La mujer se miró en el espejo, todos le decía que estaba radiante mientras mas no podía tener una sonrisa más oscura y triste en la vida, claro ella fingía bien, pero en ese momento en que se probaba el vestido no podía sentirse más triste, más alejada de ella misma, pidió un momento para que la dejaran sola y cuando todos salieron se sentó en un pequeño sofá y tomo un pañuelo apretándolo fuertemente conteniendo las lágrimas. Jamás en su vida había tenido el corazón roto y era más terrible de lo que había pensado, se quitó el vestido y se puso su ropa para salir por la ventana, tomo su teléfono y llamo al rubio para esconderse en su oficina

El rubio la miro mientras ella comía chocolate tan lentamente para ver si algo de dulzura se pegaba en su boca pero nada, se acercó a ella y le acaricio su cabeza pero ella fue reacia con él, se alejó un poco y él le miro algo desconfiado mientras ella seguía sumida en su barra de chocolate, mañana seria su boda y las cosas no iban bien

-¿necesitas algo?

-me enviaste un mensaje bastante confuso

-el punto es que me quedare aquí escondida, no quiero hablar más de la boca

-iré a mi despedida ¿Por qué no sales?

-¿con quién? ¿A dónde?

-Mi duquesa-dijo tomando sus manos- ¿está segura?

-¿de qué?

-de casarnos mañana

-no tengo opción Bronco… lo sabes

-si tienes… huir-besa sus manos- él va a estar ahí, lo sabes, es su obligación

-Bronco… deje que este juego estúpido continuara, es mi culpa hacerle daño a él y a mi… no tengo donde ir

-no mi duquesa-le besa la frente- no es tu culpa, eres hermosa e inteligente así que es culpa de tus padres-suelta una risita-le pediré a Romario que te lleve al cuarto las cosas más deliciosas que pueda conseguir, para consentirte un momento

-gracias Dino

-Lily, no me voy a enojar si me dejas…

-no te voy a dejar

Se dejó caer en un cómodo sillón en un bar mientras miraba algunos de sus amigos y compañeros de la mafia, llamo al castaño apenas entro y este camino hasta el rubio algo nervioso, se notaba que quería preguntar por la mujer pero no lo hizo solo tomo un vaso y le dio un sorbo ante la atenta mirada del rubio. Le hablo tranquilo bastante tiempo mientras el contenido de sus vasos comenzaba a abajar lentamente, comían bocadillos mientras miraban a sus compañeros hacer tontería, jugar y reír en medio del alcohol y la comida. Le invito a tomar un poco de aire y se dejó caer un balcón en la parte superior del bar, mirando la inmensidad de la cuidad.

-¿Cómo lo llevas Tsuna?

-difícil Dino-san, pero esto listo para mañana si es a lo que te refieres

-sé que lo estas-sonríe- pero ella no y yo sinceramente tampoco… ¿sabes que es peor que una mujer que renuncia a su título?

-no-dijo dando un sorbo a su vaso

-una mujer divorciada… la he tratado de convencer que me deje, porque yo no puedo dejarla, Tsuna… no la dejare desamparada

-lo sé-suspira-le dije, Dino-san… y ella me dejo… ella no me ama pero yo no puedo olvidarlo, siempre la voy a querer así que por favor, cuídala por mí, porque yo no puedo hacerlo

-lo voy a hacer, no te preocupes-le toma el hombro- voy a cuidarla con mi vida

La mujer estaba metida en la bañera mientras soltaba burbujas, era la mañana de su boda y estaba tomando un baño esperando relajarse tomando chocolate caliente entre la suave espuma blanca de su bañera, la puerta se abrió de pronto y ella miro un el ceño fruncido para ver al rubio que se sentó en el suelo junto a ella dando un suspiro cansado

-hueles a alcohol

-lo sé-suspira- Ryohei se emocionó y boto una botella de vodka sobre mi

-me imagino-suspira- ¿la pasaron bien anoche?

-bueno… fue interesante, aunque Kyoya no vino-suspira- pensé que iba a presentarse

-hablamos de Kyoya-suspira- me sorprendería si apareciera hoy

-no digas eso-sonríe-es un día importante

-es el día que ellos cumplen su cometido… ¿crees que esto le dejara contento? apenas nos casen nos harán tener un hijo varón

-¿no quiere tener hijos?

-no como me siento ahora, desafortunada y no quiero darle a nadie este dolor, Dino

-te entiendo perfectamente, no hay presión en eso… tomaremos unas largas vacaciones ¿de acuerdo?

Luego de un baño la mujer se preparó en su habitación, la peinaron y maquillaron mientras escondía su pena en una máscara, dejaba salir sus últimos recuerdo en un suspiro. A pesar de que ella se había convencido de que era solo una historia… "Lo que las personas aman son las historias de amor" pero ni siquiera considero que esa historia estaba escrita por un lugar, un momento pero sobre todo por personajes y su co-principal se había ido de sus manos, ahora debía cerrar aquella historia pero en su mente era imposible.

El castaño se acomodó su corbata por enésima vez y se miró al espejo tratando de pensar como borrar aquellas marcas de sus ojos, no dormido nada y por la despedida de soltero, ni por el hecho de que Dino había hablado toda la noche si no porque pensaba todo los días en aquellos ojos, en aquella sonrisa y aquel rostro que a sus ojos era perfecto, pero ahora debía dejarlo ir.

-Decimo-dijo el peliplata al entrar-su capa

-¿ya es la hora?

