-Espera, Kya. Tenemos que investigar en un sitio.
-¿Sí? ¿En cuál? Ya hemos investigado en todas partes…
-¿Recuerdas cuando estuvimos en el piso de tu padre? Me refiero a las vistas que vimos desde la ventana.
-El techo del Sweet 15 Candles… Sí, es verdad, pero no vimos nada interesante….
-Tal vez estábamos demasiado arriba y no pudimos ver bien. Piensa, Kya, si el asesino huyó por ahí, tuvo que caer en ese tejado. Además, por probar no perdemos gran cosa…
-No, pero ya podemos tener cuidado. Yo no tengo ninguna escalera, y corremos el riesgo de partirnos la crisma. ¡Y yo aprecio mi vida!
-Y yo la mía, ¿Qué te crees? Tranquila, de pequeña me apunté a un campamento de exploradores, y ahí me enseñaron a trepar. Eso sí, en el campamento no me enseñaron a huir de mi padre, así que será mejor que nos demos prisa…
-¡Ja, ja, ja! Pues no perdamos ni un minuto más. Vamos a ello.
Ayudo a Kya a subir arriba. Por suerte, no es demasiado alto, y después de un ligero forcejeo, Kya logra escalar el bastimento y llegar a la cima. Cuando lo logra, me da la mano para impulsarme hacia arriba. Yo también lo consigo, después de hacer un poco de fuerza de brazos y piernas.
-Estupendo, ya estamos aquí. Démonos prisa. Cualquiera que nos vea pensará que estamos mal de la chaveta.
-Yo estoy mal de la chaveta, Kya, amiga mía. Así que nadie se extrañaría al verme aquí arriba.
Empiezo a andar siguiendo a mi instinto. No vemos gran cosa, pero en el otro extremo acierto a distinguir manchas rojas. Es posible que sea…
-¡Kya, mira esto!
-¡Es sangre!
-Tiene toda la pinta, es cierto.
-Parece que nadie se ha dado cuenta y que en el momento en que se vertió goteaba.
-Así es. Y junto a la mancha, hay una pisada ensangrentada… Es extremadamente parecida a la que encontramos en el piso de tu padre.
-Es verdad. ¿Queda polvo detector de huellas del que nos dio Cheryl? Cuando tengamos los resultados, podemos compararlos a ver si son de la misma persona.
-Yo creo que sí, porque es poco frecuente encontrarse con un asesino despiadado y loco que suelta sangre misteriosamente y que deja las huellas de su zapato…
-Y un guante… Mira, es el otro guante que hace pareja con el que encontramos arriba.
-Es verdad… Pues entonces será del asesino, y eso demuestra que se cayó aquí….-deduzco.
-Sí, pero esto no tiene ningún sentido.
-¿A qué te refieres, Kya?
-Me refiero a que el herido esa noche fue, desgraciadamente, mi padre, y no el asesino. ¿Qué hace su sangre aquí?
-Es verdad… Solo podemos sacar una conclusión plausible: el asesino también se hirió. Pero, ¿Con qué?
-De momento, y antes de sacar conclusiones, saquemos una copia de la huella.
-Veamos… Sí, aún queda un poco de polvo. Ten.
Saco el frasquito de polvo y se lo paso a Kya, junto con el rollo de plástico transparente adhesivo. Ya podrían cambiarle el nombre y ponerle otro más corto…
-Gracias.
Kya, sin hacerse de rogar, saca la huella del zapato sin sudar siquiera. Acto seguido, la estampa en ese rollo de nombre complicado y se guarda el recorte en el bolsillo.
-Estupendo, vámonos de aquí. Los vecinos podrían sospechar locuras… Y lo único que nos faltaba es que alguien se asomara a la ventana y llamara a la poli porque se creen que nos vamos a suicidar.-me invento.
-¡Tú ves demasiada televisión, chalada!
-Sí, es posible… Pero en fin, bajemos.
Con sendos saltos potentes, Kya y yo bajamos del techo del local donde se va a celebrar nuestra fiesta y echamos a andar hasta nuestro piso, en dirección hacia el apartamento de Cheryl, para darle la huella. Desgraciadamente, el ascensor está ocupado y nos da pereza esperar, así que empezamos a andar por las escaleras. Tal vez hubiera sido mejor esperar al ascensor, porque…
-¿Jovencitas?
