Mi madre abre la puerta, y se la ve bastante feliz.
-¡Hola, tesoros! ¿Qué tal la comida?
-Bien…-sonríe Kya.
-Me alegro de que hayáis cogido fuerzas, porque ahora tenéis que emplearlas para escribir las invitaciones a vuestros amigos. Tengo ya las tarjetas. Las que son para la familia ya las he hecho yo…
-¡Es cierto! Me había olvidado…-confiesa Kya.-Enseguida nos pondremos a ello.
-Perfecto. Seguro que si trabajáis toda la tarde, las tenéis listas en un santiamén.
-Seguro que sí.
Mamá se gira y empieza a andar por el pasillo.
-¿Mamá?
-¿Eh? Dime, Kylie.
-Estás más contenta que antes, ¿Verdad?
-Pues sí, la verdad.
-Me alegro mucho…-Kya mantiene su sonrisa radiante.
-¿Sabes qué? A parte de que estoy muy contenta de vuestra charla de antes, tu padre me ha regalado un ramito de flores.
Parece que mi plan ha sido fructífero.
-Algo me dice que no te acostumbres, mamá.-añado, esbozando una pequeña sonrisa.
-Lo sé, pero mira, ha tenido ese detalle, y tratándose de él…
Mi madre sonríe más visiblemente. Qué contenta se la ve por un ramo de flores que le he colado yo a mi padre…
-Voy a seguir trabajando un poco en vuestro vestido, ¿De acuerdo? Está casi listo, no voy a tardar mucho más. Pero no vengáis, que es una sorpresa.
-Entendido…-rechisto.
Nosotras, Kya y yo, nos dirigimos a mi cuarto. Mientras Kya se trae su sofá rosa, que es igual al mío, pero en rosa, evidentemente, mi madre nos trae las tarjetas y los sobres. Hay un montón y dudo que los gastemos todos.
-De acuerdo, empecemos…-me acomodo.
Pero para cuando voy a intentar escribir algo, me quedo en blanco. No sé qué escribir.
-Maldita sea… Ahora no sé qué escribir.
Kya ha sacado la lista de invitados que escribimos ayer.
-Primero va Louise. ¿De qué color le ponemos a ella la tarjeta?-en efecto, hay varios colores.
-Yo creo que a Louise le gusta el azul, así que pongámosle una azul. Pero eso no es el mayor de nuestros problemas ahora mismo…
-Se empieza por un saludo: "Hola…" "¿Qué tal…?"
-Y se continúa con "Te invito a tomar el té con mis muñecas" Mierda… No se me ocurre nada…
Suspiro enérgicamente. Los teléfonos se han inventado para algo, y ese algo es para no escribir cartas de estas.
De repente, el teléfono empieza a sonar. Y yo casi me doy un leñazo contra mi mesa del susto.
-¡Qué susto!-Kya también se ha alarmado.
-¡Ya puede ser importante!
Contesto de mala gana.
-¿Sí?
-Soy yo, sobrinita. ¿Te pillo en mal momento?
-Pues no, solo es que estoy escribiendo las invitaciones para mi fiesta y no se me ocurre nada.
-Ed quería hablar contigo, y parece que es sobre aquella estrella.
-¡Pásamelo!
-¡Ja, ja, ja! Lo suponía. Espera, enseguida te paso…
…
-Hyde pequeña, soy yo.
-¿Qué has averiguado, Ed? ¡Me tienes de los nervios!
-De nada, mujer.
-Lo siento, estoy muy estresada. Cuéntame.
-En primer lugar, dime tú, ¿Has averiguado algo?
-He visto esa estrella un par de veces más. Bradley la dibujó detrás de cuatro fotos de manera que si las unes correctamente, se muestra la estrella.
-Ya veo…
-Y segunda, en un sello. Ese sello estaba en una carta de amenaza que era para Bradley y que se la mandó su asesino unos días antes de acabar con él.
-¿En serio? ¿Y qué sabes de ese tío?
-Probablemente se llame Ben. A lo mejor es un vecino, y llama a Kya "Mya".
-¿De verdad? Vaya…
-Y ya está confirmado de que fue el mismo que mató a Kya Collingwood. Y además, hay varios esbirros de Nile viviendo en mi edificio.
-¿Es una broma? ¿Vives rodeada de los despojos de la tierra?
-Así es. Todavía hemos de pensar un plan para investigarles más a fondo.
-Ten cuidado. No me gustaría que te descerrajaran un tiro.
-Yo estaba pensando lo mismo.
Mientras tanto yo hablo con Ed, Kya se ha puesto con las tarjetas. A ella esto se le da mejor que a mí.
-Y ahora, tu turno, Ed.
-De acuerdo. Estuve hablando con la poli de los Ángeles, tal y como te dije. Llegué incluso a llamar a Nueva York, a ver si allí tenían algo más.
-Eso me dice que no hay mucho…-suspiro.
-Parece que pocos saben que ese distintivo es el de Nile, pero hay altos mandos en la poli que lo saben, pero solo los jefes, los agentes y los novatos no tienen ni idea. Y la gente corriente, tampoco.
-Entiendo. La gente teme a Nile, pero no conoce su símbolo.
-Según tengo entendido, las gemas simbolizan altos mandos de Nile.
-¿Me estás diciendo que hay nueve cabecillas supremos?
-Hay ocho cabecillas, y uno que es el líder absoluto, algo así como el fundador.
-Interesante. ¿Y por qué precisamente esos colores?
-Ni idea. Pero prueba a unir las puntas por líneas rectas, a ver qué encuentras.
-¿Eh?
-Hazme caso. Verás cómo lo entiendes todo mejor.
Sin comprender mucho a Ed, cojo mi dibujo de la estrella de la agenda, una regla y un lápiz. Me pongo a trazar líneas rectas entre las puntas contiguas, y Kya me observa. Tiene forma de…
-¡Ah!-grita Kya.
-¡Un diamante!
Así es, tiene forma de diamante. Ahora sí que es un símbolo mucho más característico de Nile: la riqueza. Eso es lo que persiguen.
-Yo también me quedé de piedra al enterarme.-este es Ed.
-¿Podrías intentar conseguir más información sobre esos líderes supremos o lo que sean?
-Entendido. Te mantendré al tanto, pero te diré algo. Hay pocas posibilidades de averiguar quiénes son esos tipos. Es decir, hay un montón de esbirros, podría ser cualquiera disfrazado.
-Pues en ese caso, busca sobre algún Ben relacionado con Nile.
-De acuerdo… Yo solamente te digo que vayas con mucho cuidado. Y no quiero ser mezquino, pero Kya sigue viva de milagro. Dile que se proteja las espaldas también.
-Le daré el recado.
-Bien. Pero te repito que a lo mejor no encuentro nada. Como te he dicho, la policía no sabe demasiado sobre el tema.
-Entonces tendré que enterarme yo, como siempre. No te preocupes, tarde o temprano averiguaré quiénes son esos cabecillas y ese líder supremo.
-Mantenme al tanto.
-A la orden.
-Eso es. Hasta otra.
Ed cuelga. La verdad es que esto me ha dejado muy desconcertada.
