Manfred va vestido como cualquier tipo de la mafia, de modo que acojona bastante. Viste con traje caro (si tuviera que apostar, de la marca Armani, aunque supongo que yo no entiendo mucho), zapatos de marca, pelo peinado con gomina y algo de bigote. Ojos crueles sin ningún tipo de sonrisa.

En fin, cuando todos están en su posición, Kya y yo corremos de puntillas al despacho del mafioso (porque estoy convencida de que lo es) y con la ayuda de la llave de April entramos. El piso en sí no está muy decorado. Supongo que a los de Nile no les gusta perder el tiempo.

-¿Qué estamos buscando exactamente?

-Información sobre el cabecilla o sobre la estrella aquella.

-Entendido. ¿Dónde podemos buscar?-pregunta Kya.

-Ni idea, esto es un despacho, así que… En algún escritorio o alguna cómoda, o algo por el estilo…

Para nuestra sorpresa en muchos lugares del piso hay cajas de zapatos amontonadas. Probamos de abrirlas todas, y todas contienen zapatos de chica, más o menos de mi talla. Parecen carillos.

-¿Qué hacen los mafiosos de Nile con zapatos de mujer?

-Ni idea, pero si tuviera que decir algo, les diría que con los trajes Armani no pegan mucho…

-Kylie, no es momento para bromas. Esto es muy extraño….

Accedemos a una sala con un escritorio bastante grande, justo lo que estábamos buscando. No hay mucha cosa que ver, pero enfrente de la mesa hay un marco colgado de la pared, de nuevo con esa estrella.

-Así que es el símbolo de Nile…-afirma Kya.

-Pues sí, lo que no entiendo es que los de la técnica Malak usen el mismo símbolo.

-¿Hay alguna anotación sobre su significado en alguna parte?

Empiezo a recorrer el escritorio con la mirada, y a simple vista no hay nada que llame la atención, solamente hay una nota escrita a mano, y no contiene nada "terrible", como plan de crimen y tal.

-En esta nota pone: "Dentista a las 18:30h. Compras a las 19:45h. Cena a las 20:00h; Dieta baja en hidratos de carbono para cenar"-lee Kya, atónita.

-¿Qué rayos se supone que significa esto?-mascullo.

-Parecen universitarios pijos en lugar de mafiosos…-die Kya.

-A menos…-empiezo a intuir.

-¿A menos que qué?-pregunta Kya.

-Nada, solo era una tontería. ¿Cambiamos de ubicación? No creo que encontremos nada más aquí.

-Entendido, salgamos de aquí.

Salimos del despacho de Schneider y llamamos al timbre para inventarnos algo y que los chicos sepan que ya toca irse. El hombre de la casa nos abre.

-¿Sí?-pregunta con voz ronca.

-Hola, buenos días. Es que… ¿Tiene un poco de sal?-pregunta Kya, inventándoselo todo sobre la marcha.

-¿Sal?-contesta Manfred, como si no supiera lo que es.

-Así es, estamos preparando la comida, y se nos ha acabado. ¿Tiene un poco?

-Un segundo….-dice Schneider, algo molesto.

Mientras el mafioso de Nile no está, llamamos a los chicos para que salgan ya.

-¡En fin, señor Schneider! ¡Muchas gracias por todo, pero tenemos que irnos!-dice Toby.

-¡Nuestro abuelo nos está esperando en casa!-dice Tim

-¡Súper-adiós!-dice Butterfly.

Acto seguido de excusarse, los tres salen fuera del piso y al cabo del rato, viene Manfred con un poco de sal en un bote de cristal.

-Aquí está.

-Muchísimas gracias.-sonríe Kya.

-Adiós.-me despido.

Sin decir nada, el tipo nos cierra la puerta. Hemos ganado algo de información y algo de sal. No está mal para empezar.

-¿Continuamos?-indica April.

-Sí. Si no me falla la memoria, ahora nos toca… Alen Woods…-precisa Kya.

