24 de diciembre

6:32h AM- Habitación de Kya- Punto De Vista de Kya

Es el mismo sueño de siempre. No entiendo su significado.

Estoy en medio de una densa oscuridad, tan negra como un pozo. Una columna con un jarrón está ante mí. En el jarrón está pintado el símbolo de Nile, mi peor enemigo. Yo apenas toco nada, cuando el jarrón se parte en miles de trozos. Una bolsa de tela aparece colgada de mi cuello. Obligada por una fuerza tan bruta como inexistente, recojo los trozos caídos del jarrón de porcelana y empiezo a guardarlos en la bolsa de mi cuello.

Pero de repente, vuelve a haber esa sensación de dolor. La misma fuerza de antes pugna por arrancarme la bolsita del cuello. Es una sensación horrible que parece real. Sobre todo, lo parece porque en ese instante lo es. Es real, es de dolor de verdad. En ese momento estaba dormida, no podía saberlo.

Noté el mismo estirón del cuello que otras veces. Sin embargo, esta vez el dolor era tan material que me desperté de mi trance para ver qué era la raíz de ese estirón. Cuando lo descubrí, me quedé helada. Mi llave rosa, que siempre llevo colgada del cuello, no estaba, dejándome una marca roja en el cuello por la que rezaba que desapareciera más tarde. Pero esa marca es normal, y el menor de mis problemas.

Cerca de mi cama hay una sombra. Yo la veo como una sombra nocturna más, pero estoy segura de que es un hombre real, y que no es un sueño. Se está aproximando a la estantería donde guardo mis peluches y mi caja. Este último dato hace que tenga el sospechoso ideal para esta situación. No sé qué hacer, estoy asustada. Ese hombre tiene mi caja, y quiere abrirla. Entonces me doy cuenta de que mis preciosas esclavas tampoco están conmigo.

Sé quién es, y sé qué busca. Quiero gritar, quiero hacer algo, quiero desear que esto solo sea un sueño, pero no puedo hacer ninguna de las tres cosas. Tonta de mí, presa del pánico, muevo el brazo en dirección a mi mesilla y tiro al suelo un cuaderno que allí había. Demasiado tarde para hacer algo. Suspiro de lo torpe que he sido, pero ese ser ya me ha visto. Y no le ha hecho gracia encontrarme despierta.

Echa a correr hacia mí, al mismo tiempo que intento gritar, pero no lo consigo. El tipo en cuestión es rápido y yo estoy paralizada. No puedo hacer nada para evitar que me coja con el brazo, me tape la boca y me apunte con su pistola. No es la primera vez que ese hombre en particular lo hace.

-Calladita ahí, monina.-me susurra el hombre. –Ahora vas a ser una buena chica y te estarás quietecita y callada, ¿De acuerdo?

Intento liberarme cómo puedo, pero es inútil. Entonces, es cuando me viene a la mente una oportunidad de usar un as que tengo en la manga. Espero que funcione. Mientras intenta abrir mi caja me acerco a tientas a la pared y empiezo a dar golpes en ella. La combinación de "Salir del cuarto". Por favor, Kylie, escúchame…

6:48h AM- Habitación de Kylie- Punto de Vista de Kylie

No estoy soñando con nada en particular, solo con la oscuridad de las dudas que tengo en mi mente. Es en un momento dado que empiezan a sonar unos tambores siguiendo un ritmo que me suena. No es un sueño, es la realidad. Ese ruido me hace despertar.

-¿Hmpf?

Estoy medio dormida. En el reloj pone que faltan dos minutos para que sean las siete menos diez de la mañana. Tal vez solo haya sido mi imaginación después de todo. Pero no. El ruido tamborileante vuelve a retumbar en mi cerebro. Es de la pared, y viene del cuarto de Kya.

-¿Eh?

Me da por pensar en las combinaciones que Kya y yo ejecutamos para pasarnos mensajes sencillos a través de la pared.

