Em... Hola... *Los lectores se acercan con antorchas a punto de quemarme viva*

¡Antes de que se cometa un asesinato! Les explicaré brevemente porque tardé tanto en publicar. Razón número 1: Mi inspiración dijo "Es casi navidad, me voy de vacaciones" y me abandonó. Y la Razón número 2: Me mudé de país. Cosa que no es nada fácil...

Feliz navidad, inmensamente atrasada y feliz año, inmensamente atrasado también. Espero que les hayan dado muchos regalos y que este año todos sus deseos se cumplan c:

Para los que me preguntaron si iba a dejar esta historia taaaan buena *según mi criterio* NO LA VOY A ABANDONAR. Así que no se preocupen por eso...

Este capítulo tiene 3161 palabras para disculparme por tardar tanto...

Bueno, dejando a un lado las aclaratorias ¡Gracias por sus reviews! Responderé los reviews de los que no posean cuenta c:

EUREKA:¡Hola! Feliz navidad, feliz año nuevo. Si tardé mucho, perdona por la demora, espero que este capítulo extra largo logre que me disculpes xD Nos leemos pronto...

Les quiero recordar que NO MUERDO PERSONAS FANTASMAS QUE LEEN Y NO COMENTAN xD como ven nunca ignoro a nadie... Déjenme comentarios que los respondo :D Tarde, pero lo hago (?)

Los personajes no me pertenecen (u.u) son solo de Akiyoshy Hongo y Bandai. Sin embargo la historia es mia y la realizo sin fines de lucro.

Sin más que decir, les invito a leer.


Game of a princess

Capítulo 14: Después de la fiesta viene la… ¿Calma?

Él continuaba caminando en círculos por la habitación, preguntándose cuál sería la mejor manera de decirle a su hijo menor que debía reinar Francia.

¿Por qué cada vez que se lo planteaba le sonaba peor?

Suspiró frustrado. Takeru lo iba a odiar por ocultárselo, pero el que de seguro iba a matarlo era Matt. Él no toleraría que se llevaran a su hermano menor ¿Por qué tenía que ser tan complicado?

—Cariño si continúas así le vas a abrir un hoyo al piso.

Él se detuvo al instante para enviarle una mirada llena de preocupación.

—Natsuko, van a quitarnos a nuestro hijo menor y tú estás tan tranquila.

Ella inmediatamente caminó hasta él y tomó ambas manos entre las suyas.

—No. Estoy tan desesperada como tú, solo que yo sé que le encontraremos una solución—Le acarició la mejilla al tiempo que le regalaba una sonrisa tranquilizadora.

—Hice todo lo que pude. Los llevé al lugar más lejano que se me ocurrió, corté todo lazo que nos uniera a esto, cambié nuestros nombres, me deshice de cualquier tipo de información para protegerlos, pero al final no sirvió de nada.

Natsuko lo abrazó fuertemente, antes de que él se desmoronara.

—Sé que hiciste todo lo que estuvo en tus manos.

—Discúlpame. — Le dijo entre sollozos, intentando esconderse en su hombro.

Ella solo le acarició la espalda constantemente intentando borrar los temblores de su espalda.

—Ellos van a odiarme— Le susurró al oído —. Sobre todo Matt.

— No, claro que no. Ellos van a entenderlo. Tenemos dos hijos maravillosos, van a poder con esto.

Él se alejó un poco para observar cómo le regalaba una pequeña sonrisa.

—Ahora tranquilízate y ve a ducharte, debes estar agotado con el viaje.

Hiroaki depositó un pequeño beso en su frente justo antes de desaparecer tras la puerta.

Cuando él hubo desaparecido ella relajó los hombros. Esperaba de todo corazón que sus hijos no lo tomaran tan mal.

-.-.-.-.-

Intentó abrir los ojos, cosa que no fue una buena idea. Se cubrió con la sábana evitando el resplandor, pero ese pequeño movimiento hizo que todo a su alrededor le diera vueltas.

—Diablos, mi cabeza.

Intentó abrazar sus rodillas pero algo se lo impidió.

— Tai, déjame dormir— Una voz emergió de entre las sábanas.

— ¿Sora eres tú? — Le preguntó con voz ronca.

— Pues claro ¿Quién más?

— ¿Me puedes hacer un favor?

Ella rodó los ojos, sabía exactamente qué le iba a pedir.

— ¿Café cargado y aspirina?

—Eres la mejor amiga que alguien podría tener.

Sora dejó escapar un suspiro mientras se ponía de pie y justo antes de comenzar a caminar una mano se aferró a su cintura. Ella frunció el ceño y un segundo más tarde Taichi tenía los labios sobre los suyos.

