Hola gentee! ^^
Muchas gracias por sus reviews! Me hacen feliz :D
Publique tarde... Lo siento, entre la uni y el trabajo casi no me queda tiempo de nada
Pero aquí estoy :)
Pasaré a contestar los reviews de los que no posean cuenta ;)
kokoro koukou: Hola! Que bueno que el fic te esté gustando, :) Aquí está a continuación. Muchas gracias por comentar, por cierto espero que no te hayas quedado sin uñas xD
AJ: Hola! Bienvenida ;) Me alegra mucho que te estén gustando los personajes :D Descuida no pienso abandonarlo ;) Muchas gracias por comentar.
Gracias, también, a mis lectores silenciosos, se que están allí ;) Déjenme un review que no muerdo ;)
Los personajes no me pertenecen, (u.ú) son solo de Akiyoshi Hongo y Bandai, sin embargo la historia es mía y la realizo sin fines lucrativos.
Sin más que decir, los invito a leer.
Game of a Princess
Capítulo 2: Resolviendo Conflictos
Los dos más grandes se encontraban recostados de la puerta principal, mientras los dos más pequeños los observaban, fulminándolos con la mirada.
-Hermano ¿qué le hiciste?-
El moreno dejo de reírse al instante, para observar a su hermanita quien cruzaba los brazos sobre su pecho. –Kari, eso fue la mejor broma de la historia- le dirigió la mirada al rubio junto a él, para chocar las palmas en señal de victoria.
-Pero, ella estaba llorando- El rubio menor se unió a la charla. Los otros dos simplemente levantaron los hombros, restándole importancia al asunto. La castaña frunció el ceño.
-¡Hermano discúlpate inmediatamente!-
-Kari, no te pongas así- El castaño la tomó de los hombros para intentar calmarla.
-Solo me calmaré si vas y te disculpas- Le dio la espalda, para luego encaminarse a la cocina.
-Hermano tú también deberías disculparte- El rubio menor lo tomó de la mano, observó al moreno, tomándolo también de la mano- Van a ir ahora mismo- Seguidamente abrió la puerta, los empujó a ambos fuera del departamento, y luego les cerró la puerta en las narices.
-¡Takeru! ¡Abre esa puerta!- El rubio tomó la perilla entre sus manos, forcejeándola.
-¿Cómo te atreves a sacarme de mi propia casa? ¡Me las pagaras rubiecito!- El moreno alzaba la voz mientras le propinaba golpes a la puerta.
-¡Les abriré cuando se hayan disculpado!-
Los dos mayores se observaron, comprendiendo que no tendrían otra opción.
Sin más, se encaminaron al ascensor.
-.-.-.-.-
La pelirroja se encontraba sentada a un lado del ascensor, pequeñas lágrimas surcaban por sus mejillas. Observó de nuevo su gorro azul, ahora verde, hizo un puchero.
Lo tomó entre sus manos, recordando cómo había sucedido todo.
-Flash back-
La pelirroja se sentó en su mesa, para comenzar con la actividad de hoy, la cual era realizar un árbol genealógico con temperas y materiales reciclables.
Ella sonrió, le encantaba trabajar con temperas.
La profesora pasó por los puestos repartiendo los materiales, y así comenzó con su trabajo, primero realizó la silueta del árbol, luego fue agregando los colores de a poco, para finalmente colocar los nombres de sus padres y abuelos en cada rama.
Cuando ya hubo finalizado contemplo su obra, le parecía muy bonito. Llamó a la profesora para entregarle su trabajo, ella le sonrió, para luego llevarse la manualidad y colgarla en la pared, junto al de sus compañeros.
La pequeña se levantó para observar más de cerca los trabajos, olvidando su sombrero sobre la mesa.
Estaba muy concentrada observando los distintos árboles, hasta que unas carcajadas llamaron su atención.
Se giró para buscar al poseedor de esas risas, para encontrarse con "el dúo dinámico", o al menos así los llamaba la profesora. Se trataba de Taichi Yagami y Yamato Ishida.
Ahora la pregunta era ¿De qué se estaban riendo? La pelirroja se encaminó hasta sus mesas, y antes de que pudiese llegar, sonó el timbre que daba por finalizado ese día. Todos sus compañeros se fueron corriendo, incluido el dúo dinámico, quienes continuaban riendo.
Ella los observó salir, levantó una ceja, nunca los entendería. Decidió restarle importancia, fue hacia su mesa, recogió todas sus cosas, para luego colgarse su mochila. Iba a tomar su gorro, pero este ya no estaba en el lugar donde lo había dejado. Buscó bajo su mesa, sobre la silla, dentro de la mochila, pero nada.
Después inspeccionó el salón con la mirada, y lo encontró unas mesas más atrás, allí estaba su sombrero. Corrió hasta la mesa, lo tomó entre sus manos y se lo colocó, emitió un extraño sonido. Ella frunció el ceño, eso definitivamente no era normal. Lo retiró de su cabeza y lo observó.
