13 de diciembre de 1996
Nunca se me había pasado por la cabeza por qué los viernes 13 dan mala suerte, pero hoy estamos en ese día. Viernes 13. No creo en la suerte, ya sea buena o mala, pero es que tal vez he subestimado un poco a la magia negra. Nunca mejor dicho, porque después de recibir el "conjuro" de magia negra de la diosa "Viernes 13" así es exactamente como me quedé. Todo empezó después de la clase de gimnasia, la que tenemos de penúltima hora del día. Mi profesora Breen estaba dando un curso intensivo de cursa Navette cuando suena el timbre de cambio de clase. Aunque en este caso se traduce como cambio de ropa, porque necesito una buena ducha.
-¡Bien, chicos, nos vemos la próxima semana!-grita Breen.
Breen tiene un aspecto la mar de extraño. Lleva el pelo empapado de tinte verde extrafuerte y está exageradamente delgada. Siempre va vestida de verde y su apellido es Hills, "Colinas". Vaya tela… Así va Norteamérica
Todos caminan hacia los vestuarios, sudando a chorro a pesar de hacer frío. Algunos beben agua de la fuente que hay en el patio antes de ir a cambiarse, pero yo ni me molesto. Cómo se pone la gente por una cursa.
Después de una ducha me siento más despierta. Básicamente porque el director es tan tacaño que no quiere pagar el agua caliente. Y por eso, me visto y me preparo para la última clase del día: tecnología. Hemos de librar un proyecto que llevamos haciendo todo el trimestre por parejas, y el nuestro necesita un par de retoques y listo.
-¿Lo has traído?-me pregunta una vocecita a mi lado.
-Pues claro. Como no nos pongan un diez me voy a enfadar. ¿Sabes lo que he pasado por ese maldito trozo de madera?-le digo a mi mejor amiga.
La chica con la que estoy hablando es Kya Bradley, mi compañera de andanzas. Nacida el mismo día que yo, somos inseparables desde que nos cruzamos. Lo hacemos casi todo juntas, así como vivir. Vive conmigo en el piso al que nos mudamos el año pasado.
-¡Ja, ja, ja! Me imaginaba que dirías algo así. La verdad es que yo también quiero librarme de eso. ¿Seguro que funciona bien?-pregunta Kya.
-Verificado. En el libro pone que se monta así, y solo falta darle una manita de pintura por uno de los bordes. Esto va a ser pan comido.-digo convencida.
Ojalá hubiera sido tan fácil, pero allí todo se complicó. Nos pusimos a trabajar de lo lindo en el taller de tecnología. Toda la hora puliendo los detalles. Estaba perfecto, pero, como todo me pasa a mí, esto no podía ser una excepción, teniendo en cuenta que mi cumpleaños está relativamente cerca.
-Tienes desatado el cordón…-avisa Kya.
-Oh, es verdad, gracias.
Me agacho para volverme a anudar la zapatilla cuando pasa a mi lado una maldita rata….digo… "chica" que me empuja. La estúpida de Brooke. Por culpa de esa pija me he dado un buen porrazo.
-No creo que así puedas encontrar algo que se te ha caído, Hyde.- ¡No es Brooke, es mi profesora! Grrrrrrrrrrr…
-Disculpe, creo que me han empujado…- ¡No lo CREO, lo SÉ!
Mi profesora tiene por nombre Azura Bleu. Otra ironía, ya que ahora ella tiene el pelo azul. Vivo en el País de las Maravillas. Cada profe tiene el pelo de un color…. Siempre he creído que hay alguna buena historia detrás de eso, pero…
-¿Habéis acabado ya, chicas?-cuestiona Azura.
-¡Sí, señora Bleu! Todo listo.-asegura Kya.
-Veámoslo. Demostradme que habéis estado atentas y que lo habéis hecho bien por una vez…- suelta Azura, en un tono desagradable.
-Sí, señora…-responde Kya, algo deprimida.