— Tonto— Le dijo en cuanto pudo liberarse de su agarre.

Él le sonrió de lado y se agarró la cabeza con fuerza.

— Nunca más volveré a tomar. Lo juro.

— En tres días voy a volver a escuchar esto.

— No. Esta vez es en serio — Cerró los ojos y se volvió a cubrir con la sábana.

— Si, aja. Ya regreso.

Sora abandonó la habitación para dirigirse a la cocina y se encontró con Mimi batiendo algo esmeradamente.

— ¡Vaya! Alguien se levantó con energía por aquí.

Mimi dio un pequeño brinco, pero al voltearse sonrió.

—Buenos días Sora.

— Buenos días ¿Qué haces?

— El desayuno, ya que todos están durmiendo y sé perfectamente que no van a querer cocinar nada decidí adelantarme.

— Me parece estupendo— Le dijo mientras ocupaba la cafetera.

— Por cierto Sora ¿Dónde estuviste toda la noche?

— Yo, pues… Estuve…— Se quedó pensando unos segundos en qué decirle, hasta que se le ocurrió una mejor idea— ¿Con quién estuviste tú toda la noche? —

— Yo conocí a alguien—

— ¿Y cómo se llama? — En el rostro de la pelirroja se formó una sonrisa. Había logrado evadir el tema exitosamente.

— Michael— Una sonrisa se apoderó de los labios de Mimi solo con mencionarlo.

— ¿Y era lindo?

— ¡Si Sora! Era hermoso…— Paró de hablar abruptamente y la observó con los ojos achicados— Espera un segundo ¡Estábamos hablando de ti en primer lugar! —

— Sobre eso… — El sonido de la cafetera la interrumpió justo a tiempo — ¡El café ya está listo! ¿No quieres un poco? —

— ¿Qué? No, sabes que a mí no…— La pelirroja la interrumpió.

— Bueno subiré esto. Estoy segura que algunos arriba se pasaron de copas anoche. Luego hablamos Mimi— Sin agregar más desapareció por la escalera.

Mimi parpadeó repetidas veces. Sora últimamente estaba actuando muy raro. Meneó varias veces la cabeza mientras continuaba con su tarea. Más tarde ella sola le contaría o al menos eso esperaba.

-.-.-.-.-

Takeru abrió los ojos de a poco y cuando finalmente enfocó se encontró con que no estaba solo. Hikari estaba utilizando su pecho de almohada. Cosa que le sacó una sonrisa involuntaria. Esto era lo mejor de despertarse, tener a Hikari sola para él. Aunque solo fuesen unas pocas horas.

La observó con ternura, como lo había hecho desde hace unos… ¿Cinco años?

Y todo había comenzado con una de sus órdenes…

-Flash back-

Era bien entrada la noche cuando su celular lo despertó. Se restregó los ojos e intentó enfocar. Tomó su celular mientras se volvía a arropar.

— ¿Hola?

— ¿Ta-Takeru? — Su tono de voz lo despabiló.

— ¿Princesa? ¿Qué sucede?

—Es-es que… Necesito que vengas, ahora— Le dijo mientras sorbía su nariz.

Él se paró frente a su ventana y la observó, envuelta en una sábana.

—Ya voy.

Dejó el móvil sobre su cama y, sin pensarlo, saltó hacia el balcón de Hikari. Al estar frente a ella lo único que hizo fue abrazarla y acariciar su cabello.

—Vamos a dormir— Le ordenó mientras acariciaba su espalda, intentando calmarla.

—Pe-pero.

— ¡Nada de peros princesa! — Él la abrazó de nuevo.

— No puedo dormir— Le susurró — ¿Te puedes quedar conmigo hasta que me duerma?

— Solo si me explicas por qué estás así.

Ella lo observó con un pequeño rubor en las mejillas.

— Te vas a reír.

— No, claro que no. Dímelo.

Hikari tomó aire antes de soltarlo.

— Tuve una horrible pesadilla.

— Ya veo ¿Quieres contarme de qué trataba?

Ella asintió al tiempo que comenzaba con su relato y cuando finalizó ambos se acostaron en la cama bajo una sábana gruesa.

—Gracias Takeru.

—No tiene que agradecerlo princesa. Puede llamarme cuando quiera.

Takeru en ese momento no sabía que ese pequeño incidente se volvería algo cotidiano. Al principio solo lo llamaba cuando tenía un mal sueño. Luego porque se sentía sola y ahora era una costumbre.

