-¿Vamos a llamar ya a Ed?
-Vamos, antes de que me mate a mí primero y Krypta pueda canalizarme…
Volvemos a casa, pero cuando estamos dispuestas a telefonear a Ed, llaman a la puerta.
-¿Quién diablos es ahora?
-Vaya, parece que la llamada tendrá que esperar un poco más…-dice Kya, casi bromeando.
Vamos a abrir la puerta y nos topamos con la campechana figura del casero. A simple vista, parece un oficinista serio, pero es un hombre muy agradable.
-Buenas, chicas. ¿Están vuestros padres?
-Esto… No, están trabajando. ¿Ocurre algo?-pido.
-No, no es nada, es por lo de la fiesta. Necesito saber cuántos invitados van a venir.
Cuantos menos, mejor.
-Pues lo siento. Les daré el recado, y me imagino que ya le avisarán ellos.
-Gracias. Ahora me voy. Buenas tardes…
-Espere, señor Moore.-Alerta Kya.
-¿Sí, en qué puedo ayudaros?
-¿Cómo está April, su hija?-empieza Kya, aunque yo ya sé a dónde quiere llegar.
-¿Mi pequeña April? Bien, está en casa, con su guitarra. ¿De verdad os preocupáis por mi hija?
-Pues en efecto, señor Moore. Por cierto, he podido comprobar que no he conocido nunca a la madre de April.
La cara de Patrick Moore cambia bastante. Creo que Kya va por el buen camino…
-Mi… Mi esposa falleció hará cosa de un par de años.
-¡Qué me dice! Lo sentimos.
Kya no me deja hablar, está acaparando la charla para ella sola, aunque no me importa, porque lo está llevando muy bien. Cuesta creer que alguien que estaba llorando a lágrima viva esta mañana esté ahora tan relajada.
-Gracias. April lo pasó muy mal, pero lo lleva bastante bien. Mejor que yo, me imagino. Si queréis que os confiese una cosa, fue un asesinato…
-Espere… ¿Su esposa no será por casualidad May Moore? Esa mujer víctima de las llamas….-meto baza.
-Pues… En efecto, sí. May era mi esposa. ¿Lo habéis leído en un periódico, quizás?
-Pues sí, eso es, señor Moore.-miento.
-Ya veo. En fin, no quisiera aburriros con mis problemas, muchachas.
-No se preocupe por nada, señor Moore.-aseguro.
-Seguro que es usted un hombre ocupado. No le entretenemos más.
-Gracias. Adiós, jovencitas.
El casero se da la vuelta y se marcha por el ascensor (Lo arreglaron, al fin). Es extraño que aunque nosotras dijimos que fue un incendio para disimular, él ha asegurado que era un asesinato. De modo que él sabía que era un asesinato… Interesante…
-¿Kylie? Creo que nuestra llamada se está demorando demasiado…
-Sí, me imagino que sí. Son casi las siete y cuarto.
Volvemos a entrar en mi cuarto y Kya es la primera en coger el teléfono y marcar el número.
-Hola, soy Kya. ¿Está Ed? Me ha dicho que le llame. De acuerdo. (…) Hola, Ed, soy Kya. Sí, claro. Sí, así es, se lo he contado. ¿Eh? Claro, enseguida se pone.
Kya me alarga el auricular con cara inocente.
-Ed quiere decirte algo…
Ya me imagino qué será, así que no me sorprendo y actúo con total normalidad. Cojo el teléfono, me lo coloco en el oído…
-¡Verás cuando te pille, criaja! ¡¿A eso le llamas "avisar a Kya lo antes posible"?!
-Je, je, yo también te aprecio.
-¡Eso, tú ríete! ¡Cuando te retuerza el pescuezo sí que no te reirás!
-Ed, ¿Para eso querías que avisase a Kya, para que me gritaras?
-¡Vuelve a pasarme a la pobre criatura antes de que me salga una úlcera por tu culpa, muchacha!
