"Asamblea"
Alterada por lo que escuchó, no pudo seguir durmiendo y, esperando a que nadie la viese, rengueó a hurtadillas por la noche hasta la habitación de la ojiazul. No tenía claro su objetivo ¿Acaso quería despertarla? Como si eso fuese posible. La miró fijamente, tratando de recobrar esa extraña comunicación que se había dado unas horas atrás. En aquel intento tuvo una especie de trance en el cual aquellos recuerdos en los que peleaba con alguien eran llenados de imágenes. Su nombre era Teresa, y realmente la odiaba.
La de ojos bicolor pasó toda la noche en vela tratando de evocar recuerdos de su crimen, ya que le era seguro que aquello era el origen del rencor que, aún en coma, la Nueva le expresaba. Sin embargo su mente no se despegaba de las anteriores regresiones, como para tener más…
Aquella mujer que, desesperada, rogaba para que ella, en ese entonces una niña, la asesinara. Era su madre, de eso no había duda, pero… ¿Qué madre trata a su hija así? ¿Qué madre fuerza a su hija a ser una asesina? Su primer recuerdo, el de ella y Tempestas en el salón, fue después de asesinar a ambos, ahora lo entendía. Se sintió mal por los demás, mientras ellos luchaban por recuperar su hogar, Hiems había asesinado a sangre fría a su familia. No merecía salir de ahí. Era una criminal.
Pero ¿Y si los demás también lo eran? No, ellos no se veían como ella, pues, aún con todos aquellos caracteres diferentes, sólo buscaban protegerse mutuamente. En cambio, la morena se tapaba a sí misma, ocultándoles información importante, como lo haría con la que acababa de descubrir…
-¿Por qué nos cubrimos, Tem? – Se preguntó mientras volteaba en su lecho, secándose las lágrimas.
-Porque nada es lo que parece, Him.
Se centró en las otras memorias, más exactamente en la que aparecía Minho, quien la interrogaba con fuerza. Le hacía gracia que, aún con unos diez años, o un poco más, se comportara igual de dominante que en la actualidad. Sentía una admiración por él, siempre fuerte y con la cabeza fría, desde siempre. Sin darse cuenta sonrió, se sintió afortunada de conocerlo.
Junto con la salida del sol, dejó sus preocupaciones a un lado, se levantó en dirección al salón por debajo de ella. Al abrir la puerta de su dormitorio no esperó encontrarse con Newt, quien le traía las cosas necesarias para su desayuno.
-Deberías estar en reposo, ve a tu cama.
-Preferiría comer afuera, con los demás Constructores – Antes de que el rubio pudiese preguntar por qué, un grito de dolor cortó abruptamente la conversación, logrando hacer empalidecer el rostro del muchacho.
-Entiendo, anda – Respondió fríamente, mientras se dirigía al cuarto de al lado.
-¿Puedo ayudarte con Alby? – Preguntó ingenuamente, tratando de ayudarle en algo.
-No, sólo los Docs y yo podríamos hacer algo, ahora vete a comer – Respondió incluso con irritación, lo que hizo a la morena alejarse lo más rápido que le permitían sus muletas.
Una vez abajo encontró con la mirada a sus compañeros, quienes le hicieron señas para que se acercara a ellos. Leonardo y Adam se ofrecieron a cargar su desayuno para que pudiese andar más cómoda.
-De lo que te perdiste ayer, "maldita loca". Tú y ese larcho están creando una guerra civil aquí.
-¿A qué te refieres? – Preguntó alarmada.
-Bueno, tú corriste como una shank hacia el laberinto por Benny, y el Nuevo corrió al laberinto por Alby y Minho. La mitad de Área piensa que deberían desterrarlos de por vida por infligir la primera ley, y la otra mitad decimos que deberían dejarlos por salvar al par de larchos.
-Yo no los salvé – De nuevo ese sentimiento de temor la asaltó. Thomas los había salvado de una manera genial, Hiems sólo había tenido suerte.
-¡Minho habló de que en las últimas arriesgaste tu pellejo por ellos, así que no te hagas la modesta! – Él pelirrojo interrumpió la conversación del moreno y la heterocroma golpeándola con un palmetazo bastante fuerte en la espalda.
-¿Era necesario el golpe? – Preguntó mirándolo con lo que, hubiese querido, se traduciría como una "mala cara".
