"Abertura"
Miraba atentamente como Newt escoltaba al Nuevo al Cuarto Oscuro. No le prestaba mucha atención a la acción, sino a los sentimientos que el larcho llegaba a despertar en su interior: desconfianza, miedo, odio, lástima, un poco de todo. No podía evitar sentir cierta repulsión hacia él, a pesar de nunca verlo en sus recuerdos, sin embargo no podía negar nada, los Pinchados lo habían visto y ella confiaba en todos, en Ben.
Tan ensimismada estaba que no se dio cuenta cuando el rubio avanzaba hacia ella, asustándola cuando, por fin, pudo percibirlo muy cerca.
-¿Qué haces mirándo al Nuevito? – Preguntó mucho más relajado que el día anterior. Se estremeció ligeramente al recordar cómo la había tratado, alejándose de lo que era él en sí.
-Nada.
-¿Segura? Has estado mirándolo de reojo toda la mañana, además no fui yo el que le dejó la manta anoche – Sonrió.
-No confío en él.
-¿Qué dices? – Su expresión cambió de inmediato, mostrándose algo preocupado por la súbita declaración de la chica.
-Me es sospechoso, desde que llegó pareciera que supiese cada secreto de éste lugar.
-Tú no eres precisamente una excepción, mi querida Hiems – Dijo en un tono algo molesto, como si quisiese defender al muchacho. No lo culpaba, Newt era protector con todos, y eso le agradaba de él.
Es como una mamá.
De no ser porque los recuerdos de su madre no eran muy agradables…
-Pero yo no les oculto el cómo recuerdo las cosas – O al menos lo esencial. Su amiga, de nuevo, haciendo comentarios irónicos; y, al parecer, no era la única que se había dado cuenta, pues el muchacho la miraba como si quisiese desenmascararla, aunque no le funcionaba tan bien como a cierto asiático…
-Actúas como si te hubiesen pinchado – Le espetó con algo de desdén.
-Newt, no se te olvide que puedo recordar – Le recalcó, fríamente.
-Lo sé, pero siento como si últimamente nos ocultaras más información – Pasó su mano tras su nuca – O tal vez sea porque las cosas empiezan a fallar aquí – Miró a su alrededor.
-No es que fallen, están cambiando – Los orbes del rengo se posaron en ella de manera brusca – Quise explicarle a Alby, pero no quiso escuchar… Si los creadores ya no mandarán más quiere decir que dejarán de alimentarnos pronto, y que deberemos salir de aquí o morirnos de hambre…
-¿Por eso sospechas de Thomy?
-Ahí entra el par de Nuevos, no sé si nos ayudarán o nos dificultarán el escape – Miraba al suelo, para evitar todo contacto visual que le perturbase la comunicación – Pero no dejo de pensar en lo que vieron todos los pinchados, creo que tienen algo de razón.
El silencio entre ambos se prolongó hasta que Hiems decidió marcharse, para ser detenida por una chocante frase del rubio – ¿Qué te dijo Ben? – Se detuvo de inmediato, con miedo a voltear – No quiero que me respondas ahora – Él empezó a alejarse – Y si te preguntas cómo es que lo sé, es porque volviste diferente del Laberinto, demasiado – Se alejó luego de un rato, dejándola sola en una esquina de la Finca.
Him, si Ben te salvó la vida no es para que te estés lamentando y pudriendo en ella.
Observó a su alrededor para notar las miradas furtivas de varios de los larchos hacia ella, lo que, poco a poco, le hizo darse cuenta de lo que estaba pasando; volvía a ser como al principio. Ya había cortado vínculos con Minho, Newt se estaba alejando de ella, Alby volvió a desconfiar fuertemente de sí, y varios muchachos la miraban con desconfianza, de nuevo. ¿Quedaba alguien quien confiase en ella? Chuck, posiblemente, tal vez también Gally…
Se encontraba eludiendo sus responsabilidades de Fregona paseándose por el Área buscando a Gally, al igual que sus amigos. No lo había visto desde la noche anterior, tampoco ellos, quienes la mandaron a preguntar por él… En cierta forma lo hacía por ser ligeramente intimidada por esos matones, "De los amigos de Gally, Leonardo es el único agradable", pero más que nada por la preocupación de no verlo desde la mañana, era obvio que estaba muy molesto.
