"Los Mapas"
Estaba rodeada por los dos Habitantes que eran mínimamente cercanos a ella: Adam y Leonardo. Si bien el resto de Constructores estaba ahí para felicitarla, ella no ponía atención, por lo menos respondía un "gracias" de vez en cuando. Quedó allí hasta que la mañana pasó, y el moreno a su lado se despidió de ella animadamente – Hasta la noche, Hi, mejórate para que puedas correr luego – Vio como trotaba hasta llegar a la Puerta Este, le llamó la atención el encuentro tan fugaz como peligroso que tuvo con el Encargado de los Corredores.
A medida que todos se iban a hacer sus labores, Hiems quedó sola con Adam, quien no desperdició oportunidad en hacerla hablar - ¿Problemas en el paraíso? – La sorprendió de la nada – Parece que tuviste un problema con Minho.
-No fue nada importante – Volvió a mentir.
-¿Segura? Sea lo que sea que te hizo no creo que le haya agradado al garlopo de Leo – El corto encuentro entre ambos corredores constó de un empujón de hombros "accidental", y un cruce de miradas bastante agresivo.
-Él ni siquiera sabe qué me pasó.
-¿Por qué no me dices? ¿Es algo que pasó en la asamblea? – No le molestó la idea de decirle, si resumía lo suficiente evitaría dar más explicaciones y, sobre todo, recibir más preguntas.
-Minho propuso a Thomas de corredor, pero a mí me apartó, sólo es eso – Una vez dicho se avergonzó, pues no sonaba tan mal como fue, por lo que supuso que el pelirrojo se reiría, pero no fue así.
-¿Estás hablando en serio? ¡Pero si pasaste dos noches enteras en ese miertero lugar!
-Lo mismo pensé yo.
-Y yo pensando que te tenía confianza ¿Qué pasará por la mente de ese shank? – Habló algo molesto, acostándose en la hiedra con los brazos por debajo de la cabeza – No te preocupes, si se te antoja entre todos lo castramos ¿Qué te parece? – Dijo riéndose.
-Tranquilo, te avisaré – Le respondió, un poco más alegre, y sólo un poco porque el recuerdo de la mañana la seguía asediando – ¿Adam, tú sabes acerca de lo de Ben? – Preguntó temerosa de que el chico no supiese y tuviese que comunicárselo. Para su fortuna, o tal vez no, su rostro sombrío le advirtió que al parecer ya estaba enterado.
-Encontraron su cuerpo ayer, mientras descansabas. Hoy Joseph e Iván lo irían a enterrar. ¿Cómo te enteraste?
-Vi el cadáver – Como si hubiese afirmado el fin del mundo, Adam se levantó de golpe, mirándola fijamente, y, sobre todo, asustado.
-En verdad lo siento, no queríamos decirte… – Ese hubiese sido el momento perfecto para llorar, de no ser porque ella no haría eso, jamás, frente a nadie. Nadie salvo…
No quería hablar más sobre eso, apreciaba el intento de sus compañeros, pero era inevitable que la tristeza que sentía guardada se liberara de una u otra forma, aunque fuese de una manera tan brusca como aquella.
Aprovechando su castigo para entretenerse, se dirigió a la Finca en busca de Chuck, esperando hacerle compañía, lo que no esperó encontrarse fue a Thomas bajando como un loco dirigiéndose, sin pensar, a la Puerta Este – ¡Hiem! ¿Viste a Thomas? – Newt interrumpió a la morena mientras veía, desconcertada, el pasillo por el cual perdió al actual Corredor de vista. En su asombro no dijo una sola palabra, sólo apuntó a dicho pasadizo – ¿¡El Laberinto!? – Asintió – Ese maldito garlopo está más chiflado que el mismísimo Gally ¿Crees que vuelva? Ni siquiera respondió las preguntas que le estaba haciendo.
-¿Preguntas de qué? – Habló por fin la morena.
-Sobre la chica.
-¿Teres…? – ¡Cierra la boca!
-¿Disculpa? – Alertó Newt, quien había logrado escucharla, a pesar de interrumpirse.