Su interior estaba lleno de pintura verde, parpadeó unas cuantas veces, hizo un puchero y sus ojitos se llenaron de lágrimas. Luego se acarició el cabello, observó su mano y la encontró llena de tempera verde.
Se limpió las lágrimas con decisión, esto no se quedaría así. Apretó el sombrero con sus manos, frunció el ceño, por la rabia que ahora se apoderaba de ella, y comenzó con su carrera.
-¡Yagami! ¡Ishida!- Comenzó a gritar a todo pulmón, con el gorro apretado fuertemente por su mano derecha.
-Fin del Flash back-
La niña abrazó sus rodillas y volvió a derramar lágrimas al instante, hasta que unos pasos llamaron su atención. Levantó la cabeza para encontrarse con el rubio y el moreno.
Ella frunció el ceño, mientras los fulminaba con la mirada.
-¡Miren lo que le hicieron a mi gorro!- El moreno la observó unos instantes, sus ojos cobrizos estaban aguados y en sus mejillas aún se podían apreciar rastros de lágrimas.
-Lo sentimos- El rubio fue el que rompió el silencio, ganándose una mirada por parte de los otros dos.
La pequeña bufó- ¿Crees que con eso mi gorro se arreglará?- El moreno tragó pesado.
-Oye, nos estamos disculpando- El castaño le tendió la mano para ayudarla a levantarse, el rubio lo imitó de inmediato- Vamos a mi casa para que te limpies- La pelirroja los observó, para luego aceptar su ayuda.
Los tres ingresaron de nuevo al elevador, para dirigirse al departamento del Yagami.
-.-.-.-.-
La castaña se encontraba en la cocina, con el ceño fruncido y los brazos cruzados, su hermano se había sobrepasado, pobre niña.
Se sirvió un poco de leche y tomó asiento en la silla.
-Princesa, ¿Se encuentra bien?- El rubio menor recién había ingresado a la cocina, para asegurarse del bienestar de su amiga. Ella lo observó, para luego asentir en respuesta. El pequeño por su parte le regaló una deslumbrante sonrisa, seguidamente tomó asiento frente a ella.
-¿Y mi hermano?- Cuestionó después de probar su bebida.
- Se está disculpando con la niña- Ella como respuesta le sonrió.
-Takeru, ¿Cómo lograste que se disculparan?- El rubio le sonrió antes de responder.
-Los empujé fuera del departamento- La castaña se carcajeó, y en eso se oyeron unos incesantes golpes, provenientes de la puerta principal.
Los dos menores se encaminaron hasta la puerta, y al abrirla se encontraron con sus hermanos y la niña pelirroja, que anteriormente los había perseguido.
-Hola- Los dos menores la saludaron al mismo tiempo. La pelirroja les regaló una tímida sonrisa.
-Kari, ¿tendrás algo de ropa para ella?- La menor observó a su hermano, para luego asentir.
-Ven conmigo- Le dijo a la niña tomándola de la mano, desapareciendo en el pasillo que daba a las habitaciones.
-Takeru- El menor le dirigió una mirada al castaño- ¡Nadie me saca de mi propia casa! ¡Me las vas a pagar!- Y sin decir más, el Yagami comenzó a perseguir al menor, hasta que lo agarró desprevenido, y al instante comenzó el ataque de cosquillas.
El mayor de los rubios solo se quedó observando, para luego unirse a las carcajadas de los otros dos.
-.-.-.-.-
La castaña se colocó de puntillas para alcanzar el gabinete donde se encontraba la ropa más grande que poseía, mientras la de mirada cobriza se encontraba sentada en la orilla de la cama, observando a la menor.
-Lo tengo- Le pequeña se volteó, para entregarle las prendas. La pelirroja las tomó con ambas manos- ¿Cómo te llamas?-
-Sora Takenouchi, y tú-
-Me llamo Hikari Yagami- La más grande le sonrió. Luego la pequeña la encaminó al baño, dejándola allí para que pudiese lavar su cabello y cambiarse de ropa.
Unos minutos más tarde, la pelirroja salió del baño con una camisa blanca de tirantes y un short de mezclilla.
-Sabía que te quedaría bien- La pelirroja le sonrió- Muchas gracias Hikari-
Luego ambas salieron de la habitación, para encontrarse con los otros tres niños, en el sofá, prestando total atención a un partido de futbol.
La de mirada cobriza se acercó a ellos.
-¿Quién está jugando?-
-El equipo de Japón contra el de Estados Unidos- Le respondió el moreno. La Takenouchi, se hizo un espacio en el sofá, ante la atenta mirada de los otros tres.
-¿Te gusta el futbol?- Le cuestionó el rubio mayor, a lo que la niña le contestó –No me gusta, ¡Me encanta!-
Los dos mayores colocaron los ojos como platos, esto era nuevo, una chica que le gusta el futbol.
Luego ambos sonrieron, este sería el inicio de una gran amistad.
¿Qué les gustó?
¿Qué no les gustó?
Pueden preguntarme lo que quieran por medio de un review :)
Preparada psicológicamente para todo tipo de review. Desde tomatazos y cartas bomba hasta besos y apapachos :)
Se les quiere!
