-Son los Collinton.

Sharon se gira y vuelve a montar otro de sus numeritos dramáticos.

-¡Chicas! ¿Qué hay de nuevo, amigas?

¿"Amigas"? Lo que tú digas, pedazo de pija.

-Bien, yendo a por el correo. Ja, ja…-confiesa Kya, inocentemente.

-Ay, mira qué mona es la amiguita Mya. Qué dulce sonrisita…-suelta Benjamin, cometiendo el mismo error de llamar "Mya" a Kya.

-Señor Collinton, yo no…

-Tengo prisa, Sharon tiene dentista. Ya hablaremos más tranquilamente… En otra ocasión.

Padre e hija salen del portal. Esos dos cada día me dan más mala espina, aunque ahora mismo ni yo misma estoy segura de por qué. Me imagino que la conversación telefónica me ha dejado en trance, y no puedo pensar con claridad.

De repente, se oye un murmullo que proviene de algún profundo recoveco del rellano.

-¿Kya? ¿Me estás diciendo algo?

-No, yo no. Y ahora precisamente iba a hacerte la misma pregunta. ¿Qué es esa voz? ¿Y qué dice una y otra vez?

En efecto, se oye un batiburrillo de fonemas incomprensibles en alguna lengua extraña con una voz delicadísima pronunciándola. Esa voz es la de…

-Telracsnorahsekoorbhaliledha onatinotpyrkyorairuznalyk…. Telracsnorahsekoorbhaliledha onatinotpyrkyorairuznalyk… Soleveunsonamrehsnilloc, Soleveunsonamrehsnilloc….

-¿Eh?

Nos acercamos al cuarto de contadores. La puerta está entreabierta, y los murmullos provienen de esa salita.

-¿Quién será?-se pregunta Kya.

Abrimos la puerta y nos encontramos con una apenada Krypta que murmura una especie de hechizo para sí misma, con los ojos cerrados y los dedos en la cabeza al tiempo que dan vueltas.

-¿Krypta?

-¡AAAAAH!

-¡Tranquila, somos nosotras! ¿Por qué gritas?-se altera Kya.

-Lo…Lo siento, es que estaba pronunciando las escrituras Malak para equilibrar mis energías.

-¿Y el mejor lugar para murmurar escrituras místicas es en el cuarto de contadores? No sé, este lugar no es muy místico, salvo por el olor nauseabundo- bromeo.

-No te burles, por favor. Es que… Me estaba escondiendo. Al darme un susto muy grande, debo pronunciar el escrito para calmarme.

-¿Escondiendo? Oh. ¿Sharon de nuevo, por un casual?

-En efecto. Me ha vuelto a tratar mal, y al empujarme ella me golpeé con la pared y me mareé un poco. Ahora que ya he recitado las líneas místicas me siento mejor.

-¿Y te aprendes eso de memoria? No sé, parece imposible de pronunciar. ¿Qué significa?

-No lo sé. Mi maestra trabaja para desencriptarlo, pero de momento no sabe gran cosa. Y en cuanto a pronunciarlo, basta con practicar y practicar, como el mismo arte de la parapsicología…

-¿Y por solo recitar eso Sharon te ha embestido contra la pared? Qué bruta…-manifiesta Kya.

-No fue por pronunciar los textos, fue por otro intento de los míos…

-Intento ¿De qué?-pregunto.

-Una encauzación espiritual, claro está.

-¿"Encauzación"? Eso es lo que haces cuando quieres entrar en contacto con un muerto, ¿No?

-Así es. Pienso profundamente en su nombre, y su alma se canaliza en mi cuerpo, y yo hablo en nombre de él. Bueno… Todavía no estoy muy entrenada para que mi canalización dure mucho.

-¿Y de verdad hablas en nombre de un difunto?-Kya no se lo cree.

-Claro. Yo no me acuerdo de nada mientras tengo un espíritu dentro. Es como si yo… No fuera yo en ese momento.

