Todo le parecía muy confuso y le siguió pareciendo toda la noche, no logro dormir para nada, se paseaba tratando de pensar en la situación, la chica que definitivamente le había llamado la atención pero era la prometida de su amigo, si sonaba muy cliché de una película pero el seguía tratando de olvidarle pero simplemente aquella piel pálida y ojos azules no podía salirse de su cabeza. Temprano por la mañana sonó su teléfono y pronto se lanzó sobre él, con una dirección y un claro mapa de cómo llegar a aquel lugar. Se apresuró y bajo rápido, tomo su motocicleta y sin saber bien donde se dirigía siguió el camino mirando de vez en cuando su teléfono para ver que iba al lugar correcto. Era un pequeño prado deshabitado y vio la mujer a lo lejos, camino cerro abajo para verla entre pequeñas flores blancas sentada sobre una manta con su cámara tomando algunas fotos, ella se volvió a mirarle alegre pero pronto su rostro cambio
-lo lamento
-no… yo debí decirte
-eres el Vongola, era peligroso-dijo sonriente
-tu una duquesa-dijo sentándose a su lado- y la novia de Dino-san
-no soy su novia-dijo riendo- solo somos… prometidos
-eso es mucho ¿no?
-sí y no… él tiene más chicas, sabes… es todo un don juan, yo no lo importo para nada si no es por mi posición-suspira
-entonces… podemos… ser amigos ¿no?
-claro que si-sonríe- podemos salir sin problema o al menos, no creo que haya uno
-estaba nervioso-dijo recostándose- pensé que te molestarías porque no dije nada
-claro que no-dijo acostándose junto a el- fue el destino…
Se quedaron en silencio contemplando el cielo con algunas nubes, varias nubes de hecho, comenzaba a bajar la temperatura lentamente y el cielo comenzaba a cubrirse, ella se levantó para tomar algunas fotografías con una pequeña cámara pero de pronto se escuchó un estruendo y ella se asustó dando un salto, una enorme tormenta se acercaba.
El castaño la miro preocupado mientras ella temblaba así que no hallo mejor que tomar su mano y cubrirle con la manta, la tiro hasta la motocicleta donde la hizo subirse tras de este, le dio su casco y le pregunto dónde vivía, algo temblorosa respondió y el anduvo por las calles hasta unos departamentos. Las personas se habían ocultado de la lluvia así que dejo su motocicleta debajo de un tejado y subieron por una escalera hasta el departamento de la mujer. Era femenino y bonito, ella se quitó el casco y hubo otro estruendos, agarro un control y presiono un botón con lo que bajaron unas pesadas persianas que no dejaban entrar mucha luz. De pronto la luz eléctrica se fue y la mujer encendió unas velas, el castaño le miro como sus manos temblaban al encender algunas velas
-¿estás bien, Lily?
-si… iré por una toalla
Camino temblorosa y rápido hasta su habitación pero escucho un grito al escuchar un estruendo mucho más grande que el anterior, la tormenta estaba justo encima de ellos y los truenos y relámpagos sonaban fuertemente provocando el miedo de la mujer. Él se acercó a ella y con la toalla la cubrió rodeándole con los brazos, se aferró a su camisa asustada mientras él estaba a su lado tratando de calmarle.
Pasaron los minutos y la tormenta se había alejado pero la lluvia caía fuertemente sobre la cuidad, la mujer le dijo que le diera su ropa para secarla en el baño donde había un radiador y ella se cambió por un sencillo vestido blanco. El Vongola, se sentó en la cama tratando de cubrirse con la toalla, la mujer le trajo una taza de té, ella se sentó a su lado mirándole
-eres delgado-dijo mirándole-algo pálido-dijo rozando su mano con su hombro- y muy suave
-tú también, Lily-dijo sonrojado- ¿está bien que este aquí?
-¿lo dices por Dino?-el asiente- a él no le importa esto… esto es solo porque mis padres decidieron esto-le observa- les agradaba tanto Dino que pensaron que era una buena idea-suspira-nosotros no tenemos nada en común
-creo que si quizás lo intentan realmente
-¿tú lo harías?... si pusiera a cualquier mujer delante de ti y dijera "debes casarte con ella, así que amala" la vida no funciona así-le mira- el amor no funciona tan fácilmente… así que por eso no me importa realmente, sé que manejar a los Cavallone será difícil
-lo lamento, Lily no quise hacerte sentir incomoda… el amor… enamorarse es más complicado de lo que parece
-todos quieres ser amado… todos quieren estar enamorados, pero lo que realmente quieren las personas es una historia de amor… yo solo quiero una historia de amor, Tsuna… como en las películas… sé que suena tonto-dijo riendo- pero ¿acaso es demasiado?
