CAPITULO 4: LECCIONES.
Seth estaba aprendiendo que si Faraón estaba contento... Él no sufría dolor alguno, no se le castigaba... Así que decidió ser todo cuanto Atemu le pidiera.
Jouno estaba aprendiendo a leer y era muy bueno con ello, pero, lo era aún más con la espada de madera.
Con unos cuantos años trascurridos, Jouno era un jovencito de cinco años muy activo, fuerte e inteligente que seguía a todas partes a su Ada.
-Creo que me estas consintiendo demasiado a Jouno - Se quejo Atemu. Seth le dio una ligera sonrisa antes de que Faraón continuase besándole las tetillas erectas, en suma sensibles por el recién descubierto embarazo...- Siempre anda tras de ti.
-Sólo quiere aprender, Faraón - Le contesto en medio de un gemido.
Seth entrelazo sus largos dedos en el cabello de su Dios, le jalo un poco y disfruto de las atenciones que su primo estaba dándole a su miembro. Atemu le masajeaba hacia arriba y hacia abajo, consiguiendo en algunas zonas un cosquilleo agradable.
Atemu le observo directamente, comiéndolo... Succionando y disfrutando, aun recordaba cuando eran niños... Y su torpe manera de hacer el amor, nada de aquellos días se les comparaba.
Seth ya no se callaba, ni se estaba quieto... Por lo menos se esforzaba por conseguir el mismo placer siempre.
Atemu sin dejar de succionar, y masajear los testículos, uso la derecha que le quedaba libre para penetrar a su consorte y darle un masaje, uno que le contrajera los músculos, le hiciera temblar el estomago y obligara a la garganta a llorar su nombre.
¡Si!
El canto de Seth era el de un dios... No, era echo para un Dios.
Seth le pertenecía y siempre lo haría.
Las piernas abiertas de Seth a los costados de su cabeza, le decían con sus temblores lo cerca que se encontraba de vaciarse, incluso los dedos se expandían y las manos se le aferraban.
Inesperadamente, Atemu freno unos segundos...digiriendo el ver a su primogénito a un lado a buena distancia, mirándole con los puños apretados... Mirándole con odio.
-¿Atemu? - Pregunto Seth, sorprendido por no seguir siendo consentido... Atemu estaba en suma cariñoso el día de hoy y pensaba aprovecharlo. - ¿Qué pasa?.
-Nada - Le contesto hoscamente y Seth tembló, lo que fuera que cambiara el humor de su primo era malo para él - Continuemos.
-Dejémoslo aquí, mi Faraón - Seth trato de poner distancia... No le gustaba sacar la frustración de Atemu, el amor se volvía doloroso.- ¿Qué sucede para que se encuentre así?
Atemu iba a responderle con un beso demandante y una danza aún más feroz, pero, Jouno, su propio hijo le interrumpió cuando "entro" corriendo, simulando no haber visto nada y lanzándose en medio de ambos, más pegado a Seth, pero entre ambos.
Seth se apresuro a cubrirse por pudor, sabia que sus cuerpos prácticamente eran los mismos... Pero, un Doncel era distinto, mentalmente... En el concepto y eso se tenía que respetar de cintura para abajo.
-¿Qué haces aquí, Jouno?- Pregunto Seth dándole un pico en la frente.
-Me sentía solo - Atemu le mando una advertencia a su esposo, diciéndole que viera de lo que hablaba - No te encontraba.
-Deberías estar practicando con Honda. Quedaron en comandar el ejercito de Egipto juntos, y eso no se consigue si unos de los dos es el único que practica como se debe, Jouno.
-Soy muy bueno en lo que hago - Dijo orgulloso de si mismo.
-Me doy cuenta, Hijo - Dijo Atemu, aún mosqueado por la interrupción a saña que Jouno llevaba a cabo.- Que bueno que estés aquí...- El pequeño arqueo sus cejas, no tragándose el cuento que su padre estaba vendiéndole... Él vio el rostro extrañado y enojado de Faraón al percatarse de su presencia - Tienes suerte, Jouno. Una que yo no tuve. Tampoco la ocupe, Ada siempre estuvo para mi.
Seth no pudo discutirle a Atemu que se callara, que mejor esperara un mejor momento para compartir aquello.
El halago que Faraón le daba, no le hacia sentir menos inquieto... Jouno era celoso, y podía sentirse fácilmente herido.
-Vas a tener un hermanito - Seth no pudo ver el dolor en el rostro de su hijo, pues, se quedo de piedra al escuchar el mandamiento de Faraón... Estaba ordenándole tener un varón.- Van a haber dos príncipes en Egipto.
