Hem... ¿Hola?

Disculpen mi retraso... He estado con mil pruebas y muchos bloqueos...

Por otro lado. Muchas gracias por sus reviews :D Me hacen feliz. 9! Gracias!

Contestaré los reviews de los que no posean cuenta :)

itur4: ¡Hola! Muchas gracias con tu review ;) Espero que con este cap cumpla con tus expectativas.

Guest: Hola, gracias por tu review. Disculpa la demora, aquí está el cap ;)

En forma de disculpa este cap es de 11 páginas Word. Espero que cumpla sus expectativas :)

Los personajes no me pertenecen (u.ú) son solo de Akiyoshy Hongo y Bandai. Sin embargo la historia es mía y la realizo sin fines lucrativos.

Sin más que decir, los invito a leer.


Game of a Princess

Capítulo 10: No te desharás de mi tan facilmente

La castaña se levantó a regañadientes de la cama. Se restregó los ojos con cansancio. Ella estaba pensando muy seriamente no ir a la escuela hoy.

¿Con qué cara le diría a Takeru que se iba a mudar?

Este pensamiento la hizo entristecer inmediatamente. Estaba tan ensimismada que no oyó cuando la puerta de su habitación se abrió con un chirrido.

-¿Estás lista?-

Ella no respondió por el nudo que tenía atorado en su garganta.

-Hikari ¿Te sientes mal?-

-N-no hermano… Estoy b-bien-

El moreno enarcó una ceja. Se acercó hasta ella, que tenía la cara cubierta por su cabello. La tomó del mentón para verla a los ojos. Y allí pudo observar como las lágrimas surcaban por sus mejillas. El moreno inmediatamente la abrazó para reconfortarla.

-Hikari, no llores-

Esto solo logró que un llanto ahogado saliera de su garganta, mientras él le daba palmaditas en la espalda para intentar calmarla.

-Hermano… No quiero ir hoy-

Le confesó cuando su llanto hubo cesado y solo quedaron pequeños temblores en su espalda. Él la observó con pesar, sabía que aquello no iba a poder ser.

-No creo que a mamá le guste esa idea-

-Lo sé-

Tai le acarició el cabello con cariño, antes de hacer su próxima pregunta.

-¿Estabas llorando porque no quieres ir a la escuela?-

-No. Es que no sé cómo…-

-¿Qué cosa?-

-No quiero decirle a Takeru que me voy a mudar-

Ella volvió a estallar en llanto.

-Oye…oye tranquila-

Volvió a abrazarla para tranquilizarla. Esa mañana no iba a ser nada tranquila.

-.-.-.-.-

Los dos rubios observaban su apartamento, ahora rodeado de caja, con tristeza. Sus padres habían decidido adelantar un poco el proceso de mudanza para poder trasladarse con mayor rapidez.

El menor de los rubios no hizo más que suspirar. Aun no encontraba la manera correcta de decirle a su mejor amiga que se iba a mudar. Lentamente bajó la cabeza, no sabía cómo enfrentarla cuando la viera. Matt lo observó con el mismo sentimiento de tristeza.

-Yo también estoy triste sabes-

El menor le dirigió una mirada cristalizada.

-N-no creo que e-estés tan triste c-como yo-

Él le revolvió el cabello al menor con una pequeña sonrisa en los labios.

-Yo también voy a extrañar muchas cosas de aquí-

El menor frunció el ceño.

-Voy a extrañar la casa, especialmente por sus recuerdos. Aquí ambos aprendimos muchas cosas. Voy a extrañar como huelen las galletas recién horneadas que mamá hace los fines de semana, los juegos de mesa en familia, creo que extrañaré hasta la estúpida columna que mamá usaba para medir nuestras estaturas-

Esto al pequeño le sacó una pequeña sonrisa. Su madre solo usó esa columna por dos años, y siempre hacía trampa.

El mayor dejó escapar un suspiro.

