No sé qué hora es, en parte porque hace tiempo que mandé a mi despertador a tomar por saco y porque me da pereza mirarlo. Me acomodo un poco en mi cama, a ver si me vuelvo a dormir, pero es inútil. Mi cerebro dice que una vez estás despierto, no vuelves a dormir hasta la siguiente noche.

Paso de dormir y salto de la cama. Decido darme un salpicón de agua fría para despertarme completamente y volver a recuperar mi faceta humana. Entonces, vuelvo a mi cuarto y me visto. El frío de la ropa me despierta todavía más. Salgo después de "hacer" mi cama-porque me queda muy mal- a servirme algo para desayunar. Un bol con cereales de chocolate debería bastar.

Un poco más tarde, mientras estoy a medias con el desayuno, mi viejo decide empezar el día perezosamente. Es exactamente como yo, aunque supongo que lo último que se esperaba al salir de su cuarto era verme en la mesa con una mirada extraña mañanera comiéndome un bol de cereales aburridamente.

-¡Menudo madrugón se ha pegado la señorita! ¿A qué se debe eso?

-No sé, me he despertado de improviso y digo, "Paso de dormir".

-Tú misma. Después, no te aguantarás despierta.

-Ese es mi problema.

Por el pasillo, aparece Kya (o su espectro matinal) con el camisón rosado y unos calcetines blancos. Ella no parece menos sorprendida.

-¿Ya estás despierta? ¿Pero qué estamos celebrando?

-Otra con lo mismo. Qué pesaditos estáis.

-Vaya, no me acordaba que tenemos que irnos con Cheryl.

-¿Con quién y a dónde?

No quiero dar muchos detalles, así que me invento algo.

-Vas a llegar tarde a trabajar, Hyde. ¿Qué quieres, otra bronca de Ed?

-No, gracias, ya tengo bastante con las lecciones de la vida que tú tienes la amabilidad de concederme.

-No es nada, de verdad.

Mi madre se apunta a la conversación.

-Vaya, qué cosa más curiosa, veros a todos levantados tan tempranito.

-Que sí, milagro, he madrugado. ¡Corrámonos una buena juerga!

-Si tengo que invitar yo, creo que paso.

-Bueno, yo creo que me voy a duchar…-declara Kya.

Pasa un rato hasta que mis padres terminan de prepararse para ir al trabajo y se despiden de nosotras hasta la hora de comer. Paseamos por casa sin saber muy bien qué hacer, hasta que llaman a la puerta de nuevo.

-¡Buenos días, chicas!

-Hola, Cheryl. ¿Y bien?

-Tenemos la sala despejada para nosotras tres.

-¿En serio, podemos ir a la escena de un crimen?

-Os dije que no habría problema.-Guiño de ojo.

-Estupendo entonces. Vamos.

Sin esperar más, acompañamos a Cheryl-mejor dicho, ella nos acompaña a nosotras- hasta el hospital JK Kinsey. No se ve mucho ajetreo, aunque sí tiene esa fragancia a hospital tan característica.

-Perdón, queremos ir a la 512.

Un recepcionista con cara de pocos amigos nos recibe.

-No se puede entrar-suelta en un tono rudo- está precintada.

-Ejem, soy Cheryl Debison, he hablado por teléfono con una tal Morgan.

-¿Morgan…? De acuerdo, adelante. Supongo que eres esa universitaria forense.

-Sí, en efecto. Hale, chao.

Nos apartamos de recepción y vamos a coger el ascensor a la quinta planta.

-Tienes a todos comiendo de tu mano, Cheryl.-manifiesta Kya.

-Supongo. Es lo que tiene.

-Claro…

-Ya hemos llegado. Habitación 512. ¿Listas?

-Hace rato.-protesto.

-Muy bien, pues vamos allá. Esperad, se me olvidaba. Poneos esto.

-¿Guantes?-cuestiona Kya.

-Claro, para no dejar huellas que alteren la escena del crimen.

-Muy bien, listo. Adelante.

Cheryl gira el pomo y se ve la habitación donde Kya nació intacta desde aquel día. Hay un poco de sangre esparcida por las sábanas y parte del suelo. La ventana está entreabierta. En la mesa que hay anclada a la pared hay un jarrón con un ramo de flores más marchito que otra cosa.

-Qué triste es ver toda esa sangre… De mi madre.-murmulla Kya.

-En efecto, es algo un poco… Inquietante, por describirlo de algún modo.

-Muy bien, investigad todo lo que queráis, pero no dejéis huellas, ¿De acuerdo?

-Sí, de acuerdo. ¿Pero qué buscamos, exactamente?-pregunta Kya.

