CAPITULO CHLOE
Chloe mira la pared blanca de la habitación de Abigail. Piensa que el color verde grisáceo y el azul oscuro pegarían bien si los pintara sobre ella. El diseño sería una especie de flor gigante y etérea. A Abi le encantaban las flores raras.
Coge una hoja de su cuadernito personal que siempre lleva consigo y empieza a esquematizar su obra. Esta tan concentrada que no oye entrar a un hombre.
Pasan unos minutos hasta que este, al final, reclama su presencia.
-Tú debes ser Chloe-dice con voz neutra y de forma lenta.
La chica alza la mirada al oír su nombre. Le conoce; es el hombre del la terraza del otro día.
Chloe no hace retratos, le resulta estresante hacer algo fiel a la realidad. Pero le gusta el rostro de ese hombre, era bellamente ordinario.
-Sí, soy yo, aunque no sé quién eres tú.
-Will Graham, suelo venir cuando no estás-se presenta con parsimonia.
-¿De qué conoces a Abi?-le pregunta intrigada.
-Yo... fui el que disparo a su padre.
El comentario crea un gran silencio en la sala. El hombre baja la mirada nada más declarar su papel en el final del caso del Alcaudón de Minnesota. Chloe se levanta y deja su cuaderno. Will no puede evitar fijarse en el extraño dibujo que se asemeja a una flor o un alga.
-¿Fuiste tú de verdad?
-Si...
La chica inesperadamente le abraza. El gesto pone tenso al asesor al sentir el contacto.
-Quería poder hacer esto en persona; gracias-le dice mientras deshace su abrazo- Salvaste la vida de mi mejor amiga. Gracias, de verdad-le sonríe muy agradecida y sincera
-Yo...
-Y gracias también por cuidar de ella mientras no estoy. Me... me alegro tanto de que Abigail no se quede sola por mucho tiempo. Es importante que nos sienta ¿sabés? Debemos darle razones para que abra los ojos.
Will pareció querer decirle algo, pero nada salió de su boca. El entusiasmo y la calidez que la joven ha dejado en su cuerpo es demasiado refrescante, demasiado nuevo. Y parece ser justo lo que necesitaba para acallar su mente al fin.
Por otra parte, Chloe ya se planteaba si pedirle algún día que le permitiera retratarle a su manera. Quien sabe lo que surgiera de ese experimento.