-También voy a extrañar a la gente de aquí. Creo que hasta voy a extrañar a Tai-

Un nudo se posó en la garganta del menor. Él también iba a extrañar a su princesa. A ambos los invadió el silencio mientras analizaban, más a fondo, la situación en la que se encontraban. Hasta que el mayor lo rompió.

-Enano hora de ir a la escuela-

Esto lo sacó completamente de su ensimismamiento.

-Por cierto, no le digas nada de esto a Tai, el hecho de que sea mi amigo no quita que aun esté molesto con él-

Ambos emprendieron la marcha, pasaron cerca de la casa de los Yagami, pero parecía que ya se habían ido.

-Qué extraño-

-Seguramente Tai aún está asustado-

El mayor se rio para sus adentros, solo intentaba asustarlo y parecía que había causado el efecto deseado.

-.-.-.-.-

Taichi entró a su salón con el ceño fruncido, captando la atención de Mimi y Sora. Él se sentó junto a ellas mientras dejaba escapar un suspiro y apoyaba su cabeza en la mesa de trabajo. Las niñas lo observaron extrañadas por su acción.

-Tai qué te pa…-

La palabra de la Tachikawa se quedó a medias por la intromisión del rubio Ishida al aula. Este venía cabizbajo. Pasó rodeando a las niñas para sentarse junto a Tai e imitar su posición.

Las de la mesa contigua los observaron interrogantes.

-¡Suficiente!-

La pelirroja se levantó y se colocó frente al dúo dinámico. Apoyó fuertemente ambas manos sobre su mesa de trabajo. Cosa que no les causó ningún efecto.

-¿Qué se supone que les pasa a ustedes dos?-

Ambos continuaron con la cabeza pegada a la mesa, ignorándola por completo. La pelirroja dejó escapar un frustrado suspiro.

-Es que… Me voy a mudar-

Dijeron los dos al unísono.

-¿Qué? ¿Tú también?-

Despegaron sus cabezas de la mesa en un salto, mientras iban alzando la voz.

-Sí-

Estaban completamente sincronizados.

-Y a dónde te vas-

-No lo sé-

-¡PODRÍAS DEJAR DE REPETIR LO QUE YO DIGO!-

Ambos se cruzaron de brazos dirigiendo sus miradas a lados contrarios.

-¿Cómo que no saben a dónde se van a mudar?-

-Mamá no nos quiso decir nada-

-A nosotros tampoco-

-¿Y sus hermanos cómo tomaron la noticia?-

-Mimí, no me lo recuerdes. Hikari no paró de llorar hasta que la dejé en el jardín de niños-

-Takeru también estaba muy triste-

Nuevamente los niños dejaron caer sus cabezas en la mesa. No podían dejar de pensar en sus hermanos.

-.-.-.-.-

La mente de ambos niños estaba muy lejos de ese salón de clases. Los ojos de Hikari seguían rojos después de haber llorado todo el camino desde su casa hasta el colegio. Mientras que Takeru intentaba no mirarla para no tener que decirle nada. Hasta que sonó el timbre que indicaba la hora del receso. Todos los niños salieron disparados, menos dos que solo intentaban no mirarse a los ojos.

La castaña rompió a llorar, lo que hizo que el rubio volteara a mirarla de inmediato.

-¡Princesa!-

Rápidamente se posicionó a su lado, abrazándola protectoramente. Le acarició el cabello. Cuando sintió su respiración acompasada empezó a limpiar sus lágrimas con la punta de sus dedos.

-Ta-Takeru-

Lo llamó aun con la voz entrecortada.

-Tranquila, estoy aquí-

La abrazó un poco más fuerte, si es que eso era humanamente posible.

-¿Qué pasa princesa?-

Ella hizo un tierno puchero antes de hablar.

-Me… me voy a mudar-

El rubio la observó por un tiempo indefinido. Cuando finalmente salió de su trance bajó lentamente la cabeza y sin rechistar dejó escapar las palabras que nunca le habría querido decir.

-Princesa, yo… también me voy a mudar-

Los ojos de ella se volvieron platos ante esa noticia. No se lo esperaba.

