Comenzaron a caer los meses y al menos una vez a la semana se veían, para vivir un momento agradable o para tener una aventura emocionante, habían esquiado a comienzos del invierno y visitados lugares impresionantes… habían tenido que aprender a esconderse y ocultar apariencias con los demás, incluso de la misma familia Vongola.

La mujer miro al castaño, ella tenía cólicos y fuerte dolor en el vientre debido a "esa época del mes" este se había acostumbrado a ella y en esos momento siempre le traía dulces, chocolate caliente, películas románticas acompañadas de musica que le haría subir su ánimo, aquel día comenzaba a llover así que era perfecto estar recostada sobre el sofá cubierta por una abrigadora manta mientras los brazos de este le abrazaban fuertemente dando cortos besos sobre su hombro. Todo esto fue interrumpido por el sonido de una explosión además de un corte de luz, habían recibido amenazas de que un ataque podía suceder en el centro pero los Vongola no habían creído jamás aquello, ambos se levantaron a prisa y el Vongola se marcho a prisa no sin antes darle un beso y decirle que se quedara en ese lugar. El problema era que la mujer no era de las que se quedaba en especial quieta, así que busco su arco y corrió por las calles buscando al castaño.

Era normal que a los policías no les gustara la mafia, incluso a familias como los Vongola o los Cavallone, pero a veces llegaba al extremo que grupos de personas trataba de eliminarlos, volviese a mi mismos partes de la mafia, pero aquel grupo quería incluso eliminar las marcas de la mafia de su cuidad, habían hecho volar la estatua de Primo y algunos café donde los capos siempre se reunión, eliminando a muchos de estos, el caos y el terror inundaban la cuidad

Todo parecía confuso en la cabeza del castaño, veía fuego y personas corriendo, sus amigos ayudaban como podía a evacuarlos lejos de la zona del centro mientras el corría buscando a alguna persona que quedara atrapado o alguno de los causante de aquellos ataques.

Pronto vio al rubio que había llegado hace poco, estaba con su caballo evacuando a los heridos y a las personas que tenían problemas para moverse, el vio personas tratando de romper un muro donde había un mosaico donde estaban ambas emblemas, del Cavallone y Vongola formadas y pronto comenzarían a caer, dio unos golpes con sus guantes pero ellos tenían su propias llamas y no dudarían en tratar de acabar con él. De repente uno cayo de la nada mientras aun seguía peleando con algunos de ellos, luego otro y luego otro, había flechas clavadas en sus pechos y ahí lo supo, esto no iba a terminar nada bien.

La mujer apareció golpeándole por la espalda a uno y luego a otro, sus puños se encendieron con una luz brillante y clara, luego volvió a disparar para ver al castaño asombrado

-te dije que te quedaras en casa

-¿disculpa?

-debes tener cuidado Lily

-no soy una niña-dijo apuntando y disparando a alguien que trataba de escapar-ni siquiera lo viste Vongola

-mi principezza ¿Qué haría sin ti?-dijo sonriente- vamos continuemos con esto

Ambos siguieron avanzando revisando cada tienda y casa evacuando a las personas que quedaban dentro. Todo estaba oscuro excepto por las llamas de las calles así que tuvieron que moverse con cuidado entre escombros y muebles caídos, tazas y platos regados en las calles además de una tenue lluvia que caía. Siguieron caminando y la mujer sintió algo extraño, instinto quizás, el castaño también lo sintió pero fue demasiado tarde… la mujer le empujo y una bala atravesó su hombro, había un francotirador y antes de que pudiera cubrirla de otro disparo uno dio en su pierna, apenas si es que escapo un gritito antes de que ella sujetara firme la herida en su hombro. Rebusco en su bolso y tomo una pistola, apunto sobre el tejado y disparo, en unos segundos se cayó del tejado quien había perpetuado el disparo

El castaño le miro asustado mientras estaban escondidos dentro de una tienda, moviendo sus manos erráticamente, balbuceando y aguantan las lágrimas mientras la mujer sufría, ella arranco parte de su chaleco y lo amarro en su pierna para detener el sangrado y con otro trozo cubrió la herida en su hombro, le pidió que apretara su hombro fuertemente. De pronto escucho el sonido de un caballo y el castaño grito desesperado, el rubio entro a prisa y tomo a la mujer entre sus brazos mientras ella refunfuñaba y la subió hasta su caballo, agradeció al castaño y se fue hasta un hospital.

El castaño se quedó mirando sus manos manchadas de sangre al igual que su camisa… sangre de la mujer. Pronto llego el peliplata y le ayudo a levantarse pero aún seguía nervioso así que sugirió que fueran al hospital a ver a la mujer, ya que en parte estaba implicado en lo sucedido así que no pareciera tan raro delante del rubio.