-Siempre son necesarios – respondió el muchacho, recibiendo una patada por parte de la chica, con su pierna no herida.
-Quien me preocupa es Gally – Habló un chico que no parecía tener más de trece años, enclenque y de aspecto tímido, que quedaba con su voz débil – Parece odiar al nuevo, pero no creo que está en contra de Hi ¿O sí?
-John tiene razón, tal vez esté discutiendo consigo mismo ahora.
Aquella conversación no abandonó la mente de Hiems por aquellos dos días en los que esperaba su juicio ¿Gally la apoyaría, o la acusaría? No lo sabía, ni esperaba saberlo.
Ese par de días, gracias a su estado de reposo, podía escabullirse más a menudo, meditando sobre todo lo que le había ocurrido. Aún no superaba la agonía y muerte de Ben, sin embargo estaba logrando distanciar ese recuerdo de su psique, de manera lenta, pero segura, para que dejara de atormentarla.
Fue en la misma mañana en el que se solicitaría la asamblea, según Newt, en el que caminaba dificultosamente a través del bosque, cerca de las Lápidas. Gracias a que la herida no fue demasiado profunda, y a los puntos y cuidados que le dieron, la parte interna había cicatrizado bastante bien. Todavía dependía de muletas, pero no tanto como el primer día.
En aquel lúgubre lugar, descansando, notó como dos Embalsamadores, Ivan y Joseph, llevaban un cuerpo cubierto hacia el rústico cementerio del Área, hubiese deseado no acercarse demasiado a mirar.
Un cadáver destrozado, con la piel gris y venosa hecha jirones, arrancada hasta el punto de poder apreciar algunos huesos, la mitad de la cara estaba desollada, los ojos casi no existían; uno destrozado, casi a la mitad, y el otro totalmente arrancado.
No alcanzó a llegar a las letrinas, cuando vomitó casi a las afueras del bosque. Volvió a escuchar en su mente los gritos infernales de agonía, y aquel olor a podredumbre se infestó en sus fosas nasales. Las lágrimas hicieron su aparición, no por irritación, sino por dolor, pues a pesar de la deformidad del pobre cadáver pudo reconocerlo.
Era Ben.
Ya calmada, limpia, y frente al único espejo del lugar, pudo apreciar su, patético, rostro: sus ojeras estaban más pronunciadas de lo normal, su piel, pálida como la de un enfermo, aún conservaba unos rasguños, y su cabello, que no había sido desatado en días, conservaba una forma extraña, obligándola a atarlo de nuevo, para conservar un mínimo de dignidad.
Ya era hora de la Asamblea. Tratando de centrarse, caminó firmemente hacia el piso superior de la Finca, tomando asiento al lado de Thomas, quien la miraba de reojo. Estaba nerviosa, últimamente no había intercambiado palabras con Minho o Newt, suponía que ellos dos ya deberían estar suficientemente estresados como para estarles molestando. Y para colmo le costaba prestar atención con ese shank al lado, quien no le quitaba los ojos de encima.
Recuerda, niégalo todo, nos creerán más a nosotras.
Se tranquilizó un poco, Tem siempre le daba seguridad, le era el apoyo permanente que faltaba en los demás.
Newt dio por empezada la asamblea en un recibimiento demasiado formal para quienes estaban ahí. Siempre se había preguntado quién instauró aquella costumbre, y por qué la seguían, ya que estaba segura que a nadie en el Área le parecía necesaria – Como todos ustedes saben, los últimos días han sido una reverenda locura y una buena parte está relacionada con el par de larchos aquí presentes, Tommy y Hiem.
-Ve directo al grano, Newt, di de una vez que sólo son transgresores de las reglas – Gally lanzó palabras que fueron equivalentes a cuchillas para la susodicha, quien, aún así, no pudo esperar menos del encargado. Él era imparcial, de carácter fuerte, nunca lo había visto conceder un privilegio a alguien, y menos en esa situación tan delicada.
Murmullos.
-Gally – Advirtió Newt – Trata de mantener un poco el orden. Si no puedes contener tu bocota cada vez que digo algo, tendrás que largarte de aquí, porque no ando de muy buen humor – El Constructor sólo respondió con un ademán de molestia y una mirada certera.
