Mientras mi madre y su hermana siguen discutiendo como crías bajamos a la primera planta. La noche ya se ha adueñado de la ciudad, y muchas estrellas brillan raramente en el manto tenebroso. La luna se asoma por una esquina del firmamento, como si tuviera miedo de que los ciudadanos de Los Ángeles la observáramos.

Avanzo con paso inseguro: no sé si ha sido buena idea esto de salir de casa con un disfraz de princesa. Al menos, buena idea para mi orgullo.

De momento, nadie me ha visto, y no me desagrada la idea de permanecer en el anonimato.

-¿No hay nadie?-pregunta Kya.

-Pues…

Nos disponemos a entrar, cuando veo las luces que vienen de dentro. También oigo muchas voces. Todo el mundo habrá llegado ya.

-Oye, ¿Sabéis qué? Creo que esto no ha sido buena idea, je, je… ¡Mejor me pido una pizza y me voy a dormir tempranito!

-¡No te rajes, cobardica! ¡Échale valor, Kylie!-me encoraja mi tía.

-¡Que no, me rajo, me rajo, bandera blanca!

-Pues nada, supongo que nosotras tendremos que presentarte…-amenaza mi madre.

-¡No, mamá, te lo suplico!

-¡Kylie, no te acobardes!-me anima Kya también.

Mi madre, haciendo caso omiso de mis súplicas, entra en el local seguida de mi tía, y se pone a contarle a todo el mundo que estoy fuera y tal… ¡Maldita sea! Algunas voces se ponen a comentar en el interior. No acierto a decir de quiénes son.

-¡Menuda detective está hecha!-chilla una voz de chica.

-¿Sabe investigar el pasado de los sitios y no dar la cara en su propia fiesta? ¡Ja, ja, ja, ja!-ríe una voz de chico.

-Seguro que es por el vestido, que le da corte.-suelta otra voz de chica.

-Kylie siempre ha sido así.-confirma una voz distinta de chica.

-Sí, desde pequeñita.-colabora otra voz femenina.

-Supongo que no la cambia nadie.-interviene una voz masculina.

-¡Seguro que está en su casa abochornada!-corrobora otra chica distinta.

A pesar de que mis "amigos" me atacan por la espalda (¡Ya hablaré yo con todos!) yo sigo sin entrar, a pesar de que Kya está a punto de hacerlo.

-Vamos, Kylie, no seas miedica.-me incita Kya. -¡Si son tus amigos y parientes, no el presidente de los Estados Unidos!

-Aun así, deja que me lo piense otra hora más…-murmuro.

Para colmo, me acaban pillando. Una invitada llega delatándome a leguas.

-¡Hola, Kylie! ¡Qué mona que vas!

Es Mya, que supongo que no estaba al corriente de que iba de incógnito. Todo el mundo del interior del local se sobresalta.

-¿Eh? ¿Lo habéis oído?

-¡Está fuera! ¡No se atreve a poner el pie aquí!

-¡Voy por ella!

De mientras…

-Gracias, Mya… Iba de paisano…

-Oh… Vaya…-lamenta Mya.

-¡Yo no me espero más!-protesta Kya.

Cuando se dispone a entrar, una chica a la que conozco perfectamente sale de ahí para venir a buscarme y arrastrarme hasta dentro. Va vestida elegantemente, a su modo, claro.

-¡Hyde! ¡Aquí te escondes, tipeja! ¿Se puede saber a qué viene la espera?

-Es que…

-Espera, no me lo digas. Es ese vestidito tan mono, ¿Verdad? ¡Vas muy cookie! ¡Ja, ja, ja, ja, ja, ja, ja!

-Menos risitas, Louise. Oye, todo esto lo hago por mi vieja, así que no te cachondees, ¿De acuerdo?

-Louise, ayúdame a arrastrarla.-propone Kya, maliciosa.

-¡A la orden, Kya! Por cierto, tú también vas muy mona.

-Gracias, Louise.

Kya y Louise me cogen de los brazos y entre las dos me alzan un poco con cuidado.

-¡No, soltadme, traidoras! ¡Veréis! ¡Os mandaré a mi abogado! ¡Malas pécoras!