Los demás guardianes se encargaría con la policía de lo sucedido mientras los dos iban en un auto oscuro hasta el hospital, caminaron por los pasillos hasta que vieron al rubio tranquilo con un café sentado a las afueras de una sala, les saludo animado antes de mirar su teléfono

-tenía una cita, pero con lo de mi duquesa tendré que cancelar

-¿Cómo esta ella?

-bien-sonríe- ya le quitaron las balas… parecía que esperaba recibirlas porque no le dio ni un hueso… ella estará bien

-Dino-san… sal a tu cita… yo me quedare con Lily, es mi culpa lo que sucedió

-bueno… de todas maneras no quiere que entre, cualquier cosa no dudes en llamarme Tsuna… confío en ti, hermano

Esas palabras le había hecho sentir culpable por lo sucedido, era culpa de él no protegerla y hacer que tuviera dos agujeros en sus suave y pálida piel, miro al peliplata que se sentó en la silla tranquilo mirándole para que entrara, dio un suspiro y abrió la puerta para ver a la mujer con un camisón de hospital, podía notarse levemente su venda en su hombro izquierdo y como su pierna herida descansaba con una almohada, tenía algunos parches pequeños en el cuerpo además de uno que otro moretón pero estaba con una sonrisa al verle entrar, se sentó a su lado y tomo su mano antes de besarla suavemente

-lamento que te sucediera esto, mi principezza

-¿Qué cosa cariño?-dijo riendo

-bueno… tu sabes, te dispararon por mi culpa

-disculpa Vongola-dijo riendo- fue instinto ¿de acuerdo?... así que no te preocupes por eso-sonríe- descuida Tsuna enserio… yo no me preocuparía tanto, estaré bien

-¡t-traeré a ni-san!

-¿ni…san?

-s-solo espera-dijo antes de salir

Tardo unos minutos mientras ella miraba su teléfono con un poco de sangre pero antes de que siquiera pudiera hacer algo sonó su teléfono, era el rubio y ella estaba segura que al menos de su boca solo saldrían malas palabras. No tardó mucho en aparecer el guardián del sol de los Vongola que descubrió sus feas heridas y curo con facilidad mientras ella seguía mirando su teléfono sonar ruidoso mientras ella mantenía el ceño fruncido. El peliblanco le dijo un par de palabras y luego salió del lugar sin decir más mientras ella seguía viendo el teléfono sonar y sonar finalmente solo apretó el botón de apagado y lo dejo de lado. El castaño se sentó a su lado y beso su mano, ahora parecía más recuperada pero seguía molesta así que solo se acercó y choco sus labios con la mujer, apenas un simple toque pero cuando se separó la mujer tenía los ojos abiertos pero lentamente frunció el ceño

-¿vas a quedarte mirando todo el día?

-Lily él es mi hermano-dijo con el ceño fruncido

-¿y mis primas Dino? ¿Son acaso ellas buenas contigo?-sonríe sarcástica

-no hables así, Lily-cierra la puerta-¿él es tu bandido?

-no le digas así-suspira- si tu no pones ni siquiera una fecha que te hace creer que me quedare quietecita esperándote por la mañana luego de irte con cualquier chica

-sabes que eso es parte del trabajo

-¿así que venderte ahora es "parte del trabajo"?

-será mejor que salga de aquí…-dijo el castaño

-no Tsuna-le sujeta el hombro-¿por eso preguntaste tanto por ella?

-si Dino-san… Lily me dijo que no habría problema y por eso te pregunte… esto no es como tú crees, cuando ella vaya a casarse contigo nosotros íbamos a cortar esto y no íbamos a hacer esto de nuevo-le mira avergonzado- realmente… lo lamento, debí decírtelo

-¡no es cierto!-dijo molesta- yo soy libre de hacer lo que quiera

-¡Lily eres una duquesa!-dijo con el ceño fruncida-sabes que esto tiene años… ¿vas a romperlo por un simple romance?-hablo enojado pero pronto dio un suspiro y se tranquilizó- créeme… no me haría nada más feliz que verte a ti y a mi hermano felices… pero piensa en tu futuro, Lily y en el mío… estamos unidos en esto desde hace ya suficientes años como para que a último momento te eches atrás... sé que esto es mi culpa

-Dino-san… quizás sería bueno que detuviéramos esto, Lily…

-no-hablo el rubio-pero tenemos que dejar de fingir que somos desconocidos, Lily

-lo sé... pero es un poco difícil porque cada día apareces en una fotografía con una chica diferente-frunce el ceño- no voy a ser la mujer de un gigolo

-entendido… mantendré el perfil más bajo pero ustedes tengan cuidado, esto es un hospital… Tsuna es mejor que te vayas… llevare a Lily a su casa de campo ¿de acuerdo? Véanse ustedes ahí, yo me quedare para llevarla en unos minutos

