Hola gente hermosa! ¿Cómo han estado?

Gracias por no quemar mi casa por tenerlos abandonados casi 3 meses c:

Y gracias por sus hermosos comentarios! Contestaré los reviews de las personas que no tengan cuenta ;)

EURKA: Hola cariño. Muchas gracias por tu comentario. Me alegra que te haya gustado el capítulo anterior, espero que este también te guste ;)

Los personajes no me pertenecen (u.ú) son solo de Akiyoshy Hongo y Bandai. Sin embargo la historia es mía y la realizo sin fines lucrativos.

Sin mas que decir, les invito a leer.


Game of a princess

Capítulo 13: Esta noche hay fiesta: Parte II

El rubio la apretó contra él para intensificar el beso mientras ella enroscaba sus piernas en la cadera de él. Takeru dejó escapar un suspiro cuando sintió que ella comenzaba a acariciar su nuca.

Ambos estaban tan concentrados en aquel beso que no se percataron que habían abierto la puerta corrediza.

-¡Vamos Mimi! Escuché que están haciendo una competencia de bebidas en el jardín-

El rubio lo percibió como un murmullo y continuó con su tarea, hasta que una voz demasiado familiar pronunció su nombre.

-¿Takeru?-

Al oír su nombre abandonó los labios de su "amiga" para toparse con una sorprendida Mimi. Él inmediatamente la liberó de su agarre mientras sentía como su cara se iba calentando de a poco. Hikari solo se quedó de piedra, con los ojos y la boca abierta.

Mimi logró evitar que su boca tocara el suelo y le dirigió nuevamente la mirada al rubio junto a ella.

-Michael no veo ninguna competencia por aquí. Regresemos ¿Sí?-

Cuando ellos se estaban alejando Mimi les dio una última mirada. Sus ojos prácticamente se salían de sus cuencas gracias al asombro.

¿Había visto lo que creía que había visto?

Una vez se encontraron solos Hikari y Takeru evitaron la mirada del otro, producto de la vergüenza, ambos estaban sonrojados y hechos un manojo de nervios.

Los dos salieron mecánicamente de la piscina. Takeru tomó dos toallas de las sillas y le pasó una a Hikari, aún sin verla. Ella por su parte la tomó y se envolvió en esta.

-Será mejor que entremos. Está haciendo frío-

La castaña asintió y lo siguió hasta el interior de la casa.

-.-.-.-.-

Sora bajaba las escaleras, después de lograr deshacerse del agarre de un ebrio Taichi. Iba por una bebida cuando los más pequeños pasaron por su lado, ambos estaban empapados e intentaban secarse con un par de toallas.

-¿Qué les pasó a ustedes dos?-

Ambos se observaron sonrojados y luego le dirigieron una mirada a una muy confundida Sora. La observaron por unos segundos para, finalmente, desaparecer por el pasillo de las habitaciones.

Ella elevó una ceja mientras seguía su camino por las escaleras.

Estos dos cada día están más raros

Cuando ya tenía su bebida en la mano se sentó en el taburete de la cocina aguantando las miradas de odio por parte del equipo de soccer. Ella puso los ojos en blanco. Ahora gracias a esa manada de animales su Tai había quedado así.

Bueno no era exactamente su Tai.

Su relación era un poco complicada. Todo se resumía en una tonta apuesta de hace algunos años.

-Flash back-

-¿Me trajiste hasta aquí solo para practicar?-

-Sora… ¿Te he dicho alguna vez que eres la mejor amiga que existe en la faz de la tierra?-

-¡Taichi!-

Bramó exasperada. Cuando la llamó, a las dos de la madrugada, alegando que había tenido una emergencia se había imaginado un millón de escenarios, pero nada se asemejaba a esto.

-¿Esta era tu estúpida emergencia?

-¡Hey! El soccer nunca es estúpido-

-¡Son las dos de la mañana y yo estoy en el parque, con un idiota y una pelota de soccer!-

-¡Oye!-

Le dijo, mientras comenzaba a dominar el balón.

-A demás si era tan importante por qué no llamaste a Matt. Él estaría encantado de venir-

Tai continuó sin quitarle los ojos al balón.

-Querida Sora el problema es que con él no podría hacer algo como esto ¡Piensa rápido!-

Pateó el balón con todas sus fuerzas en su dirección y ella sin problema alguno la detuvo con el pecho y se la devolvió con la misma fuerza.

-Déjame entender esto ¿Me trajiste porque juego mejor que Matt?-

-Y porque si lo llego a despertar nunca más volverías a verme. Odia que lo despierten-

Ella suspiró.

-¿Se te olvidaron las prácticas toda esta semana y mañana tienes un partido importante verdad?-

Él comenzó a hacer círculos a su alrededor con el balón en los pies.

-¡Me conoces tan bien!-

Sora rodó los ojos. Nunca cambiaría.