Al final, consiguen llevarme a rastras hasta la sala. Menuda entrada que has hecho, Hyde.

Al principio todo el mundo se me queda mirando con cara de "¿Qué rayos hace la pirada esta?" y mi madre con una cara de "Tierra trágame", pero al final, todo el mundo hace comentarios de "Qué mona va" "Qué bonito vestido" "Qué guapa está" y bla, bla, bla…

-Hola…-murmuro.

-¡¿Hola?! ¡Casi un año sin vernos y solo "hola"! ¡Y para colmo, querías escabullirte!-me riñe Sue.

-Oye, es que…

-¡Pero si vas muy mona! ¡Ja, ja, ja, ja, ja, ja!-se ríe Tommy.

-¡Sois todos unos traidores!-grito, con una sonrisa.

-Tommy tiene razón.-apoya Amelie.

-Ese vestido abultado de quinceañera es muy bonito.-admite Geneviève.

-Aunque no sea de tu estilo, te queda bien.-confiesa Raphael.

-Ya, pero… A ver, todo el mundo está aquí, y como que da un poco de corte…-murmuro.

-Por cierto, me alegro mucho de veros a todos.-saluda Kya, con una sonrisa angelical.

-¡Sabes que nosotros también a ti!-devuelve Louise, alegremente.

Todo el mundo sonríe.

-Por cierto, hay bastante gente. ¿Son todos familiares?-pregunta June, mirando a su alrededor.

-Qué raro, la pijilla se siente extraña a pesar de que está acostumbrada a llamar la atención de todo el mundo.

-¡Piérdete de una vez, Louise!

-En serio, chicas, parad ya. El año pasado fue la misma historia…-pide Kya, con cara inocente.

-Pero sí, June, es cierto. La mayoría son mis familiares, pero también han venido algunos vecinos, que son amigos, claro. A los que, por cierto, debería ir a saludar si no quiero que mi madre me mate.

-¡Claro! Te esperamos aquí.-promete Sue.-Ah, por cierto. ¡Cómo me vuelvas a enviar una carta con el nombre "Sue-Ellen" escrito en el reverso te tiro de un puente!

-Lo tendré en cuenta, Sue-Ellen.

-¡No se cansa, la maldita! ¡Esta quiere guerra!-informa Sue a los demás, que se ríen.

Kya y yo nos apartamos un momento de la pandilla, sonriendo.

-¿Ves como no está tan mal? Son amigos, ya sabes.

-Sí, es verdad. Son mis amigos, y supongo que no debería cortarme tanto.

-Por cierto, ¿Sabes a quien todavía no he visto por aquí? A Ely y Regina.

-Ya decía yo que faltaba alguien. Pues me imagino que llegarán más tarde. Tendrán a alguien a quien investigar.

-Qué valiente, hablando de la gente a sus espaldas, Hyde.

Conozco esa voz. Hablando de las ruines de Roma…

-Ah, hola, chicas.-saluda Kya

Es después del saludo que tengo una extraña sensación de dejà vu.

-¡Ja, ja, ja! ¡Pero mira qué monada, las primas Hyde van de Blancanieves! ¡Suerte que eráis súper-detectives!-ríe Ely.

-¡Si es que lo sabía! ¿Lo ves, Kya? ¡Han dicho exactamente lo que te dije que dirían!-protesto.

-No te amargues en tu cumpleaños, Hyde, que ha venido toda la familia.-dice Regina, en un aire risueño.

-Es verdad. Me alegro de que hayáis venido.-sonrío.

-¡Déjate de mariconear! Hemos venido porque no teníamos nada mejor que hacer, ¿Vale?-chulea Electra.

-Seguro que ibais a saludar a la gente. Adelante, nos vemos después cuando os gastemos una broma… Digo, a la hora de cenar.-bromea Unununa.

Pueden decir lo que quieran, pero sé que en el fondo (¡Muy en el fondo!) nos aprecian. Al igual que nosotras a ellas. ¿Qué habrán estado tramando estos últimos meses?

-¡Kylie!-me llama mi madre. -¡Ven a saludar, mujer!