-Fin del Flash back-

Hikari parpadeó unas cuantas veces antes de enfocar. Sonrió al instante, le encantaba despertarse bajo la profunda mirada azul de Takeru.

— Buenos días — Le dijo ella aun con voz soñolienta.

— Buenos días princesa ¿Dormiste bien?

Hikari asintió varias veces para volver a colocar la cabeza en el pecho de él.

Él la rodeó con los brazos pegándola un poco más a él.

Takeru estaba tan a gusto que cerró los ojos por unos segundos, pero los abrió de inmediato cuando Hikari depositó un beso sobre su pecho.

Se observaron y cuando estaban a punto de comenzar un beso la perilla de la puerta comenzó a moverse. Ambos se observaron con los ojos como platos. El rubio salió disparado al baño mientras Hikari se cubría con las mantas que tenía alrededor.

— ¿Alguien se pasó de copas anoche? — Sora abrió lentamente la puerta — Traje café —

La pelirroja pasó la mirada por la habitación y se detuvo en la cama.

— ¿Takeru quieres…? — No pudo terminar la oración, porque Hikari había estirado los brazos — ¿Hikari? —

Los ojos de Sora se volvieron platos. Dejó la cafetera y los vasos de plástico sobre la mesa de noche e inmediatamente se arrodilló justo al lado de la castaña.

— ¿Qué haces aquí Hikari? ¿Sabes que haría tu hermano si…? — La castaña la interrumpió de inmediato.

— Solo estaba durmiendo aquí. Ayer Takeru me dijo que me prestaba su cama y él se fue a dormir con su hermano—

Sora rodó los ojos. Eso ni ella misma se lo creía. Se colocó de pie y justo Takeru salía del baño.

— Hola Sora. Buenos días—

— Hola Takeru — Lo observó detenidamente y luego volteó a ver a Hikari — Omitiré el hecho de que Hikari tiene puesta tu camisa — Observó de nuevo a Takeru — Y que tú — Lo apuntó con el dedo — también dormiste aquí.

Recogió la cafetera y los vasos, tomó la perilla de la puerta y se volteó de nuevo.

— Tienen quince minutos antes de que Taichi pise este cuarto y se arme la tercera guerra mundial — Dicho esto abandonó la habitación.

Takeru suspiró. Sora estaba más gruñona que de costumbre. Le dirigió una sonrisa traviesa a Hikari.

— Para mí quince minutos están más que bien— Takeru rompió el silencio que se había formado.

Se metió de nuevo en la cama y abrazó a Hikari de la cintura. Ella le sonrió de lado y le dio un pequeño beso en los labios.

Él sonrió en medio del beso, se posicionó sobre ella y se percató del ligero sonrojo que adornaba sus mejillas.

— Te ves hermosa cuando te sonrojas princesa.

Rozó su nariz con la de ella y nuevamente se perdieron en la mirada del otro.

— Takeru

— Dime princesa

— ¿Puedes… bajarte por favor? — Él soltó una risita.

— Sus deseos son ordenes majestad— Depositó un beso en su frente antes de levantarse.

Hikari se incorporó y bajo la atenta mirada de Takeru se metió al baño.

—Takeru ¿Dónde está mi cepillo de dientes?

—En el gabinete de abajo. Mamá lo encontró la última vez que hizo la limpieza.

Lo siguiente que se oyó fue el agua caer. Por otro lado Takeru comenzó a remover su armario y sacó unas cuantas prendas más.

— Te voy a pasar algo de ropa— Abrió la puerta del baño lo suficiente como para que entrara su brazo. Hikari tomó las prendas y nuevamente cerró la puerta.

— ¡No sabes hace cuanto he estado buscando esta blusa!

— La dejaste aquí hace dos meses.

Luego ella salió del baño con una blusa celeste y unos shorts beige. Le entregó la camisa con la que había dormido y él se la colocó de inmediato.

— Creo que ahora si se cumplieron los quince minutos de Sora.

-.-.-.-

Sora fue a la habitación contigua y llamó dos veces, unos minutos más tarde Yamato se asomó por la puerta.

— Sora, ya sabía yo que en algún momento llamarías a mi habitación, aunque para ser honestos te esperaba un poco más temprano — Le dedicó una sonrisa seductora, pero solo logró que ella rodara los ojos.

— Sabes perfectamente que estoy fuera del mercado. Así que cállate y tómate tu café — Le tendió un vaso plástico hasta el tope y cuando se dirigía a la habitación que le faltaba él le dijo en un tono bajo.

— Cierto, se me olvidaba que Taichi te tiene completamente acaparada— Inmediatamente cerró la puerta dejándola a ella con los ojos como platos en medio del pasillo.

