"Corredora"

Ensayaba caminar en el irregular terreno de alrededor de los Jardines; si bien cojeaba un poco, ya no le dolía, sólo sentía una ligera molestia, que estaba segura que se iría dentro de un par de días. Miró como Minho se llevaba a Thomas hacia afuera del Área, en su primer día como Corredor. Leonardo le hacía una seña de despedida desde la Puerta Sur, que ella respondió. Había logrado apaciguar los ánimos entre ambos corredores, aunque sin lograr que los Constructores miraran con algo de recelo al encargado, quién se notaba bastante fastidiado con el hecho.

De vez en cuando tropezaba un poco, pero no eran frecuentes esas ocasiones. Siguió así hasta que, una vez más, casi choca con el Co-líder, el cual la miraba con las manos sobre las caderas – Deberías estar ayudando a Chuck.

-… – Lo miró un largo rato a los ojos esperando el momento en que desistiese, el cual nunca llegó.

-No creas que no he notado que apenas has cumplido con tus obligaciones en todos estos días – La morena agachó la cabeza ante la reprimenda – ¿Qué me dices de eso?

-…

-Te mandaré a hacer tu trabajo, pero antes quiero hablar algo contigo.

-¿Sobre mis recuerdos?

-Exacto. ¿No recuerdas nada más sobre Teresa? – Le sorprendió lo directo que fue, y más el darse cuenta que no había recordado nada desde hacía mucho. Negó con la cabeza.

-Últimamente no he recordado nada.

-¿Y del mundo exterior? – Lo miró, a lo cual empezó a hablar más bajo – Alby no puede decirnos… – La mirada de ambos se desvió hacia el Líder, quien rondaba el Área como si nada le hubiese pasado – Pero usualmente trata de persuadirme – Hizo una pausa – Para evitar que salgamos de aquí – Hiems calló, no supo cómo responder. Sabía que a partir de esos momentos debería dejar de ocultarle información a lo Habitantes, y ella quería salir del lugar, quería que fueran libres.

Pero no en un mundo podrido.

¿Y si Alby realmente tenía razón? ¿Y si los creadores querían retenerlos ahí por su bien?

Sabes, de ser así hubiesen bastado sólo unas paredes muy altas, no un Laberinto lleno de babosas asesinas.

Tem tenía razón, el mantenerlos a salvo no era la intención de esos shanks. Entonces ¿Qué deberían hacer? ¿Mantenerse encerrados y relativamente a salvo? ¿O desligarse y abrirse camino a un mundo difícil y cruel?

Tal vez los Escarabajos eran una advertencia.

"Cruel"

-Dime ¿Lo que me advierte es real? – La voz desconsolada del rubio la hizo reaccionar.

-Recuerdo… – Se mareó un poco – Recuerdo un desierto…

Tal y como sucedió una vez con Minho, miles de imágenes que no alcanzó a procesar pasaron por su mente, a la vez que sentía como las piernas le flaqueaban.

"No de nuevo"

Un golpe duro contra el suelo y quedó inconsciente, o de forma parcial, pues sintió perfectamente cómo era cargada, tal vez con demasiada fuerza, como sucedió con la ojiazul, pues se sintió levitar por un segundo.

-Traté de evitarlo, pero no pude.

-¿Te refieres a esos recuerdos?

-No son recuerdos, es una especie de bloqueo.

-¿Por qué harían eso? ¿Y cómo?

-Parece que no quieren que nadie sepa que el mundo real está hecho un desastre – Empezó a sentir muchos escalofríos – Y en verdad no sé cómo logran controlar a todos de esa manera.

-¿Tendrá que ver con el Chip B-37?

-No lo creo, los envuelve a todos.

-Mierda… quiero decirles, pero de éste modo no voy a poder.

-Considero que le alcanzaste a decir suficiente, pero dudo que puedas repetirlo.

-Eso crees…

-Estarán más atentos a ti.

-Entiendo…

Había estado tantas veces en esa maldita sala que sintió ahogo de estar en ella, se levantó rápido y caminó directo a la puerta, no sin un ligero tambaleo que no supo si adjudicar a su pierna o al persistente mareo en su cabeza. El vello de sus brazos se hacía notar en su piel de gallina debido a los constantes escalofríos. El mareo la hacía caminar de manera errática y el zumbido que aún persistía en sus oídos no le ayudaba en absoluto, haciéndole parecer oír voces provenientes de todos los lugares, como residuos de la barrera de recuerdos que su mente tuvo la desagradable experiencia de experimentar por segunda vez.

