-De acuerdo, pues ahora padre e hija iniciarán la danza tradicional.

Cara de póquer hacia mi madre.

-¿Quién qué qué? ¿Cómo, cuándo, dónde?

-¿Cómo? Bailando. ¿Cuándo? Ahora. ¿Dónde? Aquí. ¿Quién? Tú y tu padre. -Responde mi madre.

-¡Mamá, más baile no, te lo suplico!

-¡Yo también!-corrobora mi viejo. -¡No me habías dicho nada de esto!

-Sorpresa. Anda, no hagáis el indio. ¡Tampoco es tan complicado!-anima mamá.

-Eso lo dirás por ti ¿Verdad? ¿Crees que me apetece bailar delante de Ed y de mi madre? ¡Y de la tuya!-se queja mi padre.

-Tranquilo, saco de malas pulgas. Es la tradición, ¿Sabes? ¡Así que, Hyde, no me cabrees!-ordena mamá, provocando en Kya una carcajada leve.

-¿Y qué pasa con Kya? ¡Pobrecilla!-indico.

-No os preocupéis por mí, yo iré más tarde a bailar. De momento, podéis ir los dos.-alivia Kya.

Parece que ahora me toca pringar. Aunque intento que mis amigos no tengan que verlo.

-Chicos, gracias por venir, la fiesta se acabó.-miento.

-¿No escuchas a tu vieja, Hyde? ¡Ahora hay bailecito lento!-anuncia Louise, para mi desgracia.

-¿Qué intentas, Kylie, escaparte de esta?-añade Mya, maliciosa.

-No, yo…

-¿Hyde bailando con su papi?-pregunta Regina.

-¡Esto no me lo pierdo por nada del mundo!-ríe Ely.

Pues nada, empecemos el espectáculo de danza. La música lenta empieza a inundar la zona. Lanzando un gran suspiro, me acerco a la pista de baile seguida por las miradas de todos. Mi padre también me está esperando, tragando saliva, más abochornado que yo. Para ponérmelo fácil, intenta que no note lo nervioso que está, pero es inútil.

El baile tradicional comienza, y al principio no estoy nada cómoda. Toda la gente mirándome, a mí, que no sé bailar, aunque antes me he lucido de lo lindo con Dakota. Y a mi viejo, que tiene "un arte del quince".

-No pongas esa cara, ¿Quieres?-me susurra mi viejo.

-Pues no pongas tú la tuya.-contraataco.

-¿Te crees que sé bailar esto? Si estoy haciendo el memo de esta manera es por ti.

-No, es para que mamá no te mate.

-No.

Le miro con unos ojos penetrantes.

-Bueno, también por eso. Pero en mayoría, por ti.

-¡Mamá es la única por la que hago esta estupidez!-me quejo.

-¿Qué estupidez? ¿No te lo has pasado bien?

-Sí, pero…

-Pero nada. Te has divertido, y lo demás son tonterías. Tu madre lo que quería era verte feliz. Y creo yo que lo ha conseguido esta noche.

-Me has pillado. Vale que no quería nada de esto al principio, pero es cierto que con seres queridos de por medio la cosa cambia bastante.

-¿Eh que sí? Así que ahora centrémonos por acabar el bailecito lo antes posible, ¿De acuerdo?

-Entendido, Hyde.

-Kylie…

-Lo sé, que no te llame así. Está bien.

-…

-¿Sabes? Me ha sorprendido que antes en la cena nos siguieras el rollo con lo de las confesiones….

-Oh, eso. Pues es verdad, no te creas.

-¿De verdad recorriste Manhattan a nado?

-Por una maldita apuesta. Pero me hice famoso en la universidad.

-¿Tú has ido a la universidad? No lo sabía…

-Ya lo creo que sí. Pero de eso ya hace años, cuando era joven y popular.

No puedo evitar reírme.

-Lo has dicho tú, no yo. ¡Ja, ja, ja!

Mi viejo me sonríe, seguramente porque me estoy riendo.

-No, en serio. Me alegro mucho de que estemos hablando de esto.- admito.

-Vaya, me has pillado tú también. Esta fiesta me está ablandando.

-¿Es que no estás contento?

-Sí. En cierto modo sí.

Sonrío. Parece que el estúpido baile no se termina nunca.

-¿Sabes? Estás mona con ese vestido.

-Ya, estabas tardando mucho…*Suspiro*

-No, lo digo en serio. Yo no entiendo mucho de moda, pero te ves guapa con él.

-¿Estás flirteando conmigo, carcamal?

-¡Oye, tú!

-Tranquilo, supongo que ya tienes bastante con mamá, ¿Eh?

-Pues sí, la verdad.

-*Bajando el volumen*Ahora ya tengo algo con qué chantajearte…

-¿Qué dices?

-Nada, nada. ¡Ja, ja, ja!

-*Risa leve* No tienes arreglo. Te he oído perfectamente.

-Tus oídos están mejor que tu dentadura postiza, ¿No?

-¡Y dale! ¡Que estos dientes son MÍOS, mocosa!

-¡Sí, claro! ¿Y qué más? ¡Ja, ja, ja, ja!

-No me enfades o verás.