-¡Ja, ja, ja! ¡Kya tiene mi misma edad! ¿A eso llamas tú "criatura"?
-¡No me cambies de conversación!
Me desplazo el auricular y se lo vuelvo a tender a Kya.
-Toma, antes de que al viejo Ed le reviente el cerebro.
Kya lanza una risita tímida y vuelve a coger el teléfono.
-¿Ed? Soy yo de nuevo. ¿Me necesitaba? Sí, entiendo. ¿Para qué el de mi padre? Oh, comprendo. No, no importa. Verá…
Kya empieza a largarle a Ed todo lo que me ha contado a mí esta mañana, sin ponerse sentimental, claro. A Kya estas cosas le dan cierto corte.
-Eso es todo. (…) ¿Eh? ¿Ha averiguado algo?
Mi atención se vuelve a poner sobre Kya y su conversación.
-Ajá. Sí, entiendo. Normal. Claro, claro, entiendo que no se hiciera muy público en los… Claro, ese hombre llevaba guantes, no dejaría rastro. ¿El qué? Ese tono me asusta un poco, Ed… ¿Ocurre algo? (…) ¡¿Cómo?! ¡¿Pero cómo pueden…?!
La cara de Kya empieza a cambiar. Me pregunto qué será lo que Ed le ha dicho…
-Sí… Sí, claro. ¿Pero usted…? Oh. Gracias, me alegro. No, claro que no. Gracias. Sí, de acuerdo. Adiós, muchas gracias, Ed. Sí, lo haré.
Kya cuelga con un aire de desesperación inquietante.
-¿Y bien? Algo me dice que Ed sabe algo del asesinato de tu padre, de parte de la policía…
-El caso no se filtró mucho, me imagino que por miedo a que Nile contraatacase. Pero por vía policial, el Cuerpo de policía de Nueva York llegó a enterarse. Me imagino que por el revuelo que causó mi padre allí en su tiempo.
-¿Pruebas concluyentes?
-Ni una sola. La policía no tiene muchas pistas, pero…
-¿Pero qué…?
-Nada, nada…
-Kya, no has hecho cara de que no fuera nada. ¿Qué es lo que pasa?
-Kylie, es que…
Kya hace una pausa, y mira al suelo al decirlo.
-La policía… Cree…
-¿Qué es lo que cree?
-Me… Me acusan de parricidio.
-¿De parricidio?
-Creen… Que maté a mi padre.
-¡¿Quéeeeeeeeeeee?! ¡¿Pero por qué?! ¡¿Cómo pueden creer que su propia hija le…?!
-Encontraron mis huellas en el abrigo de mi padre.
-¿Y? Eso no es raro, porque…
-Han podido confirmar que ese abrigo era nuevo, estrenado ese día. Por lo tanto, no debería haber huellas. Lo que creen es que fui yo que le empujé y después le disparé.
-¡Esto tiene que ser una maldita broma! ¡¿Cómo ibas a conseguir una pistola?! ¡Si tenías 13 años!
-Mi padre tenía una, por autodefensa. Se creen que me enfadé con él, le empujé y le descerrajé un tiro. Y que por eso hui.
-¡Me niego a creer que…!
-… Sé lo que vas a decir ahora. "Kya, no lo hiciste, ¿Verdad?"
-¡Claro que no lo hiciste! ¡De eso estoy completamente segura! Tus huellas… Al abrazar a tu padre se quedarían así. ¡No entiendo cómo la poli puede ser tan incompetente!
-En parte, tienen razón. Soy la principal sospechosa. Lo seré hasta que no se encuentre al culpable.
-¡Pues decidido! ¡Encontraremos a ese malnacido, pagará por lo que hizo y limpiaremos tu buen nombre!
Parezco imbécil, lo digo en serio, pero también digo muy en serio que pienso a encontrar a ese asesino a cualquier precio.
