-Tened cuidado.-pide April, preocupada.
-Lo tendremos, April, no te preocupes.
Abrimos la puerta y nos escabullimos al interior. Este despacho parece más lujoso, señal de que sí podría ser el líder, al fin y al cabo.
-Kylie, no sé por qué motivo, pero este lugar me da escalofríos.
-A mí igual. Terminemos cuanto antes.
Lo primero que llama mi atención es el cuadro. Hay unos nombres apuntados al lado de algunas gemas.
-¿Qué significan?-pregunto, mientras Kya lee.
-A ver… En la verde pone "Sharon", en la roja del medio pone "Scarlet", en la naranja de abajo "Broo", en la blanca pone "Zuria", en la azul, una exclamación… Y los otros están borrosos.
-Hm… ¿Serán esos líderes compañeros de Sharon?
-Ni idea, pero no creo que averigüemos nada más de la estrella por ahora, Kylie. Será mejor que busquemos alguna pista de si Benjamin es parte de Nile.
-Yo apuesto que sí. ¿Tú?
-Pues que sí, también. Pero será mejor ubicarlo.
-Ni que lo digas.
Me pongo a hurgar en todos los cajones, hasta que encuentro un libro rojo con la estrella como portada.
-¿Qué tenemos aquí?-pronuncio, mientras cojo el diario que tiene un montón de recortes.
-Leámoslo.
Sin poder evitarlo, antes de compartirlo con Kya, me pongo a leerlo para mis adentros, devorando cada palabra. La verdad es que esto puede ser realmente una prueba súper-incriminatoria.
Resulta que todos esos asesinatos de mujeres jóvenes y tal estaban relacionados entre sí. En ese libro aparecen todas y cada una de ellas, cada una con su fecha de muerte. El asesino las idolatraba, eran sus amores platónicos. Pero las chicas le dieron calabazas, y supo cómo vengarse. Me quedo de pasta de moniato.
-Kylie, ¿Qué te pasa, qué has visto?
Sin mediar palabra, le paso el libro a Kya. Ella también se sorprende, y no puede evitar repetir el nombre de esas pobres hembras.
-Meg, Layla, Peyton, Penny, Lesley, May, Hope-y con ella Clive-, Flora…
-¿Flora? Esa no me suena, mi tía no me habló de ella.
-Es posible que aún esté viva, después de todo, pero…
Kya pasa la página y descubrimos otra verdad espeluznante.
-¡Pero si son…!
Kya tiene razón: en la página hay fotos de Karla, Lenny, Jess, Kurt, Keith y April. Incluso una de Krypta.
-¡Esas mujeres que mataron son…!-grita Kya.
-¡Son las madres de los vecinos! ¡Ah!-chillo más.
-Kylie, respiremos hondo, será mejor que nos tranquilicemos.-aconseja sabiamente Kya.
-Sí, sí, perdona, es que es muy fuerte, ¿Sabes? Oye, y hablando de todo un poco. ¿Sabes de quién no he visto una foto aquí, extrañamente? De tu madre. Y eso que...
Me callo en seco al pasar la página. Toda ella está dedicada a la madre de Kya.
-Quizás he hablado muy pronto…-me rindo.
-Mamá…-suspira Kya.
Una foto de Kya Collingwood adorna todo el folio. En esa foto Kya deja ver gran parte de su belleza: su dulce cara, su ondeante pelo de oro en movimiento, sus ojos enormes y azules como zafiros, una gran sonrisa acompañada de la suave línea de una barra de labios rosada, las mejillas coloradas y ropa delicadísima de primavera. De su cuello cuelga la misma llave que lleva mi amiga Kya ahora colgada, que abre una parte de su caja de música.
-Mamá…-repite Kya.
Sin acabar de pasar la página, miro por detrás de esa página. Hay unas cuantas anotaciones.
-Kylie, déjame a mí-ruega Kya, más veloz que una centella, al ver que hay cosas escritas.
-Por supuesto, adelante.
Le cedo el cuaderno a Kya, que lo acepta con delicadeza, se aclara la garganta, y se pone a leer.
-"Mi preciosa Kya… Mujeres como ella no hay muchas. Estoy con ella desde la escuela. Desde entonces, ya está tan bella como siempre. Qué penita da matar a flores tan bonitas como ella, pero es que justo detrás de las flores más bellas se ocultan las peores espinas. En su caso, las espinas pueden referirse al nombre de Brian Bradley. Él es el culpable de que ahora la chica críe malvas quién sabe dónde. Desde aquél día, en aquel bar, podría decirse que la odio tan fuerte como la deseo. Pues nada, ella lo sembró, y quien siembra, recoge… Lo siento, Kya bonita, pero es que eso de irte con el despojo al que más desprecio está muy feo… Y las cosas feas hay que castigarlas. No soy malo, soy justo. Tú, que podrías haber sido mi primera dama y estar al frente de Nile conmigo, has tenido que elegirle a él y acabar estando frente a las puertas del infierno. Tu querido Ben te desea paz, felicidad… Y que pienses qué carajo hiciste con tu vida y que por fin sepas despreciar al que te mandó a dos metros bajo tierra."