Obedezco, seguida por Kya. Mi viejo ha llegado hace un rato, y de momento no dice nada. No está acostumbrado tampoco a verme tan "elegante".

-Mirad, ¿A que está mona? El diseño del vestido es mío-miente tía Rochelle.

-¡Mentirosa! ¿Quién se ha estado matando? ¡Pues yo!-contraataca mi madre.

-¡Chicas, por favor! ¡Las niñas son ellas, no ustedes!-las regaña mi abuelo Paul, tan alegre como de costumbre.

-¡Abuelo Paul!-exclamo.

-¡Kylie, qué linda estás!-expresa mi abuelo materno, antes de abrazarme. -¡Y tú también, Kya querida, estás bellísima también!

-Muchas gracias…-agradece Kya con una tímida sonrisa.

-Ese vestido no es el que llevaste tú, hija…-percata mi abuela Roselyn.

-Oh, lo sé, mamá, pero es que le hacía ilusión llevar un vestido más… Más de su estilo. Y claro…-se excusa mi madre.

Mi abuela Roselyn es un poco… Tradicional, por definirlo de algún modo. Es amable, pero es muy recta. En cambio, mi abuelo Paul (que me acabo de enterar de que se llama realmente "Pablo") es mucho más enrollado y divertido. Vamos, de esas parejas que no pegan ni con cola, pero la vida es así.

-Hola, abuela Roselyn.

-Estás preciosa, Kylie. No es exactamente el vestido con el que esperaba verte, pero supongo que a ti todo te queda bien. Y a ti también, Kya, el tuyo también te sienta muy bien. ¿De dónde lo has sacado, por cierto?

-Oh, este vestido era de mi madre, que también tenía alguna raíz hispana, y la celebró en su momento. Pero gracias por el cumplido.-dice Kya un tanto melancólica.

-¿Habéis visto a Richard?-pregunta tía Rochelle.

-¿Tu hermano? Está por allá. ¿Por qué lo dices?

-No, por nada, para saludar y eso.

No quiero ir a saludar, sobre todo porque Dakota está merodeando por esa zona. Mi tío me cae bien, pero…

-Es cierto, vamos a decirle hola a Richard, Nicky y los primos, ¿Eh, Kylie?-me incita mi madre.

-Eso, eso, quiero conocer a tus primos.-dice Kya.

-Pues nada… Volvamos a lo de todas las reuniones familiares…*Suspiro*

Nos acercamos hasta donde están mi tío Richard, Nicky, Nick y la plasta de Dakota.

-¡Rachel, Rochelle! ¿Qué tal? ¡Cuánto tiempo!-saluda mi tío a sus hermanas.

-Hola, Richard. Me alegro de que hayáis podido venir desde Carolina del Norte.-saluda mamá.

-Oh, no ha sido nada. Siempre es un placer venir.-asegura Nicky-¡Chicas, qué bien os veo!

-Es verdad, esos vestidos son muy chulos. Para una chica, claro.-asegura mi primo Nick.- Oh, hola, ¿Kya, cierto? Soy Nick, encantado.

-Igualmente, Nick. Sí, me llamo Kya.

-Te has vuelto a olvidar de nosotros, ¿Eh, Kylie?-deduce Nick.

-No, no, es que… Como nos vemos muy poco… Normal, vivís en la quinta china.

-Eso es lo que decimos nosotros de ti, ¿Sabes?-continúa Nick.

-Al menos allí en Carolina del Norte sabemos identificar el buen gusto.-ataca Dakota, en tono de víctima.

-¡Dakota!-riñe mi tío Richard.

-Oh, buenas, primilla. Tal vez tengas una prima extravagante, pero te aseguro que al menos yo sé combinar los colores.

-¡Kylie!-me riñe mi madre.

-Ay, no, otra vez no…-suspira Nick.

-Kylie, no te lo tomes tan a pecho….-me pide Kya.

-Es cierto, disculpad. Yo soy mayor, tengo que dar ejemplo.

-¡Tú deberías de aprender de mí como bailarina!-provoca Dakota.

-¡Hermanita, chitón de una vez!

-Eso es, Nick, el machito poniendo paz, ¿Eh?-bromea tía Rochelle.