No quiero correr el riesgo de seguir una pista falsa, así que me gustaría comprobar si lo que dice Krypta es verdad y puede canalizar a los muertos. A ver si se me ocurre un plan.

-Oye, Krypta, entiendo que Sharon te hiciera algo así, pero ¿Tan importante era la canalización como para que la interrumpiera?

-Pues sí. Estaba a punto de conseguir canalizar a mi difunta madre adoptiva.

-¡¿Qué?! ¡¿Pero puedes hacer eso?!-grito.

-¿No me escucháis? Sí, claro que puedo. Hasta que Sharon me interrumpió, todo iba muy bien. Pero después, todo se cortó.

-¿Y por qué no canalizas a tu madre ahora?-propongo, de manera instintiva.

-¿En serio? ¿Aquí, en el rellano?

-Podemos ir a tu casa. Nos gustaría mucho ver cómo te posee un espíritu. En serio. No te lo tomes a mal, pero yo no me suelo creer las cosas antes de verlas…-afirma Kya en tono amable.

-Tienes razón… Está bien, os lo mostraré. Venid, por favor.

Estamos a punto de presenciar una "encauzación" mística. Tengo ganas de ver si es verdad o no.

-Pasad. Esta es mi sala de encauzación.

Es una habitación de la casa que Krypta tiene toda dedicada a guardar cosas raras. Como marcos con letras chinas (o japonesas, no sabría decir), espadas extrañas colocadas de forma más extraña aún, jarrones de toda clase….

-Necesito silencio absoluto, ¿De acuerdo?

-Espera… Si de verdad lo logras, ¿Qué te pasará? ¿Te cambiará el cuerpo?

-No, el cuerpo seguirá siendo el mío. Pero lo que sí cambiará será la voz.

Eso habrá que verlo. Tal vez no pase nada.

-También es normal que interactúe de forma extraña, según la voluntad del espíritu. Intentaré aguantar lo máximo que pueda, pero nunca he durado más de cinco minutos.

-Tranquila, Krypta, seguro que lo consigues…-dice Kya, intentando que nuestra mística amiga no note su tono dubitativo.

-De acuerdo. Por favor, dejadme sola en el medio.

Nos apartamos del centro de la habitación al tiempo que yo apago mi busca. Como suene y todo esto resulte ser verdad, los espíritus malignos me atormentarán sin descanso

Krypta se pone manos a la obra. Se arrodilla y baja la cabeza hasta una altura media y recita de nuevo unos palabros incomprensibles. Acto seguido, extiende los brazos apretando los nudillos y cambiando ligeramente de semblante. A continuación, con su mano derecha empieza a dar calor a la gargantilla de la estrella que tiene en el pecho y después a la de la frente. Pasan unos tres minutos hasta que termina todo el proceso.

Parece que Krypta se encuentre mal, porque no para de retorcerse y de soltar gemidos de dolor, pero de momento decido no intervenir, por si acaso. Kya no deja de mirar a la chiquilla, aturdida completamente. No sabe qué creer con respecto a este tema.

De repente, Krypta golpea la pared, y parece que inconscientemente. Empieza a hablar con una voz completamente distinta y entrecortadamente.

-La… Niña… Llegará… Ahora… Dentro de… Poco….

Después de pronunciar esto, Krypta se da la vuelta bruscamente, como si se hubiera dado cuenta de algo. Sigue retorciéndose.

-No… Lo hagas… No… dispares…

¡La leche! ¡Si es una broma, es totalmente creíble!

-Clive… Clive... So… ¡Socorro! ¡Ayuda! ¡Ayuda!

Al instante, Krypta se precipita hacia la moqueta. Parece que se haya desmayado, pero poco a poco vuelve en sí.

-Tengo… Tengo que…

Krypta se acerca como si fuera sonámbula a una mesa que hay al frente de la estancia, donde no hay más que un bote de tinta. Lo desperdiga violentamente sobre la madera y se moja el dedo con ella. ¿Qué hace?