-Alguna pista sobre el asesino de tu madre. Seguro que encontramos algo interesante.

Nos ponemos a buscar por toda la habitación. Lo primero que yo miro es la mesa de la pared. Tiene un único cajón ancho. Lo abro y encuentro algunas cosas: una lista y una foto manchadas de tinta roja (probablemente sangre), un cuaderno de fotos y polvo. Dejando a banda el polvo, lo demás es bastante interesante.

-Fíjate, Kya.

-¿Qué es esto?

-Esta foto manchada… Parece que es una foto de los tres, con tu padre, tu madre, y tú de bebé. Está hecha aquí.

-Hala…

Kya me coge la foto de las manos y se la queda mirando maravillada. Nunca había visto una foto con los tres juntos.

-Qué bonita…-masculla con una gran sonrisa y una lágrima.

-Y este álbum está lleno de fotos de los dos. De tu madre y tu padre.

-Déjame ver.

Kya pasa página por página sin pestañear siquiera. La deja entusiasmada de nuevo.

-Eran tan buena pareja, y se querían tanto… No entiendo cómo la vida puede ser tan cruel de separar a dos personas que se aman tan profundamente…

-Sí, la vida es así, pero ahora estarán juntos, ¿No crees?

-Pues sí, supongo. Espero que estén mejor que aquí…

-¿Y esta lista? Hay anotaciones, pero como está manchada, solo se pueden ver unos cuantos. Parecen nombres.

En el folio está el símbolo del sexo masculino a un lado y el del sexo femenino al otro, formando dos columnas. Debajo de cada una, hay varios nombres de varón o de hembra según corresponda.

-¿Qué es esto?-pregunta Kya. Parece que no había visto la anotación nunca.

-Es una lista de nombres. Supongo que serían opciones de nombres para ponerte a ti. Mira qué gracioso. El primer nombre de la lista masculina es "Brian", y el único que se ve de chico. Lo demás es invisible por acción de la sangre.

-Brian… Supongo que si hubiera sido un chico, me habrían llamado así. Me gusta.

-Y de chica… El que está más arriba es "Kya", pero está aislado de los demás. En teoría, el primero de la lista es "Krystal". Después hay otras opciones, como "Malenna", "Christina", incluso "Mimi", como tu osita.

-Supongo que mi padre le puso el nombre a posta.

-Es lo más probable. Toma, guárdalo. Es todo tuyo, en realidad.

Kya lo acepta todo de buen grado y se lo guarda en la chaqueta. Inmediatamente después, pasamos a otro punto importante, la cama ensangrentada. La parte central sigue blanca (un poco desgastada), y forma una silueta. En una mesilla de noche hay una marca de mano llena de sangre, así que apartamos ligeramente la sábana para ver mejor ese mueble y nos encontramos con la palabra "Bradley" escrita con sangre.

-¿Por qué pone "Bradley"? ¿Sería su último pensamiento?

-Eso lo dudo, chicas.

Es Cheryl, que interviene como puede.

-"Bradley" será el nombre del asesino.

-¿Qué? ¡No puede ser! ¡Si Brian Bradley era mi padre!

-Pero si está escrito ahí, con letra de tu madre, no creo que sea por amor.

-¿Cómo dices?

-Es muy frecuente que las víctimas de asesinato empleen sus últimas fuerzas por escribir el nombre de su asesino.

-¡Pero si Bradley era el prometido de la víctima! ¿No es poco probable que la matara él?-pregunto tan suavemente como puedo.

-Yo solo informo, no saco conclusiones. A parte de que no se me da bien…

¿No sabe intuir cosas, y se hace forense? Madre mía….

-No creo que encontremos mucho más aquí, chicas. Tened, unos permisos especiales. Así, si necesitáis volver a mirar, podréis venir sin mí, ¿De acuerdo? Vámonos.

-Sí, se hace tarde. Si vuelven mis padres aunque sea un poco antes y no nos vean…

-Buena nos va a caer, ¿Cierto?

-Cierto.

-Bien, pues salgamos.-Ordena Cheryl.

Obedecemos a la "forense" y salimos del cuarto. Acto seguido, Cheryl echa la llave (me imagino que se la habrán dado) y nos quitamos los guantes desechables.

-En fin, he de irme. Si necesitáis cualquier cosa, ya sabéis donde vivo. Adiós, chicas.

Le decimos adiós a Cheryl mientras seguimos andando en dirección a casa. Sé de sobras que volveremos a necesitar sus influencias muy pronto. Aunque no sé muy bien para qué, pero en fin…