-Nada.
-Va, y piensas que voy a creerte. Dijiste Teresa ¿Cómo sabes que su nombre es Teresa? ¿Pensabas decírnoslo? – El estrés hacía mella en él, parecía que ese chico amable y comprensivo estaba en un letargo. Se encogió de hombros, en una actitud defensiva, echándose ligeramente hacia atrás.
-Lo descubrí ésta mañana…
-Alby dijo algo sobre el mundo exterior ¿Has visto algo tú? – Negó asustada con la cabeza, era la primera vez que lo veía actuar de esa forma – Ven aquí – Escupió mientras la jalaba del brazo hasta una pequeña sala en el primer piso, que sólo tenía una mesa y unas tres sillas. Hizo que se sentara, mientras se posicionaba delante de ella, de pie, logrando intimidarla con su altura – Dime qué recuerdas, sensaciones, imágenes, lo que sea, ahora.
-No recuerdo nada – Como mentía, podrá tener unos pocos recuerdos, pero los suficientes para darse cuenta de que el mundo exterior era un miertero escenario de supervivencia. Sin embargo nunca iba a decirles, ni siquiera a Minho, pues no le mencionó que los árboles floridos y los jardines bien cuidados eran cosa del pasado, no mencionó que aquellos locos asesinos eran una plaga, no mencionó que posiblemente sus padres, madres y hermanos eran parte de esa masa de psicóticos. Sintió ganas de llorar, pues sabía que si les ocultaba aquello nunca querrían salir de de ahí.
-No me mientas, Hiems, se te nota en la cara que ocultas algo, y si no hablas ahora, yo… – El rubio no pudo terminar la frase cuando se derrumbó en la silla, ocultando su cara entre sus manos, mientras apoyaba los codos sobre la mesa – Lo siento – Dijo en la misma posición. A la chica le dio la impresión de que estaba llorando, mas no dijo nada. Ambos guardaron ese incómodo silencio por un momento – Lo siento… ¿Te asusté, verdad? Pareciera que me hubiesen picado a mí… – Movió los brazos de forma brusca, ahora apoyando su cara en su mano derecha, mirando un punto en la nada, con la misma actitud casi depresiva – Estoy preocupado ¿Viste a Gally, no es así? No sé cómo debería actuar con Alby, se comportó de una manera muy… – Agitó la cabeza, como vaciando sus pensamientos. Se levantó, esta vez de una forma mucho más amigable, le tendió la mano a la morena – No creo que hayas venido a buscarme, ven, te ayudo – Pero Hiems no se movió.
-Todos piensan que Gally es insoportable, que es un idiota o un simple matón de turno. Pero no sólo es eso: antes de ser picado estoy segura de que era un buen líder, se preocupaba por los demás y demostraba toda su inteligencia – Notó la mirada sorprendida del rubio. Supo que no podía retractarse en ese momento – Lo sé porque lo pude conocer bien, él era siempre el primero en hacer las tareas más difíciles, y el que nos tranquilizaba cuando pincharon a Ben – Luchó por decir aquello sin dolor – Es un líder imparcial, nunca nos dio un beneficio, además no somos nada sin su dirección. Pero los demás no lo notan porque su trauma con los recuerdos es el que más se le nota – Para ocultar su vergüenza apoyó su oído sobre la mesa, evitando el contacto visual – Tal vez Alby quede más cruel y malhumorado, pero no dejará de ser él.
El muchacho rio, por lo visto, en un desahogo en el que casi se le escapan unas lágrimas – Nunca te había oído hablar tanto – Posó su mano sobre el hombro de la muchacha – Gracias, Hi.
-…
-¿Estás molesta? Por como tratamos a Gally. Ese sujeto está mal, pero no esperaba a que aún pudiese reconocerse.
-Vine aquí buscando a Chuck, quería ver si podría ayudarlo en algo – Dijo cortando el momento que le había parecido demasiado cercano.
-Ahora debe estar en los corrales, haciendo ya tú sabes qué – Sintió algo de lástima al imaginarlo limpiar todo el plopus de las bestias. Y que eso le esperaría a ella.
