"Aliada"

-Newt, Minho… – La voz alterada de la única chica consciente del Área lo despertaba agitada, de inmediato vino a su mente el recuerdo de la noche anterior, sumado a que la muchacha dijo el nombre de su amigo fue lo suficiente para despertarlo de golpe.

-¿Pasó algo? – Preguntó agitado, para darse cuenta que no ayudaba mucho a la situación, calmándose un poco y calmando a la morena – Dime, ¿Pasó algo?

-Un Penitente – La calma que tenía estuvo a punto de esfumarse cuando la chica prosiguió – Apareció durante mi turno, y cuando se abrieron las puertas él salió al Laberinto a distraerlo.

-¡Eso fue recién! – Dijo mirando su reloj, poniéndose de pie de inmediato, deberé informarle al resto de los corredores – No esperó respuesta.

El resto de los corredores, Alby, quien sea, siempre era alguien ajeno, pero él jamás ¿Pero de qué se quejaba? Newt había decidido abandonar su vida, y ese era su castigo…

Shuck, maldecía a Minho desde lo profundo de sí. Ya eran dos veces en menos de una semana en la que lo tenía tan preocupado – Ese Shank miertero se va a enterar… – Pero en cierta forma se tranquilizó, si había salido vivo una vez, de noche, no había duda de que podría salir de ésta.

O eso esperaba.

Miraba sin cesar las Puertas, con la esperanza de que el asiático saliese trotando de cualquiera de ellas, a salvo, pero no aparecía, el maldito no aparecía.

Organizó a los corredores, quienes se quedaron estupefactos al saber lo que sucedía, pero nadie se ofreció a buscarlo, y era más que comprensible, no sacarían nada más que arriesgarse, además todos confiaban en Minho.

-¿Newt, sabes dónde está Minho? – Thomas le preguntó algo preocupado, ya que sabía que ese sería su primer día como corredor, lamentablemente debería aplazarlo un poco.

-En el Laberinto – Dijo tratando de ser lo menos explícito posible, aunque sabía que con la curiosidad del castaño poco iba a durar.

-¿Se fue? ¿Cuándo?

-Ésta mañana.

-¿Por qué?

-Digamos que ocurrió un pequeño imprevisto… – Le contó todo, desde que encontraron la Abertura en la Puerta Este, hasta el Penitente y la salida del Corredor.

-¿Con quién estaba en ese momento? – Se vio sumamente alterado, por lo que el rubio trató de calmarlo antes de responderle.

-Estaba con Hiem, en su turno…

-¿Con ella? – Supo que lo que le dijo la susodicha era cierto, ambos no se llevaban. Pensó en hablarle cuando volvió a interrumpirlo – Hay que ir a buscarlo, o…

-Nuevito, cálmate, ya sabes las reglas, no podemos enviar a alguien más. ¡Además es Minho! De seguro volverá sano y salvo.

-Eso pensabas cuando Alby…

-Esto es distinto – Se apresuró a decir – Primero que nada, es totalmente de día, segundo, los corredores están haciendo su recorrido normal, por lo que si le pasa algo de seguro lo encontrarán, y también es más liviano en ese caso, pero es obvio que no sucederá.

-Si tú lo dices…

-Hey ¿Puedo hablar de algo contigo?

-Dime – El muchacho estaba distraído, lo que aprovecharía para hacerle un par de preguntas.

-¿Recordaste algo ayer? –Tommy se alteró un poco

-No… nada…

-¿Nada sobre Hiem?

-¿Disculpa?

-Sólo pregunto.

-No, nada… – Estaba visiblemente incómodo con la pregunta. Newt se acercó un poco más.

-Me interesa cómo se llevan ustedes – Lo miró extrañado – A Hiem tampoco le agradas, pero los dos se parecen – El rubio sonrió al decir eso último.

-No entiendo…

-O son un gran peligro, o, como yo creo, una gran ayuda.