-no… suena genial-dijo sonriente
Ella le miro sonriente, dejo su taza de lado y le miro levantada con los brazos cruzados y con una mirada picara, abrió la cama acostándose entre las sabanas y le pidió que hiciera lo mismo, estaban uno al lado del otro y ella agarro su mano para que le rodeara por la cintura, lentamente deslizo su otra mano para rodearle apegándola a su cuerpo.
-¿Qué sucede, Lily?-dijo sonrojado
-quiero intentar tener una historia de amor… lo romántico y lo bueno antes que tenga que ser la señora Cavallone… al menos intentarlo antes de una vida donde lo uno que hare será tener y criar hijos
-Lily… ¿segura que a Dino-san no le importa?... él es mi amigo no quiero… molestarlo
-llámalo y pregúntale-le mira
-es una idea muy loca, Lily…
-no dije que hiciéramos algo… solo quedémonos así por ahora-dijo abrazándole-tu amaste a alguien ¿cierto?-el asiente- pues yo jamás me he sentido ni un poco enamorada de nadie, no se me permitió… se me hizo aprender a ser la esposa de Dino mucho antes de conocerle
La historia de la mujer de verdad le hizo pensar que aquella locura no era tan descabellada de como parecía, así que se hundió en aquella almohada y la abrazo atrapándola entre sus brazos, su cuerpo tembloroso, pequeño y delicado se ocultó entre los brazos del Vongola, aquello era algo que no hacia hace tiempo, pocas veces eran las que Kyoko le deja estar sobre la cama tanto tiempo con ella de esa manera. La mujer parecía contenta pero sus ojos le pesaban, así que se acercó y beso la frente del castaño antes de acomodarse y quedarse dormida, aquel calor le era relajante, podía sentir aquella tranquilidad que quizás ni siquiera Kyoko le pudo dar.
El teléfono del castaño sonó horas después, las velas ya se habían apagado y su ropa estaba seca, pero no deseaba contestar ni levantase, quería quedarse en aquella cama si era posible todo el día, la mujer se alzó algo confundida con la mirada perdida y volvió a caer sobre los almohadones soltando un suspiro de satisfacción, el busco su teléfono y contesto
-buenas Tsuna
-D-Dino-san
-llame a casa pero al parecer saliste temprano
-s-si necesitaba salir un poco-dijo nervioso- pero que necesitas
-quería que nos sentáramos a charlar ¿un café?... en media hora, te enviare la dirección por mensaje
Luego de cortar miro a la mujer pelinegra, tenía el cabello largo y levemente ondulada, su piel pálida hacia juego con sus blancas sabanas y su vestido, sus labios se curvaron en una sonrisa, como deseaba tener un momento más para estar con ella, pero debía afrontar al rubio, decirle o al menos alejar sus temores de su cabeza
Se movió lentamente por la habitación y se preparó para encontrarse con el líder Cavallone pero no podía quitarle la mirada encima a la mujer que ahora estaba abrazada a una almohada. Ella hablo de "historia de amor" y de verdad que el también necesitaba una, aunque fuera breve, aunque luego ella estuviera con su amigo, sería una historia de amor que recordaría y atesoraría así que busco lápiz y tomo una nota rosa escribió sobre su mano y la pego en la lámpara de la mujer antes de irse del lugar
"nos volveremos a ver, Tsuna"
Salió del lugar en su motocicleta con la mirada puesta en encontrar la cafetería, tardo rato en encontrarla para notar que solo se encontraba a unas cuadras del departamento de la mujer, ahora que las personas volvían a aparecer y el cielo comenzaba a despejarse pudo notar que la mujer vivía en un lugar lujoso y moderno, mucho movimiento, tiendas pequeñas pero exclusivas o al menos eso le parecía, se notaba que era una duquesa.