El rubio sorbió un poco de la bebida. Amargo ¿Por qué ella siempre tenía que arruinar algo tan delicioso y convertirlo en esta cochinada?

Rodó los ojos y se sentó en la cama. Colocó el vaso sobre la mesa de noche y observó la mordida en su brazo.

Estúpida Mimi —

Soltó un gruñido, aún tenía sueño. No había pegado un ojo en toda la noche haciéndose preguntas ridículas a cerca de la chica de cabello rosado.

Entre todas las cosas que pudo hacerle no se le pudo ocurrir otra cosa más que morderlo. ¡Por favor!

Pudo haberle dado una cachetada, hasta golpearlo. ¡Pero no! Ella era Mimi Tachikawa y prefirió morderlo y dejarle una marca para que todos la vieran.

Ese pensamiento por alguna estúpida razón logró que se formara una sonrisa en sus labios y no, no era una seductora como la que le dedicó a Sora hacía unos segundos. Esta era una de esas bobaliconas que a veces se le formaban a Takeru cuando veía a Hikari.

Meneó la cabeza repetidas veces, intentando alejar ese pensamiento de su mente y por inercia tomó el vaso de su mesa de noche y bebió un poco.

Cerró los ojos mientras el sabor amargo pasaba por su garganta.

Si, alguien tenía que enseñarle a esa mujer cómo hacer un buen café.

-.-.-.-

Sora respiró un par de veces. Era imposible que Yamato se hubiese dado cuenta de… No, por supuesto que no.

Cuando llegó hasta la habitación donde se encontraba Taichi empujó un poco la puerta, sirvió el café en un vaso y lo colocó en la mesa de noche. Luego abrió una de las gavetas y sacó dos aspirinas, las colocó junto al café y empezó a mover al bulto que estaba en la cama.

—Levántate.

Él se removió un poco, pero no le prestó atención a ella. Sora frunció el ceño y le quitó las sábanas de encima. Taichi tenía ambas manos sobre su cabeza y los ojos fuertemente cerrados.

— Ahí están las aspirinas y el café. Si quieres más aquí te dejo la cafetera.

Tai se sentó en la orilla de la cama muy lentamente. Probó el café e hizo una mueca de asco, que intentó disimular rápidamente.

—Gracias — Le dijo y cuando logró enfocar bien la encontró en la puerta de la habitación — ¿A dónde vas?

— A ayudar a Mimi, está sola haciendo el desayuno.

— ¡No! —

Ella alzó una ceja.

— ¿Y por qué no puedo ir? —

Para que no arruines el desayuno.

— Quiero que te quedes conmigo ¿Si?

Ella rodó los ojos.

— Lo siento Tai. Voy a ir a ayudar a mi amiga—

Dicho esto salió de la habitación.

El moreno se dirigió al baño con el café y la cafetera y los vació en el excusado.

Nadie en su sano juicio debería probar esta cosa.

Cuando terminó de asearse salió al pasillo y cuando iba a bajar las escaleras se detuvo de golpe recordando que no había visto a su hermanita la noche anterior e inmediatamente comenzó a inspeccionar las habitaciones.

Entró a la de Matt y se lo encontró en ropa interior.

— ¡Taichi! ¿No sabes tocar?

— ¡Cubre tus miserias rubio oxigenado! — Justo cuando el otro iba a responderle cerró la puerta.

Rodó los ojos y continuó su recorrido por el pasillo. Se detuvo en la puerta del rubio menor. Tocó dos veces y luego entró.

— ¡Hola hermano! ¿Dormiste bien? ¿Te duele la cabeza? — Hikari estaba sentada sobre la cama, con una sonrisa en el rostro.

Por otro lado el semblante de Taichi fue cambiando.

— ¡Hikari Yagami! ¿Por qué estás en la cama de Takeru? — Le preguntó, internándose en la habitación.

— Dormí aquí — Le dijo ella aún con su sonrisa.

— ¿Cómo que dormiste aquí?

Antes de que ella pudiera responderle Takeru se asomó en la habitación.

— ¿Qué es todo este escándalo?

—Tú— Le dijo el moreno de manera amenazante mientras lo apuntaba con el dedo — ¡Tú dormiste con mi hermana!

— ¡Claro que no! ¡Yo dormí en la habitación de huéspedes!

Taichi los observó a los dos consecutivamente y luego suspiró.

Cuando estaba a punto de agregar algo Mimi anunció desde el piso de abajo.

— ¡El desayuno está servido! —

Los dos menores salieron apresuradamente dejando a Tai solo en la habitación.

