Cuando llegamos al piso, no hay nadie en casa. Nos sacamos los abrigos y nos ponemos cómodas, al tiempo que vamos reflexionando interiormente. Es entonces cuando veo que tengo un mensaje en el contestador automático de mi teléfono.

-¿Quién será?

"Sobrina, soy yo. Mira, que llevo un montón de rato llamándote al busca, pero no contestas, y ya me he aburrido. Cuando oigas esto, llámame. Al principio quería ver qué tal estabas, pero como no contestas, supongo que alguna estarás tramando, y quiero enterarme también. Pues nada, un beso"

-Es tía Rochelle.

-Llámala, estará esperando.

-Espero por el bien de mi hucha que Ed no se haya enterado, ¡Que pierdo la apuesta!

-¿Qué hucha ni qué apuesta?

-Nada, que Ed me dijo que no aguantaría sin ponerme a husmear y me piqué un poco. Total, que si se entera de que hemos estado investigando, le deberé cinco pavos.

-¿Cinco pavos es una fortuna? Vaya, qué sorpresa.

-Ríete de mí, pero es más que los cinco pavos. Yo a Ed le tengo un gran respeto, aunque no lo parezca. Es como un abuelo para mí.

-Es muy bonito, aunque no creo que debas mencionarlo a la ligera…

-Ya, lo sé.

Dejo de hacerme la remolona y llamo a mi tía la cotilla, que me lleva siguiendo la pista desde esta mañana.

-¿Sí, dígame?

-Soy yo. Así que me estás siguiendo la pista…

-Algo así. Eres una caja de sorpresas. ¡No me digas que ya has encontrado otro caso interesante…!

-¡Sht! ¿Está Ed?

-No, no está. ¿Por qué?

-Porque sí, es cierto, he empezado a investigar unos asuntillos pero no quiero que se entere.

-Oh, ya veo, así que sí que tienes un caso entre manos… ¿Y de qué trata?

-Nada, básicamente de los dos homicidios que ocurrieron poco después de que mi proyecto me calcinara.

-¿En serio? ¿Has encontrado algo?

-No mucho, solo tengo la declaración de una chica que por culpa de una jugarreta se acabó enterando de todo lo que pasó. Pero nada, la única pista que tenemos es que probablemente el sujeto es un vecino.

-¿Y no te da miedo vivir al lado de un criminal?

-En peores situaciones me he visto. Y claro, después hemos ido al hospital JK Kinsey…

-Sé cuál dices. ¿Y para qué, para ver los cadáveres, tal vez? No me sorprendería tratándose de ti…

-No, no es por eso. Kya y yo hemos estado curioseando en la habitación en la que asesinaron a su madre.

-¡Venga ya! ¿De verdad?

-Lo juro. Tengo una corazonada, y creo que acabaré encontrando la solución al asesinato de la madre de Kya. Y siguiendo la pista, me toparé con el asesinato de su padre, lo presiento.

-Tú y tus presentimientos… No sé por qué, me da miedo que sean ciertos tan a menudo. ¿Y qué, cómo vas?

-Tirando. La verdad es que me gustaría que me miraras una cosa…

-Lo suponía. ¿Qué es? Dispara.

-A ver qué encuentras sobre médiums que usen la técnica Malak.

-¿Que qué? Pensaba que no creías en esas cosas.

-Es que he encontrado a una vecina hablando sobre el tema, y ayer estuve investigando un poco en la biblioteca.

-Está bien, veré que puedo hacer. Te informaré cuando tenga algo. ¿De acuerdo?

-Sí, gracias. Y también algo sobre una mujer que fue asesinada en el 82, una tal Penny Astrof.

-¿Otra corazonada?

-Sí, llámalo así.

-De acuerdo, te doy un toque. Chao.

Mi tía cuelga al igual que yo. No estoy segura de para qué voy a necesitar esos datos, pero… Llamémoslo una… Corazonada.

-He estado leyendo ese cuaderno tuyo. ¿Así que estás haciendo un registro de todo?

-Sí, ¿Quién sabe? Repasar lo sucedido nunca está de más.

-Pues empecemos. ¿Qué te parece si hacemos un plano del bloque, con cada vecino? Si el asesino es realmente un vecino, podría facilitar las cosas.

-De acuerdo.

Kya coge una hoja de papel y está lista para apuntar nombres.

-Veamos… Están el casero, el señor Moore, su hija April, el señor McGowan…

-¿El señor McGowan?

-Sí, Marvin, ese hombre mayor.

-Oh, cierto. Bien, Marvin McGowan. Continúa.

-Después tenemos a Keith, Kurt, Karla, Lenny y Jess…

-Espera, no corras tanto.

Kya se apresura en escribir tan rápido como puede, pero hace la letra muy pulcra, y eso cuesta tiempo. Al contrario que yo, evidentemente.

-Apuntaré a Meryl y Joyce con una marca. Al fin y al cabo, ellas no se han matado a ellas mismas. El testimonio de Butterfly lo confirma.

-Apunta a Butterfly, por cierto. Luego están Cheryl y sus primos, Tim y Toby.

