-Mira esto, quiero enseñarte algo.

-¿Qué es?

Mi mejor amiga se acerca a una de las mesillas de noche y coge un marco pequeño donde hay una foto dentro.

-Observa esta foto.

Kya me tiende el marco sonriendo. Lo acepto y me quedo atónita mirando la foto antigua: son Bradley y mi viejo vestidos de maderos, cada uno con su placa. Qué pasada… Sus miradas me están petrificando. Menudo par.

-¿A que mola un montón? Intimidan un poco, ¿No crees?

-Pues sí, la verdad. Debían de ser buenos maderos.

-Seguro que sí. Juntos eran imbatibles, según me han dicho.

No puedo sacar la vista del marco. Es por eso que noto que está un poco abierto.

-Oye, Kya, ¿Te importa que saque la foto un momento?

-No, adelante.

Con toda la delicadeza posible, extraigo el pictograma de su correspondiente funda. Quiero girarlo para ver la fecha de la que data, pero en lugar de la fecha, me encuentro algo más interesante…

-¿Qué es eso que hay dibujado?

En el dibujo hay una redonda de color lila, más arriba media redonda plateada, un poco a la derecha de esta un cuarto de redonda roja y abajo media redonda ámbar. ¿Qué significa esto?

-Parece un fragmento de un dibujo más grande. Solo hemos de encontrar las otras partes.

-Veamos… Esto parece un cuarto de folio, más o menos. Entonces, calculo que tenemos que encontrar otros tres cuartos.

No sé por qué motivo, pero mi vista se desvía hacia la mesilla donde Kya ha conseguido el marco. En ella reposa otro marco idéntico. Cuando miro a la otra mesa, la que está en el otro lado de la cama, veo otros dos marcos iguales.

Y no hay que ser un genio en matemáticas para saber que dos más uno son tres, más otro que tenemos nosotras, cuatro.

-Kya… ¿Cuántas fotos hay en los marcos?

-Pues… Hay una allí, dos en la otra mesa, y la nuestra… ¡Ah! Detrás puede haber otros fragmentos.

-Apresurémonos a conseguir todas las fotos.

Kya se aleja hasta la mesilla donde solo queda un cuadro mientras que yo extraigo las otras dos fotos. En cada una hay fotografiada una Kya, es decir, una es mi amiga y la otra es su madre, ambas muy favorecidas.

-Aquí traigo la otra… Es la misma que la que nos encontramos en el hospital.

Kya tiene razón, es una copia de la foto de los tres de la familia. Decido dar la vuelta a esta primera foto, y descubro una redonda blanca que se ve completamente, arriba media bola dorada, a la izquierda de ésta otro cuarto rojo y debajo la mitad ámbar que faltaba.

-Creo que estas dos encajan.

Kya coge las dos fotos y las une de manera que encajan sobre una mesa.

-Vamos a comprobar las otras.

Ahora toca la de Kya Collingwood. La giramos para descubrir una redonda verde al completo, a su derecha una mitad azul, abajo la media bola plateada que faltaba y otro cuarto de la roja.

-De acuerdo, esta va aquí, solo falta una.-anuncia Kya.

Compruebo que, en efecto, la foto de Kya pequeña concuerda con el cacho que falta: hay una bola rosa al completo, arriba la mitad azul que faltaba, debajo una mitad de la dorada y el último cuarto de la roja.

Y al juntarlo todo, nos tropezamos con la maldita estrella delante de nuestras narices.

-¡Kylie, es la estrella de Nile!

-¿Qué simbolizan todos estos colores? ¿Hay algún motivo para representarlos así?

-No tengo ni la menor idea. Pero guardemos todo esto. Si Ed consigue alguna información, podemos relacionarla.

-Muy bien.

Kya se ofrece voluntaria para conservar las fotos.

-¿Crees que deberíamos inspeccionar algo más?

-Kylie, esa estrella… Me resulta vagamente familiar…. Recuerdo haberla visto en algún sitio…

-¿Dónde?

-Ahora mismo… No sé exactamente dónde… Vaya por Dios.

Me fijo en un detalle que puede resultar extraño.

-Kya, ese cajón de ahí está abierto.

-¿Eh? Bueno, tal vez el asesino lo abrió para ver si encontraba la Estrella Roja…

-¿Seguro? Los demás están cerrados. Echemos un vistazo, por favor.

Me acerco a la cómoda donde el cajón está abierto. Después de revolver un poco, consigo pescar una carta blanca abierta. No hay remitente ni destinatario, pero sí que tiene un sello. En el sello aparece de nuevo esa estúpida estrella. Un momento…

-¿Es la misma estrella?-pregunta Kya.

-Exactamente la misma. Y si tiene este sello….

