Hola gente hermosa que me lee :D

Muchísimas gracias por sus reviews *-* Kyaaaaaa! Son 16, muchas gracias por su apoyo y sus críticas constructivas :D

Nuevamente tuve problemas con mi musa... Pero ya lo resolví xD

Responderé los reviews de las personas que no poseen cuenta :)

fan de hikari: Hola! Me alegro mucho que mi Takeru esté gustando :) Yo lo amo 3 Espero recibir un review tuyo en este cap :) Disfrútalo.

konan Akatsuki: Hola! Que bueno que te guste :). Yo los adoro chiquitos :D me parece que así son aún más tiernos :) Aquí está la continuación, espero sea de tu agrado. Muchas gracias por tu review.

Gracias, también, a mis lectores silenciosos, se que están allí ;) Déjenme un review que no muerdo ;)

Los personajes no me pertenecen, (u.ú) son solo de Akiyoshi Hongo y Bandai, sin embargo la historia es mía y la realizo sin fines lucrativos.

Sin más que decir, los invito a leer.


Game of a Princess

Capítulo 4: Tarde de Videojuegos

-¡Hikari!-

El moreno jugueteaba con la pelota de futbol, estaba esperando a su hermana para encontrarse con Matt. Hoy habría una guerra de videojuegos en casa del rubio, y llevaría a su hermanita para que Takeru tuviese con quien jugar.

-Ya estoy lista hermano-

La castaña apareció por el pasillo, le regaló una sonrisa al castaño. El mayor se acercó a ella y le colocó la mano en su frente para verificar su temperatura.

-¿Estás segura de que ya te sientes bien?-

-¡Hermano!-

La pequeña retiró su mano con delicadeza.

-Llevo dos días sin toser, ya estoy bien, deja de preocuparte-

-Está bien, pero prométeme que si llegas a sentir cualquier molestia me lo dirás de inmediato-

La castaña rodó los ojos, a veces su hermano exageraba.

-Está bien hermano, te lo prometo, ahora vámonos que se nos va a hacer tarde-

Luego lo observó detalladamente

-¿Por qué llevas la pelota si van a estar toda la tarde frente al televisor con los videojuegos?-

-Kari, uno nunca sabe-

La menor sintió una gota rodar por su nuca, su hermano era un caso perdido.

-Vámonos-

Los dos salieron del departamento, dirigiéndose a la casa de los rubios.

-.-.-.-.-

El menor de los rubios inspeccionaba su casa cuidadosamente por cuarta vez, bajo la atenta mirada de su hermano mayor.

El pequeño reacomodaba los cojines del sofá, estiraba un poco más la alfombra, cambiaba constantemente el mando del televisor de lugar, se paseaba por la cocina y abría el refrigerador, asegurándose de que hubiesen suficientes bebidas.

Se observaba al espejo e intentaba aplacar sus dorados cabellos.

El mayor por su parte intentaba por todos los medios posibles que una estruendosa carcajada no escapara de sus labios. Jamás había visto a su hermanito tan nervioso.

-Takeru relájate, no creo que a tu novia le importe tanto el orden de los cojines-

-¡Que ella no es mi novia!-

El menor de los rubios tomó el cojín para aventárselo a su hermano por la cabeza. Pero el Ishida lo tomó en el acto.

-¿Sabes qué es lo que dicen?-

El pequeño frunció el entrecejo, al tiempo que le prestaba atención.

-Si te molestas por algo que tratas de negar, entonces es verdad. ¡Takeru si tiene novia!-

-¡Hermano!-

El menor se le fue encima, propinándole golpecitos en el pecho, mientras el rubio mayor no hacía más que carcajearse.

Natsuko apareció en el salón, con un par de recipientes en las manos. Los observó seria por unos segundos, y al instante ambos se separaron.

-Aquí les dejo una galletas, el almuerzo está sobre la mesa de la cocina, solo deben calentarlo-

Colocó los recipientes en la mesa de centro, para luego dirigirles la mirada nuevamente.

-No voy a poder quedarme, debo ir al centro para hacer un trabajo, regreso a las 7-

Los dos asintieron.

-Pórtense bien-

Besó sus frentes, antes de agregar

-Matt, no molestes a tu hermano-

-Pero mamá, está tan nervioso que ha movido las cosas de lugar unas nueve veces-

La mujer dejó escapar una risita, mientras se colocaba el abrigo.

-Saluden a Hikari y a Tai de mi parte por favor-

Los niños se despidieron, para luego tomar asiento nuevamente en el sofá.

-Hasta mamá concuerda conmigo-

El menor lo observó de nuevo

-Sabe que tienes novia-

Y antes de que el menor pudiese responder, el timbre sonó un par de veces.

-Debe ser Tai-

El rubio mayor se encaminó a la puerta, tomó la perilla entre sus manos, girándola en el acto.

-¡Hola Matt! ¿Listo para recibir una paliza?-

El Ishida comenzó a reír al instante.

-Claro Tai, sigue soñando-

El rubio mayor se hizo a un lado para que los Yagami ingresaran. Luego cerró la puerta tras de sí.

La castaña observó todo a su alrededor, un sofá en medio de la sala, en frente de éste un televisor, unas cuantas alfombras esparcidas, el balcón poseía una linda vista de la ciudad.

-Hola Kari-

La pequeña le sonrió a su mejor amigo, mientras lo saludaba felizmente.