-¿Kya?-pronuncio débilmente.

¿Quizás me lo he imaginado? Pues no, el ruido es incesante.

-Viene del cuarto de Kya…-murmuro.

Por levantarse y comprobar no pasará nada, así que me levanto de mi cama y cojo una linterna que siempre tengo en la mesa. No me apetece encender todas las luces y despertar a todo el mundo, así que con la ayuda del resplandor de la linterna avanzo por el pasillo hasta encontrarme con la puerta de Kya.

Abro la puerta y por poco no me da algo.

-¿Kya? ¿Estás despierta? ¿Me has…?

La linterna resbala de mis manos y cae al suelo desmontándose y provocando un estruendo de mil demonios. Es él… Benjamin Collinton. O mejor dicho, Ben Collins. Tiene la caja de Kya en la mano.

-¡AAAAAAAAAAAH!-grito lo más fuerte que puedo.

Kya no dice nada, está aturdida, pero me mira como diciendo "Gracias a Dios" Collins se me queda mirando y se queda aturdido.

-¡La madre que…!-maldice Ben, también chillando.

No tarda mucho en echar a correr hacia la puerta.

-¡Kylie, detenlo! ¡Tiene la Estrella Roja! ¡Corre!-me incita Kya, levantándose velozmente del suelo.

Empiezo a oír que me llaman. Es mi viejo, que se ha despertado, como me esperaba.

-¿Kylie? ¿Estás despierta?

No hay tiempo para ir a contarle todo a mi padre, así que abrimos la puerta de par en par y salimos corriendo a por Ben. En cuanto salimos precipitadamente al rellano, nos encontramos con April en pijama. Qué raro, ¿Qué hace aquí?

-Mi muñeca… Mi muñeca…

Es sonámbula. ¿Cómo ha subido las escaleras?

-¿E-eh?-se despierta April.

April se nos queda mirando como si no nos hubiera visto nunca, extrañada de que vayamos en pijama.

-¿Chicas? ¿Qué hacéis en…?

El pérfido Collins vuelve a aparecer en escena, y se atreve a coger a April como rehén con su pistola.

-¡April!-grita Kya.

-¡Un paso más y la niña se irá al otro barrio por culpa de lo pelmazas que sois!-chilla Collins.

-Frío… Tengo mucho frío…-tartamudea April, muerta de miedo.

-¡No le hagas daño a April!-grita Kya, preocupada.

Me parece que Kya está viendo su misma imagen, como si ella fuera April, en este momento.

-Sois muy valientes, mocosas. Os habéis atrevido a desafiarme, a mí. Y habéis llegado muy lejos.-empieza Ben.

-¡Suelta a April!-repito.

-No tan deprisa. Tenemos mucho de qué hablar.

-¡Tengo frío! ¡Papá…!-chilla la pobre April.

-Es cierto, te hemos causado muchos problemas, pero April no tiene la culpa. Suéltala ahora mismo.-ordeno, encorajada.

-Sí que tiene parte de la culpa. ¿No es cierto que ella os ayudó a colaros en mi oficina?-dice Collins, con una sonrisa malvada dibujada en la cara.

-Fuimos nosotras las que entramos, ella no hizo nada malo. No le hagas nada.-protege Kya, también muerta de miedo.

-Qué valiente, querida. ¿De verdad no me recuerdas? Porque tú y yo nos conocemos, preciosidad.-suelta Ben con sarcasmo.

-Eso es cierto. Ahora sí que me acuerdo. A ti te encanta matar a las pobres desgraciadas que te han conocido, de las que tú te has enamorado y ellas, por su bien, han salido corriendo.

-¡Repite esa misma frase si tienes cojones!

-No tengo, así que no hará falta que repita nada, porque ya me has escuchado perfectamente. Y un inciso, ¡Eres un malhablado!