-Tai estoy cansada-

-¡Por favor!-

-Tai…-

-¡Por favor! Sorita, bonita, Sorita bonita, Sorita bonita, Sorita bo…-

-¡ESTÁ BIEN TAICHI! Solo deja de decirme así. Sabes que lo odio-

Tai saltó de alegría y comenzaron con la práctica. Cuando ya llevaban cerca de dos horas él se le acercó.

-Está bien. Este será el último partido. Para hacerlo más interesante el que gane recibirá un premio elegido por el mismo ganador-

Sora lo observó unos instantes. Esto era perfecto, solo pediría que dejara de involucrarla en sus actos irresponsables. Eso abarcaría tareas, regalos de cumpleaños y lo más importante estúpidas prácticas a las dos de la mañana.

-Que comience el partido-

Dijo ella, pero las cosas no resultaron como se lo imaginaba.

Tai la derrotó 10 goles a 5. Por lo que él debía elegir el premio.

Ella bufó exasperada. Esto no podía quedar así.

-Ya que gané mi premio será…-

Observó el cielo buscando algún buen premio. Hasta que una loca idea se le cruzó por la cabeza.

-Besarte-

Los ojos de ella se volvieron platos.

-¿QUÉ?-

-Pero no será solo ahora. Será cada vez que estemos solos-

-¿TE HAS VUELTO LOCO?-

Él solo se le acercó hasta que estuvieron a unos pocos centímetros. Y sin más unió sus labios a los de ella.

-Adiós, Sorita bonita-

Y así fue como todo empezó.

-Fin del Flash back-

¿Por qué no lo detuvo después?

Se volvió una costumbre. Además Taichi besaba bastante bien.

No se decían amigos con beneficios porque únicamente se besaban. Nunca habían ido más allá y tampoco querían intentarlo.

Sora finalizó su bebida y regresó por las escaleras. Cierto borracho la estaba esperando.

-.-.-.-.-

Yamato estaba en su cama a segundos de caer en un sueño profundo. Tomó a la rubia de la cintura y le susurró al oído

- Que duermas bien Mimi-

La joven abrió los ojos de golpe ¿Mimi? Lo observó con el ceño fruncido

-¿Quién es Mimi?-

Él se quedó petrificado en su posición. Diablos, lo había hecho de nuevo.

-¿Quién es Yamato?-

Continuó, pero él se quedó en silencio ¿Qué carajos le iba a responder?

¿Ella es mi maldito amor imposible? ¡No! Y un millón de veces ¡No!

-¿No vas a responder?-

Nuevamente silencio por parte del rubio. Ella juntó aún más sus cejas, se colocó el vestido rápidamente y antes de abandonar la habitación le dijo con voz dura.

-Imbécil-

Matt escondió la cabeza entre las almohadas.

¿Por qué siempre que se tiraba a cualquiera ella aparecía en sus pensamientos?

Observó el techo de su habitación.

¿Qué demonios me pasa?

Se preguntó mientras se restregaba la cara con ambas manos. Al cerrar los ojos lo único que pudo apreciar fue a Mimi alardeando de su nuevo look. Que, por cierto, no le quedaba nada mal.

Abrió los ojos de golpe.

¡No! ¡Ese pensamiento no podía ser de él!

Se removió en las sábanas.

-¿Qué mierda estás haciendo conmigo?-

Dejó escapar un gruñido.

-Maldita sea Mimi-

Se sentó en la orilla de la cama mientras se revolvía el cabello. Y en ese momento decidió que si no encontraba una respuesta por sí mismo debía buscar a alguien que se las diera.

Se colocó los jeans que reposaban en el suelo y salió de la habitación. Sabía perfectamente a quien acudir.

-.-.-.-.-

Takeru cerró la puerta tras de sí para encontrarse con la mirada avergonzada de su amiga.

-Takeru yo…-

Él inmediatamente la cortó, mientras rebuscaba algunas cosas en el closet.

-Será mejor que te cambies a menos de que quieras agarrar un resfriado-

-Pero Take…-

-Estaba haciendo frío afuera y lo que menos quiero es que te enfermes, princesa -

La aló por la muñeca, le entregó unas cuantas prendas para luego encerrarla en el cuarto de baño.

Hikari se recostó en la puerta y apretó las prendas con ambas manos. ¿Por qué se sentía tan nerviosa por el simple hecho de que Takeru le llamara princesa?

Se acercó al espejo y se encontró con que sus mejillas estaban totalmente teñidas de rojo. Respiró con lentitud para tranquilizarse y después observó las prendas que le había entregado él. En sus labios apareció una sonrisa al ver que era la camisa de siempre. Era prácticamente suya. Sin esperar más comenzó a cambiarse.

Él, por su parte, se deshizo de su ropa para colocarse un pantalón de chándal. Luego bajó por las escaleras. Y en el camino observó que la casa, que anteriormente estaba atestada de gente, se encontraba casi vacía. Al llegar a la cocina sirvió dos tazas de té con leche en una bandeja y agregó unas cuantas galletas.