Seth ni levanto el rostro... Dejo que su esposo se fuera, partiera con el faldin mal acomodado a cualquier parte que quisiera.
Ra estaba poniéndole a prueba... No, mejor dicho: Anubis estaba cobrándose las suyas.
¿Y si no podía darle un niño a Faraón?.
-Ada... Ada...Ada - Llamó Jouno, impacientándose por no conseguir la atención de su padre - Ada...¡Ada, hazme caso!.
-Perdón. ¿Qué es lo que decías, bebé?.
-¿Estoy preguntando cómo van pedir a mi hermano? ¿Cómo se hacen los bebés?.
-Esa es una buena pregunta, Jouno - Seth sintió que el mundo se le fue a los pies. Faraón estaba en la puerta, caminando hacia ellos - Creo que esta clase se te adelantara unos pocos años.
-Faraón - Rogó Seth.
-Cállate, Seth.- Atemu se coloco la mano en la barbilla y luego de unos segundos, se desato el por si de mal amarrado faldin. Justo por aquello había regresado a la habitación, no permitiría a ninguno de sus hombres verle en aquellas fachas - Esto se llama pene, también tienes uno - Jouno se miro a si mismo y luego a su padre.
-¡Si! - Asintió Jouno... Luego miro a su Ada - ¿Pero Ada también tiene uno, no?
-Si... Pero el de Ada no funciona - Seth enrojeció. Eso no era verdad... - Ada es un doncel, Jouno y él, tiene a los hijos.
-¿Cómo?- Ladeo la cabecita, tratando de entender a su padre que ya estaba sobre ellos.
-Acuéstate de espaldas, Seth - Seth se apanico... Atemu no podía ser capaz de ...¿O si? - No me gusta repetirme, Seth.- Seth trago saliva, haciendo lo que Faraón le ordenaba. Todo era mejor si obedecía - Jouno, fíjate en este espacio... Parece cerrado, pero es un agujero - Jouno volvió a asentir. Atemu levanto aún mas la cadera de su consorte y separo una de las piernas bruscamente, sacándole un gemido aterrorizado a Seth.
-No le hagas daño - Ordeno Jouno a su padre.
-Eso es placentero, Jouno - Dijo Atemu. Seth no hizo amague por desmentirlo - Cuando algo gusta, se gime. Se grita.
-¿Por eso gritaban hace rato?
Atemu sonrió... Lo tenía.
Seth se cubrió el rostro con ambas manos. Negándose a ser quien le enseñara a su hijo esto... Usualmente se usaban esclavos, institutrices.. Como hicieron con Atemu y si mismo.
-Eso era porque hice esto - Atemu metió bruscamente dos dedos en Seth y en esta ocasión, el castaño se negó a dejar escuchar algo - Aquí es donde metes tu pene... Lo estoy haciendo con los dedos primero, porque tu preguntaste. Mira, Jouno, tomas así el pene y lo guías aquí... Presionas.
Seth miro a su hijo, delineo la línea recta que era su boquita y las cejas arqueándose tanto que parecía un pez fuera del agua.
¿Por qué Atemu le hacia eso?.
¿No estaba siendo un buen esposo?.
Lo sintió empujar de nueva cuenta y no se contuvo, decidió llorar... Gemir, suplicar sin mandar su intención, sin dejarla clara... Sólo rogando.
-Ada llora, padre - Dijo Jouno, apretando los puños. Viendo a Seth retorcerse mientras decía "Por favor, por favor".
-Es porque le gusta, Jouno - Seth chillo de nueva cuenta en cuanto Atemu se hizo más violento.
¿Cómo podía hablar si estaba torturándole?.
¿Qué clase de Dios era Atemu?.
Seth quiso preguntárselo a Ra... Por un momento le invocó cuando sintió el semen regándolo... Y no tuvo más que aceptar aquella respuesta: él era el consorte de Atemu y obedecía a su voluntad.
-Hay sangre - Hizo notar Jouno.
Seth ya no quería ver a su pequeño hijo, le avergonzaba que le mirara, que notara las cosas como eran.
-Hemos pedido por tu hermano. - Seth tembló, Jouno lo notó.- Así se hacen los bebés, Jouno. Se consigue a un Doncel o mujer, y con esto - Atemu coló su mano en el orificio irritado de Seth, cogió un poco de semen rosado y lo puso frente a su primogénito - Le preñas.
-¿Ada siempre llora? - Atemu le lanzo una mirada perspicaz - Llorar es malo.
-Luego sabrás de lo que te hablo, hijo... El llanto es placentero.
Notas de la autora: Bueno espero que esto este gustándoles. Porque lo hago con mucho cariño.
Besos a todos los que me escriben y a quienes me han puesto en favoritos.