-Me alegro de que hayamos aclarado las cosas. La razón por la que estamos aquí es la siguiente: gran parte de los chicos del Área se ha acercado a mí en los dos últimos días para quejarse de estos dos o para pedirme su mano. Tenemos que decidir qué haremos con ellos.
El espectáculo de opiniones empezaba, mientras que la muchacha sólo sintetizaba lo más importante: Zart estaba con ellos, Sartén igual, aunque le dio más preferencia a Thomas en su recomendación, Stephen, un muchacho de cabello negro y pecas, encargado, por obligación, de los Fregones, apoyó al cocinero, Winston pidió un castigo, al igual que Fred, encargado de los Embalsamadores. La discusión se prolongó un poco más, mientras el par de larchos, notoriamente nerviosos, esperaban la opinión de Minho y Gally, los únicos que faltaban.
Gally, obviamente, no había cambiado su punto de vista exigiendo un castigo, aportando otro punto interesante: Thomas llegó como cualquier otro al Área, asustado y confundido, sin embargo, inmediatamente después cosas extrañas empezaron a pasar, llegó la chica nueva, "Teresa", apareció un penitente "muerto", Alby fue picado, y, a pesar de todo, fue capaz de comportarse como un héroe, ignorando el temor de días atrás, lo que era más notorio al destacar que sólo había estado una semana en el lugar. Al sintetizar todo aquello, junto con lo que le había dicho Ben, no era tan descabellado pensar que era una espía de los creadores.
A pesar de eso Newt hizo el notorio ademán de no hacerle caso, algo que irritó a ambos Constructores. En aquel momento el pelinegro posó su furiosa mirada sobre la chica, como exigiéndole decir lo que había escuchado esa noche, y ella, en respuesta, sólo apretó fuertemente la mandíbula.
El turno de Minho llegó, quien espetó lo más rápido posible todo lo que tenía que decir – Estuve allá afuera y vi lo que hizo este loco: se mantuvo entero, mientras yo me acobardé como una gallina. No voy a ponerme a hablar sin parar como Gally. Quiero decir cuál es mi recomendación y terminar de una vez.
-Va – Dijo Newt – Te escuchamos.
Se dirigió a Thomas.
-Propongo a este larcho para que me reemplace como Encargado de los Corredores.
Callaron todos, desconcertados, preguntándose si acaso no bromeaba, los murmullos, que siguieron del sepulcral silencio, eran bastante agitados.
Está mintiendo, quiere sacar algo con esto.
Esta vez no sabía si creerle a Tempestas. Ella, por su parte, sonaba bastante segura ¿Cómo podía estarlo?
Yo lo haría.
Su única respuesta fue seguida por una pequeña y traviesa risilla.
Los reclamos por parte de algunos, y aplausos por parte de otros llenaron la pequeña y descuidada sala. Los que en un momento fueron pocos, se volvieron ya demasiado molestos y ruidosos como para considerarlo un consejo formal. Al parecer el rubio pensó de la misma manera, pues los hizo callar a todos con un solo grito.
Cuando estuvo todo más tranquilo el asiático volvió a hablar – Shanks, es realmente muy fácil para ustedes estar sentados aquí hablando de cosas que desconocen. Yo soy el único Corredor del Consejo y sólo Newt ha estado en el Laberinto.
Gally se interpuso.
-No, si cuentas la vez que yo...
-¡No la cuento! – Gritó – Y créeme, ni tú ni nadie tienen la más remota idea de lo que es estar allá afuera. La única razón por la cual te pincharon es por quebrar esa misma regla, por la cual ahora estás acusando a Thomas. Y eso se llama hipocresía, miertero, pedazo de... – Hiems pudo notar como una fibra sensible en su encargado era tocada, pues su expresión de volvió sombría, igual que…
"Ben"
-Suficiente – sentenció Newt – Termina con tu defensa de una vez.
Las palabras de defensa Minho le resultaron realmente motivadoras, le incitaron, una milésima de segundo, a confiar en el castaño, sin embargo algo la inquietó, algo que expresó directamente Gally – Lindas palabras, shank ¿Dices lo mismo de Hi?
Silencio. Nada más que silencio.
-Ella es fuerte, pero no la quiero con los corredores – Dijo al fin.
Sintió algo quebrarse en ella.
-Como lo supuse, no tienes el valor suficiente como para ser un líder neutral.