-Ya veo…
-Hey ¿En cuánto tiempo crees que sane tu pierna? – Preguntó en un notorio intento de hacer la conversación algo más casual.
-En una semana creo que podré correr, espero que Leo me enseñe.
-¿Y Minho? – Inquirió extrañado. Pareció interpretar bien el silencio de la heterocroma - ¿Estás enojada por lo de la mañana?
-No creo que quiera enseñarme.
-No he tenido tiempo de hablar con él, pero estoy seguro de que no quiso excluirte.
-¿Y entonces qué hizo? – Se irritó un poco con la respuesta del rubio, pero no lo culpó.
-No podría decirte, ese larcho es impredecible.
-Cierto…
-Aunque no creo que quiera discriminarte, es decir, te aprecia mucho.
-Sin me apreciase debería saber que puedo cuidarme sola – O algo así.
-No te preocupes, hablaremos de éste asunto.
Se alivió un poco. No lograba entender por qué, luego de que la alentara de manera tan agradable, decidía dejarla apartada, como si negara todo lo que le había dicho antes.
-¿Cómo está Alby? – Preguntó al recordar que el Líder había pedido ver a Thomas.
-Bien, trató de ahorcarse, pero nada más – Respondió el rubio, con sorna, dejando preocupada a la morena.
-¿Es en serio?
-Sí. Quiso decir algo de lo que vio, pero empezó a comportarse como un loco. Por eso traté de preguntarte – La miró a los ojos, con una expresión triste.
-Lo siento…
-No… yo debería disculparme.
-Ya lo hiciste, no importa.
Después de un rato de insistencia pudo entrar a la habitación de Alby. Para encontrarlo dormido, o eso creyó. Luego de un par de minutos se levantó de la silla al lado de su lecho, pero sólo un sonido, proveniente del arrastre de ésta, bastó para que abriera sus ojos inyectados de sangre, mirándola fijamente - ¿Qué haces aquí? – Preguntó con la dureza típica de su habla.
-Quise venir a verte.
-¿Quién te dejó entrar?
-Newt.
-Vete.
-Quiero saber cómo estás.
-¿No me ves? Vete – Newt se había quedado afuera de la habitación, esperando. Parecía que no quería entrar por temor a lo que pudiese encontrar, y en aquel momento Hiems le cedió totalmente la razón, aún así perseveraría.
-Vine a hablar sobre tus recuerdos.
-¡¿Qué acaso no entiendes, maldita garlopa?! ¡No te quiero cerca! ¡Vete!
-¡Escúchame, sé que viste! – Luego de lograr un silencio se aseguró, mirando debajo de la puerta, que el antiguo Corredor no los estuviese escuchando. Se acercó hacia el moreno, para hablar más bajo – Sé que sólo viste desierto, y muerte. Que no tenemos familia alguna y que esto es un paraíso comparado con lo que hay allá afuera.
-Tú… ¿Desde hace cuándo que sabes eso?
-No sabría decirte, he visto muchas cosas, lo que me mencionó Newt fue lo que necesité para atar hilos.
-Lo ocultaste todo.
-Si les digo, no querrán salir de aquí.
-¡¿Y quién quiere salir de aquí?!
-¡Todos ellos!
-No… no les esperará nada bueno…
-Deberemos salir tarde o temprano, esto está a punto de llegar al final.
-No…
-Alby, reacciona, mandaron a la Última, Los Creadores no nos alimentarán por siempre.
-Vete de aquí, Hiems.
-Debemos hablar sobre esto.
-¡Vete de aquí de una buena vez, maldita shank! – Alby, que se había incorporado hasta ese momento se llevó la mano a la cara, cubriéndose los ojos – Entiende, tú no me eres de confianza, no quiero verte, oírte o sentirte cerca de mí… Hubiese sido mejor que te quedaras en el Laberinto – Lo comprendía, él nunca demostró confianza en ella, y menos lo haría en ese momento crítico. Aún así sus palabras le fueron muy hirientes, y se compadeció de Newt al saber cómo su amigo lo había tratado.