-Ay, sí, la pobre princesita solo sabe tomar el té con sus osos blanditos mugrientos. Menuda infancia, ¿Eh? Tú vistiéndote de princesita y tu papi abandonándote mientras estaba robando diamantes.

-¡Mi padre nunca me ha abandonado por un diamante! ¡No voy a permitir que te lo lleves, porque ese diamante le costó la vida a mi padre, y me niego a que acabe en tus manos de nuevo, capullo!-se envalentona Kya.

Kya está irreconocible. Pobrecita, me da pena. Está delante del despojo más despojo de la tierra.

-La cuestión es que te hemos pillado, chaval. Eres el culpable de asesinar a Meryl y Joyce, otras víctimas tuyas.

-Esas dos eran dos furcias más que otra cosa. ¿Sabes cuál es la única mujer que ha estado realmente a mi altura?

-Kya Collingwood.-pronuncio firmemente procurando no atacar a Kya, mi amiga.

-La oportunidad de su vida, y la tira por la borda. Pobre mujer, de verdad. Yo no soy cruel, soy justo. Si las personas no aprecian sus oportunidades, no vale la pena que sigan viviendo.

-¡Eso no lo puedes decidir tú por nadie! ¡Asesino! ¡Vas a pagar por lo les hiciste a mis padres! ¡Yo…! ¡Me vengaré!

-Qué miedo me das, ¿Has visto cómo tiemblo?

-No tiemblas, pero eres un torpe. Apréndete los nombres, por el amor de Dios. Por culpa de tu mala comprensión te hemos pillado. Conque "Mya", ¿Eh? ¿Y cambiando "Ben" por "Bradley" y no por "Brian"? ¡Eres un mafioso de chicha y nabo!-le suelto en las narices a Collins.

-¡Cállate la boca! ¡Te voy a meter un balazo por metomentodo, bicho raro!

-Gracias por el cumplido, señor Collins-me río.-Pero no tenemos todo el día. La caja de Kya, sus llaves y April, por favor.

-Devuélveme mis llaves y mi caja. Y suelta a April. ¡Ya, cobarde!

-Qué hijas de de la gran. Os juro que os mataré. ¡Os mataré!

Me estoy acojonando, y Kya también. No sabemos con quién estamos hablando.

-¡Chicas, socorro!-solloza April.

-Elegid. ¿Queréis la caja? Yo os la doy, pero me veré obligado a disparar a esta mocosa.

-¡No!-grita Kya.

-Por el contrario, si me dais la caja y yo puedo recuperar de una vez por todas mi maldito diamante, la niña vivirá. ¿Trato?

Kya no quiere perder ese diamante, y mucho menos dejar escapar a ese gusano, pero se niega en redondo a arriesgar la vida de April. Ojalá pudiéramos hacer que cayera en una trampa y que ese capullo acabe en la cárcel…

Ya podría haberlo pensado antes, ¡Acabo de tener una idea! A ver si un cero sirve por una vez.

-De acuerdo. Suelta a la niña. Escapa con la caja.-pronuncio mirando al suelo.

-¡Pero yo…!-Kya no lo dice porque tenga nada contra April, pero no quiere darle el diamante a Collins, que está sonriendo.

-Tranquila.-susurro. Collins no me oye.-La manera de ganarle es que crea que hemos perdido.

De ahí, Kya intuye que tengo un plan, y confía en mí.

-Así me gusta, mocosas. Veo que al fin y al cabo tenéis la cabeza puesta sobre los hombros. Apartaos. Y pobre de alguna de vosotras como me siga.

Nos alejamos un par de pasos, lo que a mí me va bien, porque me acerco a casa. Ben le da un empujón a April hacia adelante, y entra en el ascensor con la caja en la mano y riéndose sin parar. A ver si se ríe después de caer en mi trampa.

-¡Kylie, se escapa!

-¡Sígueme!

Entramos en casa y, corriendo, entramos en mi cuarto. Mis padres están justo ahí.