Con la bandeja en las manos regresó a la habitación. Colocó la bandeja sobre la mesita de noche y al voltearse se topó con Hikari. Ella recién estaba saliendo del cuarto de baño y vestía únicamente su camisa favorita de Star Wars que le llegaba justo a la mitad del muslo. Cada vez que la veía no podía evitar darle las gracias a Luke Skywalker y a Darth Vader por existir.

Y Matt siempre le decía que botara esa vieja camisa negra. Si viera como le quedaba a ella cambiaría de opinión al instante.

-Te traje té y galletas princesa-

Le regaló una sonrisa logrando que ella se ruborizara levemente. Luego ambos se sentaron en la cama.

-Mu…Muchas gracias-

Le dijo en un susurro.

-.-.-.-.-

Mimí cerró la puerta principal y apagó la música. Afortunadamente la gente se había ido antes de que la fiesta la terminara la policía, como sucedía generalmente. Mimi suspiró. Se encontraba sumamente cansada, pero al mismo tiempo estaba algo contenta por la compañía de Michael, quien se había ido hacía unos pocos minutos.

Se encaminó al sofá y se acurrucó en este, cuando le faltaba poco para dormirse sintió unos brazos apretando su cintura.

-¿Pero qué…?-

Dijo mientras se volteaban y se encontraba de frente con unos potentes ojos azules.

-¿Puedo acompañarte?-

Ella intentó abandonar el sofá, pero él continuaba con su firme agarre.

-¡Suéltame idiota!-

Ella frunció el ceño y al verse inmovilizada lo mordió fuertemente en el brazo. Matt soltó un gemido y se apartó rápidamente. Ella por su parte aprovechó el momento para huir de la sala.

Él se frotó el brazo adolorido y la siguió con la mirada mientras ella desaparecía por las escaleras.

Mimí corrió por el pasillo y luego se detuvo en la primera habitación a la derecha, al cerrarla se deslizó lentamente hasta chocar contra el piso.

Eres un completo idiota Matt

Se deshizo de su pantalón para luego meterse en la cama. Dio unas cuantas vueltas intentando conciliar el sueño pero se le hacía imposible.

Primero se va con una estúpida rubia oxigenada y ahora busca mi "compañía". ¿Qué demonios le pasa?

Enfurruñada se arropó hasta la cabeza mientras se abrazaba las rodillas. Cuando estaba a punto de caer vencida por el sueño un último pensamiento acudió a su cabeza.

Si me hubieses pedido ir a la habitación en un principio todo sería muy distinto idiota

-.-.-.-.-

Tai bostezó, se removió en las sábanas y estiró un brazo buscando a la pelirroja, pero solo encontró un colchón completamente vació. Finalmente abrió los ojos con pereza y se encontró en un cuarto a oscuras.

-¿Sora?-

Dijo con una voz patosa. Intentó sentarse y sintió que toda la habitación se movía incontrolablemente. Se sostuvo la cabeza con ambas manos, buscando detener el movimiento.

-¿Estás bien Tai?-

Él levantó la mirada y se encontró con una mancha borrosa.

-¿Eres tú Sora?-

Ella dejó escapar un bufido.

-Claro que soy yo. Ahora acuéstate-

Lo tomó por los hombros intentando acostarlo, pero él fue más rápido tomándola de la cintura. Ahora ambos estaban en la cama, él encima de ella.

-Ta…Tai-

-¿Por qué m… me dejaste solo?-

Le preguntó, acercándose cada vez más logrando que ella se pusiera más nerviosa. Esta situación era sumamente comprometedora. Nunca se habían besado en una cama.

-Yo…-

-Eso no es una respuesta-

Cuando estaba a escasos centímetros de unir sus labios Tai dejó caer la cabeza junto a la de Sora.

-¿Tai?-

Volteó a mirarlo y justo en ese momento él dejó escapar un sonoro ronquido. Ella suspiró e intentó moverse, pero fue inútil. Había quedado atrapada debajo de él.

Otra vez.

-.-.-.-.-

-Takeru-

Dijo ella en un susurro. Hacía unos minutos ambos se habían metido en la cama. Ahora ninguno de los dos hacía contacto visual.

-Dime-

-Yo… Quiero disculparme-

Él se volteó.

-No tienes por qué disculparte-

-Pero…-

-Hikari yo fui el que comenzó todo-

La interrumpió.

-Yo te seguí el juego-

-Hikari-

Ella se arrodilló en la cama sin quitarle la mirada de encima.

-Sabes perfectamente que no te detuve. También tengo parte de la culpa…-

Mientras ella continuaba parloteando Takeru imitó su posición la tomó de las mejillas y estampó sus labios en los de ella.

Hikari se quedó inmóvil con los ojos abiertos de par en par.

Cuando él se separó solo le dijo en un susurro.

-Deja de darle tantas vueltas al asunto y duérmete-


¿Qué les pareció?

¡Beso takari! ¡Awwww! \o/

Mimi y Matt son tan... awww n.n

¿Se imaginaban lo de Tai y Sora? ¡SORPRESA! xD

Las preguntas que tengan serán respondidas en el próximo cap ;)

Por cierto ¿Me dejan un review?

Gracias por leer!