-¡Pues claro que funciona! ¡Hasta lo hemos probado en casa!-aseguro potentemente.
Me acerco al enchufe con el cable en la mano. Viernes 13, te toca actuar. Se supone que las bombillas de nuestro trasto han de encenderse, pero…
-¡Voilà!-conecto el cable al enchufe.
Todo se vuelve oscuro, y no porque me haya desmayado. Ha habido un apagón general. Y todas las papeletas apuntan a que hemos sido las responsables. Al desconectar el enchufe, las luces no vuelven, pero sí que hay una pequeña explosión y me cubro de hollín. ¡La madre que me parió…! ¡Tenía que pasarme a mí!
-¡¿Pero qué habéis hecho?!-chilla Azura, horrorizada.
El colegio está a oscuras por nuestra culpa. Este no es mi día….
-¡Eso digo yo! ¿Qué…? ¿Qué ha pasado? ¡Si lo montamos todo bien!- asegura Kya, preocupadísima.
-¡Os habéis lucido, parejita!- dice Tommy, un compañero nuestro, al tiempo que nos hace una señal de victoria. Suerte que éramos amigos….
-Se ha ido la luz… ¡Voy a encenderla!-dice Meredith, otra compañera.
-¡Si no llegas! ¡Voy yo!-dice Ryan.
-¡Pero si no va, panda de mentecatos!-asegura Angie.
-¡La han hecho buena!-acusa Savannah.
Estupendo, viernes 13, te mandaré la factura de la bronca que me va a caer.
-¡No toquéis nada, por Dios!-grita Azura, histérica.- ¡Vosotras dos, acompañadme!
-¿A-a dónde? No se ve nada….-masculla Kya con un hilo de voz.
-¡Aj!-Azura enciende una linterna.- ¡Niños, quedaos aquí! Mandaré a alguien que venga a vigilaros mientras yo me encargo de estas dos piezas.
-¡Buena suerte!-grita Tommy hacia nosotras.
-¡Cierra el pico, Tommy!-le suelto.
-Es lo que diría mi hermana. Quéjate a ella.-se exculpa Tommy.
Azura nos acompaña con cara de pocos amigos al despacho del director Helmont. ¿No podría ser al vestuario? Estoy hecha un estropicio. Aunque ahora mismo ese es el menor de mis problemas…
-¡Estas chicas son las responsables del apagón, señor! No han seguido las instrucciones a la hora de montar el proyecto y nos han dejado a oscuras.- se queja Azura.
-Comprendo, señora Bleu.-dice Helmont.
-¡Señor Helmont, no fuimos nosotras! ¡Lo montamos correctamente! ¡Se lo juro!-implora Kya.
-¡No me valen las súplicas, Mya! ¡Deberíais prestar atención en clase, y más en esta, sino pasa lo que pasa!
-Ella no se llama…-empiezo.
-¡Y eso también va por usted, Kylei!
-¿"Kylei"?- ¡Apréndase mi nombre, por el amor de Dios!
-¡El hecho de los nombres no es excusa para no expulsarlas!- suelta Azura. Suerte que los profes están de parte de los alumnos.
-¡No! ¡No nos hagan eso! ¡Por favor!-suplica Kya. Está a un paso de ponerse de rodillas, la pobre.
-¡Basta! Entendéis que ahora el colegio no puede funcionar bien por culpa de vuestra jugarreta, ¿Verdad?- nos impone Helmont.
-Señor, no ha sido ninguna jugarreta. Se lo repetimos, lo montamos al pie de la letra. ¡No nos dejamos ni un tornillo!-me defiendo-. La mayor parte del proyecto la montamos en casa. ¡Hasta mi padre puede decírselo!
-Fantástica idea, señorita Hyde. Le llamaré ahora mismo y que él mismo vea lo que ha ocurrido.
