UN POCO MÁS TARDE (Punto de Vista de Kylie)

El baile ha terminado por fin. La gente aplaude la "belleza" y la "superbia" de tal espectáculo, espero que irrepetible.

Bueno, si he de confesar algo, tampoco ha estado del todo mal, en especial la charla que he mantenido con mi viejo.

Miro a mi alrededor, y a parte de gente aplaudiendo, no veo a Kya. Entonces es cuando recurro a la única persona que se entera de todo en la sala: mamá.

-¡Ha sido precioso, hija!-asegura mamá, maravillada.

-Sí, lo que tú digas, pero ¿Dónde está Kya?

-Se ha ido un momento al bloque. Estaba buscando algo. No creo que tarde mucho.

En ese momento me pica mucho la curiosidad: ¿Qué puede ser tan importante para que Kya se esté perdiendo parte de la fiesta?

Kya vuelve al cabo de un rato, pero por el momento prefiero no preguntarle, le preguntaré después. La fiesta no va a durar eternamente y prefiero aprovechar todo el tiempo que pueda.

Pues en efecto, aproveché mucho el tiempo. Durante el resto de la noche estoy charlando, bailando y riendo en compañía de los míos. Es realmente magnífico. Los rituales extraños han terminado, pero sigue habiendo ambientillo.

Pero así como las tradiciones, las fiestas se acaban, y toca decir adiós a los amigos, o al menos, un "hasta luego".

-Es una pena que nos tengamos que pirar ya…-dice Louise, decepcionada.

-Ya, pero es lo que hay. El año que viene montamos otro fiestón de lo lindo. Cumpliré los dulces 16, seguro que a mi madre se le ocurre otra de estas…

-Me muero por verte de hadita el año que viene, Hyde.-sigue burlándose Ely.

-Admite que te lo has pasado bien.-chincha Tommy.

-Oye, chaval, tú me la tienes jurada, ¿Verdad? ¡Venga, vamos, solo fue una bromita sin importancia!

-¡Jugaste conmigo, víbora!

-Chicos, parad ya. No quiero que esto acabe mal, con lo bien que ha ido al largo de toda la celebración…-asegura Kya.

-Ya te digo, hay ciertos momentos que han valido bastante la pena. Tu duelo de baile, por ejemplo.-pronuncia Sue.

-Y lo de las hamburguesas.-colabora June.

-Lo de los zapatos también ha estado bien.-asegura Amelie.

-Y lo del baile.-continúa Geneviève.

-Resumiendo, ¡Inmejorable!-resume, como él dice, Raphael.

-Es una pena que mañana me tenga que volver a Nueva York, me apetecía pasarme un poco más de tiempo con mis amigos.-apunta Mya.

-Tú encárgate de que Collins reciba su merecido, ¿Vale, Mya? Confiamos en ti.-pide educadamente Kya.

-Prometido, haré todo lo que pueda. ¡Con lo bien que habéis llevado esto, quién sabe si algún día acabamos trabajando juntas!

Mya lo dice como si estuviera convencida de que eso pasará. Reconozco que no estaría del todo mal.

Pues nada, se acabó la fiesta. Nos despedimos de todos, que vuelven cada uno a casa. Realmente da gusto tener buenos amigos.

-¿Y bien? ¿Qué tal la fiesta?-pregunta mi madre, ansiosa.

-Pues genial, mamá. Gracias por preocuparte tanto.-agradezco, mientras que nos encaminamos todos al ascensor.

-¿Sí? ¿Al final te ha gustado? ¿Ves como te lo dije?

Durante todo el camino a casa, mamá se lo pasa asegurando que ella tenía razón. De hecho la tenía, pero le gusta restregarlo.

En cuanto llegamos a casa, Kya suelta una "bomba".

-Kyle, toma, esto es para ti.-dice Kya, al tiempo que le da a mi padre un sobre blanco.

-¿Qué es esto, una carta?-pregunta mi viejo, atónito.

-Así es, pero no la he escrito yo. Es más, no sé lo que pone. La escribió mi padre.

-¿Tu padre? ¿En serio?-cuestiona mi madre.

-¡Léela, léela!-ordeno a mi viejo.

-Vale, vale.

Mi padre abre el sobre y lee su contenido en voz alta. Es una carta que su difunto mejor amigo le dejó antes de sucumbir.