Bajó la escalera algo apurada, pues decidió hacerle juicio a Newt e ir a ayudar de una buena vez a Chuck, antes de que estuviese autorizada a correr, pero su sorpresa fue mayor cuando notó que la cena se estaba sirviendo, y que se hallaban muy pocos habitantes, puesto a que la mayoría había terminado.

Luchando contra todos sus malestares, para tratar de verse normal, recogió su porción correspondiente, no sin vigilar antes que Alby, Newt o Minho no estuviesen en el lugar. Una vez se aseguró de la ausencia de los susodichos fue directo a sentarse con Leonardo, el cual no desaprovechó una oportunidad para bromearle - ¿Cómo le haces para evitar fregar todos los días?

No respondió, pues estaba aturdida todavía – Newt salió hace poco, me dijeron que estabas con él cuando te desmayaste – Asintió – ¿Estás bien? – Su compañero sonaba preocupado. Repitió el gesto una vez más – Estás como cuando llegaste al Área – Le comentó.

-Estoy algo mareada – Le dijo, esta vez sin mentir.

-¿Entonces por qué bajaste, niña?

-No pensé que fuera tan tarde… – El muchacho le revolvió el cabello para seguir comiendo en silencio. Terminó rápido, buscando un sitio alejado de todos.

La noche anterior, al revisar la puerta, concluyó, con ayuda de Tempestas, que Los Creadores había planeado todo lo sucedido, con Ben y con Gally, e incluso con Alby. Supuso que, si en verdad Thomas era importante habían hecho todo aquello para asustarlo, o prepararlo…

Pero seguía sin digerir la idea de usar vidas humanas para un mórbido experimento…

Miró sus manos y recordó esos episodios de su infancia en los que sólo había sangre. Se le revolvió el estómago, y sus mareos volvieron. No había tenido el tiempo de pararse a pensar en lo que había hecho, el haber asesinado seres humanos a tan corta edad.

Eras tú, o ellos.

Sintió impulsos de discutir con ella. Su vida no era la más feliz que pudiese imaginar, tal vez lo sería si no se acordase de nada, pero no, ahí estaba el prototipo de una vida tranquila y normal, pero esas memorias competían con las que le entregaba su amiga. Dudaba si allá afuera tendría menos peligros que en ese maldito laberinto.

Sacudió su cabeza.

Empezaba a comprender más a Alby, pero no le agradaba del todo la idea, al menos no al verlo a él, quien por cierto caminaba por el perímetro del los muros, buscando alguna otra anomalía. Al verlo se internó sin dudar en el espeso bosque. Estaba decidida a evitar a medio mundo si era necesario para mediar bien todo lo que estaba pasando.

Con dificultad se abrió paso entre los árboles, tratando de no tropezar y yendo con más cuidado del que iría si no estuviese coja momentáneamente. De forma más torpe de la que recordaba subió a la reconfortante copa de un árbol y allí se quedó. Miraba la mínima luz de luna que se colaba por entre las hojas de los árboles, anhelando con olvidar todo por un mísero segundo, para poder descansar, pero no; las vivencias en ese mes no la dejaban tranquila en ningún momento. Trataba de preguntarle a Tem el por qué no le revelaba todas las cosas que sabía, recibiendo siempre una misma respuesta.

Es lo mismo que hacen estos larchos con los nuevos, si les cuentan todo de una vez, se volverían locos.

No dudaba de ella, pero la curiosidad la carcomía. Un ligero resplandor alumbró la gruesa raíz del árbol, un penitente pasaba cerca de una ventana. Pensó en los ojos azules de Teresa, y se dio cuenta que les temía. Temía de lo que podían hacerle, de si acaso la volverían a mirar de esa forma, o si le revelarían quién es el malo en aquella historia.

"Tal vez nos merecíamos esto"

La risilla sarcástica de su amiga y sus anteriores recuerdos contradijeron aquello, no por pensar que ella no lo merecía, al contrario; sabía que no había hecho nada bueno, pero estaba segura que en todos aquellos recuerdos que incluían ese ambiente pulcro había una intención de por medio: prepararlos.