Conozco esa voz, y casi mejor que no la hubiera reconocido, porque eso significa que ahora tendré que salir corriendo… Pero Kya debe contestar, como muestra de lo educada que es…
-Buenos días tenga usted, señor McGowan…
Estupendo, ahora volveremos tarde a casa por estar hablando con el viejo Marvin, que se enrolla como una persiana. Mierda…
-Buenos días, muchachas. ¿Os pillo en mal momento?
-Pues no… ¿Ocurre algo?
-Tengo que hablaros sobre cierta cuestión… ¿Queréis pasar y tomaros un té?
-Muchas gracias por la invitación, señor McGowan, pero…-intento escabullirme.
-¡Estupendo! Pasad, por favor. Adelante, adelante, estáis en vuestra casa.
Mierda…. ¿Qué parte de "Pero…" no entiende?
En fin, nos vemos obligadas a entrar en el piso del señor McGowan, distribuido de manera precisa y con muebles rústicos. Disfrute de este pisito, señor McGowan, porque sus hijos no van a tardar mucho en enviarle al asilo… Mierda, a ver si me estaré pareciendo a mi viejo ya. Me dijo eso una vez.
-Adelante. ¿Qué queréis de beber? Pero por favor, no os quedéis de pie. Sentaos en la butaca que queráis.
Tal y como dice Marvin, en "la que queramos", porque hay miles. Kya elige una de madera blanca y un cojín salmón, y yo me siento en la primera que pillo, una de madera negra y un cojín verdoso.
-Os he traído un "Cool Bob", eso que os gusta tanto a las jovencitas. Lo tengo por si algún día tengo visita juvenil.
Si lo que quiere es ligar, me parece que va listo. A parte de que el refresco de burbujas se llama "Cool Pop". Cuánta incultura, por favor….
-Es usted muy atento, señor McGowan. Díganos, ¿De qué quería hablar con nosotras?-pide Kya cortésmente.
-Cierto, cierto. ¿Recordáis que el otro día me preguntasteis por Kya Collingwood y todo eso?
-Así es. ¿Por qué? ¿Ha recordado algo que nos pueda ayudar?-pregunto yo ahora.
-Oh, no, disculpadme, pero no recuerdo mucho más. Es solo que le fui a preguntar a Cheryl, a la que seguramente conoceréis, por la razón por la cual os interesaba esa chica.
-¿Y no podía habernos preguntado directamente a nosotras? Es decir, yo soy borde, pero no tanto, ¿Verdad?-digo.
-¡Ja, ja, ja! No, pues claro que no. Qué graciosa, muchachita pelirroja. No, no, es que llamé a vuestra puerta, pero no estabais en casa. Me encontré a Cheryl al bajar, y aproveché para preguntarle.
-Comprendo…-responde Kya.
-Pues bien, fue ella la que me comentó todo lo del asesinato de Kya, así como el de su prometido, Brian Bradley, creo.
-Correcto.-al menos se acuerda del nombre mejor que del del Cool Pop.
-¿A dónde quiere llegar, señor McGowan?-acorta Kya.
-Disculpad, se me va el santo al cielo. Pues fue por un detalle de esos crímenes que me llamó la atención y que también me comentó Cheryl. Me gustaría mucho ayudaros con la investigación, así que…
-Le agradecemos. Díganos, somos todas oídos.-anima Kya.
-Ese detalle clave fue… La posible culpabilidad de Nile en dichos crímenes. Me imagino que sabréis algo de todo esto…
-Pues sí, sabemos un poco de Nile, todo lo que podemos, de hecho. Esa banda no suele dar muchos detalles sobre su modo de proceder y todas esas cosas…-aclaro.
-En efecto, estáis bien informadas. Y seguramente os preguntaréis, "¿Qué es lo que me llama la atención?". Pues la respuesta a esa pregunta es… Que seguramente el culpable sea un vecino…
-¿Cómo ha dicho?-se alarma Kya.
-Hay varios esbirros de Nile en el edificio, ¿No os lo imagináis?
-¡Los tipos que viven entre la 8ª y la 12ª planta!
-Diana. Así es, ¿Kylei te llamabas?
-Kylie, señor. ¡Cuéntenos, es muy importante!
-Entendido. La verdad es que tengo el infortunio de conocer a esa gente. Y sé que son parte de Nile. Pero os ruego que guardéis silencio. Como se enteren de que…
-Si se enteran de que nos lo ha dicho le cortarán las alas.-completa Kya.
