ATENCION: Por desgracia no soy propietaria de los personajes ni de la serie HANNIBAL

Este fic esta creada para satisfacer dos deseos: experimentar situaciones y emociones con personajes de mis series/pelis favoritas y hacer disfrutar a otros como yo de las maravillas del fanfiction.

Sin más preámbulos... disfruten del espectáculo

CAP 4. HANNIBAL

Cuando el doctor Lecter vio por primera vez a Chloe, era un frío día que contrastaba con el cielo azul despegado y su sol destellante.

Al llegar a la puerta, escuchó una voz femenina tras ella. No era la de Alana, ni de la desagradable Freddie Lodds, ni de ninguna de las enfermeras ni médicos que trabajaban allí ¿quién sería entonces?

La respuesta le resultó complicada de enfrascar en una simple oración.

Había oído hablar de Chloe Bender, la muy leal amiga de Abigail, pero nunca había tenido la oportunidad de cruzarse con ella.

Y, muy en el fondo, deseo no haberlo hecho.

-Oh, hola-le saludó la joven, algo sorprendida al verle entrar con tanta tranquilidad.

-Buenos días. Tú debes de ser Chloe ¿me equivoco?

-No, pero, usted...

-Soy el doctor Hannibal Lecter. Estuve presente cuando atacaron a Abigail y fui testigo de la tragedia, por desgracia.

La chica le miró de arriba a abajo con curiosidad.

-Usted no fue el que disparó.

-¿Por qué lo crees?-le pregunta realmente interesado.

-No luce como alguien que haya tenido la obligación de disparar y matar-le responde con seguridad.

-No te veo como una experta en ese tema.

-No lo soy. Pero mi madre... era policía y, un día, tuvo que usar el arma reglamentaria-observaba el suelo mientras contaba su historia-Tenía esa mirada sombría y temblorosa. Se convirtió en una bomba a punto de estallar.-suspiró y miró de nuevo al doctor-Me alegro mucho de cuiden de ella mientras yo no estoy.

-No es nada. Yo te agradezco que lo hagas mientras yo tampoco puedo. Abigail tiene mucha suerte de tenerte.

Chloe le sonrió de regreso por el halago. Aunque, en vez de un gesto amable de regreso por parte del bueno del doctor, se atisbó en él un fruncir de ceño extrañado. Pero inmediatamente, como si con eso anulara la acción anterior y el hecho de que Chloe lo vio, se despidió de ella cortésmente y abandona la habitación.