-Galileo… – No quería pensar que en verdad él fue Gally, no sin tener una esperanza de que estuviese vivo, empuñó su mano, hasta casi hacerse sangrar, por culpa de sus uñas descuidadas. Comprendió la ira que sintió al verlo; no era una ira hacia él, era una ira hacia lo que lo habían convertido.

Sin darse cuenta se durmió, pero no tuvo ningún recuerdo nuevo, sino que fue un recorrido a través de todos, desde cuando huía de aquel hombre, hasta cuando una chica le gritaba que había hecho algo horrible, pasando por el fatídico recuerdo del asesinato a su familia, terminando con aquel recuerdo en el que se despedía de Minho…

Despertó confundida, con aquella memoria que tanto lograba alterarla, bajó con cuidado del árbol, caminando lentamente hacia la Finca.

El lugar no dejaba de darle nauseas desde que vio ese cadáver, pero era el único escondite factible del Área, por lo que no tuvo más elección. Mientras se abría paso a través de las ramas notó algo inusual: el cielo aparentaba estar nublado…

Y es en éste momento, mi querida Hiems, en el que todo se va a la mierda…

Se alarmó a más no poder, corriendo hacia afuera del lugar sin importarle siquiera su pierna.

Como si le hubiese puesto mucha atención de todos modos. Menos atención puso en el Nuevo, quien dormía plácidamente a entradas del bosque. Llegó hecha una flecha donde Newt, con la intención de preguntarle qué sucedía, pero ni siquiera articuló una palabra antes de notar que realmente no eran nubes las que cubrían el cielo. Y deseaba que así hubiese sido.

El cielo que tanto admiraba por las noches no era más que una gran cúpula de concreto, que llegaba hasta donde alcanzaba la vista. Se miraron entre ambos hasta que Alby apareció, histérico como el resto de los Habitantes – Tú ven conmigo – Le dijo bruscamente a Newt.

-Alguien tiene que controlar a los larchos – Le respondió.

-Minho está aquí, tenemos que decidir un par de cosas – El moreno posó su vista en los ojos bicolor de la chica, para luego irse como si nada acompañado del rubio hacia la Finca.

La mayoría de los muchachos se reunían alrededor de la caja, y, como buscando una seguridad nunca antes necesitada en el grupo, se incluyó en ese tumulto de gente, la cual hacía un espacio para la persona del centro.

Cierto corredor.

-Escúchenme, montón de garlopos, estamos todos igual, yo no sé nada que no sepan ustedes, Alby y Newt están decidiendo qué hacer, así que pobre del maldito que se ponga histérico porque yo mismo lo arrojo al Acantilado.

Sabía que el punto fuerte de Minho no era la sensibilidad, pero realmente se superó con aquello, que si bien dejó un poco más quietos a los Habitantes, no los calmó en absoluto. Intentó cruzar miradas con algunos de sus conocidos, pero éstos estaban demasiado ensimismados como para hacerle caso a algún agente externo.

Miraba al cielo de concreto, riéndose internamente de su ingenuidad al querer pensar como Alby: Tem tenía razón, era hora de expulsarlos de ese lugar.

"¿Qué nos sucederá?" trataba de hablar en su mente, esforzándose por que ninguna palabra escapara de sus labios.

Si tenemos suerte, no habrá una anarquía.

En su búsqueda terminó cruzando miradas con el asiático, quien le hizo una seña con el mentón para apartarse un poco.

"¿Debo ir?"

Supongo. La verdad ni yo considero que sea el momento de discutir…

Se encontraron un poco más alejados del tumulto, la morena iba a hablarle, pero no alcanzó a articular palabra alguna antes de que el chico hablara – Hay que alistarte, vas a correr.

Tanta fue su sorpresa que no atinó a seguirle hasta que estuvo a unos diez metros de ella, camino a la Finca. Sonrió ligeramente y lo alcanzó cuando iba por el costado de la construcción. No supo si aquella sonrisa se debía a una genuina alegría o al nerviosismo que le provocaba salir afuera otra vez. Minho se dirigió hacia la bodega, en la cual se guardaba cosas necesarias para los corredores. Ella conoció aquel lugar cuando tuvo que acarrear unas cadenas que llegaron hasta el cuarto.

Al momento en el que abrió la puerta sintió que el lugar estaba más empolvado en comparación con la primera vez que lo vio. Su compañero le mostró varios pares de tenis de distintas tallas – Pruébate unos.