-Ben Collins… Ese es el nombre que hemos estado persiguiendo.
-Mamá…-repite Kya por tercera vez.-Espero que, allí donde estés con papá, estés mucho mejor que al lado de este malnacido.
-Seguro que lo está, Kya. ¿Sabes lo que hemos de hacer? Reflexionar sobre todo esto y una vez tengamos nuestras armas pulidas, sacarlas y llamar a la poli. Seguro que Mya se alegra de que la hayamos ayudado.
-¿Y después qué? ¿Seguro que ese hombre no opone resistencia, que se va a ir a la cárcel sin rechistar?
-Ni hablar, no pienso dejarle huir. Ese se pudre en una celda como me llamo yo Kylie Hyde. Pero ahora, vámonos de aquí.
-Así es…
Dejamos el libro dentro del cajón donde estaba y abandonamos el despacho, silenciosamente. Los chicos están esperándonos allí.
-¿Y bien, chicas?-pide April.
-Todo listo, April. Muchas gracias por tu ayuda. Toma la llave, y por favor, no le cuentes nada de esto a nadie.
Le doy el duplicado de la llave a April.
-Tranquila, Kylie. Guardaremos el secreto.
-Muchas gracias, chicos, misión cumplida.-declara Kya, con un aire tristón.
-No hay problema.-manifiesta Toby.
-Hasta después, princesa mía.-suelta Tim.
-No ha sido nada.-confiesa Butterfly.
Son las cuatro y cuarto de la tarde, y aún no he comido nada. Las tripas me gruñen, así que después de despedirnos de April, Tim, Toby y Butterfly, intentamos irnos a casa, pero antes de que podamos llegar…
-¡Chicas, chicas!-grita una voz femenina desde las escaleras.
Nos giramos y distinguimos la silueta de Cheryl.
-Hola, Cheryl.
-¡Tengo los resultados que me pedisteis!
-¿En serio?-pregunta Kya, ansiosa.
-Así es. Agarraos que vienen curvas. Las huellas dactilares, según mis archivos, ¡Encajan con las del señor Collinton!
Nada nuevo, vamos.
-¿Y los zapatos?-pregunto.
-También son de su número, y si profundizamos un poco más, las suelas del zapato son las del fabricante de la marca de zapatos que suele usar el señor Collinton. ¡Gotcha!
-Muchas gracias, Cheryl. Esto aclara muchas cosas.
-¿Así que el culpable es…?
-Eso creemos. Nosotras vamos a comprobar ciertos datos y ya te lo confirmaremos más tarde, ¿Entendido? Gracias por tu ayuda.-pronuncio.
-De nada, chicas, sabéis de sobra que podéis contar conmigo y ¡Con el poder de los forenses!
-Chitón.-protesto.
-Jo… En fin, chao. He de irme a mi casa.
-Adiós, Cheryl.
Cheryl se marcha por las escaleras. La pobre chica está como una chota, pero su ayuda nos ha venido muy bien.
-Volvamos a casa…-dice Kya, en tono fatigado.
-Muy bien.
En cuanto volvemos, mis padres están en casa.
-¿Se puede saber dónde estabais?-me grita mi viejo.
-Como ayer me quitaste tu cartera, ya no tenía nada con qué refrescarme y hemos salido a tomar el aire.
-Cuidado con lo que dices, mocosa.-Hyde vuelve a la carga.
-Basta ya, por favor. Me niego a tener otra cena como la de ayer.-protesta mamá.
-Es cierto…-corrobora Kya.
-¿Y esos botes? ¿Qué hacéis con toda esa sal?-sigue mi madre.
-Esto… La cogimos… Porque estamos haciendo un experimento…-me invento.
-No me gusta nada esa palabra viniendo de ti en ese tono. ¿Qué clase de "experimento"?-desconfía mi viejo.
-Es que… Verás, yo te lo explicaría, pero es que tu cerebro cansado ya no da para comprenderlo.-río.
-No, no te preocupes por mí, explícamelo, te escucho.-contraataca papá.
-*Suspiro* Es que vamos a forrar las paredes de los tarros con cartulinas de diferentes colores después de llenar los tarros con agua, y los vamos a dejar al sol. Después, iremos viendo en cuál la sal tarda más en cristalizar, y así sabremos que es el color que menos retiene la luz.-redacto a regañadientes.
Kya me mira con asombro. La verdad es que las ciencias me atraen bastante, y ese experimento en particular se me quedó grabado en la mente.
-Vaya, qué interesante…-dice mi madre, en cierto tono burlón.-Pues nada, adelante, científicas en ciernes, iros a experimentar a vuestro cuarto y no explotéis nada.
-Gracias por tu voto de confianza, mamá…-protesto.
-Sí que tienen razón, vamos a nuestro cuarto a charlar. Tengo unas cartulinas allí que nos pueden ser útiles…-colabora Kya.
Kya tiene una cara cansada que no me puedo quitar de encima.
-De acuerdo. Hasta otra.
Sin intercambiar más palabras, nos encerramos en la habitación de Kya y me acomodo en una de sus sillas después de lanzar un vistazo a la caja de música y saludar a la osita Mimi.
