-¡Ya estoy aquí! ¿Kylie? ¡No me digas que sigues durmiendo!

-No, estoy despierta. ¿Dónde estabas?

-He bajado a por churros y chocolate caliente. ¿Quieres unos cuantos?

-Sí, claro, no he desayunado.

Ambas accedemos al comedor, nos sentamos en la mesa, servimos el chocolate en vasos y nos relajamos para disfrutar de nuestro desayuno. Adoro los churros, y más con chocolate caliente. Qué ricos…

-¿Están buenos?

-Sí, mucho. Oye, por cierto, me ha llamado Ed…

-No me lo digas, te ha despertado.

-Sí, digamos que sí. El caso es que te estaba buscando para que le dieras más detalles sobre el asesinato de tu padre….

-Oh… De acuerdo, luego le llamo…

Kya se pone triste.

-Oye, tal vez sea mucho pedir, pero ¿Podrías contarme lo que sepas a mí antes?

-De acuerdo. Cierto, ayer no pudimos hablar, porque me mareé.

-Adelante. Tranquila, cuenta solo lo que puedas. No pienso presionarte a más.

-Gracias.

Kya lanza un gran suspiro al tiempo que sus grandes ojos azules se cierran en un melancólico movimiento que acompaña rítmicamente a su semblante deprimido.

-Fue alrededor de la medianoche, al igual que mi madre. Por la tarde, papá me contó todo lo que pasó, con Nile y demás, por primera vez. Eso pasó cerca de las seis de la tarde. Reaccioné… Mal, por decirlo de alguna manera. No le eché la culpa de nada, pero me puse muy triste.

-No me extraña para nada…

-Pero no le reproché nada. Es más, fue una razón de más para quererle con tanta fuerza. Todo lo que arriesgó por mí… No podía pagárselo enfadándome. Total, que me llevó al cementerio, a visitar la tumba de mi madre, y allí tuvimos nuestros últimos momentos felices. Hablamos y hablamos, y entre lágrimas nos dijimos lo mucho que nos queríamos.

-Qué tierno… Pero luego…

-Pero luego volvimos a casa. Cuando estábamos en el portal, él fue un momento al sótano y me dijo que fuera subiendo a casa, que no tardaría.

-Y ahí fue cuando pasó todo…

-Así es. Entré en casa, dejé mi abrigo en el perchero y me dispuse a encender la luz, cuando una sombra me atrapó, me tapó la boca y me amenazó con una pistola.

-Qué horror. Tuviste que estar muerta de miedo.

-Lo estaba. En ese momento lo supe. Supe quién era ese hombre. Era de Nile. Por eso mi padre se sinceró conmigo justo antes de su trágico final. Ni siquiera me atreví a moverme, del miedo que tenía.

-Y tu padre apareció, y pasó lo que tuvo que pasar.

-Así es. El hombre me apretaba tanto que todos los sonidos que recuerdo se nublan y no los oigo claros. Solamente sé que papá intentó salvarme, hablaron unos instantes y entonces fue cuando ese maldito ser le disparó.

-Vaya…

No doy crédito. Pobre Kya.

-Aquel hombre me dio un golpe en la cabeza y me caí. No obstante, pude oír otro disparo. Aunque no me giré, estuve mirando a mi padre en el suelo todo el tiempo. Siguió un minuto con vida, más o menos, el tiempo justo para decirme que corriera, que me fuera. Entonces yo le dije que no lo haría, que no le dejaría solo.

-¿Y no dijo nada más?

-Cuando le dije que no me iría, él me dijo que lo sentía mucho y que me quería con todas sus fuerzas. Me lanzó su última sonrisa y… Cerró los ojos. Para siempre. En aquel instante, yo también me desmayé, pero cuando desperté y lo vi muerto a mi lado…. Te juro que yo también me quería morir. Me acerqué lentamente y me agaché para abrazarle. Lo noté caliente, pero enseguida empezó a enfriarse.

Me callo. No sirve de nada hablar ahora.

-Estuve llorando un buen rato, pegada a él, sin separarme ni un milímetro. Hasta que oí un crujido. Era la ventana. Un hombre subía por ella.

-¿Qué?

-Era el asesino. Me tuve que ir, pero antes le di un beso a papá. Acto seguido, abrí la puerta después de despedirme definitivamente entre lágrimas y salí corriendo. Eso es todo. Después estuve andando por la carretera durante cuatro días, hasta llegar al hotel Dusk. Y a partir de ahí, ya sabes la historia.

-Kya…

-Tranquila… He de asumir que se ha ido… Aunque no estoy sola…

Kya me lanza una sonrisa, pero poco después se echa a llorar.

-¡¿Pero te imaginas lo que fue tener que huir y dejarle ahí, y no volver a verlo nunca más?! ¡Fue demasiado! ¡Demasiado!

Kya se echa a llorar sobre la mesa desconsoladamente. Intento calmarla como puedo, pero es inútil.

-Kya, no llores… Por favor… Tranquila, seguro que dondequiera que esté, tu padre estará muy bien. Y te estará viendo, seguro que sí. ¿Sabes las estrellas? Tu padre es una de ellas.

-¿Una…Una estrella?

-Sí, claro. Y tu madre es otra. Estoy segurísima. Te miran por la noche, desde allí arriba.

Es cuando pronuncio esta frase cuando Kya se seca las lágrimas con la manga y me lanza una sonrisa radiante.

-¿De veras lo crees así?

-Esto… Tal vez me he emocionado un poco, lo siento… Yo…

-No, ha estado muy bien. Muchas gracias…

-Tranquila.

En ese momento la puerta se abre con un ruido sordo. A ver cómo disimulamos a esto…

-¡Y eso es lo que creo!-empiezo.- ¡Brooke fue la responsable!

-¡No te quepa duda de eso!-Kya sigue mi debate sonriendo, aunque no sabe de lo que hablo. Ni yo tampoco.

-¿Brooke es la culpable de qué, para variar?-saluda mi padre.

-De…-empieza Kya…-¡Del proyecto fatal!

-¿Aún seguís con esa paranoia?-pregunta mi madre.

-¡No es ninguna paranoia! ¡Solo pudo ser esa bruja!

Parece que nuestra mentirijilla se alarga fugazmente. Y fue por eso que nos pasamos toda la comida discutiendo sobre el tema. Que si Brooke era una bruja, que si Brooke fue la manipuladora, que si Brooke no sé qué, que si Brooke no sé cuántos….

-¿Vais a parar de hablar de Brooke algún día?-se aburre mi viejo.

En este punto empiezo a pensar que tal vez nos hayamos pasado un poco con el temita….

-Sí, ya paramos, ya paramos…-prometo.

-¡Menos mal! Podéis estar bien calladitas, pero cuando os dan cuerda, ¡No calláis!

Nunca mejor dicho. "Cuando nos dan cuerda…"

-Pues tanta charla y ya nos tenemos que ir a trabajar otra vez. Portaos bien y no hagáis travesuras.

Menuda despedida, mamá. Cuando me vaya de casa también me lo dirá.

-Adiós.-se despide Kya.

Mis padres se vuelven a trabajar. Eso me recuerda que Kya debería llamar a Ed.