¡Ya me he vuelto a lucir! ¡Cuando el viejo Hyde se entere de esta me va a crucificar viva! Y me va a caer la charla de siempre…. No sé cuál de las dos cosas es peor…
-Pero…-Kya parece asustada de eso…
-Nada de peros, Mya. Le llamaré inmediatamente… Desde una cabina.-Nos fulmina de nuevo con la mirada. Sí, tenemos la culpa de que los teléfonos no funcionen…
El director se levanta de la silla y nosotras vamos tras él. Azura nos escolta como si fuéramos reclusas de prisión. ¿Acaso se cree que nos podemos fugar de un colegio a oscuras?
-Vaya, no tengo monedas sueltas. ¿Señora Bleu?-dice Helmont.
-Lo siento, señor, ahora mismo no tengo ninguna. No llevo el monedero encima.-Confiesa Azura.
-¿Chicas?
No queremos discutir, así que buscamos en los bolsillos y le damos al director unas cuantas monedas. Es increíble. El director llama a mi padre para que me eche la bronca, ¡Y encima pago yo la llamada! Estoy muy mal….
-Helmont al habla. ¿Se puede poner el señor Kyle Hyde? Dígale que es importante, sobre sus hijas, desde el colegio. De acuerdo.
Hay una pausa. Helmont se cree que Kya es mi prima (o mi hermana, está medio senil), porque nadie puede saber la identidad de Kya, de lo contrario, estaría en peligro. Los mafiosos de Nile son los responsables de las muertes de sus padres, Brian y Kya Bradley. Todo porque Brian traicionó a los suyos… En fin, es una historia muy larga. Ahora no me apetece contarla. Quizá en otra ocasión.
-Sí, el mismo. Así es, por las dos. Han causado un apagón general en la escuela. No, no es broma. Un problema con un proyecto. Me preguntaba si sería muy trabajoso para usted acercarse por aquí. De acuerdo. Gracias.
Helmont cuelga. Por su mirada de satisfacción puedo intuir que mi padre ya está de camino con su vozarrón preparado para cantarme la serenata. De mientras, volvemos al despacho y ponemos unas velitas. Muy romántico todo, si fuera San Valentín. Mientras Helmont nos vigila con sus ojos helados, Azura va a recoger nuestro proyecto y lo trae de vuelta en unos minutos. Chamuscado, pero aún funciona. Puede volver a causar un apagón.
No sé cuándo llegará mi viejo (¡porque el interruptor de la puerta tampoco funciona!) pero no creo que tarde. ¡Caray, solo se da prisa para lo que quiere!
Un hombre llama a la puerta. Es otro profesor, Monky Gold.
-¿Señor Helmont? Ha llegado el señor Hyde. Le he tenido que acompañar porque no hay luz.
-Bien, que pase.
Kya y yo nos levantamos de las sillas como si fuera a llegar el marqués de Carabas. Ni me atrevo a mirar al frente, porque ya sé lo que me espera.
-¡¿Pero qué…?! ¡Maldita sea! ¿Qué narices os ha pasado ahora?-suelta mi padre.
-…
-¡¿Eso es todo?! ¡¿No tienes nada que decir en tu defensa?!
-¡La culpa es de viernes 13!
Estupendo, he rematado mi actuación.
-Yo le diré lo que ocurre. ¡Estas dos señoritas han montado mal el proyecto desobedeciendo mis instrucciones y se ha armado la gorda!
Para gorda usted, señora Bleu. ¡Encima con sarcasmo!
-¿Y solo por eso ha podido producirse tal apagón?
-Me temo que así es, señor Hyde. La única solución que veo es que debamos adelantar las vacaciones. No creo que esto se arregle en dos días.
Seguro que mi padre está pensando que esto le va a salir caro, para colmo eso. ¡Solo eso!
-¡Tío Kyle, no hemos sido nosotras, de verdad!- pronuncia Kya.
-Si ha pasado esto, por algo será ¿No?- ¡Menudo abogado está hecho!
-¡Nos habrán tendido una trampa!-deduzco.
-No diga tonterías, Kylei. ¿Una trampa?- espeta Helmont.
-No me llamo Kylei, señor. ¡Y es una posibilidad que no podemos rechazar!-parezco sacada de una película.