Pasó toda la tarde buscándolo, hasta que decidió ir a espiar al Nuevo.
Sin embargo, al ver la celda sintió nauseas por el recuerdo de Ben.
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Mientras trataba de evocar recuerdos sobre su vida pasada, sensaciones, o lo que sea que dejara contento a Newt, a la vez que trataba de ignorar el molesto balanceo de la silla coja, se sintió aterradoramente observado, pudiendo ver al voltear las manos blancas tomando los barrotes de las rejas, y entre ellas un rostro femenino que no alcanzaba a asomar su barbilla.
Esa rara chica heterocroma lo miraba con sigilo desde hace quién sabe cuándo, lo que le produjo más escalofríos de lo normal, peor aún el que luego de un minuto viéndose las caras ella no decía nada - ¿Qué haces aquí? – Preguntó Thomas algo brusco, levantándose hasta quedar frente a la morena, dándose cuenta, aún con la puerta metálica en medio, que era bastante baja. La miró fijo a sus ojos fríos y opacos.
-Sólo te observaba – No sabría definirla entre una psicópata o directamente un bicho raro, "¿Y Minho se llevaba tan bien con ella?", pensó, lo que le hizo recordar como la vio en el Laberinto: Tenaz, burlona, y con experiencia, no como la chica delante de él, introvertida, inexpresiva y dependiente.
-¿Ahora? Cuando me has evitado todos estos días – Dijo con recelo.
-No tenía motivo por el cual hablarte.
-¿Y cuál es el motivo ahora? – Le molestaba su actitud de robot.
-¿Sabes algo de Gally?
Thomas cayó un momento, se preguntó si estaría preocupada por él o sólo por curiosidad, y también el por qué ella no se había enterado antes, lo que le hizo dudar si decirle, sin embargo se enteraría tarde o temprano, y sabía que él sería mucho más sensible que los demás larchos.
-Chuck me dijo que ayer algunos… – Dudó un poco – Lo vieron salir al Laberinto.
-¿Estás seguro?
-No lo sé, pregúntale a Chuckie.
-Bien – Quitó sus manos de la celda, pero no alcanzó a dar un paso atrás cuando el castaño la detuvo.
-¿Por qué actúas tan rara? – Le preguntó molesto, mas ella no respondió – En el laberinto no te comportabas así de fría, ¿Qué carajos sucede contigo? ¿Por qué eres tan extraña?
-No te importa.
-Si no me importara no preguntaría.
-Me da igual, no te responderé.
-¿Y si digo como te comportaste?
-Diré que estás loco, me creerán más a mí.
-¿Y Minho no cuenta como testigo, acaso? – Quedó callada, y empezó a alejarse – Pero aún así me defendiste – Trató inútilmente de retenerla.
-No lo hice, sólo dije la verdad. De hecho desconfío de ti, y bastante.
Se quedó sólo otra vez, mirando la poca porción de pared que podía apreciar a través de esa pequeña abertura, tratando de procesar lo que había ocurrido.
La chica esa, la que se llamaba Hiems, despertaba en él un sentimiento de intimidación y peligrosidad, pero bilateral, pues era más que notorio que ella sentía exactamente lo mismo hacia él.
Estaba claro, ambos no podían llevarse, pero quería descubrir la razón. Le inquietaba además el que, efectivamente, si confiasen en ella, a pesar de todos los comportamientos extraños, pareciese que, incluso a varios encargados, se les ocultaba un secreto alrededor de ella.