-Así es. Rumbo a la novena planta-oriento.

Subimos de nuevo en ascensor hasta la planta 9. Los chicos vuelven a distraer y nosotras nos volvemos a colar en el despacho de enfrente.

-Veamos si ahora nuestra visita es algo más provechosa…-protesta Kya.

-Sí, tienes razón.

En este despacho, en lugar de cajas de zapatos, hay varios maletines brillantes. Al abrirlos, nos encontramos con maquillaje de ese artificial.

-¿Maquillaje? En serio, ¿Qué ocurre aquí?-dice Kya, incrédula.

-¿Es que ahora la nueva moda delictiva es traficar con mariconadas?-me quejo.

-Pues eso parece, porque no le saco otra conclusión.-suspira Kya.

-Busquemos en la habitación de al lado, a ver si también hay una mesa…

Bingo, hay una mesa también, igualita a la de Schneider. Vuelve a haber papelajos sin sentido y otra nota parecida a la de abajo.

-"Peluquería a las 4:30h. Paseo por el parque a las 5h. Fiesta de pijamas a las 9h."

-¡¿Fiesta de pijamas?!-chillo.

-Kylie, no grites…-se preocupa Kya.

-¿Qué clase de broma pesada es esta? ¡Parecen imbéciles todos!

-De hecho, lo son, pero yo tampoco encuentro una explicación.

-El marco ese sigue ahí, dando miedo, pero por estas notitas y las cosas que hay esparcidas por aquí cuesta creer que cometan crímenes.

-Ni que lo digas. No me creo que la gente que mató a mis padres tenga tiempo para irse a la peluquería o a una fiesta de pijamas. ¿Qué está pasando?-pregunta Kya retóricamente.

-Pues no sé, pero tampoco encontraremos nada aquí. Vayamos a la siguiente.

-*Suspiro* Entendido. A ver si al final todo este riesgo no va a servir para nada….

Después de la protesta de Kya, salimos de ahí, cerramos con llave y volvemos a usar la maniobra de alerta con Woods.

-¿Qué?-suelta Alen en tono rudo.

-Perdón, señor Woods, ¿Tiene un poco de sal?-dice Kya.

-¿Sal, dices? Sí.

-¿Nos puede prestar un poco para echarle a la ensalada? Es que justamente se nos ha acabado esta mañana…-me invento.

-Está bien, esperad aquí.

Woods se vuelve y nos deja solas en el portal. Volvemos a repetir el gesto para Butterfly, Tim y Toby, que al igual que antes, se despiden y salen por patas. Y exactamente igual que antes, Woods viene con un poco de sal en un tarrito pequeño de cristal.

-Aquí tenéis.

-Muchas gracias. Que tenga un buen día.-agradece y se despide Kya.

Sin despedirse tampoco, Alen nos cierra la puerta en las narices.

-De acuerdo, esto está empezando a darme dolor de cabeza y dejà vu.

-Tienes razón. A ver si encontramos algo interesante en casa de Zephyr Helberg, y no me hagáis repetirlo, porque es un nombre complicado.-se queja Kya.

-Muy bien, vamos por trabajo

Por el camino, April y nosotras nos vamos intercambiando las llaves para no tener que llevar todo el manojo cada vez. Me da mucha pena April, porque no me gustaría que su padre se enfadara con ella, pero no hay más remedio.

Toca el turno de la décima planta y de su mafioso correspondiente. No sé cuántas veces he pronunciado esa palabra en todo el día.

Una vez estamos dentro después de la distracción, volvemos a mirar por todas partes. Esta vez está todo lleno de percheros con abrigos de chica, lujosos. ¿Pero qué narices hacen estos con ropajes femeninos, si son tíos?

-Vayamos a ver si la mesa se repite aquí también.-propone Kya.