— Tai deberías calmarte. Takeru es inofensivo — El rubio mayor lo observó desde la puerta. Taichi de inmediato se volteó para encararlo.

— ¡Ningún chico es inofensivo si está cerca de mi hermana!

— Yo soy un chico y he estado muchas veces cerca de tu hermana.

— ¡Pero no has tenido intenciones ocultas! — Matt le sonrió con arrogancia.

— ¿Y quién dice que no? — El rostro de Taichi se fue desfigurando de a poco y cuando casi se le va encima Yamato lo tomó por los hombros.

— ¿Por qué te tomas las cosas tan a pecho? — Tai lo observó con la interrogante en el rostro — ¡Estaba bromeando idiota!

El Yagami rodó los ojos mientras le pasaba por un lado.

— Será mejor que bajemos. Rubio teñido — Dicho esto desapareció por las escaleras.

-.-.-.-

— ¡Gracias por la comida! — Dijeron todos al unísono antes de comenzar a comer.

Mimi había decidido hacer un desayuno al estilo americano. Acompañado de jugo de naranja.

— ¡Esto está delicioso Mimi! ¡Muchas gracias! — Taichi se levantó de la mesa para servirse de nuevo.

— Yo creo que el mío está un poco salado— Yamato observó a Mimi con el ceño fruncido, pero ella desvió la mirada de inmediato.

— Está exquisito Mimi — Takeru le regaló una sonrisa y luego observó a Hikari por una milésima de segundo.

— Gracias chicos— Mimi estaba sonrojada por los halagos de sus amigos y Yamato al percatarse no pudo evitar que una sincera sonrisa se asomase en sus labios.

Este hecho no pasó desapercibido por Sora, pero prefirió guardárselo para sí. Cuando le iba a pedir a Matt que le sirviera un poco más de jugo de naranja se percató de la marca que tenía en el brazo.

— Matt ¿Qué te pasó en el brazo?

— ¿Esto? — Elevó un poco el brazo para que todos pudieran verlo — Me mordió una perra — Recalcó la última palabra fulminando a Mimi con la mirada.

Ella frunció el ceño y se retiró de la mesa levantando su plato y echándolo con fuerza al fregadero.

— Matt siempre te estoy diciendo que no te acuestes con cualquier cosa, pero nunca me haces caso — Dicho esto Taichi también se retiró de la mesa.

— Ya acabé— Hikari se limpió con la servilleta, tomó su plato y se fue rumbo a la cocina.

— Igual yo — Takeru la siguió de cerca.

— ¿Quieres que te cure eso? No sabes donde habrá puesto esa chica la boca — Sora lo pensó mejor — O seguramente sí lo sabes.

Matt alzó los hombros, restándole importancia al asunto y también se levantó de la mesa.

-.-.-.-

Cuando la casa estuvo recogida Taichi se lanzó a un sofá de la sala. Estaba exhausto. Matt estaba en el sofá contiguo, se encontraba igual o peor que él. Sora y Mimi todavía estaban terminando de arreglar los cuartos y Takeru estaba acostado en la alfombra, junto a su hermana, mejor dicho demasiado cerca de su hermana.

Si Tai no estuviera tan cansado seguramente ya le hubiese dicho algo.

— Chicos ¿Quieren ir a nadar? —

Sora y Mimi se asomaron por las escaleras.

— ¡Sí! — Hikari se levantó de inmediato y fue corriendo hasta ellas. Takeru sonrió con su reacción. Ella siempre era así, alegre.

— ¡Estoy muy cansado! ¿Vamos otro día sí? — Taichi estaba empezando a cerrar los ojos cuando la insistente voz de su hermana lo llamó.

— ¿Hermano? — Hikari le hizo su cara de cachorro registrada. Nunca nadie se negaba a esa cara. Mucho menos Tai.

Él intentó no verla, pero en un instante ya la tenía sobre él.

— ¡No se vale Hikari! ¡Sabes que soy inmune a…! — La observó solo por un segundo y logró derretir su corazón — ¡Está bien Hikari! ¡Arreglen todo! —

El Yagami se levantó del sofá.

— ¡En veinte minutos los quiero a todos listos para ir a la playa! —


¿Qué les pareció?

¿Aman a Takeru?

Y si, Takeru tiene un cepillo de dientes para Hikari xD

¿A Matt?

¿Taichí es muy exagerado?

¿Ustedes hubiesen actuado igual que Mimi?

Comenten lo que deseen con un review, RECUERDEN QUE NO MUERDO.

Nos leemos pronto ;)