20 de diciembre de 1996

Recuerdo que ayer me fui a la cama sujetando la gélida cartera del viejo Hyde, y ahora ya no está en mi posesión. Es increíble como el viejo madero ha pasado a ser un birlador. En cambio, es un ladrón con buen corazón, porque el walkie-talkie no lo ha tocado. Oh, qué detalle, papi, no me quitas mis armas secretas. A pesar de que pienso en todo esto, sigo medio dormida en mi cama, aunque por la hora que es, puedo intuir que mis viejos estarán trabajando o quizás se habrán ido a preparar cosas para mi fiesta, porque me parece que no están en casa. Básicamente porque no oigo a nadie.

Tres días para mi cumpleaños ya. 15 tacos ya. Cómo pasa el tiempo. Y cómo se vuelve la gente nostálgica con el tiempo. Para muestras, yo misma, ahora.

En cuanto me acuerdo de mi tarea del día, la de la orden de registro de los despojos de la tierra, me entran más ganas de quedarme frita. Pero no puedo, porque entonces…

-¡Arriba, Kylie!

¡Es April! ¿Qué hace aquí, quién le ha abierto?

-¡April!-me levanto al instante.- ¿Cómo narices has entrado?

-Oye, ¿No se te ocurre nada? Vamos, ayer me pediste que te diera las llaves. Y si tengo las llaves de cinco pisos, ¿Por qué no tendré la tuya?

Mierda… Entonces puede venir cuando le plazca. Estoy empezando a pensar que esto de las llaves no ha sido muy buena idea. Donde hay un buen alambre, que le quiten todo lo demás, ostras.

-¿Has despertado a Kya?-pregunto.

-No he podido, Tim se me ha adelantado.-confiesa April.

Espero que ese criajo de Tim no se vaya de las manos, o si no, Kya se despertará gritando, la pobre.

-Vale, de acuerdo. ¿Tienes las llaves?-digo al tiempo que me levanto de la cama.

-Ajá. Están todas conmigo.

-Fantástico, April. Por cierto, sabrás que…

-Que no se lo he de contar a nadie.

-Sí, y además de que nadie me ha visto en ropa interior aparte de yo misma, así que ¡Desfilando mientras me visto!

April sale de mi cuarto y se queda en el pasillo. Lo sé porque me va hablando mientras yo me atavío.

-Oye, ¿Y para qué quieres colarte en esos pisos?

-No quiero colarme en ninguna parte. Al menos, querer no quiero. Pero eso no es colarse, eso es hacer una visita sorpresa.-me invento.

-Pues sí que es una sorpresa grande, porque ni los propietarios de las casas saben que esa visita existe.

-Hablando de eso, ¿Butterfly está lista para despistar a los sujetos?

-¿A quiénes?

-A los vecinos, quiero decir.

-Oh, eso. Sí, está lista. Se ha puesto un vestido especial de distracción. Es muy bonito.

No sé por qué, tengo ganas de ver ese vestido. Como sea igual que el que se pone para espiar, vamos listos con las distracciones. Nos van a pillar a la primera de cambio, y pondrán mi cabeza en una guillotina.

Al cabo de unos diez minutos, estoy lista, incluso peinada y todo.

-Hala, qué rápida.-manifiesta April.

-¡Tim, basta! ¡Te he dicho que salgas de mi cuarto mientras me visto! ¡No seas pervertido!-grita Kya.

Lo sabía.

-¡Ay, qué tímida es mi chica!-dice el niñato de Tim.

-Sí, soy muy tímida. ¿Y sabes también lo que soy? ¡Macarra! ¡Así que no me provoques!

-¡Ja, ja, ja! Buenos días, Kya.-saludo.

-Oh, buenos días, Kylie. Lo siento, enseguida me cambio, ¡Pero dile a Tim que se esté quieto!

Me acerco hasta delante de la puerta de Kya a vigilar que no entre nadie. Tim, por supuesto, opone resistencia.

-¡Déjame pasar al cuarto de mi amada Kya!

-Venga, si sabes "Kya" puede que me lo piense.

-Q-U-Í-A.

-¡Error!-lo sabía, por supuesto. Menudo amor, él no sabe deletrear el nombre de ella.

-¡Quiero un abogado, quiero un abogado! ¡Esto es una violación de mis derechos!

-Venga, si sabes deletrear "violación de derechos", seré tu abogada.

-B-I-O-L-A-C-I-O-N D-E D-E-R-E-X-O-S.

-Error otra vez. Pruebe más tarde.-me río.

-¡No es justo!-patalea Tim.

Kya sale de su habitación, lista para el plan que hemos urdido tan macabramente.

-Perdón por el retraso.

-Tranquila.

-¿Está todo listo?-pregunta Kya, con cierto aire de nerviosismo.

-Sí, o al menos eso parece. ¿Preparada?

-Sí, me imagino que sí. Espero no meter la pata…

-Si la metes, no la meterás más que yo.

-¡Vamos, chicas!-chilla April, en tono de líder.

-Sí, vale, no te pongas pesada, April. Aquí mandamos nosotras, ¿Recuerdas?

En mi reloj pone que son las doce del mediodía. Es una pasada lo que me gusta dormir. Pero en cuanto salimos y nos topamos con el famoso vestido de Butterfly, el tiempo se detiene de lo en trance que me he quedado.

-¡Súper-buenos días, chicas!-saluda Butterfly.

-Sin comentarios…-masculla Kya.

-Vamos por trabajo, que no nos sobra el tiempo.-ordeno-Kya, ¿Quién es el que vive más abajo?

-Empezando desde abajo, el primero que toca es ese Manfred Schneider, en el octavo piso.

-Chicas, he de deciros algo. En el octavo piso vive el señor Schneider, como habéis dicho, pero el despacho que usa para sus negocios está en el piso de enfrente.-informa April

¿Los de Nile tienen una vivienda para cada uno y otro piso de despacho? Ya les pueden salir bien los trapicheos de cuadros y joyas, ostras. Yo también quiero tener dos pisos para mi habitación…

-Gracias por la información, así nos colaremos solo en el despacho y ya está. No hará falta ni que saquéis a los sujetos de casa.-informa Kya.

-¿Quiénes?-pregunta Toby.

-Los vecinos.-informo de nuevo.

-Oh…-se aclara Toby.

-Sí, Kya, tienes razón, basta con entrar y salir discretamente. Eso sí, procurad que no salgan de casa, por ejemplo para ir al despacho, o nos matan.

-¡¿Os van a asesinar?!-grita Butterfly, aterrorizada.

-No, Butterfly, es una expresión.-tranquiliza Kya.

Yo no estoy tan segura de que en este caso sea una expresión más que otra cosa… *Suspiro nervioso*

-Bueno, mejor dejémoslo. Vayamos a la octava planta. Basta con que cumpláis vuestra parte y todo irá bien. ¡Y sobre todo, que no se os vea el plumero, que nos conocemos!-exijo, en tono "June" (de diva, vamos)

-¡Entendido!-grita Toby, entusiasmado, como si fuéramos al parque de atracciones.

-Estupendo, deseadnos buena suerte…*Suspiro*-pide Kya.

Cogemos el ascensor y bajamos a la octava planta. Kya y yo nos escondemos detrás de las escaleras, April nos da la llave correspondiente y los demás hablan unos segundos con el tal Schneider y entran en la vivienda del sujeto nº1