-Sí, así es. Pero ya estoy cansado, y por eso quiero ayudaros, chicas. Porque veo algo en vosotras que hará que no me arrepienta de ayudaros. Sé que acabaréis con esa gente.
-Gracias por el voto de confianza, pero somos dos crías, y ellos cientos de hombres y mujeres aliados con la mafia. ¿En serio se cree que lo tenemos fácil?
-Veo que te gusta el sarcasmo, muchacha. Da igual, solo tenéis que saber que esa gente está aliada con Nile y que son esbirros de una especie de cabecilla o líder. Uno de los líderes.
-¿Cómo que "uno de los líderes"?-pregunta Kya, ansiosa.
-Hay varios líderes importantes. No sabría decir cuántos, pero sé que hay varios.
-De acuerdo, ¿Y ahora qué?-farfullo.
-Hemos de investigar a esos tipos, Kylie. La cuestión va a ser el cómo.
-Has dado en el clavo, querida. Puede que alguno de esos hombres sea el asesino detrás del que vais.
-Señor McGowan, usted que los conoce, ¿Sabe si alguno se llama "Ben"?
-¿Ben? Pues… Me suena, pero no me acuerdo mucho. Es posible, pero no sabría decir.
-Comprendo… Oiga, otra cosa, ¿Por qué razón está vinculado con esa gente?-pregunta Kya, en ascuas.
-Pues… Ellos… Me chantajean.
-Ya me imaginaba algo así. ¿Y con qué?
Esto es increíble, el viejo charlatán de turno, chantajeado por los mafiosos de Nile. Si no es sorprendente, que me cuelguen.
-Lo cierto es que hace unos años me vi envuelto en un terrible incidente. Uno de esos desgraciados se dejó el pellejo, y yo, desgraciado de mí, andaba por ahí y me consideraron culpable.
-Y a pesar de que usted lo negó decidieron chantajearlo. Si usted no hacía caso, se lo cargaban, ¿Cierto?
-Vaya… A pesar de no estar bien documentadas sobre el modus operandi de esa gente, sois bastante buenas. En efecto, exactamente eso. Si me disculpáis, prefiero dejar estar el tema. No me gusta recordarlo.
-Por supuesto. Espero que no le hayamos puesto en un apuro por contarnos esto, señor McGowan.
-Tranquilas, chicas. No os preocupéis por mí, de verdad. Estoy convencido de que queréis ayudar a esa Mya con el caso al creer que está vinculado con el de Kya Collingwood.
-En realidad, no hacemos esto exactamente por la señorita Taylor…-confieso.
-¿No? Entonces, ¿Por qué?
Kya decide sincerarse con el viejo. Cree que es lo mínimo que puede hacer.
-Kya Collingwood era mi madre.
-¡No es posible!
-Sí, sí es posible, porque es la verdad.-suelto.
-¡Querida mía, cuánto lo siento! Y ese hombre…-continua McGowan.
-Así es, mi padre. Por eso me lo he tomado como algo personal, ¿Sabe? Encontraré la verdad sobre los homicidios de mis padres a cualquier precio.-anuncia Kya.
-Admiro tu valentía y tu coraje, pequeña. Bueno, el de las dos.
-Yo soy su compañera de andanzas de toda la vida. Por eso siempre vamos juntas a todas partes.
-Comprendo… Pues nada, eso es todo. Quería desearos toda clase de suerte y daros algo. Sé que para vosotras será algo tosco, pero espero que lo aceptéis.
Con lo bien que suena la frase, yo me imaginaba que nos daría un sobre con dinero, pero macho, me equivocaba completamente.
-Aquí tenéis, un ramito de flores.
La madre que lo matriculó… Siento mucho que los de Nile lo tengan en la cuerda floja, pero es que es medio bobo el hombre…
-Gracias, señor McGowan.-sonríe Kya.
-Sé que estaréis pensando que parezco bobo, pero las flores son un símbolo de belleza, fragilidad, equilibrio y supervivencia.
No, son un símbolo de que usted es tan tacaño como mi viejo.
-Es muy bonito el detalle, señor McGowan. Si nos disculpa, debemos proseguir con la investigación.
-Sí, ahora que nos ha dado más datos, tenemos que tratarlos y profundizarlos.
-Por supuesto. Buena suerte, muchachas.
Salimos de casa del señor McGowan con el ramito de flores en la mano. Esto es increíble, solo me falta un tutú y un paisaje de campo con florecillas silvestres de fondo. Ya puestos, me hacéis dos coletas y problema resuelto….