"Hola, compañero. Seguramente, si estás leyendo esto, es que ya esté criando malvas. Y también es que seguramente hayas conocido a Kya, mi hija. ¿A que suena extraño? ¿Quién me iba a decir a mí que terminaría con una cría? Al igual que tú, que también tienes una, ¿Me equivoco? Parece que la vida, en cierto modo, te sonríe, y me alegro. Supongo que Kya ya te habrá contado mi historia. Todo lo que me está pasando… Por culpa de mi maldita traición. No hay día en que no me arrepienta de lo que hice. Supongo que estarás pensando que fui el peor amigo del mundo, ¿Verdad? Te entiendo. Es una pena que no hayamos podido hablar desde entonces, aunque sí que seguiste mi pista por el hotel Dusk hace ya 15 años. Entonces te dije que dejaras de buscarme. Y ahora lo recalco. No tengo salida, amigo mío. Solo espero que, si de verdad la has conocido, que cuides a mi pequeña. Procura que no le pasa nada malo. A fin de cuentas, la pobre no tiene la culpa de tener a un padre bandido.

Que la vida te siga sonriendo,

Bradley."

Hay unos instantes de silencio, incluso de Kya.

-¿De dónde has sacado esta carta, Kya?-pregunta mi viejo.

-La dejó papá en el sótano el día que murió, antes de que ese anormal le disparara. Pero yo no sabía nada hasta ahora…

Eso me suena a que ha estado con Krypta en medio de otra canalización.

-Comprendo…

-Supongo que es el lado oscuro que tiene este día para mí…-manifiesta solemnemente Kya.

-Tus padres siempre estarán ahí, tesoro, aunque no puedas verles.-añade mamá.

-Lo sé muy bien. Es más, no es la primera vez que lo oigo…Estoy muy contenta de que este día haya ido también.

-Quitando el susto de esta mañana…-confieso.

-Ya, pero lo de después ha sido el doble de gratificante.-corrobora Kya.

-Eso es verdad. A ver si el año que viene sois un poco más normales.-dice mi viejo.

-No lo creo, papá. Yo ya no tengo arreglo.

-Eso ya lo sé, tranquila.

-¡Madre mía, qué tarde es! Venga, daos una duchita y dadme a mí los vestidos. Yo os los guardaré. Así siempre nos acordaremos de esta fiesta.

-Está bien, mamá, trato hecho.

Dejo que Kya se duche primero porque la pobre tiene un remolino de emociones en la cabeza que son demasiados. Mi viejo tampoco es una excepción. Supongo que tiene algo que ver con la última carta de Bradley. Yo estoy reventada, tanta fiesta es lo que tiene.

En cuanto Kya sale del baño se encamina a su cuarto y yo invado la bañera. La lleno con agua tibia y me abandono al calorcito y a la suavidad de las espumas de jabón. Me dejo caer sobre el manto acuático para relajarme, y de paso, que mis pies se repongan del esfuerzo de bailar con tacones.

Al salir, me arreglo un poco el desorden que tengo ahora por pelo, me coloco un pijama de franela y unos calcetines y muerta de sueño me voy a mi habitación.

Mi impulso es quedarme un ratito a revisar todas las anotaciones del caso, ya inútilmente, porque está resuelto. Sin embargo, decido guardarlo todo. No obstante, de entre los papelajos, sobresale mi dibujo de la gran estrella y sus colores. Ben Collins, tú ocupas el lugar de la silueta que hay frente a la Estrella Roja. Aunque ahora, espero que solo ocupes un lugar en una celda apestosa.

Kya Collingwood y Brian Bradley pueden darse por vengados. Aunque no creo que los de Nile vayan a quedarse de brazos cruzados ante mi jugarreta tonta de haber encarcelado a su líder, y presiento que me la van a liar parda, tanto a Kya como a mí. Esta frívola batalla no ha hecho más que comenzar, pero aún siendo una cría, estoy dispuesta a vencerla, tarde o temprano. Y estoy segura de que Kya piensa lo mismo que yo.

Guardo mis "partes policiales" en un cajón y me siento en el colchón, a meditar un rato, a ver si la tenue luz me acumula algún sueño al que abandonarme, pero mi meditación se interrumpe a la mitad por el ruido de la puerta al abrirse.