-.-.-.-.-.-.
-Hasta que vienes a trabajar – El gordito la recibió con una sonrisa de reproche en el establo de animales, sentado en una banca de madera a punto de romperse de lo corroída que estaba – ¿Qué estuviste haciendo en la tarde?
-Nada – Respondió sinceramente – Sólo evitar trabajar.
-Floja… yo igual – Luego rió, y la morena lo acompañó por lo bajo – Aunque cuando Winston nos encuentre, deberemos limpiar el plopus de las cabras.
-El día aún no acaba, tenemos tiempo – Miraba sus pies algo tímida, pensando en la pequeña discusión que tuvo con Newt esa mañana - ¿Chuck?
-¿Dime? – El ojiazul jugaba con una pelota de cuero del porte de un puño.
-¿Tú confías en mí?
-Sí – Le sorprendió que el niño no se mostrara afectado por la pregunta - ¿Por qué preguntas? – Seguía aventando la pelota hacia arriba, más concentrado en eso que en su conversación.
-Últimamente siento que… – Pensó bien lo que diría, pues temía sonar infantil – Que se están alejando de mí.
-¿Quiénes?
-Newt y Minho – Le gustaba que Chuck estuviese así de ausente; le ayudaba a desquitarse y no sentirse incómoda.
-¿Segura? ¿Y si sólo te pasan cosas de chicas?
-¿Cosas de chicas?
-Ya sabes, cambios de humor, ser raras… - Parecía buscar otro síntoma, sin embargo no encontró más que balbuceos.
-Tal vez…
-Sí… debe ser eso, después se te pasará…
-Ojalá – Se hubiese sumergido en sus pensamientos de no ser porque el juguete de su compañero le cayó directo a la cara cuando se había inclinado hacia atrás.
-¿Ustedes qué hacen aquí? – La cara rebosada de espinillas del encargado de los carniceros los miraba con molestia – Deberían estar trabajando, par de holgazanes – Vio de reojo como Chuck se puso rojo, no supo si de vergüenza o adrenalina.
Por favor, sólo es el psicópata que le gusta destripar animales.
Salió del lugar discutiendo mentalmente con Tem, a recoger mierda de animal junto con el gordito.
-Al menos no se enojó tanto – Había dejado su faceta ausente para volverse hablador otra vez, sin embargo no tocó el tema anterior, lo que hizo suponer a Hiems que lo iba a guardar como secreto, o que simplemente no había puesto atención, en cualquiera de los dos casos la muchacha agradecía la forma de ser del niño.
Se dirigía a tomar siento en la misma mesa de Chuck, ya que Leo estaba con el resto de su grupo y no soportaría comer con ellos, sin embargo una mano la detuvo antes de llegar, subió la mirada para darse cuenta que era Newt, quien la hizo sentarse frente a ella, lo que hizo que la heterocroma no volviese a despegar la mirada de su plato en toda la noche.
-Necesito que me digas qué fue lo que te dijo Ben.
-…
-Hiems, es necesario para todos.
-No puedo decírtelo.
-¿Por qué no? – Sentía la irritación del rubio aumentar, lo que la intimidó más aun.
-No lo sé – Susurró apenas audible. Cada vez se sentía más intimidada en ese lugar del cual, por un corto tiempo, se sintió parte importante, sin embargo parecía que, sin darse cuenta, todos le hubiesen adelantado. Por eso empezó a sentir presión, debía ir a su ritmo. Ella misma le había insistido a Alby, todo estaba cambiando, pero a diferencia del moreno, la muchacha, siendo consciente del hecho, no hacía nada por adaptarse.
Hasta que lo pillas.
-Después… – El rubio se irguió en su asiento – No quiero decírtelo aquí.
-Bien, en el salón de siempre después de la cena.