-Dino-dijo sorprendida

El castaño asintió y se despidió rápidamente, su camisa aun seguía manchada de sangre de la mujer y él tenía una expresión en especial seria y algo apenada, habían sido descubiertos por Dino y a pesar de que parecía molesto trato de calmarse y pensar lo más serio posible como sobre llevar esta complicada situación. Según le decía su mano derecha aquellos problemas entre matrimonios arreglados era más de lo normal y que sucedieran cosas así era más que común

Volvió a casa un poco intranquilo y se reunión con sus guardianes, que algo exhaustos querían saber si su querido jefe había salido lastimado así que él se sentó frente ellos con la camisa manchada, dio un largo suspiro antes de comenzar a hablar. Les comento de la mujer, les dijo todo su plan sobre la "historia de amor" que ambos había comenzado a escribir juntos, agradeció que las dos mujeres ni se hubieran enterado del incidente y a esas horas ya se encontraban durmiendo para así poder contar sin reparo lo que sucedía. Todos miraron algo sorprendidos mientras él se sonrojaba

-¿la duquesa?...-dijo el pelinegro sorprendida- vaya… esto es… ¿Qué sucederá ahora?

-me cambiare de ropa y me iré a ver a Lily a su casa de campo-suspira- me preocupa cómo se encuentre ella

-¿seguirás con ella, Sawada?

-si… hasta que decían una fecha de casamiento entonces no tengo problemas de estar con ella y Dino tampoco… ¿Qué piensan ustedes?

-Dino-san es un buen amigo-dijo el pelinegro- siento que es un poco traicionarlo haciendo estas cosas

-los matrimonios arreglados son comunes aquí… una duquesa como es la señorita más un aristócrata como el Cavallone no es para nada extraño y mucho menos que tengan relaciones extramaritales sobre todo bien escondidas… yo creo que si el Boss es feliz y sabe lo que hace no tiene por qué reprimirse, esto es normal en Italia-dijo la peli morada

-tiene razón-dijo el peliplata- ustedes dos sabían a que iban

-no entiendo nada al extremo, Sawada… pero si el Cavallone te dice que está bien y tu estas bien debes seguir haciéndolo ¡al extremo!

-¿Yamamoto de verdad te parece mal?... porque si estas en desacuerdo creo que lo mejor es que corte ahora

-o-oye… yo solo parece extraño… pero si eres feliz Tsuna y Dino-san le parece bien creo que no habrá problema, solo ten cuidado… recuerda lo que sucedió la última vez

El asintió emocionado, ahora se sentía más liberado así que se cambió a prisa y se subió a su motocicleta para ir a la dirección indicada, camino de tierra entre la oscuridad, entre medio de los arboles pudo ver una casa de donde su chimenea dejaba salir un humo blanquecino y las luces encendidos. Una elegante casa se dejaba ver entre arbustos y un jardín lleno de plantas y flores, dejo su motocicleta en el jardín y toco la puerta algo dudoso, espero un momento y apareció el rubio, le invito a pasar a aquel hogareño lugar, era exactamente como siempre imagino que debía ser la casa de la mujer, alegre, algo colorido, todo parecía suave y confortante. La guio hasta donde la mujer estaba recostada en la cama durmiendo debido a los relajantes que le habían dado.

-¿de verdad piensas dejarla ir luego, Tsuna?

-no podría quedarme con ella, lo sé desde el principio

-si tu realmente… me dices que la amas yo lo anulare

-es tentador, Dino-san… pero tú mismo lo dijiste antes, por el bien de ella y de ti no podría hacer algo tan egoísta-suspira- la quiero mucho, hemos vivido momentos emocionantes pero no podría obligarla a vivir lejos de su familia

-si yo renuncio la casaran con alguien más… tu eres muy joven y recién llegado quizás ni siquiera te considerarían… hay muchos príncipes en este mundo Tsuna, duques y marqueses importantes que matarían por alguien como Lily Zanetti…

-lo sé por eso pienso que lo mejor es que se quede con alguien bueno que la cuidara… aún podemos ser amigos y todo eso-sonríe- hemos decidido no enamorarnos del principio

-mírala Tsuna, eso parece imposible…-sonríe tristemente- ahora yo volveré a casa, mañana daré un ruedo de prensa hablando de la situación… ella estará bien, quédate cuidándola por favor… mañana te llamare para ver la situación

Le dio una palmada en el hombro antes de que Romario lo recogiera para irse, el camino hasta el cuarto y se quitó la ropa para acomodarse a su lado, tenía miedo de hacerle daño pero instintivamente la mujer le abrazo tranquilamente, ahora no tenía nada pero aun así parecía que aquellas balas había hecho que le doliera todo el cuerpo, aun así decidió abrazar al castaño. Después de un largo día como aquel lleno de emociones agradeció que terminara en los brazos de la mujer pero en su mente había algo que aún le inquieta… el número de días que le quedaba junto a la mujer