-Ella piensa que soy un peligro – Le interrumpió el castaño, con una sonrisa fastidiada.

-Ella ya es un larcho, o una larcha, teme de lo que pueda venir, pero no te ha atacado ¿No es así? – Puso sus manos en sus caderas, mientras hacía esa clara referencia a la última asamblea, en la que la chica analizó objetivamente a Thomas, declarándolo inocente, y culpabilizándose ella.

-Tal vez tengas razón…

-Minho y yo tenemos esperanza en ustedes… – Fue lo último que le dijo antes de retirarse, tenía un montón de cosas que hacer, que incluían esperar la llegada del Corredor…

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Se dirigió fastidiado a su lugar de descanso predilecto. Maldecía por dentro; si Minho no hubiese salido… No, si la puerta no hubiese estado abierta él podría estar corriendo allá afuera, aprendiendo a ser un corredor y cumpliendo aquella misión que sentía nacer en su interior.

Miraba a los lados mientras pensaba en esa extraña atracción, casi suicida, que tenía hacia el Laberinto, el que escondiese tantos secretos, y su propia curiosidad eran elementos peligrosos. Al igual esa sensación de pertenencia, de ver que aquel lugar estaba hecho para sí… ¿Cómo? ¿Realmente era un creador como lo habían indicado Gally y Ben?

Recordó la promesa que le hizo a Chuck "Te llevaré de vuelta con tu madre". Sentía esas palabras tan sólidas, tan tangibles, que no entendía por qué las pensaba de un modo tristemente lejano, como si algo le dijese que no, y se sentía culpable de creerlas con tanto fervor.

"Si el mundo allá afuera es como lo vi, espero que nunca salgamos de este sitio".

Las palabras del Líder resonaban en su mente, ahogando su promesa.

No quería que tuviese razón, no quería fallarle a su amigo, no quería provocarle una ilusión rota.

Unos ruidos de ramas crujiendo lo alertaron, sacándolo de sus cavilaciones. Del montón de maleza pudo distinguir primeramente las distintivas muletas, para luego ver salir detrás de ellas a Hiem, como le decía Newt.

A diferencia de la vez anterior, no hizo preámbulo alguno, sentándose frente a él, pero sin mirarlo a los ojos directamente – Hablé con Chuck – Le dijo.

-¿Sobre qué? – Le contestó, haciéndose el desentendido.

-Sobre la promesa que le hiciste – Carajo, estaba enterada. Supuso que venía algún tipo de reproche o algo por el estilo.

-¿Qué hay con eso?

-¿De verdad deseas eso?

-Sí – Respondió firme y cortante, dispuesto a defender como sea aquella promesa.

-Si es así, entonces cuenta conmigo.

No supo que responder. Su expectativa de conversación se destruyó totalmente, dejándolo descolocado y sin palabras que decir – Aún no confío del todo en ti, pero si realmente quieres sacarnos de esta mierda, no dudes en pedirme ayuda – Le dijo antes de empezar a marcharse.

Luego de unos minutos Thomas pudo procesar bien todo lo que la morena le había dicho, reaccionando en un click para salir corriendo detrás de ella – ¡Espera! – Le gritó cuando la vio a lo lejos, pero la muchacha seguía rengueando hacia la salida del bosque - ¿Por qué huyes? – Le preguntó apenas logró alcanzarla.

-No es que huya, sólo no me gusta este sitio – Le respondió mientras seguía caminando.

-¿Podemos hablar en un sitio más cómodo, entonces?

-Como quieras…

Llegaron hasta un costado de la Finca, donde Hiems se sentó en una roca grande y erosionada, a modo de asiento. Posó su pierna derecha sobre la izquierda, removiendo los vendajes de la primera, examinando la herida que el castaño no pudo ver.

-¿Qué tal tu herida?

-Clint dice que podré correr en tres días más – Le respondió. Le agradó saber que podría correr con todos en unos cuantos días.