-¿Tú qué sabes de liderazgo? Sólo eres un maldito shank que no sabe comportarse ¡Que actúa como un niño berrinchudo por una miertera visión que ni siquiera sabe si es verdad! – Se levantó bruscamente - ¡Entiende lo que es mejor para el Área!
-A ti ni te importa dónde estás parado ¡Vuelves a hablarme así, garlopo de mierda, y te rompo el cuello!
-Jejeje – Rió con sarcasmo el corredor antes de asestarle un puñetazo en la cara, tan fuerte que el constructor salió despedido hacia atrás, y la silla que lo apoyaba terminó partida en dos – Te juro, Gally -le dijo con una mueca de desprecio – No vuelvas a amenazarme. No me dirijas la palabra nunca más. Si lo haces, te romperé tu cuello miertero, una vez que haya terminado con los brazos y las piernas – Obtuvo un escupitajo en la cara por parte de Gally, lo que no hizo más que echar leña al fuego.
Mientras sostenían al asiático para evitar que fuese a asesinar a golpes a su contrincante, Hiems luchaba por mantener la compostura, mientras se levantaba de su asiento y, por el costado derecho del que alguna vez fue su amigo, lo empujó hacia atrás con brusquedad y la suficiente fuerza para hacerlo trastabillar por mantener su equilibrio – Basta – Sentenció en su inexpresiva molestia, logrando llamar su atención – Hay que mantener la compostura, Minho – Pronunció mirándolo a los ojos, esperando transmitirle su irritación, y sobre todo, su desengaño.
Se dirigió a su asiento calmadamente al mismo tiempo en el que su, enfurecido, encargado caminaba, iracundo, hacia la puerta – Las cosas ahora son diferentes – Dirigió su mirada, casi asesina, a todos los encargados – Minho, no debiste haber hecho eso, nunca – Amenazó. Desvió sus orbes hacia Newt – Yo sé que me odias, siempre me odiaste. Tendrían que desterrarte por tu vergonzosa incapacidad para liderar este grupo. Eres patético, y el que se quede aquí no es mejor que él. Las cosas van a cambiar. Lo prometo – Por último miró a los ojos a Hiems, regalándole una especie de permiso, algo que no entendió bien hasta que le dedicó unas certeras palabras – Sé que Benny te lo dijo, anda, ¿Por qué no les dices, Hi? – Cerró de un portazo sin quedarse a ver el efecto de sus palabras. Todas las miradas se clavaban en la chica, quien se demoró en reaccionar, sentándose después de eso.
Después de un largo minuto, en el que la morena reflexionó en lo mal que le había ido en aquel día; el cadáver de Ben, ver por primera vez a Gally tan molesto, realmente molesto, y, sobre todo, sentir como el vínculo con Minho se quebraba ¿Cómo era posible que eso pasara por una simple oración? Era extraño, nunca antes se le había hecho más indiferente el mirarlo directamente a los ojos como esa vez, ni tan doloroso al mismo tiempo, e incluso podría decir que éste se sentía más intimidado que de costumbre.
Notó como susurraba algo en voz baja, pero no le prestó atención.
Por lo que respondió Newt, pudo suponer que era algo sobre la actitud de Gally, a lo que el Corredor seguía insistiendo en lo agradable que había sido darle esa golpiza.
Empezaba a detestar a Minho, primero se comportaba de manera demasiado impulsiva para la situación, golpea al encargado, la subestima, y luego sigue despreciando al Constructor, en frente de ella, quien, de una forma extraña, había llegado a conocerlo y admirarlo.
Miraba a otro lado, molesta, ignorando la conversación hasta que Winston dijo algo muy interesante – Bueno... él pasó por la Transformación, un Penitente lo pinchó en pleno día, afuera de la Puerta del Oeste. Eso significa que tiene recuerdos y dijo que el Novato le resultaba familiar ¿Por qué habría de inventar algo así? Y, al parecer, no es el único, Ben también vio lo mismo, al parecer – Aquello último dijo mirando a la heterocroma, como pidiéndole una confirmación. Lo imitaron los demás. Ella calló, meditando si acaso era conveniente decirles. Apretó con fuerza la piedra de su collar, temblando. Parecía que el nuevo quería hablar, por lo que le permitieron tomar la palabra.