La mayoría le quedaron grandes, probó con el par más pequeño, pero le apretaron demasiado. Luego de unas siete pruebas encontró unos que sí le quedaron. Al ponerse de pie notó una pequeña diferencia a la hora de amortiguar sus saltos, un poco más suave. Supuso que era hora de expresar la duda que la asaltó desde hacía unos minutos – Creí que no querías que corriera – Le dijo mientras abrochaba los cordones de su nuevo calzado.

-¿No viste lo que hay allá afuera? Es una emergencia, necesito la mayor cantidad de hombres que pueda en ese miertero Laberinto.

-¿Qué estará pasando…? – Aún seguía conmocionada por el hecho. Si bien podía parecer insignificante, analizándolo con profundidad era como una cuenta atrás: sin luz "solar" los cultivos empezarían a morir a las dos semanas, y con eso empezaría el caos.

-Dímelo a mí. Incluso esa maldita caja no llegó hoy.

Creo que le llamaban "el final", o algo así.

-El final… – Repitió en voz alta.

-¿Qué dijiste?

-Tem dice que es el final – Pareció sorprenderse de que por primera vez le costara tan poco hablar.

-¿Cuándo te lo dijo?

-Recién – Se sorprendió más aún.

-¿Sabes lo raro que es que una "segunda tú" te diga cosas que no sabes? – Le comentó mientras movía unos cajones que estaban en una pared.

-Lo sé – Respondió. Pudo apreciar que hablar con Minho ya no era algo tan fluido como antes, pero por lo menos ya no había tención en sus conversaciones.

Al terminar de mover el objeto apareció tras de sí una pequeña puerta oculta. El Corredor la abrió para mostrar la obscuridad casi tanteable del cuarto adentro – Hay que bajar – Dijo, y se introdujo en las sombras, demostrando por el sonido que habían unos cuantos escalones. Hiems bajó tremendamente asustada de tropezarse, y se preguntaba cómo Minho bajaba tan fluidamente. Antes de alcanzar el suelo firme el muchacho ya había prendido la luz, dejando ver una pieza amplia tapizada en armas de todo tipo: mazos, espadas, cuchillos, arcos y lanzas – Sólo los corredores y Alby conocen éste lugar – Dijo mientras se guardaba las llaves con la que había abierto la puerta trampa – Para que larchos como Gally no lleguen siquiera a tocar las armas.

-Gally no es un asesino, Minho – Le respondió tranquilamente para luego empezar a explorar el lugar a detalle. El filo de las hojas de metal estaba casi intacto, y una capa fina de polvo develaba que no habían sido usadas en muchísimo tiempo.

-Lo conoces muy bien ¿No? – El moreno se cruzó de brazos a la hora de espetarle la oración.

-Sí, recuerda que fui su subordinada – Algo en su interior le reclamaba por defender al Encargado de los Constructores, tal vez sus recuerdos, o el haberlo conocido de verdad, sin necesidad de éstos. Se dio cuenta que dejó de sentirse intimidada por el Corredor, y estaba dispuesta a darle a conocer su punto de vista – Por ejemplo, ahora él estaría tranquilizando a los constructores… – La mirada del chico se tornó confusa y algo irritada – Y si dudas puedes preguntarle a Leo, o a cualquiera de ellos.

No supo a qué se debía ese arrebato de valentía, pero supo que no lo dejaría escapar: iba a ser una corredora, e iba a comportarse como tal.

-Escoge un par – Le dijo apuntando a un baúl atestado de diversas cuchillas – Newt igual defendía a Gally a veces – Comentó mientras la morena curioseaba entre los cuchillos – Él lo conoció antes de que lo picaran.

-¿Qué decía? – Se volteó, pues el tema le llamó la atención inmediatamente.

-Algo parecido a los que dijiste – Dijo algo distraído – Así que al parecer no cambian en esencia – Sonrió, extrañando a Hiems – Tal vez Alby siga siendo el mismo…

-Se veía igual que siempre esta mañana… – Quería creer que Minho tenía razón, sin embargo sabía que, si bien las intenciones del Líder seguían siendo protegerlos a todos, su visión no era la correcta.

-Bien, basta de charla ¿Escogiste? – Alzó dos cuchillas en respuesta.

