-Kylie, creo que tenemos que pararnos a pensar fríamente en todo esto y trazar un plan para investigar más de cerca a esos mafiosos…

-Yo no lo habría resumido mejor. Vayamos a mi cuarto y reflexionemos cómodamente en mi sofá…

Decidimos seguir subiendo por las escaleras porque el ascensor vuelve a estar ocupado. Cuando llegamos al piso 15, la puerta del ascensor se abre y sale mi viejo de ella. Nos hemos tirado un buen rato hablando con el viejo, por lo que ya habrá vuelto del tajo.

-¿Chicas? ¿Se puede saber qué hacéis ahí escondidas?

-No estamos escondidas…-dice Kya, con vocecilla frágil.

-Solo hacíamos footing en las escaleras. ¿Algún problema?-refunfuño.

-No, supongo que no. ¿Está tu madre en casa?

-Sí, está en casa. La verdad es que está un poco estresada con todo esto de los preparativos y bastante irritable. Yo que tú pensaría antes de decir algo…

-Maldita sea…

Mi padre resopla. Es increíble que se le dé tan mal hablar con las mujeres… La que debería resoplar sería yo, o mi madre.

De repente, tengo una idea para matar dos pájaros de un tiro: el que mi padre se gane a mi madre temporalmente y el hecho de poder investigar tranquilas lejos de indiscretos.

-Toma.

Empuño el ramo de flores y se lo doy a mi viejo.

-Si quieres que me case contigo, creo que paso.-bromea mi viejo.

-Ríete de mí, si no las quieres… En realidad, era para que se las dieras a mamá. Seguro que aprecia el detalle y no está tan irritable.

-¿Me vas a cubrir las espaldas? Creo que he de llevarte al médico.

-Oye, los dos salimos ganando.

-Supongo. ¿Y en serio me dejas atribuirme el mérito?

-Claro. ¿Por qué no?

Mi padre me coge las flores de la mano. Qué morro tiene. Pero de repente…

-Un momento… Un momento que yo ya me conozco esto…

Mi padre se me queda mirando a la cara con los brazos cruzados.

-¿Qué quieres a cambio?

-Eres un hombre de negocios, Hyde. Me gusta que lo sepas.

-Ja, ja, ya lo veía venir. ¿Y qué es?

-Que nos des permiso para ir a comer fuera a Kya y a mí.

Kya pilla la indirecta y sabe que por comer me refiero a investigar.

-¿A dónde queréis ir?

-A ese Burger que está a un par de manzanas.

Mi viejo y yo nos estamos mirando con tal rivalidad que esto parece un juicio, o incluso un debate.

-¿Cuándo tenéis pensado tardar?

-No sé, ¿Cuánto tardas tú en comer?

-Diez minutos.

-¡Sí, claro! Oye, no me la cuelas, sé que con dentadura se tarda más.

-¡Calladita estás más mona, jovencita! ¡Sabes que eso no es cierto!

Kya se está muriendo de la risa.

-Si no me dejas, deshojo las flores y mamá te dará la charla a ti, ¿Está claro?

-¡Hablas como si tú fueras mi madre!

-Sí, tengo mucha autoridad, ¿Verdad?

Pausa.

-De acuerdo, podéis ir. Pero a las cuatro os quiero aquí, ¿De acuerdo?

-¿No puede ser a las cuatro y un minuto?

-¡NI UN minuto más tarde, jovencita!

-¡Ja, ja, ja! Entendido, Hyde. Anda, entra. No hagas esperar a la damisela.

-Hasta luego, chicas.

Kya se despide e intenta irse, pero yo suelto otra de mis frases.

-¡Mucha suerte, casanova! *Guiño malvado*- ¡Ja, ja, ja, ja, ja!

Acto seguido, salgo corriendo al tiempo que mi viejo suspira de lo plasta que llego a ser.

-Oye, por cierto, ahora que tus padres están en casa, ¿A dónde vamos a investigar? O a urdir el plan de investigación, como prefieras.

-Veamos… Algún sitio en el que nadie nos pueda escuchar.

Pienso durante un rato hasta que se me ocurre un lugar idóneo.

-Vayamos a tu casa, Kya.

-¿A casa? Pero si están tus padres…

-No, a tu antigua casa. Allí no nos molestará nadie, y podremos echar un vistazo con detenimiento a las otras habitaciones. Me gustaría inspeccionarlas…

-De acuerdo. Desde que entramos el otro día, no me he separado de la llave.

-Estupendo, vamos entonces, y sin hacer ruido. Mis padres están enfrente.

Volvemos a subir al rellano de la quinceava planta, nos aseguramos bien aseguradas de que no hay moros en la costa y entramos con la ayuda de la llave en el 15º 1ª

-Este lugar me da escalofríos…-mascullo.

-Eso es ahora, antes era un sitio muy cálido. Al menos, para mí sí lo era…-a Kya le entra morriña de nuevo.

-Siento que no tengamos un lugar mejor para hablar tranquilamente.

-No lo sientas, tampoco me desagrada estar aquí. Es decir, de aquí recuerdo muchas cosas buenas… Claro que también muy malas, pero las buenas siempre me valen la pena.

-Me alegro de oírte hablar así.

Kya asiente sin decir nada, solo sonriendo. Me conmueve su fuerza.

-Dime, ¿Qué otros sitios valdría la pena registrar?

-Pues… Veamos, la sala de estar ya está más que vista, ahora estamos en el pasillo, el recibidor es pequeño y sin nada interesante, mi cuarto ya lo viste… Pues por ejemplo el antiguo dormitorio de mis padres.

-Sí… De acuerdo, vamos a verlo.

-Es esa puerta que está al lado del marco de los naipes.

En efecto, hay un cuadro muy chulo colgado de la pared, pero está todo girado y algo roto. En él pone "Ace of Diamonds" y aparece el as de cada palo de cartas representado, y el as de diamantes, un poco más arriba que el resto. Me gusta.

Al lado hay una puerta desvencijada medio abierta. La atravesamos para llegar al dormitorio principal, sumido en la penumbra y en el más absoluto caos.

-Es muy bonito.

-Lo era… A veces le cogía prestada la cama a mi padre y me tumbaba para leer tranquilamente al lado del reproductor de música. Era fantástico.

-Ya lo supongo, ya.

Kya empieza a recorrer toda la estancia con su mirada. Parece maravillada por tantos recuerdos agradables.