-Entre la octava y la doceava planta viven tipos muy extraños, esos hombres que estaban con Benjamin y Sharon en el parque ayer.-piensa Kya

Puedo ver que Kya anota "Ronny, Alen y algunas '?'"

-También Sharon y Benjamin Collinton, ya que lo menciono.-dice Kya, al tiempo que escribe.- A parte de nosotros y el piso vacío de mi padre, no recuerdo a nadie más.

-¡Eh, espera! Falta esa chica misteriosa con la que nos cruzamos. Esa que iba toda de negro, con la que no pudimos hablar. ¿Sabes cómo se llama, Kya?

-Ni la más remota idea. Pondré "Chica de negro, ¿?"

-Estupendo.

Justamente cuando acabamos de redactar la lista, la puerta se abre.

-Anda, hola, chicas. ¿Habéis estado aquí toda la mañana?

-No, salimos un rato a dar una vuelta.

-Ah, bueno, así estiráis las piernas.

-Sí.

-¿Qué estáis escribiendo?-pregunta mi padre, tan pesado como de costumbre.

-No es nada, solamente una especie de lista. Con datos…

-Muy preciso, sí.-señala irónicamente mi viejo.

-Anda, vamos, que preparo la comida en un santiamén. ¿Podéis ir dibujando un boceto del vestido de vuestra fiesta? Yo he hecho algunos planos, pero… No sé si os gustará, así que…

-Oh, es una buena idea. Voy por folios y colores.

Kya se aleja por el pasillo. No sé dibujar ni me apetece pintar un monigote que se supone que soy yo con un vestido de fiesta…

-Mira, traigo unas cuantas cosas de mi cuarto…dice Kya, con una caja de colores y un par de papeles en la mano.

Mientras mi madre prepara la comida y mi padre se relaja (sinónimo de vaguear), nosotras empezamos a dibujarnos con el vestido en cuestión. El mío acaba siendo uno de una sola manga, con una falda abultada (a petición de mamá) con una tela de satén por encima (a petición de "moi", como dicen en el mundo de la moda), un par de guantes, unos zapatos extravagantes (tanto planos como altos, por la ceremonia pesada) y una corbata de mi estilo. Eso que no falte.

La expresión de mi cara en el dibujo es seria, como me suelo dibujar. Mis ojos son demasiado grandes, mi nariz demasiado pequeña y aún me sigo saliendo un poco de los bordes al pintar, porque soy muy manazas.

Kya, por su parte, sigue optando por el rosa con algunas incisiones en negro. A ella le fascina ese color, aunque tampoco se puede decir que lo lleve en exceso. Su vestido es extremadamente coqueto, con múltiples lazos y tiras con abalorios, muy suyos. A diferencia mía, ella se dibuja sonriendo, con el pelo muy ordenado y sin salirse ni un punto del borde. Ella dibuja muy bien, es una artista.

-La comida está casi lista. A ver cómo van esos dibujos.

Mi madre se asoma a contemplar nuestras obras de arte.

-Muy bonitos los dos. Veré cómo puedo hacer que los vestidos se parezcan a vuestros dibujos.

-Muchas gracias-agradece Kya.

Yo no digo nada, solamente voy preparando la mesa al tiempo que me siento a esperar a que la comida esté lista del todo sorbiendo un poco de agua de mi vaso.

No se me ocurre de qué hablar durante la comida, así que intento hablar de cualquier cosa, sin que sospechen demasiado.

-Oye, ¿Podéis decirle a la tía Rochelle que hoy no saldremos de casa?

-¿Y para qué quieres que se lo digamos?-pide mi madre, antes de comerse una cucharada de su sopa de pollo.

-Nada, porque después de lo que pasó con el proyecto fallido y tal, le entra por preguntarnos muchas veces, y lo digo para que no me dé toques al busca inútilmente.

-Dices "inútilmente" porque no le prestas ni atención últimamente, ¿No?-acusa mi padre.

-¿Qué quieres que te diga? He salido a ti.-replico.

-En eso tiene razón.-Me defiende mi madre, para mi sorpresa.

Kya tiene ganas de reírse, pero opta por abstenerse. Está muy distante, tarareando una canción lenta, que me suena de haber escuchado antes.

-¿Qué tarareas, tesoro?-pide mi madre, amablemente.

-Oh, no es nada. Me ha venido a la cabeza una canción que me cantaba mi padre de pequeña. No sé por qué, supongo que es porque falta poco para mi cumpleaños.-disimula Kya, para que no se den cuenta de que se acuerda porque fuimos antes al hospital.

-Le echarás mucho de menos, ¿Verdad?-menciona mi padre.

-Oh, sí, mucho. Espero que se me pase pronto. Lo deberé admitir tarde o temprano, me imagino….-masculla Kya en respuesta.

Gracias a la frase de Kya, el resto de la comida estamos en silencio. Mis padres se despiden y se van a trabajar. Entonces, Kya y yo matamos el tiempo siguiendo nuestra famosa partida de "Veo, veo". Juro que parecemos idiotas.