Obedezco a mi amiga y examinamos el escritorio que, en efecto, se repite de nuevo, así como el marco de la estúpida estrella, que parece que se está riendo de nosotros.

-Otra nota estúpida. Mira: "Manicura a la 1:30h. Reunión con Gothia a las 3:30h."

¿"Gothia"? ¿De qué me suena ese nombre?

-De nuevo, no entiendo nada…. ¿Ahora resulta que los de Nile se hacen la manicura? *Resoplido*-se queja Kya, apesadumbrada.

-¿Has oído hablar de alguna Gothia, Kya? Porque me resulta familiar.

-Ahora que lo dices, es cierto. Sí que recuerdo haberlo oído hace poco, pero…

-*Suspiro* Vayámonos a la onceava planta…-protesto.

-Esto no se acaba nunca…-suspira Kya.

-Vamos, Kya, contra antes empecemos, antes acabaremos.-intento perseverar.

Salimos del despacho de Helberg y vuelta a empezar. Llamamos al tercer timbre y…

-¿Qué queréis?-pronuncia Zephyr.

-Buenas, señor Helberg. ¿Tiene sal?-dice Kya, hartita de repetir siempre lo mismo.

-¿Sal? ¿Queréis sal?

-Sí, así es. Para un bistec que estamos preparando para comer. ¿Tiene un poco?-pido con una sonrisa. Me río porque me hace gracia que sea siempre lo mismo.

-Un momento, quedaos ahí…

Zephyr vuelve al interior de su vivienda, y lo mismo de siempre: señal, despedida, huida, cogida de la sal y chaíto.

-Vamos ahora a la planta 11 a por la oficina de un tal Spike Parsons.-indica Kya, mirando su lista.

-De acuerdo. Por favor, que esto se acabe ya… O que encontremos cosas más interesantes que complementos de mujer por todos lados…

Suspiro a la vez que ascendemos al onceavo piso por el ascensor y hacemos la transacción de llaves. Vuelta a empezar. Rutina en acción.

-A ver… Me estoy hartando de ver siempre la misma habitación y no encontrar nada de provecho.-se queja Kya.

La rutina no cambia: esta vez, en vez de abrigos, hay cajas de bisutería barata. Nada de joyas robadas, no. ¡Plástico todo! Parecido a lo que vende Ed, vamos.

-¡Qué cutre! ¿Pero por qué?

-Ni idea, Kylie. Ahora roban joyas de plástico.

-Vayamos a la mesa, aunque no sé si es buena idea.

Efectivamente, no ha sido buena idea. Vuelve a haber otra nota sin sentido.

-*Suspiro* "Cena en el restaurante a las 22:30h. Discoteca a las 23:45h. Tratamiento de belleza nocturno a las 02:15h."-suspira Kya, cerrando los ojos.

-La madre que los parió a todos…. ¡¿Pero qué narices planean?! Lo siento por gritar, pero es que me están sacando D-E Q-U-I-C-I-O.

-Ya, ¿Y te crees que a mí no? Miremos en el último piso de una vez por todas, a ver si dicen la verdad y en lo último hay sorpresa.

-De acuerdo…

Salimos de ahí por patas y volvemos a ejecutar la maniobra.

-¿Señor Parsons? Perdone que le molestemos, ¿Le importaría dejarnos un poco de sal?-pide Kya por cuarta vez.

-Así que sal… Un minuto.

Señal a los chicos, despedida a Spike, cogemos la sal, "gracias por nada" y chao.

-*Resoplido* Chicos, esto es muy aburrido. ¿Va a cambiar algo aquí?-manifiesta April.

-Eso esperamos. Ánimo, solo queda un despacho, el de Ronny Wagner.-anima Kya con otra de sus radiantes sonrisas, a pesar de que la más aburrida es ella.

Todo el mundo adivina en mí mi tono de "Estoy hasta el mismísimo moño", y ni siquiera me molesto en modificarlo, porque realmente "estoy hasta el mismísimo moño".