-ya tenemos que irnos… podemos desistir, todos creen que no es correcto

-debo ir, es nuestro deber-sonríe tristemente

-sé que no se casaran decimo, no necesito su súper intuición

-no digas eso, ella es muy correcta, hará caso

-como diga-dijo entregándosela- vamos detrás de ti, Decimo

-lo sé –sonríe levemente

La mujer estaba nerviosa dando largo suspiros hasta que finalmente llegó el momento, se deslizo lentamente por el pasillo mientras estaba observada por todos, sus padres no vendrían, seguramente tenían mejores cosas que hacer que ver a su pequeña casarse, pero eso no le importaba solo se concentró en el rubio, él estaba tranquilo con una leve sonrisa mientras que esta era un manojo de nervios. Llego hasta él, entre sus pensamiento y los bullicios de las personas no escuchaba nada, solo veía todo en cámara lenta, todo se sentía lejano y extraño para ella mientras la ceremonia comenzaba

-¿Lils?-dijo el rubio-¿aceptas?

-¿h-hum? ¿Qué?-dijo saliendo de su trance

-¿aceptas, Lily?

-¿Qué? No…

-¿Lils?-dijo el rubio sorprendido

-no… Dino-le mira- no puedo

-Lils…-toma sus manos, se acercó a ella y le susurro- en la entrada esta una motocicleta y tu ropa-le besa la frente- ¡¿qué estás diciendo!?

-no puedo… ¡renuncio!

Salió corriendo del lugar y cruzo la mirada con el castaño, sus ojos volvían a tomar color al igual que ella, dio una leve sonrisa al verla correr libre, era ella… no la duquesa, era Lily Zanetti corriendo a prisa para escapar de su pasado

Todo se volvió conmoción, los padres de la chica llamaban incesante al rubio pero el hizo oídos sordos mientras trataba de aparentar que estaba sorprendido de los sucedido, mientras los invitados hablaban y hablaban de la mujer ante la mirada molesta de los Vongola. La familia Cavallone saco a los invitados excepto a los Vongola, mientras se llenaba de periodistas afuera de la pequeña iglesia y los teléfonos no paraban de sonar

-¿Qué sigues haciendo aquí?

-¿por qué lo dices Dino-san?

-por qué crees que se fue-sonríe- ve a buscarla

-¿y dónde?-dijo desconcertado- ella no quiere verme

-idiota-suspira- solo tú sabes dónde puede estar Tsuna… yo me quedare aquí pero ella ahora es tuya, protégela con tu vida

Miro al rubio sorprendido y luego a sus guardianes, se quitó la capa a prisa y se la dejo a ellos antes de salir a prisa tras ella, sabía exactamente donde estaría, el problema es como llegaría hasta ahí, pero en ese momento pensó solo como llegar a puerto y lo cerca que la tenia de sus manos.

Cuando llego al puerto vio que no había casi ningún bote excepto un anciano que se disponía con su caña a ir a pescar, rápidamente se subió y hablo desesperado hasta que el viejo le reconoció, el Décimo Vongola. Sonrió animado ante el mientras que el otro estaba desesperado, le dio el dinero que tenía y le indico la dirección, algo lento partieron hasta el lugar pero no se veía bien la entrada y todo parecía peligroso así que no entro. ¿Iba a dejarla escapar de sus manos? ¿Así tan fácil? Agradeció con una sonrisa antes de lanzarse al agua algo nervioso, nado como pudo llevado por la corriente entre las rocas, traro de nadar lo más que pudo pero era difícil, cuando entro a la cueva grito desesperado el nombre de la mujer pero no podía verla, había venido sol con una corazonada pero al parecer no le conocía del todo. Ahora iba a ahogarse por solo una "historia de amor"

Sintió algo cálido en su rostro y que el agua iba a salirle de golpe del cuerpo, se levantó a prisa y comenzó a toser nervioso, se dio tiempo para recuperar el aliento y suspiro cansado antes de mirar a su lado.

-¿estas bien?

-Lily…

-¿Tsuna, estas bien?

-si… que… ¿Qué paso?

-estabas ahogándote-suspira-¿Qué haces aquí?

-yo… vine a buscarte

-no volveré para casarme con Dino, si es lo que esperas

-no… vine porque… porque te amo Lily Zanetti… mi principezza

- Tsuna…-dijo sonrojada- yo… te amo pero esto… nosotros

-olvídalo… enserio-dijo besándole- no me importa nada ahora

La atrapo en sus brazos y no pensaba soltarle nunca más, sabía que ella no se alejaría y tenía razón, abrazo fuertemente al castaño mientras le besaba y sus ojos dejaban salir grandes gotas mimetizándose con las gotas del agua, su vestido estaba arruinado igual que su maquillaje y su peinado pero igual le parecía más hermosa que nunca.

La mujer le miro un momento mientras ella sonreía entre caricias y besos, se alejó un momento para apreciarla y con una sonrisa beso su mano

-¿Cuál es el plan ahora?-dijo ella

-supongo que tus padres ya te desheredaron

-supones bien-dijo mirando su teléfono-desheredada, olvidada… lo esperaba

-lo siento…

-o es cierto-dijo riendo

-bueno no del todo-sonríe levemente- ahora eres parte de la familia, Lily… se mi asesora por favor, no sé qué diablos hago a veces

-lo que usted desee jefe

-mi principezza-dijo tomando su mano- quédate a mi lado

-claro que si-sonrie