-¿Jugamos a algo?-

Ella asintió encantada.

-.-.-.-.-

Los más pequeños entraron a la habitación del rubio menor, que era de un tono verde claro, poseía una cama, un gran librero y un baúl.

-Tu habitación es muy bonita-

-Gracias princesa-

La castaña tomó asiento en la cama, mientras el rubio buscaba algo en el baúl, ella desde su sitio lo observaba atentamente.

-¡Ya lo encontré!-

E inmediatamente escondió el objeto tras su espalda.

-¿Qué encontraste?-

La pequeña se colocó frente a él, intentando observar lo que escondía con tanto recelo.

-¡Es una sorpresa! Tienes que cerrar los ojos y sentarte otra vez-

Ella por su parte, hizo un pequeño puchero mientras volvía a tomar asiento y cerraba los ojos.

El rubio sonrió, mientras se acercaba a ella, le colocó el objeto en la cabeza, para luego correr a buscar un espejo, lo colocó frente a ella.

-Puedes abrirlos-

La castaña observó su reflejo, pero ahora una corona adornaba su cabeza.

-Una princesa siempre debe tener una corona-

Ella le regaló una sonrisa, al tiempo que se le colgaba del cuello.

-¡Muchas gracias Tk!-

-Ya sé que podemos hacer-

Ella alzó una ceja, mientras él la halaba hasta un lado de la librería, la movió un poco, despegándola así de la pared.

-Aquí va a ser el lugar donde la princesa escriba las leyes, el que las rompa tendrá que hacer una penitencia-

-Sí, y cuando vayas a mi casa crearemos un lugar para ponerlas también-

-Claro princesa-

Comenzaron a escribirlas con creyones de colores.

JUEGO DE LA PRINCESA

REGLAS

EL QUE NO LAS CUMPLA DEBE HACER UNA PENITENCIA IMPUESTA POR LA PRINCESA.

1-El sirviente debe complacer a la princesa en todo lo que pida.

2-Tenemos que ser siempre los mejores amigos del mundo.

3-El juego se acaba cuando cuatro personas nos descubran jugando.

-Cuando se nos ocurra alguna otra regla la escribiremos-

El rubio asintió.

-Ahora, quisiera hacer un viaje en barco-

-Como diga majestad-

El ojiazul hizo una reverencia, para subir a su cama, la castaña lo imitó.

-Bien ¡Ya zarpamos!-

Tomó entre sus manos una cuerda de saltar que hacía de timón.

-¡Hay muchas olas!-

La castaña lo abrazó por la cintura, mientras el rubio se movía de lado a lado.

-¡No tema princesa! Llegaremos rápidamente a la isla-

El rubio se colocó su sombrero de marinero, mientras ella seguía con los brazos alrededor de su cintura.

-¡Veo la isla! Estamos muy cerca-

-Sí, yo también la veo-

-Hemos llegado-

El rubio de un salto bajó de su cama, para tomar la mano de Kari.

-Gracias Takeru-

Ambos niños se sonrieron, para continuar jugando.

-.-.-.-.-

-¿Quién era el que decía que me iba a ganar?-

El moreno bufó, colocando el mando sobre la mesa de centro.

-¡Que sean dos de tres!-

-Como te gusta que te gane Tai-

-¡No seas tonto!-

El rubio se carcajeó

-¿Por qué no invitaste a Sora?-

-Si la invité, pero me dijo que debía quedarse en casa haciendo ikebana* con su mamá-

-O bueno, está bien-

El moreno se recostó en el sofá.

-Tk y Kari están demasiado silenciosos-

-Tienes razón-

El rubio de un brinco se colocó de pie, mientras el castaño imitaba sus movimientos. Ambos se encaminaron a la habitación del rubio menor, entreabrieron la puerta y se encontraron con los dos menores, uno al lado del otro, respirando acompasadamente y con los ojos cerrados.

El dúo dinámico solo observaron a sus hermanos dormir tranquilamente. Hasta que en el rostro del Ishida se asomó una sonrisa burlona. El castaño le dirigió una mirada inquisitiva.

-¿Qué vas a hacer?-

La sonrisa del rubio se ensanchó, y evadiendo la pregunta salió disparado hacia su habitación. El Yagami lo siguió de cerca, sabía de antemano que cuando a su mejor amigo sonreía de esa forma no podría estar tramando nada bueno.

Matt removía todos los cajones de su habitación con desesperación.

-¿Dónde la puse?-

Preguntaba insistentemente a nadie en especial. Cuando ya iba vaciando el cuarto cajón, una sonrisa triunfante inundó su rostro, y entre sus manos se hizo presente una cámara instantánea.

-¿Para qué es eso Matt?-

-Ya verás Tai-

Le contestó, regresando a la habitación de su hermano.

Se asomó nuevamente, tomó la cámara entre sus manos y apretó repetidas veces el botón, al instante unas cuantas fotos salieron de la máquina.

El rubio se apresuró a recogerlas, las observó y comenzó a sonreír. Mientras el moreno seguía observándolo.

-¿No me vas a decir para qué es eso?-

-Para hacer lo que hago todos los días Tai-

El castaño alzó una ceja, seguía sin comprender.

-Fastidiar a Takeru-


*El ikebana es un arreglo floral japonés

¿Qué les gustó?

¿Qué no les gustó?

¿Desean hacerme feliz? Un review es más que suficiente ;)

Se les quiere!