El panorama es realmente desolador. El piso entero está sumido en la penumbra, iluminado débilmente por la luz que entra por la ventana. Los marcos están girados, los muebles desvencijados y polvo por todas partes. En medio de la habitación hay un gran charco de sangre y una vaga silueta blanca desperdigada.
-…
-¿Kya? ¿Te encuentras bien?
-No…No es nada, tranquila.
-Si tú lo dices, tendré que creerte. Si quieres, puedes volver.
-No. Me quedo contigo.
Kya cierra los ojos intentando ser valiente. Intento seguir delante de alguna manera no demasiado brusca para ella.
-Veamos…
Me acerco al medio de la habitación, sin pisar el charco de sangre ni la silueta. Intento hacer un análisis forense a la altura de Cheryl.
-Bien, comencemos… Estaba mirando hacia la ventana cuando cayó… De acuerdo. Un brazo está bastante más separado del cuerpo, qué curioso…
-Sí… Mira, hay sangre cerca del dedo de la mano derecha. Y dudo mucho que la hemorragia se extendiera como para salir del dedo…
-Sí, tienes razón… Hm…
Me acerco para ver esa mano con más detalle. Un garabato descansa, algo borroso, muy cerca de un dedo. Está gastado, pero se puede leer la palabra con claridad: "Mya"
-¿"Mya"? ¿Mi padre escribió "Mya" en el suelo?
-Esa no es la cuestión. La cuestión es: ¿Por qué lo escribiría? Es decir, la única Mya que conocemos es la agente de policía, y dudo mucho que tu padre la llegase a conocer.
-Y hay otra cosa mucho más extraña. Si de verdad no conocía a ninguna "Mya", solo nos queda la opción de la que nos habló Cheryl, que las víctimas escriban el nombre del asesino. Pero yo te puedo decir perfectamente que el asesino era un hombre.
-Sí… Tienes razón. Si de verdad fue un hombre, tu padre no tenía razón para escribir eso…
-Todo esto me intriga… Ya van muchas veces que he oído ese nombre, pero por el momento, no tengo ni idea de lo que puede significar.
-Lo apuntaré. Es curioso, nunca había visto el nombre "Mya" escrito con "y". Sí que he oído algo de alguna "Mia", pero ¿Mya? Bah, dejémoslo, yo no estoy precisamente en posición de criticar nada.
-Sigamos con otra cosa, por favor.-pide Kya, apartando la vista de esa zona.-Por ejemplo en la ventana. El asesino huyó por ahí.
-¡Exacto! A lo mejor dejaría alguna huella.
Nos acercamos a la ventana a pasos agigantados, para distinguir en el bello centro de ella una imprenta de mano bastante clara. Me pregunto si la policía la habrá investigado ya… Primero de todo, miramos hacia abajo, y vemos una gran plataforma.
-Mira, allí es dónde haremos nosotras la fiesta. ¿Verdad?
-Sí, es el Sweet 15 Candles.
-Pero mejor centrémonos en la huella que hemos encontrado.
-Copiémosla con el polvo de Cheryl.
-Esta vez te concedo a ti todo el honor, Kya.
-Está bien.
Kya se vale de un pincel que suele llevar en el bolsillo para esparcir bien el polvo y después de soplar, lo absorbe con el papel de plástico. Como ella es mucho más preparada que yo, lleva una mochilita donde podemos guardar todo.
-De acuerdo, esto ya está. ¿Qué más podemos buscar?
-A simple vista, no parece haber nada más. A simple vista, claro…
Kya se pone a mirar a todas partes y parece distinguir algo entre las cortinas, en la parte baja de ellas. Y ha dado con un objeto sumamente importante que no encontró la policía.
-Un guante desechable… Lleno de sangre.
-El asesino… Llevaba guantes…-recuerda Kya.
-Cierto. Podría ser del asesino. ¿Pero por qué está ensangrentado? El herido fue tu padre, no él… ¿Verdad?
-Ya…
-Espera… Si está ensangrentado, podría haber otros restos de sangre, alterados o borrados… ¡Kya, el Navixen! ¡Hemos de rociarlo por todas partes!
Kya se pone manos a la obra y empieza a rociar el líquido por toda la sala de estar. Las paredes, los muebles, las cortinas… Hasta que reacciona en el suelo, donde se parece distinguir otro charco, pero más pequeño y más cerca de la ventana. Al lado, hay también una pisada.
-¡Es una huella de zapato!
-Espera… ¿Qué dijo Cheryl? Que el polvo ese servía también para huellas de zapato… Recojámosla también.
-A la orden, sargento.
Kya se pone al trabajo y recoge la huella si apenas despeinarse (le está empezando a coger el tranquillo a esto de las huellas) y la guarda, a la vez que el guante.
-Perfecto. Ahora, voy a ver si tengo razón…
Me acerco a la ventana y rocío el Navixen por el alféizar. Reacciona ligeramente.
-Lo que creía… La sangre de la pisada no es de tu padre. Es más, cuando esta sangre se dejó aquí, él ya había… Esto… Quiero decir…
No quiero decir la palabra "muerto".
-Tranquila, lo entiendo. Pero estás en lo cierto. Aquí hay algo que no encaja. ¿Qué pasó realmente esa horrible noche aquí? Y si yo oí bien, ¿Por qué volvió el asesino a la escena del crimen? Era muy arriesgado, se podría estar investigando y le podrían pillar.
-Tienes toda la razón…
Un segundo… Tanta sangre me ha hecho pensar… ¿Hemos visto antes algún charco similar, y algunas cosas de sangre que no encajaban? Bingo… El hospital.
-Kya. Hemos de volver al JK Kinsey.
-¿Por qué?
-Algo tampoco encajaba en el cuarto de tu madre, y quiero descubrir de una vez por todas a qué juega ese tipo.
-Está bien… Pero primero, démosle las pistas a Cheryl.
-Entendido, tienes razón. Contra antes tengamos resultados, mejor.
Antes de dirigirnos hacia el hospital, pasamos por el piso 6º y llamamos a la puerta de Cheryl.
-Oh, hola, chicas.-Cheryl sale al rellano y cierra la puerta tras de sí.- ¿Qué tal os ha ido?
-Bien, tenemos un par de cosas que nos gustaría que comprobaras, si no es mucha molestia.
-En absoluto, ¿Qué es, Kya?
-Mira.
Kya da a Cheryl la huella de la mano y la huella del zapato.
-Está bien, huella de mano y de zapato. Cogido. Intentaré tener resultados lo antes posible, pero ahora vamos a entrar en fin de semana, y la gente que se queda en el laboratorio disminuye, por lo que puede tardar…-confiesa Cheryl.
-Lástima…-manifiesto.
-Pero os lo conseguiré lo antes posible, ¿Comprendido? Ahora me voy. Adiós, y buena suerte con la investigación.
Cheryl nos dedica unas palabras de ánimo al tiempo que entra de nuevo en su casa y cierra la puerta.
-Ahora sí, vámonos.-indico.
Salimos de casa y nos ponemos de nuevo a caminar las cuatro manzanas que nos separan del hospital. Por el camino, voy mirando a Kya de reojo. Estoy muy preocupada por ella, porque este tema la supera, y no quiero que sufra.
Tal y como mis sospechas decían, Kya está bastante alicaída, y siempre que vemos algún trozo de cielo entre los colosos, se dedica a contemplarlo al tiempo que camina, como si no hubiera otra cosa en la urbe. Me da mucha pena, la verdad. Tuvo que ser muy duro para ella llevarse semejante palo en un solo día…