Terminó sentándose con Chuck para ver si su vasta capacidad de hablar podría tranquilizarla. Lamentablemente, el que Minho se sentase en la silla que ella ocupó, lo que significaba que ambos podían mirarse a la cara cómodamente, no hacía las cosas más fáciles.
Terminó de comer tarde a propósito para que nadie más la viera subir al mentado salón a solas con Newt, como había pasado otras veces. Esperó mirando su plato lleno hasta que sintió la presencia del Co-líder a su lado – ¿Ya? – No respondió, sino que se levantó en dirección al piso superior de la Finca, claro que más lento de lo que le gustaría, por culpa de las muletas – Clint me dijo que te sanarían en unos cuatro días – No le hizo caso y siguió subiendo por la maltratada escalera, aún así sentía confianza en ella. Sintió un ligero impulso de preguntarle a Newt lo mismo que a Chuck, pero el miedo a una negativa, o peor aún, una vacilación la hizo cerrar la boca.
La estaba pasando mal, y sabía que era su culpa, si no se hubiese encariñado con nadie le daría igual todo, pero no, ahí estaba ella sufriendo por un pobre compañero suyo que murió de forma horrenda, y para peor, escribir lo que le pasó, sus recuerdos, y posiblemente los de ella.
"Ben no quiso entrar al Laberinto, pero algo"… no supo que palabra usar para el termino que venía, no quiso sonar paranoica ni restarle importancia al asunto, sin embargo descubrió que su léxico no era el mejor… "lo controló, y casi después de entrar se encontró con el penitente, de día.
Me contó que el nuevo nos había puesto aquí, junto con otra chica, y que yo lo odiaba.
Mencionó a una tal Hipatía."
Como si hubiese hecho un extenuante ejercicio, estaba agotada, le temblaba la mano a más no poder, ya que sentía esos momentos tan cercanos, los gritos, las lágrimas…
La puerta se abrió de golpe.
-¿En qué te demoras tanto, demonios? – Empezaba a detestar la presencia de Minho, quien actuó como si la morena no estuviese y viceversa.
-Acompañaba a Hiem a que escribiese algo.
-¿De qué se trata? – Newt miró a la chica, esperando su aprobación para contarle…
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Sin embargo la muchacha sólo se paró y caminó hacia la salida, por lo que el asiático no se tomó la molestia de seguir esperando, agarró la hoja y leyó las pocas frases que habían allí – ¿Y no nos contarás tus recuerdos? – Soltó antes de que pudiese cruzar el marco de la puerta – Son bastante útiles para complementar con lo que dijo éste larcho – Alzó levemente el papel como si de Ben en verdad se tratase, para recibir una mirada furtiva de rabia de la chica a la que estuvo a punto de ver sonreír alguna vez.
-No recuerdo nada de él – Gesticuló cortante.
-¿Nada? Tal vez un presentimiento o algo así… – Newt intervino para calmar un poco los ánimos.
-Ya te dije en la mañana, no confío en él, y tampoco le agrado.
-¿Cómo lo sabes? – Minho sentía que defendía mucho al Nuevo, pero es que realmente le agradaba. Su forma de ser era la que los llevaría a la salida, estaba seguro de ello.
-Hablé con él – No alargó más la conversación y procedió a marcharse. Demoraron unos minutos antes de que los muchachos reanudaran una conversación.
-¿Aún estás enojado por lo que se decidió? – Su amigo lo miraba como si quisiese reprocharlo, algo que él no aceptaría, pues su opinión estaba completamente fundada.
-Te dije que ella no pintaría allí – Respondió tajante.
-Por favor, cuando volviste del Laberinto sólo hablabas de lo valiente que fue – Le respondió con una mirada fulminante, casi advirtiéndole qué le pasaría si seguía hablando, pero como era predecible poco y nada le importó al fornido rubio – Y se supone que las chicas son las bipolares…
-Tú no entiendes lo que realmente pasa con la larcha.
