Hola gente :)
Muchas gracias por sus reviews! Que son 9 :D Me hacen feliz :D
Perdón por publicar tan tarde... Es que mi musa y yo tuvimos problemas...
Pero aquí estoy :)
Reescribí este cap unas 4 veces... Espero que les guste :)
Pasaré a contestar los reviews de los que no posean cuenta ;)
fan de hikari Bulma Rika: Hola bienvenida! Muchas gracias por comentar. Si, ahora será un trio dinámico :)Gracias por comentar. Disfruta el cap
Gracias, también, a mis lectores silenciosos, se que están allí ;) Déjenme un review que no muerdo ;)
Los personajes no me pertenecen, (u.ú) son solo de Akiyoshi Hongo y Bandai, sin embargo la historia es mía y la realizo sin fines lucrativos.
Sin más que decir, los invito a leer.
Game of a Princess
Capítulo 3: Resfriado
La castaña se revuelve en su cama incómoda, desordenando las sabanas en el proceso. Intenta regresar a los brazos de Morfeo, pero es inútil. Suspira y abre los ojos pesadamente.
Al instante siente vértigo, y los cierra de inmediato. Se cubre con su sabana, y en el proceso siente que le pesan los brazos. Hunde la cabeza en su almohada, y es allí cuando se da cuenta de que la misma le duele a horrores.
-Otra vez no-
Susurra contra la almohada, colocando ambas manos sobre su pelo castaño.
La puerta de su habitación rechina, dando a entender que alguien ha entrado.
-Hikari ¿Estás lista?-
El moreno asoma su cabeza por la rendija, encontrándola hecha un ovillo sobre su cama.
-Después dices que llegas tarde por mi culpa. Ni siquiera te has levantado-
El mayor de los Yagami se acerca a su hermanita, con ambos brazos en forma de jarra, la observa con el ceño fruncido, fulminándola en el acto.
-¿En serio te vas a quedar allí? Vamos Kari, Takeru seguramente te está esperando-
La aludida se voltea un poco, lo observa a los ojos, para luego sentarse a la orilla de la cama. Le sonríe, mientras él frunce el ceño de nuevo.
-¿Estás bien?-
Ella asiente con la cabeza, pero sabe que su hermano no se lo creyó. El mayor se posiciona frente a ella, para luego colocarle la mano sobre su frente.
-Hoy no vas a clases-
Demandó el castaño, y antes de que ella pudiese intervenir abandonó la habitación.
La niña se volvió a acurrucar entre las sabanas, tosiendo unas cuantas veces.
-Mamá, Hikari se volvió a resfriar-
Y ese fue el grito que daba inicio a la misma historia.
Por eso es que ella odiaba tanto los días lluviosos de Mayo, siempre terminaba resfriada y metida en su cama.
-.-.-.-.-
El rubio seguía con la nariz pegada al cristal de la ventana, porque estaba esperando a su mejor amiga.
¿Por qué se encontraba dentro? Sencillo, una lluvia repentina, según su madre aquí era bastante frecuente en esta fecha.
En cualquier momento Kari debería aparecer por la puerta principal del jardín de niños, con una sonrisa en los labios, tenía la esperanza de que fuese así.
El pequeño se volteó para observar el reloj que colgaba en la pared de enfrente, según el mismo aún le quedaba unos quince minutos para que llegara. Tenía que llegar. Las princesas son muy puntuales, eso era lo que había leído en un libro, pero al parecer, Hikari era la excepción a esa regla.
Suspiró, solo le quedaban unos cinco minutos.
-Vamos Kari-
Debía poner toda su fe en ese pensamiento.
Unos pasos llamaron la atención del rubio, una sonrisa inundó su rostro, era Tai con una sombrilla azul entre sus manos.
Observó alrededor, buscando a su amiga, pero no la encontró. ¿Y Kari?
El moreno intercambió unas cuantas palabras con su maestra, para luego marcharse.
El timbre sonó, dando inicio a las clases. El pequeño suspiró, esto no podía estar pasando realmente, Hikari lo había abandonado, y eso que era su sirviente. Las princesas no abandonan a sus sirvientes, y mucho menos si este era su mejor amigo.
Pero y si… ¿Y si a ella le había pasado algo?
La maestra entró al salón, y al instante las cavilaciones del rubio se detuvieron.
-Buenos días niños-
Los niños le respondieron al instante. Y al instante comenzó la clase.
Definitivamente su princesa lo había abandonado.
-.-.-.-.-
El castaño estaba recargado sobre su mesa.
-Tai ¿Qué te pasa?-
El Ishida lo observó desde su puesto, justo a su lado.
El de cabello alborotado se volteó para encararlo.
-Hikari está resfriada-
-Tranquilo Tai, cuando llegues seguro que va a estar mejor-
Le regaló una sonrisa a su mejor amigo.
-Por favor, anímate-
Le dijo el de ojos cielo, mientras lo zarandeaba un poco.
-Hola-
La pelirroja hizo acto de presencia, mientras tomaba asiento al otro lado del moreno.
-Hola Sora-
El rubio le sonrió a la recién llegada, mientras Tai recién se apoyaba en el respaldar de su silla.
-¿Qué le pasa?-
Le cuestionó la niña al rubio.
-Hikari está enferma-
En eso el profesor entra al salón, toma asiento en su escritorio y comienza con un dictado.
El Yagami vuelve a recostarse sobre su mesa, ante la mirada de sus amigos. Los otros dos se observan preocupados. Esto no era normal en Tai.