Salió de la habitación bufando, encontrándose con el susodicho sentado en el suelo, mirando de frete a la puerta, preocupado – ¿Qué dijo? – Se apresuró a preguntar.
-No reveló nada, pero decía que no quería que saliéramos de aquí – No dudó en delatar al postrado. Había sido un buen líder, su nombre infundía respeto y admiración, pero la transformación lo cambió demasiado, no podía con la verdad, demostró una debilidad ante la adversidad increíble. Supuso que ya no podía confiar en que él protegiese a todos camino a la salida.
-¿Hablas en serio? – A diferencia de la chica, el muchacho no parecía querer renunciar al liderazgo de su amigo – No puede ser cierto, él fue el que creó a los Corredores para salir de aquí.
-Sea lo que sea que vio, de seguro no le debió haber gustado para nada – Trató de hablar para que lo entendiera, sin embargo el rengo pareció pensar afuera de éste mundo, hasta que reaccionó bruscamente.
-Reúne a Adam y Joseph, deberemos hacer algo muy importante ésta noche.
-¿A qué te refieres? – Inquirió, aturdida por la tenacidad y seguridad con la que el rubio le hablaba.
-Alby me dijo que cuidara los mapas – Dijo mientras caminaba apurado a la salida, seguido por la morena – Una vez que esté bien, y en el estado en el que quedará, dudo que haga algo bueno.
-Piensas que él… – Sabía que no era una idea tomada por los pelos, aún así le sorprendía la rápida toma de decisiones del larcho.
-Exacto. Reúnelos, yo iré por otros dos más.
-¿Por qué no le pedimos a los Encargados? – Preguntó.
-Porque estos larchos son de confianza, y no hablan para nada con Alby, no hay posibilidad que le digan algo – Seguido de esa frase, el Co-Líder se retiró hacia los jardines, mientras Hiems buscó a su Compañero y al Embalsamador.
Se encontró de casualidad con éste último, notificándole de inmediato la orden, la cual obedeció extrañado, tanto por la situación como por que la muchacha le hablase tan de repente.
Pudo encontrar a Adam a punto de entrar al bosque, solo, cuando le habló - ¿Puedes creerlo? El Nuevo llegó de la nada por la Puerta del Este y se metió en el bosque.
-No hay tiempo para eso, Newt te citó en la Finca.
-¿Para qué?
-Ahí veremos – Ambos se dirigieron rápidamente a la poco agraciada estructura. Una vez en ese lugar, en una sala aislada, para que nadie pudiese escucharlos, el rubio le contó a los cinco Habitantes -Hiems, Joseph, Adam, Demian y Anatoli- su plan: Esa noche, cuando la mayoría estén dormidos, ellos llevarían los mapas de la oficina del centro del Área hasta una bodega subterránea en la Finca, y harían eso todas las noches, reemplazando los papeles nuevos. Una vez que todos captaron se retiraron, salvo Hiems, que fue detenida por Newt.
-Tu pierna no te dejará cargar los baúles – Dijo algo frío.
-¿Me excluirás también? – Le encaró, temerosa de que hiciese lo mismo que Minho, sin embargo su respuesta la sorprendió.
-No, te dejaré otra tarea. Vi tus dibujos de la Sección Cinco del Laberinto. Son perfectos, no fallaste para nada. Por eso harás unos pocos para no causar sospechas.
-Si es así ¿No sería más fácil que yo los dibujase en caso de que desaparecieran? – Preguntó.
-Deberías dibujar, entonces, uno por cada día de éstos dos años, de cada una de las ocho secciones. Además últimamente han pasado tantas cosas que no dudo en que empiecen a cambiar…
-Empiezo ahora?
-Sí, haz todas las que te alcancen con éstas hojas – Dijo mientras le daba un folio de unas, aproximadas, cien hojas – Clasifícalas con el nombre, y pon cualquiera de los mapas que se te vengan a la mente ¿Entendido?
-Entendido… – Contestó con algo de pesadez debido a tener que dibujar un centenar mapas diferentes, sin embargo no descansó ni nada por el estilo, se dedicó de lleno a su tarea.