-¡Esto no es ningún juicio, señorita!-suelta Azura en tono irritante.-Además, si eso es lo que crees, dime, ¿Quién te ha podido tender una trampa?
-Nos hemos ido un segundo a buscar herramientas. ¡Cualquiera podría haber trucado el proyecto!-dice Kya, convencida.
-¿Me estáis diciendo que interroguemos a toda la clase? ¿Es eso?-suelta Helmont.
-No, eso no, solamente que nosotras no somos culpables.
Tengo una ligera sospecha sobre quién puede ser, pero mejor no acusar a nadie si no quiero que me echen a los leones.
-En parte, tienen razón, señor Helmont. Yo comprobé cómo lo montaban, y le aseguro que todo estaba bien.-defiende mi padre.
-¡Ya era hora de que te pusieras de nuestro lado!-grito.
-¡Sht! No seas escandalosa, hazme el favor.
-Bien, en vista de esto, no puedo hacer nada más que dejarlo pasar. ¡Pero espero que nunca más vuelva a suceder algo parecido!-nos dice Helmont.
-¡Sí, señor!-chillamos Kya y yo al unísono.
-Y ahora iros mientras intentamos solucionar todo esto…-suelta Azura tras un gran suspiro.
-Sí, de acuerdo. A-adiós.
Las primeras en salir somos yo y Kya, seguidas de mi padre. Nos llevamos el aparato con nosotras. Le lanzo una gran mirada de desprecio y me abstengo como puedo de darle una patada y mandarlo a tomar por saco.
-Vosotras. Teníais que ser vosotras.
-No me gusta nada ese tono. ¿Estás insinuando que lo hicimos a posta?-protesto.
-No, claro que no, pero es que siempre pasan cosas de este calibre. Y no sé por qué siempre os pilla a vosotras de por medio.
-Yo también lo creo. ¿Somos gafes o qué?-pregunta Kya retóricamente.
-Pues moderaos un poco. ¿Sabéis la gracia que me ha hecho que me llamen al trabajo para decirme que habéis dejado el colegio a oscuras?
-Hombre, dicho así, tiene cierta gracia…-intento sacar hierro a la situación.
-¡Pues no tiene ninguna! Solo ha habido un apagón, ¿Pero si os llegáis a hacer daño?
-Tiene razón… Nos podríamos haber electrocutado…-Kya no tiene la osadía de discutir nada.
-Pues pensemos que no ha pasado nada, y ya está.
-Qué bien vives, mocosa. "No ha pasado nada, hurra".
-¿Podemos volver ya a casa, por favor? No me gusta esta situación…-resoplo.
-No te creas que te vas a escapar tan fácilmente, jovencita. ¡No vas a salir de tu cuarto hasta nuevo aviso!
Pues nada, vuelta a casa con castigo. A esto llamo yo un buen día. Durante todo el trayecto en coche a casa, ninguna de las dos abrimos la boca. Mi padre empieza con la charla. "Que si tenéis que tener más cuidado", "Que si no paráis quietas", "Que si todo os pasa a vosotras", y bla, bla, bla, bla….
Por fin llegamos a casa y mis oídos dejan de pitar. Como de costumbre, en el portal, miro hacia arriba para ver todo el rascacielos desde abajo. Da mucha impresión, y ahora mismo es lo que necesito para relajarme.
Pero la relajación dura poco tiempo. Para colmo, después de semejante día, cuando vamos a coger el ascensor, vemos un cartel en el que pone "NO FUNCIONA". ¡Mierda! ¡Teníamos que vivir en el quinceavo piso!
-¡La madre que me…! ¡¿Ahora hemos de subir por las escaleras?!
-¡Qué mala pata! 15 pisos a pie…-Suspira Kya.
Pero tal vez subir esos 15 pisos nos fuera bien, porque de camino nos topamos con una cosa bastante interesante que conduciría a mi mejor amiga y a mí a investigar de nuevo.
