Salimos del bloque en busca de algún lugar tranquilo para charlar. Encontramos una tienda de golosinas con un cartel muy explosivo y nos compramos ahí los helados. El mío es de cola con un poco de fresa en el interior. Prefabricado, vamos, lo que a mí me gusta. Kya, por su parte, lo prefiere de limón, artesanal, no de fábrica. Ella es más cuidadosa con la comida, no como yo, que casi todo es de microondas.
-Podemos ir al parque. No me muero por un columpio, pero siempre podemos charlar tranquilamente sobre todo lo que ha sucedido.
-Está bien.
Avanzamos decididas, pero algo nos hace recapitular. En un banco, hay una serie de tíos con muy mala pinta, y juraría que dos de ellos son los que fueron a hablar con Butterfly.
-Eh, mira… Son esos hombres. Dan miedo, ¿No crees?
-Parece que están con Benjamin Collinton.
-Y Sharon con otros chavales.
Decidimos acercarnos un poco, sigilosamente. Los hombres nos quedan un poco alejados, pero sí que se oye parte de la conversación de la cría Sharon.
-¿De verdad se atrevió?
-Te lo juro por mi hermana Scarlet, Brandy.-declara Sharon a una chica castaña.
-¿Tuvo la cara de pedirte silencio?
-Así me lo dijo, Clark. ¡A mí, Sharon…!
-¡No me lo puedo creer! ¡Esa chica es una zumbada!-manifiesta un chaval moreno.
-Ni que lo digas, Ken. ¡Y todo para otro de sus estúpidos teatros raros!
-¡Se cree adivina, la muy imbécil de Krypt!-chilla la tal Brandy.
¿Quién narices es "Krypt"?
-¡Miradme, soy esa, boooo!-empieza a hacer juegos de manos.-Soy vidente, puedo ver el futuro y contactar con los muertos. ¡Uuuuuuuh!
-¡Así se hace, Gothia! ¡Lo has clavado!-grita Sharon, arreglándose el cabello.
Me parece que esa "Krypt" es una especie de ocultista, y por eso se ríen de ella. ¿Quién será, y de qué demonios conoce Sharon a una ocultista?
-Kylie, ¿De quién hablan?
-Ni idea, larguémonos.
Decidimos escabullirnos por temor a que nos descubran y nos presenten a sus "papaítos" chungos. Esto me está empezando a dar muy mala espina.
Seguimos paseando por la ciudad, y a lo lejos Kya entrevé una biblioteca.
-Mira, podemos hablar ahí. Seguro que no hay ruido.
-Hm… De acuerdo, ¿Por qué no?
Accedemos a la biblioteca y ocupamos una mesa. En ella hay un libro morado titulado, curiosamente, "Médiums y ocultistas"
-Eh, fíjate. Es del tema del que hablaba Sharon con esos amigos suyos.
-Atiza, tienes razón. A ver, préstamelo.
Le doy el libro cortésmente a Kya, que se ofrece en leer un par de artículos interesantes.
-"Un o una médium u ocultista es una persona que puede contactar con los difuntos a través de su persona. Por consiguiente, cuando canalizan a un espíritu, dejan de ser ellos mismos y se comportan como el espíritu canalizado"
-Es decir que pierden consciencia de su cuerpo. Qué cosas, ¿Eh? Aunque yo todo eso no me lo creo.
-Nunca se sabe.
-Kya, ¿No me digas que tú crees en estas cosas? Nadie puede contactar con los muertos.
-No lo sé, porque nunca he visto una de esas "canalizaciones" en directo. También pone que los médiums novatos no pueden usar su poder parapsicológico durante mucho tiempo, y son "descanalizados" involuntariamente. Es realmente para temerlo.
-Sí, vale, de momento tengo cosas más importantes en las que pensar, como en el asesinato.
-¿Asesinato? ¿Estás haciendo un trabajo de homicidios para el colegio?
Es la bibliotecaria, que interrumpe nuestra conversación con voz apagada.
-Bueno, no exactamente, pero…
-Aquí tenéis algo que os ayudará mucho en vuestro trabajo. ¡Buena suerte!
La extraña mujer de la biblioteca deja el periódico en la mesa y se marcha.
-En realidad no…
-Bueno, por echar un vistazo y tener un poco más de cultura, no pasará nada.
Nos sentamos en las vetustas sillas de madera y ojeamos el periódico antiguo. Es del 82, un año después de mi nacimiento, el día en que vine de otra dimensión. Es lo más científico que se me ocurre de momento, porque no me trago la versión de la cigüeña…. Estoy entre la dimensión paralela y otra que me contó Louise hace ya tiempo…
-Mira, la víctima era una mujer. Astrónoma.
-Vaya, curiosa profesión. Y la golpearon con un objeto contundente. Un catalejo, para ser exactos.-Aclaro con aire de cerebrito.
-Nadie sabe quién es el asesino. Por lo que creo, sigue sin resolver. Y no me extraña. ¿Quién querría matar a una astrónoma y por qué?
-No tengo ni la más remota idea. Penny Astrof… La víctima.
-¿"Astrof"? Eso lo he oído antes. Pero ahora no caigo dónde.
-Cosas más raras no he visto.
Miramos el reloj, que marca las siete y media. Me van a matar al llegar a casa, lo veo venir, así que mejor vamos recogiendo. Dejamos el periódico y el libro de los médiums en la misma mesa donde los encontramos y salimos de ahí.
¿Por qué Sharon parece tan interesada en los ocultistas? ¿Y quién esa tal "Krypt" de la que hablaba? ¿Una médium, tal vez?
No sé la razón, pero sospecho que todo esto que estamos averiguando tiene una estrecha relación. Por supuesto, no soy tan lista como para establecerla en el acto, así que vuelvo a casa mientras apunto todo lo ocurrido en el cuaderno.