-¿Esta va a ser la última vez que nos veremos?-

El niño la observó con el mismo asombro que enmarcaban sus ojos rojizos. No había pensado en eso.

-No se princesa-

Nuevamente el silencio los embargó. Pasaron así unos minutos, hasta que la castaña le dirigió una mirada.

-Takeru, si hoy nos vemos por última vez, recuerda que solo yo puedo ser tu princesa-

Él la observó largamente, encontrando en sus ojos un destello de seriedad.

-Solo tú serás mi princesa. Siempre-

La castaña sonrió con tristeza mientras continuaban abrazándose en medio del salón vacío.

-.-.-.-.-

Los mayores fueron a buscar a sus hermanos como lo hacían habitualmente, solo que esta vez cuando llegaron encontraron a los niños tomados de la mano y con los ojos rojos. Tai y Matt se dirigieron la mirada.

-Hikari, debemos irnos-

Ella le dirigió una mirada de tristeza.

-Vamos Takeru, hay que alistarse para mañana-

Él lo único que hizo fue apretarle la mano a su amiga en señal de apoyo.

-Hikari, por favor. Mamá y papá nos están esperando-

Ahora ambos rubios le dirigieron una mirada a Tai.

¿Irse? ¿Hoy? Takeru no esperaba que fuese tan pronto. ¿Este sería el adiós definitivo?

-Vamos Kari. Se irán sin nosotros-

El moreno la tomó por una mano, intentando que soltara al rubio.

Cuando finalmente la separó unas cuantas lágrimas se escaparon de sus ojos.

-Adiós Takeru. Adiós Matt-

El moreno cargó a su hermana mientras se despedía de los rubios con un amistoso apretón. Luego simplemente caminó rumbo a su casa, mientras su hermanita seguía con los ojos clavados en los azules de Takeru y articuló un triste "adiós".

Cuando el menor observó a los Yagami irse sintió como le arrancaban un pedazo de su ser. Sus ojos se humedecieron de nuevo, mientras que su hermano lo tomaba de la mano para encaminarlo a su casa.

El menor solo atinó a susurrar en un perfecto francés.

-Adieu princesse-

-.-.-.-.-

La castaña se subió a la camioneta a regañadientes, sin emitir palabra.

-Hikari cariño ¿Qué te pasa?-

Su madre la observó desde el asiento del copiloto.

Hikari en respuesta la observó con ojos tristes.

-Hija, no debes estar triste. Vas a tener un cuarto nuevo…-

Un baño para ti sola, un jardín más grande… Eso ya se lo sabía de memoria, le habían metido esa idea en la cabeza desde hacía una semana, pero ¿Dónde quedaban sus amigos? ¿Dónde quedaba Takeru?

El castaño se sentó a su lado y le acarició el cabello, mientras el auto se ponía en movimiento. Ella volteó una última vez para encontrarse con su vieja casa, la extrañaría demasiado.

-.-.-.-.-

Los rubios llegaron a su casa para encontrarse con cajas esparcidas por toda la sala. Su departamento estaba vacío.

-Niños, mañana temprano nos mudaremos-

Los rubios solo observaron a su padre sin mediar palabra, para después encaminarse a sus habitaciones, donde solo encontraron un bolso y su pijama doblada sobre la cama. Su madre se asomó primero en la puerta del mayor.

-Ya todas tus cosas están guardadas, en el bolso hay un cambio de ropa para mañana. Cuando te cambies baja a cenar-

Matt asintió mientras empezaba a cambiarse de ropa.

El menor por su lado estaba acostado en su cama, observando el techo raso de su habitación.

¿A dónde se mudaría? ¿Por qué sus padres no querían decirles nada?

-Takeru, baja a cenar-

El niño se volteó para ver a su madre recargada en la puerta.

-No tengo hambre-

-¿Qué pasa cielo?-

-Hikari se mudó mamá-

Sus ojos azules se cristalizaron y su voz se fue quebrando de a poco. Ella se sentó junto a él y lo abrazó de costado.