Kya sigue mirando, sin perderse ni un detalle. Krypta se acerca a la pared frontal y se pone a garabatear algo al tiempo que grita y gime más…

-¡Él…! ¡Me…! ¡Mató…! ¡Él…! ¡El…! ¡Diablo!

En el instante en que la pintada queda completa, Krypta se cae al suelo, creo que ya definitivamente, pero eso no es lo que me preocupa. En la pintada hay escrita una cosa demasiado insólita como para ser cierta: Ben.

Yo me quedo patidifusa, y Kya no está mucho mejor. Parece ser que, si toda esta paranoia de las médiums es cierta, el asesino de Kya Collingwood y el de Hope Lonelay son la misma persona. Krypta sigue en el suelo. Creo que la encauzación ha finalizado, y no doy crédito. La voz… Era completamente diferente.

-Ky… ¿Kylie?

-Sí, Kya, yo tampoco tengo palabras. Despertemos a Krypta.

Nos acercamos a la espiritista y la mecemos suavemente, hasta que recupera el sentido.

-¿Dón…? ¿Dónde…? ¿Chicas? ¿Kylie? ¿Kya?

-Krypta, estamos aquí. No… No puedo creerlo. Tu voz era… Era… Distinta.-balbuceo.

-¿Qué ha pasado? No me acuerdo, yo…-Krypta se acerca la mano derecha a la cara- ¿Eh? ¿Esto es sangre?

-No, es tinta. Has escrito algo en la pared.-indica Kya.

-¡AAAAAH! ¡Ben!

-¿Te suena? ¡Krypta, dilo! ¡¿Te suena conocer a algún "Ben"?!

-No… Es solo que… El nombre… Del asesino…

-Así es. ¿Sabes? Resulta que mi madre también escribió ese nombre antes de perecer completamente…

-¡¿De verdad?! ¡Entonces…!

-Sí. La misma persona.-pronuncio marcadamente.

En la habitación, de repente, reina un silencio sepulcral. Le contamos a Krypta lo que hemos presenciado, atónitas todavía.

-Lo siento, chicas… Quería que durara más, pero… No he podido. Me he visto obligada a parar, porque era una fuerza demasiado grande para una principiante como yo.

-Al contrario, has hecho mucho: desvelar el nombre del asesino, y hacernos ver que eso es real.-digo, no muy convencida. Yo nunca he creído en esta clase de cosas, pero ahora mismo no sé muy bien qué debo creer.

-Krypta, creo que te vamos a dejar descansar.

-Gracias….

Kya y yo nos marchamos a casa. Son las ocho y cuarto de la noche ya. No puedo sacarme la obra de teatro que, de algún modo, Krypta nos ha representado. Y si ha podido encauzar a su madre, ¿Quizá podría…?

-¿Estás bien, Kylie?

-Me duele la cabeza. Demasiadas sospechas. Demasiadas. Y ni siquiera conocemos al tal Ben.

-Tal vez debamos averiguar de qué nos suena ese nombre.

-Sí, pero… Ahora mismo tengo el cerebro tan saturado que no puedo pararme a hacer memoria, ¿Entiendes?

-Entiendo. Es que… Después de ver una de las canalizaciones de Krypta en directo, te quedas sin habla. Su voz… Era totalmente distinta. ¿Cómo diablos es posible?

-La verdad es que no tengo respuesta. Y otra cosa para la que no tengo respuesta es para lo de esa estrella de ocho puntas. Se me ocurrió una posibilidad de relación antes de dormirme ayer, pero me quedé colocada y ya no me acuerdo.

-Maldición… Siempre se nos tienen que olvidar las cosas en el momento más inoportuno…

-Es lo que pasa por estar tan cerca el 24 de diciembre, ¿No te parece?

-Completamente de acuerdo. ¿Vamos a casa?

-Vamos.

Subimos de nuevo a casa por el ascensor, al tiempo que yo me voy comiendo el tarro cada vez más. ¿Ben? ¿Una estrella? ¿Nile? Mierda…. ¿Cómo carajo está relacionado todo esto?