Entro a la cafetería y vio a el rubio de inmediato, estaba coqueteando con una camarera como si fuera lo más normal del mundo, apenas el llego ella se alejó, pronto sirvió café a ambos y una cesta con galletas. Estuvieron charlando un rato pero el seguía nervioso, trataba de cambiar el tema siempre al trabajo y a lo bonito que ya le parecía Italia, a su trabajo pendiente y todo lo que debía comenzar a planear para que la familia Vongola se mantuviera siempre como la familia importante que era
-te vez nervioso
-lo siento, Dino-san… tengo curiosidad de preguntarte algo
-dispara-dijo antes de dar un sorbo a su café
-bueno… ¿vas a casarte con Lily?
-casarnos… bueno eso depende… tenemos un año para casarnos pero aunque parezca obligado puedo romper esa promesa, claro que al menos que sea una razón importante y hasta ahora no hemos decidido nada, aunque si estamos comprometidos es solo una forma de decir ¿a qué viene eso?
-ayer me pareció muy agradable… pensé que no te molestaría que fuéramos amigos
-claro que no Tsuna, ella es libre de hacer lo que quiera, mientras no llame la atención… digamos, yo puedo coquetear con cualquier chica pero finamente no me pueden vista con cualquiera ¿acaso… ella te llamo la atención?
-es muy amable, quizás me pueda ayudar a entender lo que debo hacer aquí-desvía la mirada
-ya veo-dijo tranquilo- solo ten cuidado… si te ven con ella parecerá que tratas de robarme a la chica-dijo algo serio-eso no es bueno para mi ¿lo sabes?
-si no te gusta… ¿Por qué aún siguen comprometidos?
-negocios obviamente, lo mejor es hacerlo perdurar lo más posible, además tu dijiste, al menos debo intentarlo… ella no sale mucho, mantiene una vida muy recatada
-¿y si saliera con alguien más?
-entonces es muy lista-dijo riendo-¿tanta curiosidad por Lily?
-es extraña tu situación, Dino-san-dijo aliviado
Dio un suspiro antes de dar un sorbo a su café, podía seguir con esto al menos hasta que ellos se casaran, aquella historia de amor que ella quería vivir tan fervientemente, aunque él no sabía qué significa exactamente, sabía que solo debía recurrir a preguntarle a una sola persona.
Volvió a casa y todos estaban preocupados, el trato de calmarlos diciéndoles que solo había ido a recorrer un poco y en la tormenta se había resguardada en una cafetería, luego se había reunido con el Cavallone y había vuelto a casa, todos parecían bastante convenidos… claro todos menos su mano derecha
Luego del almuerzo y se dedicó a revisar todas las cosas de la familia que él y su mano derecha debían mantener en orden, sus guardianes todos estaban dispersados por la mansión al igual que las chicas mientras estos estaban revisando algunos papeles. Sabía que tenía que hacer, el Nono le había enseñado todo lo que debía saber antes de irse, pero aun así se sentía confundido.
-¿estás bien, Decimo?
-si… solo que hay muchas cosas que hacer
-me refiero… a la salida de esta mañana, era la mujer ¿no? Lily… decimo-le mira con los ojos abiertos sorprendido- no me digas…
-por favor cierra la puerta, Gokudera-kun-dijo cubriéndose el rostro con las manos.
El peliplata obedeció y se sentó frente a él, avergonzado el castaño conto la historia de todo lo sucedido, cada detalle, el no guardaría ni una palabra para quien era su hombre de confianza, mientras contaba la historia le era imposible no soltar de vez en cuando una sonrisa, a pesar de que la conocía muy poco, simplemente le parecía encantadora aquellas sonrisas y aquellos ojos azules
-una historia de amor… ¿ella piensa que puede tener una historia de amor con usted y no enamorarse?
-si… no cree que sea lo mismo
-se nota que no le gusta ni un poco el Bronco-dijo en un suspiro- ¿y usted que quiere?
-realmente… creo que necesito una historia de amor… luego de Kyoko… necesito salir de ese hoyo y con ella aquí no es fácil
-entonces que espera Decimo
-el problema es que yo no sé qué es una historia de amor
-detalles, Decimo… esas cosas de películas y libros… llévela a lugares románticos o simples detalles… piense en todos esos detalles románticos que siempre quiso compartir con Kyoko... aquí tiene una chica dispuesta a hacerlo con usted solo para experimentar lo más dulce de esto
-tiene razón, Gokudera-kun… tengo un año con Lily, tendrá fecha limite lo sé pero habré vivido algo emociónate
-me alegro por ti, Decimo