-Entendería si me contaras – Con la intención de evitar darle un golpe salió de la habitación para llegar al desolado campo del Área, alumbrado sólo por la luna llena.
En medio de aquel paisaje notó la figura distintiva de cierta Habitante, caminando torpemente a la Puerta Este. Por un extraño impulso se largó a correr a encontrarla. Sintió un presentimiento de temor, no quería verla cerca de ninguna de éstas, aunque fuese de noche y estuviesen selladas.
-¡Hiems! – La chica pareció escucharle, sin embargo siguió caminando, recordó lo que escribió, "Lo controló". No dudó y corrió más fuerte, deteniéndola un par de metros antes de llegar a la miertera puerta, quedando de espaldas a ésta - ¿Qué haces aquí? Vete a dormir de una buena vez.
-Quería comprobar algo.
-No me interesa. Largo.
-¿Por qué te molestas? Dentro de unos días seré corredora, podré atravesarlas – Sintió esas palabras como si se las hubiese restregado de lleno en la cara, ella sabía lo mucho que le molestaba la idea, pero no sabía por qué, y no pensaba decirle… todavía.
-Pero mientras tanto no, así que devuélvete – Notó como su orden viajó por el aire hasta deshacerse, sin llegar a ningún oído. Siguió la bicolor mirada para encontrarse con una sorpresa que casi le produce un infarto: La puerta estaba ligeramente abierta, no lo suficiente para que cupiese un penitente, pero sí para un habitante, un habitante del tamaño de Gally…
Volvió a observar a Hiems, para verla a punto de un ataque nervioso, como los primeros días en que la conoció. Sabía lo que pensaba, era obvio, el Constructor había salido durante aquella noche de la asamblea, y, como sucedió con Ben, había sido totalmente planeado – Aléjate de aquí – Sentenció rápido a la morena, tratando de alejarla del lugar. Sabía que le afectaban los rumores del larcho, aunque no los comprendía, pues para él había sido un alivio librarse del garlopo.
-No te me acerques – Sentenció cuando el asiático trató de posar su mano sobre la espalda de la chica para que ésta se fuera, mas no se movió del lugar, para su fortuna Newt apareció bastante apurado detrás de ellos.
-Gracias por ayudarme con los papeles, Shank – Dijo bastante molesto.
-Newt, los rumores eran ciertos – Se apresuró a decir la muchacha – Gally salió al Laberinto – Extendió su mano hacia la dichosa estructura, mostrando la abertura.
El rubio permaneció congelado cerca de un minuto antes de reaccionar, caminando apresuradamente hacia el espacio entre los extremos de la puerta – Detente ahí, puede ser peligroso – Tal y como con Hiems, Minho no quería que le pasara nada malo a su amigo, más de lo que se había hecho él mismo.
-Te recuerdo, Minho, que también fui Corredor, así que ábrete paso.
-¿Acaso has estado de noche?
-¿Y qué si no lo he estado? Tampoco voy a entrar, sólo quiero asegurarme.
-No hay nada entre la pared – Intervino la chica justo a tiempo de evitar un pelea. Suerte que era lo suficientemente inteligente como para saber qué quería hacer el Co-líder.
-Minho, recorre las demás puertas, debemos averiguar si sucede en el resto del perímetro.
El asiático obedeció de inmediato, pero al volver la cabeza por puro instinto le amargó la vista ver al rubio tomando a la morena de los hombros, mirándola a los ojos.
Frunció el ceño y verificó que el resto de las puertas estuviesen selladas.
(Fin del capítulo 14)
Espera, Megi subiendo un domingo?
Doble espera, Megi subiendo?
Sí señores, he vuelto! Aunque nunca me fui xD
Lo siento por la, ahora, más que tardanza, pero ya saben que la inspiración es la que manda u.u
Así que aprovecharé esta racha para tratar de escribir más
Eso, sin nada más que decir, me despido.
Bye.
Megi.
Los amodoro.