El moreno suspira, mientras se pregunta reiteradas veces ¿Cómo estará su hermanita?
-.-.-.-.-
El rubio mayor se recuesta de la pared, junto al jardín de niños.
-Hermano-
Se voltea para encontrarse con Takeru, le sonríe, pero su hermanito no le devuelve la sonrisa.
-¿Qué pasa? ¿Tuviste un mal día?-
El menor niega con la cabeza.
-Kari no vino hoy a clases-
El Ishida le revuelve el cabello.
-¿Tu novia te dejó plantado?-
El pequeño lo fulmina con la mirada, mientras el más grande suelta una risita.
-Está resfriada-
Takeru lo observa directo a los ojos, y es allí que Yamato se da cuenta del deje de preocupación que hay en los azules ojos de su hermano menor.
-Vamos a visitarla, además, Tai me tiene que regresar unos juegos-
El rubio menor le regala una pequeña sonrisa, mientras ambos se dirigen a la residencia Yagami.
-.-.-.-.-
El moreno observa el 38.7 que marca el termómetro. Luego le dirige una mirada a su hermanita recostada en la cama.
-No baja-
La castaña tose varias veces, luego se vuelve a cubrir con su sabana.
-Lo siento hermano-
Él le sonríe mientras retira unos cuantos mechones castaños de su frente.
-No es tu culpa, descansa-
Besa su frente, para luego salir por la puerta, antes de cruzar el umbral, le dirige una mirada.
-Te voy a traer tu medicina, y una sopa de pollo. Mamá dice que te va a curar más rápido-
La pequeña hace una mueca.
-Tranquila, la probaré primero-
Luego desaparece por la puerta, dejando a la castaña aburrida en su cama.
Se revuelve, buscando el control del televisor. Cuando finalmente lo encuentra, la prende, dejando escapar un suspiro. Estar enfermo era lo más aburrido del mundo.
-.-.-.-.-
Los rubios tocan el timbre. El más pequeño continúa desanimado.
-Takeru, sonríe un poco. O quieres que tu novia te vea triste-
El menor se voltea con el ceño fruncido.
-Que ella no es mi no…-
En eso la puerta se abre, dejando ver una mata de cabellos chocolate.
-Matt, Takeru-
Les dice el moreno, mientras se hace a un lado para dejarlos pasar. El rubio mayor se le acerca a su mejor amigo y le dice entre susurros.
-Takeru está un poco preocupado por Kari, lo traje para ver si se anima un poco-
El castaño se lleva a Takeru a la cocina.
-¿Puedes llevarle esto a Kari?-
El menor asiente, mientras el moreno le coloca en las manos una bandeja con un plato de sopa y un vaso de agua con una pastilla.
-Es la segunda habitación a la derecha-
Takeru se dirige a la habitación, ante la mirada de los dos mayores. Ambos sonríen, luego el rubio observa al moreno.
-¿Me regresas mis juegos?-
El Yagami levanta una ceja, mientras una sonrisa se hace presente en sus labios.
-No sé de qué me estás hablando-
-¿Qué hiciste con mis juegos Taichi?-
-Creo que tomaste mucho sol hoy-
-Tai ¿Dónde están mis juegos?-
El moreno traga pesado.
-Puede que Sora te pueda responder eso-
El rubio coloca ambos ojos como platos.
-¿Se los diste a Sora sin mi permiso?-
El de ojos chocolate ríe nerviosamente, mientras se rasca la cabeza.
-¡Taichi!-
El moreno huye desesperado, mientras un furioso Yamato le pisa los talones.
-.-.-.-.-
El rubio menor se detiene frente a la puerta, después de estar unos segundos contemplándola la abre cuidadosamente, encontrándose a la castaña acostada y envuelta en una sábana.
-Buenas tardes princesa-
La castaña le da una mirada y sonríe.
-Hola Takeru-
Las mejillas de la castaña están sonrosadas por culpa de la fiebre, el pequeño la observa y se encamina hasta ella con la bandeja entre sus manos. La coloca en la mesita contigua, para luego volver a observar a la Yagami.
-¿Se siente mejor princesa?-
Ella le sonríe, mientras asiente.
El pequeño le da el plato de sopa, y ella al instante empieza a comer.
-Gracias Takeru-
Le dice cuando hubo terminado, el rubio hace una pequeña reverencia, para luego acercarle la medicina con el vaso de agua.
Cuando se la tomó el rubio se sentó a la orilla de la cama, la observó unos segundos y luego le dijo serio.
-Princesa no vuelva a enfermarse por favor-
La pequeña asintió.
-Tranquilo, no volverá a suceder-
El ojiazul se acercó un poco más a ella, le colocó una mano en la frente y luego sonrió.
-Su fiebre está bajando. Mañana si va a poder ir al jardín de niños-
La castaña dejó escapar una risita. Mientras el rubio se colocaba de pie, y nuevamente hizo una reverencia.
-Que duerma bien su alteza-
Ella se despidió con la mano, mientras en sus labios aparecía una brillante sonrisa.
Se volvió a acurrucar en su cama sonriendo, la visita de su amigo le había subido el ánimo.
Quizás resfriarse de vez en cuando no era tan malo, sobre todo si tenías a un sirviente que siempre estuviese cuidándote.
¿Qué les gustó?
¿Qué no les gustó?
Pueden preguntarme lo que quieran por medio de un review :)
Preparada psicológicamente para todo tipo de review. Desde tomatazos y cartas bomba hasta besos y apapachos :)
Se les quiere!