-¡Kylie, ya me acuerdo!

-¡Ah!-me asusto- ¿De qué, de qué?

-Esa carta la he visto antes. Fue en ella donde vi esa estrella por primera vez.

-¿Qué pone en esa carta?

-No lo sé. La vi debajo de la puerta, y se la llevé a mi padre. Fue él quien la leyó.

-Pues si lleva esa estrella en el sello, solo pudo enviársela alguien…

-Nile.

-Eso es. Y es por esa razón que podría contener algo interesante. ¿Quieres hacer los honores y leerla tú?

-Será un placer.

Le tiendo a Kya la carta y primero la lee para sus adentros. Una mueca de disgusto le deforma la cara, y está a punto de llorar…

-¿Qué pasa, qué has visto?

Kya no me dice nada, solamente se cubre la cara con una mano que tiene libre y me da la carta con una mano temblorosa. La cojo y la leo. Esto es lo que pone, y al leerla entiendo el motivo por el que Kya está tan angustiada:

"Se acabaron los jueguecitos, Bradley. Llevas demasiado tiempo vivo a pesar de todo lo que te has atrevido a hacer. Te debilitamos hace 13 años, ¿Recuerdas? Kya está muerta por tu culpa. La maté por quererte. La muy estúpida selló su destino el día que se cruzó contigo… Y si no la maté antes, es porque gracias a la espera, puedo usarte todo lo que quiera y que tú me hagas caso, eso si no quieres ver sufrir a alguien. Sabes de quién te hablo, ¿Verdad? Tu pequeña Mya. Harías lo que fuera por tu niña, ¿No? Y también sé que tú me robaste mi Estrella Roja… El próximo 24 se cumplen 13 años desde que maté a Kya, y 13 años desde que Mya nació. Haremos esto: el día 24 es la fecha límite para que me des mi diamante. Si no lo haces, me encargaré personalmente de que tu preciosísima hija Mya no vuelva a tener otro cumpleaños. Nunca más volverás a jugar con Collins ni con Nile, Brian Bradley. Decide… Por el bien de tu hija, que acabará con su madre si yo quiero"

Debajo de esa amenaza, está dibujada con tinta la estrella de nuevo, con la gema del medio muy remarcada. ¿Qué narices significa todo esto?

Kya tiene los ojos negados de lágrimas.

-¡Todo fue por mi culpa! ¡Por mi culpa mi padre está muerto! ¡Solo por mi culpa!

-¡No digas esas cosas! ¡Tú no tienes la culpa de nada! Tú solamente eres una víctima más, ¿Entiendes? Anda, no llores más. En lugar de eso, vayamos a buscar al malnacido que escribió esta carta.

Kya se seca ligeramente las lágrimas y hace un esfuerzo por sonreír, aunque no lo acaba de conseguir.

-Muy bien, manos a la obra, que el tiempo es oro. Repasemos, ¿Qué sabemos de ese hombre?

-Que se llama Ben, probablemente. Y que te llama Mya.

-Es verdad… Y que fue herido durante la pelea con mi padre.

-Y que probablemente sea un vecino…

Suspiro. Me duele la cabeza de tanta saturación de información que no consigo relacionar.

-Pensemos durante un momento. Es posible que los nombres que vimos en el buzón sean falsos, para no exponer su identidad. Hemos de hacer una lista de los sospechosos e investigarlos.

-¿Cómo, entrando en sus casas? No podemos hacer eso, es muy peligroso. ¿Y si nos pillan y nos descerrajan un tiro? A tus padres no les haría ninguna gracia…

-Lo siento, pero voy a arriesgarme. Si tú no quieres, puedes quedarte en casa…

-Ni hablar. Si tú te atreves, yo no voy a ser menos. Lo haré por mi padre.

-Kya, no quiero que te veas presionada con todo esto. Si no quieres, yo no te voy a obligar en ningún momento.

-Que no. Te voy a ayudar en todo lo que pueda, ¿Entendido? Aprecio que te preocupes por mí, pero no lo hagas, ¿Vale?

-Está bien… Pero luego no me digas que no te lo advertí.

-No lo haré. Vámonos de aquí, anda.

-Entendido. ¿Qué hacemos, volvemos a casa?

-Supongo que sí. ¿A dónde vamos a ir?

-Son las cuatro pasadas. No tengo ganas de más broncas, así que mejor volvamos.

Salimos del 15º 1ª y vigilamos que nadie del piso de enfrente nos vea salir. Afortunadamente, ese es el caso. Ambas nos acercamos y yo llamo al timbre. Nunca se sabe, no me gustaría asustar a nadie ni que nadie se lleve ninguna sorpresa desagradable.