-En fin… Nos veremos luego en la cena y tal, ¿De acuerdo? Ahora Kylie tiene que ir a saludar a su abuela de Nueva Jersey, que también lleva tiempo sin ver, ¿No?

-¡Es verdad! Nos veremos luego, ¿Verdad, tío Richard?

-Pues claro que sí, sobrinita.-me desordena el pelo suavemente.-Y no le hagas mucho caso a tu prima, ¿Vale?

-¡Qué dices, papi! ¡Yo soy la mejor del mundo mundial!-protesta Dakota.

-Y también te veremos a ti, ¿Eh, Kya?-sonríe Nicky.

-Pues claro, luego nos veremos todos.

La pobre Kya se siente un poco perdida porque no conoce a demasiada gente. No obstante, se va adaptando agradablemente. Mejor la alejo de Dakota, para que no se vaya todo a hacer gárgaras.

Mi abuela paterna también está por ahí. Ahora mismo está charlando con Ed, porque son viejos conocidos. Pues nada, matar dos pájaros de un tiro.

-¡Eh, Hyde pequeña! Vas adorable…-no hace falta decir que este es Ed.

-Otra vez no, por favor…-protesto.

-Oh, vamos, alegra esa cara, tesoro. Si es cierto, estáis guapísimas las dos.-corrobora mi abuela Jeanie.

-Ya, pero se sienten extrañas, como no suelen llevar esto todos los días…-responde mi madre.

-Ven aquí, dale un beso a tu abuela. ¡Que ya es mucho sin verte, angelito!

Mi abuela me aprisiona con un abrazo cálido. Tiene razón, no nos vemos muy a menudo.

-Yo también me alegro de verte, yaya. –sonrío.

-Bonita fiesta. ¿Os lo pasáis bien?-nos pregunta mi abuela a Kya y a mí.

-Sí, bueno, de momento estamos saludando a todo el mundo, pero sí, la fiesta promete.-me autoanimo.

-Al final te lo has tomado mejor, ¿Eh?-me suelta Ed.

-Eso parece, sí.-suspiro.

-Eh, por cierto, ¿Qué tal vuestro plan maestro?-bromea Ed.

-Todo solucionado.-declara Kya, contenta.

-¿En serio? ¿Qué ha pasado al final?

-La que han liado, Ed. Por poco no me da un ataque.-me apoya mi padre, abriendo la boca por primera vez desde que llegó.

-Veo que todo el mundo lo sabe ya. ¿Qué demonios está pasando?

-Es cierto, ¿En qué lío os habéis metido ahora?-corrobora mi abuela.

-Ay, si se lo contáramos…-empieza mi madre.

Cojo aire y suelto el bombazo.

-El mandamás de Nile está en chirona gracias a nosotras.

-¡¿Te estás quedando conmigo, criaja?!

-No, Ed, es cierto. Resulta que era un vecino nuestro, y fue el desgraciado que mató a mis padres.

-¡¿Qué?! ¡¿Es que os dedicáis a perseguir criminales?!-grita mi abuela.

-Algo así. La verdad es que Kya quería aprovechar para descubrir al asesino de sus padres, e investigando nos topamos con ese gusano.

-Y para colmo, la agente encargada del caso es la hija de mi antiguo jefe en la policía.-continúa mi viejo.

-Quieto parado, Hyde, ¿Qué has dicho? ¿La hija de quién?

-La hija de Willy, una tal Mya Taylor. Antes la he visto por aquí. Trabaja en Manhattan, pero la han puesto a prueba aquí en Los Ángeles.

-Después ya la presentaremos, ahora vamos con la fiesta, ¿De acuerdo?-corto.

-Es verdad, no quiero pensar más en los dolores de cabeza que nos ha dado este caso.-suspira Kya.

-Es cierto, ahora dejemos estar el tema. Después ya lo contaremos todo con pelos y señales, pero ahora toca divertirse.-se anima mamá.

Entonces me da por fijarme en algunos amigos del edificio que se han animado a venir (ah, por cierto, los esbirros de Nile y Sharon también se han pirado por sucios troleros)