer ya no tenía que ser su guía. Se quedó de pie a la expectativa de lo que estaba por suceder.

-Hey miren, llegó el novato – Gally se apresuró a hablar al verlo llegar – Este larcho de seguro que se hizo plopus encima cuando escuchó al pequeño Benny chillar como una niña, necesitas cambiarte el pañal, shank? – A ella y a los demás constructores se les hizo gracioso el comentario, al que el novicio se apresuró a contestar con coraje.

-Mi nombre es Thomas – Dicho esto y con orgullo se encaminó hacia la escalera, a lo que varios de los que estaban ahí, incluyéndola, se alteraron levemente.

Una vez más el constructor fue el primero en hablar, advirtiéndole que no debía subir por órdenes de los líderes, no prestó mucha atención a la discusión hasta que el susodicho dijo lo que ella estaba esperando oír – Yo te he visto antes. Hay algo que me huele mal en tu llegada y voy a averiguar qué es – Thomas solo lo negó a lo que el otro respondió reafirmando lo que dijo, un poco más avanzada la conversación lo dejó subir tranquilamente, mientras varios se reían y burlaban de él – Sabe que posiblemente lo castigarán? – Chuck, a quién le había hecho la pregunta no respondió, miraba con nerviosismo como subía. Como sabía lo que iba a pasar se retiró del lugar buscando alguna cosa que hacer, en la cena le preguntaría al niño qué le sucedió al novicio.

(fin del capítulo 7)

Al igual que en el otro capítulo: Saltos de tiempo ftw!

Espero que les haya gustado este capítulo, los que siguen serán lineales al libro, aunque no tan calcados como éste.

Si no les gusta algo dejen un review, así me ayudan a mejorar.

Eso es todo, me despido

Bye! :3

Megi.