Ya casi al final del día terminó, bastante cansada, cuando Adam entró con un plato de espagueti y un vaso de agua – ¿Cómo vas?
-Terminé – Dijo mientras se echaba hacia atrás en su asiento, cuando el pelirrojo puso el plato frente a ella.
-Come algo, entonces, te lo mereces – Dijo al mismo tiempo de ver todos los mapas con atención. Cuando él estaba ocupado hurgando en todo su trabajo, Hiems prácticamente devoraba su cena de manera rápida para poder salir a tomar aire fresco. Cuando hubo terminado, llevó el plato a la cocina, dándose cuenta que la noche estaba bastante entrada.
En la puerta principal de la Finca se encontró a Newt hablando con Minho, seguramente sobre el plan que irían a efectuar. Antes de poder pasar el rubio la detuvo un momento – Terminaste?
-Sí, dejé cerrada la habitación.
-Bien, sé que seré algo pesado, pero te pediré algo más.
-Dime.
-Quiero que hagas de centinela, para evitar que alguien nos vea.
-Entendido – Respondió para marcharse, aún así, volteó para notar la sonrisa del muchacho, y la mirada intensa del asiático, que le amargó más aquel día.
Trató de internarse en aquel bosque, mas cuando el recuerdo de la mañana volvió, se vio obligada a ir "dormir" con los larchos.
Cuando verificó que todos estuviesen ya soñando profundamente, a eso de las una de la noche, se levantó sigilosamente en dirección hacia el frontis de la Finca, para encontrarse con Newt casi dormido esperando – Lo siento, debía asegurarme.
-¿Ah?... Entiendo, le avisaré a los larchos – Respondió algo atontado mientras entraba para avisarle a los demás. Luego de un minuto salieron todos, silenciosos como fantasmas, hacia el imponente edificio al centro de Área. Luego de un rato volvieron, cada uno con un baúl de apariencia bastante pesado, sin embargo ella sabía que sólo estaban rellenos de papel. Quedaron, luego de entrar todos, bastante tiempo en aquella bodega a la cual se accedía por una puerta anclada al suelo con llave. No se podían tardar menos de lo que demoraba sacar las hojas con cuidado, reemplazarlas por hojas en blanco y colocar encima los mapas que había dibujado la chica para aparentar.
Cerca de las tres terminaron la operatoria, dirigiéndose a dormir por fin. Luego de dejar todo en su lugar. Por fin descansaría, se lo merecía, al menos físicamente, pues el cadáver más tétrico que "El Medio Lacho" de Ben la seguiría por una buena cantidad de tiempo.
En el fondo agradecía que sólo fuese un cadáver, pues no hubiese actuado como ella si hubiese manifestado un mínimo de vida. "Si en aquel momento hubiese volteado, yo…"
¡No pienses en esas cosas! Ya pasaron, y agradece que ese larcho te salvara.
Le hubiese respondido de no ser porque era cierto. Debía dejar de lamentarse y aprovechar el regalo de Ben, y, más importante aún, salir de ahí y encontrar a Hipatía, fuese quien fuese…
"-Sabemos de tu potencial, Hiems, sin embargo no podemos dejar pasar tu comportamiento.
-…
-Sé que no te agradan Thomas y Teresa, pero por lo menos debes tratar de alejarte antes de tener otros de aquellos ataques de ira, recuerda que también ellos son candidatos ideales.
-Entiendo.
-Por favor, Him – La mujer de apariencia pudiente y refinada le acarició suavemente el largo cabello de la susodicha, irritándola a más no poder – Wrigth nos contó que te cierras a propósito. No debes ser así, puedes contarnos todo, puedes confiar en todos aquí.
Reprimió una sonrisa burlona."
(fin del capítulo 13)
Tengo tuto, y terminé el capítulo *u*
Escribiría más pero, como dije, me iré a acostar dentro de pronto, así que sólo diré que los amo y que sigan leyendo esta historia, que podré actualizar más seguido uwu
Ya, eso :3
Me despido despidosamente.
Bye.
Megi.