-Hey… – trató de cambiar el tema al que le concernía – ¿Por qué cambiaste de postura? Me refiero a…

-Yo nunca cambié de postura – Le cortó – Sólo quiero lo mejor para los Habitantes, y si tú quieres lo mismo, es prácticamente una alianza…

Se quedaron en silencio un rato, en el cual Thomas notaba lo distraída que estaba la chica, incluso para su comportamiento habitual. Empezó a hacerle preguntas sobre su particular actitud, y si bien las respuestas fueron pocas, su tolerancia hacia su personalidad inexpresiva y poco comunicativa iba en aumento, sintiéndose cada vez más cómodo a su lado – Y por la otra chica – "Teresa" resonó en las paredes de su mente, no supo si era uno de esos episodios de "telepatía" o simplemente su imaginación, por lo que lo dejó pasar, no sin un escalofrío de por medio - ¿Sientes desconfianza igual?

-Naturalmente.

-Ya veo…

-¿Cómo crees que vuelva? – Preguntó de repente, alterándolo – Me refiero a Minho.

Se sorprendió de verla así de preocupada, era como si demostrase afecto con sus expresiones muertas – Se trata de Minho, puede con todo.

-¿Tú crees?

-Sí – Le dijo con convicción.

-¿Y Gally? – Preguntó sorprendiéndolo aún más.

-¿Te refieres a Gally? – La pregunta sonó menos estúpida en su cabeza.

-No hay otro Gally en el Área.

-Bueno, pues… – ¿Cómo le respondería? Es decir, en primer lugar le sorprendió que alguien se preocupase de él, y más aún que tuviese cierta esperanza para preguntar… ¿Cómo le respondería? Esa vez, en el cuarto obscuro, quizá qué hubiese pasado en su interior…

-Olvídalo…

-Mira, yo… – No era su culpa, y aun así sentía que debía arreglar las cosas, pero la única vez, salvo aquella en el Laberinto, que la voz de Hiems tuvo un ápice de expresión lo interrumpió.

-¡Minho!

El corredor se desmayaba frente a todos, pero afortunadamente en una sola pieza.

Veía como el pecho del asiático subía y bajaba tranquilamente, al compás de su respiración, nada parecido a como cuando se había desmayado –Hizo demasiado esfuerzo sin haber comido ni dormido nada, de hecho me sorprende que haya esperado a llegar al Área para desmayarse – Explicaba el encargado de los Docs – Y considerando que es Minho, No dudo que mañana esté como nuevo.

El alivio lo inundó, aquel al que consideraba su amigo estaba sano y salvo después de la proeza que había logrado. Salió de la habitación dejando solo a Newt con el inconsciente corredor, preguntándose por qué la chica no estaba en la sala. Al estar abajo la vio limpiando el suelo de la cocina, al sentirse observada alzó la vista, para hacerle un gesto de saludo con la mano.

Se sentía bien, Minho estaba sano y había hecho una nueva "Aliada", como decía ella. La esperó afuera de la Finca, pues tenía unas cuantas dudas que se generaron de su conversación anterior.

Después de lo que había sido una media hora salió, acercándose a Thomas en cuanto notó su presencia - ¿Te aburres? – Le preguntó.

-Algo así, además quería hacerte unas preguntas.

-No garantizo respuestas – Dijo mientras se sentaba en el suelo, apoyando su espalda en la pared del edificio.

-Puedo con eso – Le respondió, para luego tomar aire - ¿Por qué te agrada tanto Gally?