-La vas a ver más pronto de lo que crees. Te lo prometo-

Takeru parpadeó unas cuantas veces sin entender.

-Ahora cámbiate y baja a cenar. ¿Sí?-

Él asintió mientras agarraba su pijama para comenzar a cambiarse.

-.-.-.-.-

Al cabo de una hora la camioneta se detuvo ante una casa grande, blanca y con el techo de tejas negras.

-Niños, esta es su nueva casa-

El señor Yagami estacionó la camioneta en el garaje, mientras los hermanos y su madre abrían la puerta principal.

Los niños quedaron impactados por el aspecto que poseía. Era una sala amplia con piso de parqué. A un lado estaba, separada por una encimera larga de granito oscuro, la hermosa cocina de acero inoxidable y a un lado de ésta un nuevo refrigerador de doble puerta. Pero lo que se encontraba al fondo de la sala fue lo que más impresionó a los niños. Una puerta corrediza de vidrio.

Ambos corrieron hacia ella, y al abrirla sus mandíbulas casi rozaron el suelo. ¡Era una piscina*!

Y no solo eso. Había un tobogán. Esto era increíble. Pero algo les llamó la atención. ¿Por qué no había una división con la casa de la derecha?

Yuuko se asomó por la puerta corrediza.

-¿No van a ver sus habitaciones?-

Ellos se voltearon a observarla y al instante comenzaron a correr escaleras arriba. El moreno se le adelantó y entró a la habitación que daba hacia el frente de la casa.

-¡Esta es mía!-

Gritó desde el interior el mayor.

La castaña solo rodó los ojos. A pesar de ser mayor que ella era un inmaduro. Optó por tomar la que estaba al fondo y a un costado, y al entrar se encontró con una habitación fantástica. Al menos así la veía ella.

Como sus padres le habían dicho poseía un baño dentro, cosa que agradeció infinitamente y algo que ella no esperó era la pequeña terraza que poseía que daba con la vista hacia el patio trasero, Luego observó la pequeña ventana a su derecha, encontrándose con la casa vecina, mejor dicho una de las ventanas, y un árbol en medio.

Se sentó en medio de la habitación y dejó escapar un suspiro. "Lo mejor sería inspeccionar la casa" se dijo después de unos minutos. Salió y comenzó a pasearse por el pasillo, encontrándose con tres habitaciones más, La que estaba frente a ella era la de sus padres, junto a esta la de su hermano. Y al lado de ella había una habitación más. Supuso que sería la de invitados.

Escuchó movimiento en la parte inferior e inmediatamente bajó, para encontrarse con sus padres y unas personas bajando sus cosas del camión de mudanzas.

Inmediatamente comenzó a ayudar a desempacar. A los minutos su hermano también se puso manos a la obra.

-.-.-.-.-

Al día siguiente los rubios se encontraban frente a su nueva casa. Era mucho más grande de lo que esperaban. A penas su padre abrió la puerta los niños salieron disparados a sus habitaciones. Takeru entró a la habitación que estaba a su derecha. Era amplia y con un baño. Mientras que su hermano Entró a la habitación de al lado.

El menor sacó la cabeza por su ventana y un ruido en la casa de al lado llamó su atención.

-Te dije que después de comer-

-Hermano… Pero-

Sus ojos se abrieron como platos. No podía ser ella ¿Verdad?

El niño salió como una bala de su habitación. Esquivó a su madre en la sala hasta que finalmente llegó al jardín trasero.

Observó en ambas direcciones. Era su voz, estaba seguro de eso.

-Es peligroso que te metas sola Hikari-

-¡Pero quiero entrar!-

¡Por supuesto que era ella!

Comenzó a correr con mayor velocidad hacia el jardín de al lado. Hasta que sus ojos captaron a la castaña quien estaba cruzada de brazos, molesta.

-Hikari, ya te dije que…-

El moreno observó al pequeño rubio con los ojos como platos. ¿Los habrá seguido?