Sólo una miertera cosa, luego de eso se siguió la reunión como si no faltara nadie, a pesar de la insistencia de Winston. Apretó el collar más fuerte, con rabia, ésta vez hacia el rubio. Thomas haría su defensa.
Simple y claro, señaló lo obvio: no iba a dejar morir a dos compañeros por una regla, aún con el castigo que conllevase.
A pesar de no poder confiar en él, no negaba que era sumamente admirable, su actitud luchadora y firme le agradaba, no dejaba de ser sospechoso, pero nadie decía que debía ser algo malo. Se decidió a no decir nada sobre lo que le dijo Ben.
-Me parece bien, Hiem, tu turno ¿Cuál es tu defensa?
No quería alargarse mucho, ya que el ambiente en ese lugar era pesado y molesto, por lo que resumió lo más que pudo – Entré al laberinto por un mero y estúpido arranque emocional, no por salvar la vida de alguien, castíguenme como quieran, me lo merezco. Sólo critico el que no se haya tomado en cuenta mis habilidades – Espetó, llena de rencor en la frase final.
-Bien, propongo esto – Anunció Newt, luego de meditar un poco – Hiems, mientras tu pierna no sane trabajarás con los fregones como castigo, Thomas estará un día sin comida en el cuarto oscuro. Luego de su respectivo castigo ambos serán corredores ¿Entendido? Ah, y Thommy, ni sueñes con ser encargado.
En la votación todos estuvieron de acuerdo, salvo el carnicero, expresando que realmente creía en el testimonio de Gally. "Somos dos" Pensó la chica, pero no dijo nada.
-¿Ya terminó la sesión? – Preguntó, apresurada por salir de ahí.
-Sí, adelante – Dicho esto todos salieron bastante apurados, dejando a Hiems, que no pudo salir corriendo, atrás. En el marco de la puerta pudo escuchar a Minho exclamar desde su asiento.
-Que buen momento hemos pasado ¿No les parece?
Obviamente no se va a mostrar arrepentido, aunque sí es muy irritante, ese shank.
Rengueaba dificultuosamente por el pasillo cuando se topó con Chuck, que llevaba una cara horrendamente asustada, intercambiaron un par de palabras.
-Hiems, has visto a Thomas?
-Está en la sala de reuniones ¿Qué pasó? – Respondía como siempre lo hacía, pues entendía que ese horrible día, que apenas empezaba, no era culpa del muchachito.
-Alby despertó, quiere hablar con el Larcho – Dijo, caminando apurado al salón, mientras ella quedó viendo como los tres restantes de la sala salían de ella lo más rápido posible. Negó despectivamente todo contacto visual con Minho, para después seguir su camino.
Se acercó a Leonardo, hasta ese momento, el último en volverse corredor hace un par de meses – ¿No te desterraran? – Preguntó, preocupado.
-Trabajaré con los Fregones por una semana, luego de eso seré tu colega – Le respondió sin ánimos.
-¿Hablas en serio? Eso es genial, Hi. En verdad hubiese sido muy estúpido desterrarte, siendo que incluso le arrancaste las patas a esas cosas – El antiguo Constructor estaba muy alegre, lo que no afectó nada el comportamiento de la morena, hasta que el afro a su lado se fijó en un detalle – Minho te está mirando mucho ¿No quieres ir a hablar con él? – Rio con sorna para sus adentros. Ahora evocar en sus pensamientos al asiático sólo la enfurecía, negó firmemente con la cabeza.
-No quiero acercarme a él por un buen tiempo.
-¿Pasó algo?
-Nada importante…
(fin del capítulo 12)
Les dije que volvería! Y qué mejor que un capítulo asquerosamente calcado :D
Bien, la verdad no me gusta sobreescribir, pero en la asamblea había que hacerlo u.u
Si se preguntan por qué me gusta traumar a la pequeña Him con Ben es porque tengo planes malvados para el futuro *cara malévola*
Y si se preguntan por qué Minho es tan hijo de fruta es porque a veces puede serlo ewe
Eso es todo, hasta algún otro día, los amodoro (mi compu sigue mal, les comparto mi dolor ;u;) y espero no aburrirlos.
Bye.
Megi.
Pd: Leo, si ves esto, Minho it's mine!
Pdd: Alguien vio la película de a prueba de fuego? No me gustó mucho, sólo quería decir que me enamoré de las actrices de Harriet y Sonya ¡Son preciosas!