-Aunque siento que los brazos de Penitente serían mucho más útiles – Dijo.

-¿Te refieres a esos? – Dijo apuntando con su pulgar a un rincón a su derecha que la morena no vio, en el cual se encontraban envueltos en una tela – Supongo que deberás aprender a usarlos, pero por mientras tanto te prohíbo que corras a mi lado con esas cosas…

Le hacía gracia que el muchacho temiese de que lo fuera a cortar, pero lo entendía, así que se propuso entrenar para poder defenderse mejor, mientras tanto debería conformarse con su par de cuchillas y esperar no encontrarse con nada allá dentro.

Estaban caminando hacia el claro una vez más cuando Minho le mencionó algo – Esto explica lo que pasó cuando llegaste – Lo miró expectante – Cuando llega un novato siempre suena una bocina una media hora antes, pero la noche que llegaste había una luz roja que parecía venir de todas partes, como una alarma silenciosa. Si toda esta mierda siempre fue falsa, eso explica de dónde venía la luz.

-También explica por qué sigue habiendo luz… – Ambos contemplaban, no el cielo, sino que el techo, expectantes a que algo pasara, como si una compuerta se fuese a abrir y de allí saliesen los Creadores, o algo por el estilo.

-¿Estás asustada?

-Lo venía venir – Aunque no de esa forma…

-Típico de ti… – El asiático marcó un círculo con su cuello, presionando en su nuca con su diestra – Shuck, habrá un dolor de cuello colectivo dentro de unas horas… – Caló su mochila en su espalda, mientras le entregaba otras dos a la chica, le hizo una señal con la mano a un grupo de corredores que estaban juntos, devolvieron el gesto y salieron por distintas puertas – Es hora de despertar al bello durmiente ¿Sabes dónde está?

-Creo que lo vi cuando salí del bosque.

Caminaron rápidamente hacia la dirección, a la vez que la morena notaba como aquella molestia en su tobillo se hacía mínima. Al llegar vieron a Thomas hablando con un asustado Chuck.

-Se acabó tu recreo con Chucky. Tenemos que irnos, ya es tarde.

-¿Van a ir allá a pesar de todo? – Gritó el ojiazul.

-Por supuesto larcho ¿No tienes nada que limpiar? – En vista de la burla la heterocroma miró con ceño fruncido al Corredor – Ahora que ese miertero sol se fue debemos apurarnos a encontrar la salida antes de que las plantas y animales mueran – La afirmación llegó como un golpe certero a los rostros de ambos, quienes quedaron realmente pálidos.

-Lo lograremos, hay mucha reservas aún – Le dijo la muchacha al niño para tranquilizarlo.

-¿Tú también saldrás, Hiems?

-Sí – La cara de sorpresa de Thomas le recordó que llevaba su mochila en su hombro izquierdo. Se la sacó y la entregó algo más brusca de lo que pretendía, para después acomodarse bien el morral que llevaba a la derecha de su espalda.

Mientras caminaban el castaño preguntó a la morena – ¿En verdad piensas que saldremos de ésta?

-Lo dije para calmar a Chuck, de todos modos si quieren salir deberían cambiar la estrategia – El Nuevo tragó saliva.

-¿Quieres decir quedarnos en la noche a investigar?

-Es una buena idea – Les interrumpió Minho – Pero será más adelante.

Thomas desayunó rápidamente bajo la presión de dos personas a su lado mirándolo fijamente. Una vez listos, y de que Minho le entregara un reloj digital a Hiems, salieron listos para su entrenamiento.

Adivina quién activó el final.

Un escalofrío le recorrió la espalda al pensar siquiera en la respuesta.

"Entonces en verdad es peligrosa…"

(fin del capítulo 16)

Hi, de nuevo reportándome ._./

Adivinen, y no pregunten por qué, quién salió de vacaciones por segunda vez!

Nunu's: no vi tu comentario cuando publiqué el capítulo pasado xc pero gracias por quedarte y me alegra mucho que te guste esta historia.

ConnorKurasay: Hey, gracias por tu comentario! Sí, la verdad Tempestas es algo rara, pero como dijiste, todo tiene una explicación n.n

pd: Gally es vida, Gally es amorsh

Sin nada más que decir me despido owo

espero que hayan pasado felices navidades, años nuevos y muchas festividades con "s"

Bye.

Megi.