Una mirada de incógnita se coló en su rostro, mezclada con dolor, sobre todo dolor. Estuvo así durante un largo tiempo, hasta que se levantó y empezó a caminar – Supongo que no tendré respuesta esta vez…

-Para la próxima – Mientras la veía andar notó que casi no usaba ya las muletas, sólo rengueaba un poco, como Newt…

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Se despertó algo aturdido, mirando a su alrededor. Su vista aún no se enfocaba bien, y por culpa de su pesadez de parpados debía pestañar más veces, demorando más. Una vez que pudo ver todo nítidamente, notó como cierto rubio estaba sentado al lado de su lecho, y que se encontraba en unas de las salas de atención de enfermos de Área. Sus fosas nasales se impregnaron con un olor que pudo reconocer fácilmente como su cena favorita, sonrió y tomó el cálido plato.

-Demonios, Sartén si se avispó ¿No?

-¿Cómo te atreves a reír, maldito? – Newt lo miraba con el ceño fruncido, aunque con una ligera sonrisa.

-Vamos, Newtie ¿Te enojarás conmigo por sacrificarme noblemente?

-Tal vez… Ya llevas dos veces que casi te suicidas, si sobrevives a la tercera, no lo harás a mi furia – El rubio rio junto con el asiático.

-Espero que no haya una tercera – Le respondió con la boca llena, disfrutando al máximo su comida – Siento como si tuviese pesas en mis brazos.

-Ni siquiera dormiste antes de correr, shank ¿Qué esperabas?

-¿Qué quería que hiciera? Era una emergencia.

-Te lo agradezco – La mirada del Co-líder se volvió triste, y eso sólo significaba una cosa – No quiero imaginar qué hubiese pasado si hubiese sido en mi turno…

-Newt – Supo perfectamente a lo que se refería – Que ya no puedas correr no significa que no seas útil. Ahora que... – Dudó de lo que estaba a punto de decir, pero no había vuelta atrás – Ahora que Alby no está totalmente dispuesto a liderarnos afuera, tú eres lo único que nos queda, eres el pilar de todos los larchos, no puedes andar por ahí por la vida pensando en que la fregaste. Claro que no hiciste lo mejor, e hiciste que me sintiese como tú ahora, pero eso ya pasó, debes dejar de perseguirte… – Se detuvo de golpe, toda esa mierda era demasiado cursi para él. Agachó la cabeza para ver su plato vacío – ¿Te comerás eso? – Apuntó el plato humeante en las manos del rubio, sonriéndole.

Obtuvo una cena extra y un par de ojos rodando de recompensa – Excelente manera de cortar un lindo momento.

-Por favor, no creí que fueras de esos – Bromeó.

Newt rió sarcásticamente – Adivina con qué me encontré.

-Ojalá con otro plato – Respondió.

-No… Con Hiem hablando con Tommy.

-¿Se llevan mejor? – Se interesó de pronto.

-No he hablado mucho con ellos hoy, así que espero que sí.

-Sería interesante, ellos dos… – No supo cómo terminar la oración, sabía que eran importantes, pero no podía asegurar nada, al menos no hasta verlos en verdadera acción.

-Hey, Minho… – Newt lo sacó de sus cavilaciones.

-Dime.

-¿Cuándo me dirás por qué no quieres que Hiems salga?

Se holgó la camiseta del cuerpo, descubriendo que tenía varias costras en la espalda. Gruñó por el mínimo dolor de algunas despegándose para luego acomodarse a gusto - ¿No le contarás a nadie, no es verdad?

-Hecho.

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Veía como la Puerta Este cerraba completamente, sellada.

-¿Cómo sabías que la puerta quedaría abierta?

-Lo tenía pendiente antes de llegar, esos bastardos planean cosas peores…

(fin del capítulo 15)

Si se preguntan por qué hay muchos puntos de vista aparte de los de Hiems, es porque yolo!

Ok, no, pero me salió así, y me gustó mucho.

Tal vez la siguiente semana no suba por causa de las fiestas, pero tendré mucho más tiempo libre desde mediados de enero ya que por fin salí de vacaciones! (paros kls [chilenidad mode on])

Desde mi sillita me despido y les deseo hermosas navidades *corazones y conejitos*

Bye.

Megi.