Los dos se quedaron estáticos, mientras la pequeña fruncía el ceño, aún molesta con su hermano.

-¡Hermano! ¡En lo único que piensas es en comer! ¿Qué te sucede? ¿Te comió la lengua el gato?-

La niña se giró, encontrándose con los ojos azules de su mejor amigo.

-¿Takeru?-

-¿Hikari?-

Los dos comenzaron a correr, hasta que terminaron abrazados entre ambas casas.

-¿Qué haces aquí?-

-La pregunta correcta sería qué haces tú aquí-

-Vivo aquí-

El rubio abrió los ojos como platos.

-Yo vivo en la casa de al lado-

-Entonces ¿Somos vecinos?-

Los dos niños se sonrieron, bajo la atenta mirada del moreno. Hasta que finalmente decidió separar a su hermanita de los brazos del rubio. Tenían demasiado tiempo abrazándose para su gusto.

-¿Matt también está aquí?-

El menor solo asintió. A lo que el castaño comenzó a caminar hacia la casa de los rubios, mientras gritaba.

-¡Oh Matty! ¿Adivina de quién no te vas a poder deshacer?-

Lo siguiente que escucharon los niños fue un estruendoso grito, proveniente de la casa continua.

-¡Yagami!-

-Querrás decir vecino-

Luego se oyeron unos cuantos estruendos más, a los que los menores le restaron importancia.

-Somos vecinos Takeru. ¿Puedes creerlo?-

Ambos se sonrieron, mientras comenzaban a corretear por el jardín.

-.-.-.-.-

El teléfono comenzó a sonar incesantemente. Al tercer tono Natsuko lo atiende.

-Hola Natsuko. ¿A tus hijos les gusto la sorpresa?-

-Por supuesto que si Yuuko. Ni siquiera se lo imaginaban-

Ambas rieron mientras la rubia observaba a los niños desde la ventana. Continuaron hablando de trivialidades unos minutos más hasta que decidieron dar esa llamada por finalizada.

Este solo sería el comienzo de unos días maravillosos.

-.-.-.-.-

10 años después

Los rayos de luz se filtran por su ventana logrando que abra los ojos y los vuelva a cerrar ante la luminosidad. Deja escapar un gruñido. Odiaba despertarse tan tempano. Intenta moverse pero su cintura está aprisionada por un par de brazos. Se remueve un poco hasta posar su cabeza sobre el pecho de él.

Peina uno de los mechones rubios hacia atrás, logrando una hermosa sonrisa en sus labios. Comienza a acariciar su mejilla, haciendo movimientos circulares, hasta que el rubio abre los ojos con pesadez. Sus ojos azules le arrancan una sonrisa a la castaña, haciendo que él la imite.

-Hora de despertarse rubio-

Le dice con voz ronca.

-Buenos días princesa-

Le dice, mientras la abraza más hacia él. Ella le sonríe de lado, mientras intenta levantarse, pero es inútil. Él no la suelta.

-Takeru ¿Sabes que si mi hermano se entera que te quedaste a dormir te matará?-

El rubio coloca su mano bajo su barbilla en actitud pensativa.

-Estoy dispuesto a asumir las consecuencias-

-Pues yo no. Ahora levántate y regresa a tu casa antes de que tu hermano se dé cuenta que no estás en tu habitación-

-Como ordenes princesa-

Antes de irse le besa la mejilla y sale, como casi todos los días por su balcón.


*Piscina o pileta, no se cómo le digan en sus países.

A partir de aquí las cosas cambiarán un poco... Los chicos ya tienen 16. Todo será aclarado en el próximo cap. Espero subirlo en la primera semana de mayo, quizás antes...

Preguntas de siempre...

¿Qué te gustó?

¿Esperabas que sus madres se hubiesen puesto de acuerdo? Se que algunos si... xD

Y finalmente... ¿Me dejas un review? Siiii?

Gracias por tomarte la molestia de leer.

Nos leemos en Mayo ;)