¡Adivinen quién volvió!

Muchas gracias por sus reviews c:

Los contestaré pronto...

Los personajes no me pertenecen, son solo de Akiyoshi Hongo y de Bandai pero la historia s es mía y la realizo sin fines de lucro.

Sin más, les invito a leer


Game of a Princess

Capítulo 16: Bienvenidos señores Ishida

El molesto sonido de su celular logró sacarlo abruptamente de su sueño. Se restregó los ojos y empezó a tantear la pequeña mesita en busca del aparato.

Cuando finalmente lo encontró atendió sin ver al remitente.

— ¿Si?

Dijo lo más bajo que pudo, para evitar despertarla.

¡Enano! — Takeru rodó los ojos — ¡Tienes que ayudarme!

Takeru suspiró. Esto era cosa de todas las semanas.

Atrajo a Hikari hacia sí, encontrándola despierta. Le regaló una sonrisa y tapó la bocina del teléfono.

— Si dice que le robaron el celular me debes un helado.

Ella hizo un puchero. Sabía que perdería.

Takeru volvió a destapar la bocina.

— ¿Cómo te robaron el celular esta vez?

¡Oh no! Esta vez no fue el celular—

— ¿Qué sucedió?

Estábamos jugando videojuegos, ya sabes, lo mismo de todos los viernes. Y de repente a Tai le pareció grandioso ordenar chocolate líquido… —

— ¿Quieres ir al punto? — Le sonrió de lado a Hikari— Tengo algunos asuntos pendientes aquí—.

¡Taichi llenó la piscina con chocolate líquido! —

Takeru saltó de la cama para asomarse por la ventana. Y luego recordó que no estaba precisamente en su casa. Rápidamente se posicionó a un lado de la ventana y dio una mirada fugaz.

— ¿QUÉ DIABLOS? —

El muy imbécil dijo que a mis padres les encantaría el chocolate

Hikari seguía acostada en la cama. No entendía absolutamente nada.

— ¿Me puedes explicar que carajos estabas haciendo tu mientras Tai ordenaba el chocolate? —

A si, lo destruía en el último juego que compré. ¡Necesitamos uno nuevo para…! — Se oyeron algunos golpes.

Takeru, el idiota de tu hermano no recuerda que realmente te llamó para decirte que fueras por su moto—Esa era la inconfundible voz de Tai— Le robaron el celular de nuevo. Por cierto ¡A tus padres les encantará una piscina de chocolate!—

— ¡Taichi acabas de regalarme un helado gratis! —

— ¡Oye! —

Hikari se cubrió la boca con ambas manos mientras sus ojos se ensanchaban. Takeru se quedó observándola de la misma forma.

¿TIENES A UNA CHICA EN TU CAMA?¿ES CALIIENTE?—

Del otro lado de la línea se oyeron algunos golpes.

¡EL IDIOTA DE TAICHI NO SABE QUE EXISTE EL BOTÓN DE ALTAVOZ! Ahora era Yamato quien hablaba. —

Cuando Takeru salió del estado de shock sonrió de lado.

— La verdad es que — observó a Hikari a los ojos y sin despegar la mirada contestó — Es la chica más caliente que he conocido en mi vida—

Ella bajó la mirada. Mientras sentía su cara arder.

Takeru colgó con una sonrisa en el rostro. Si Taichi llegaba a enterarse que se refería a su hermanita se metería en problemas.

— Ta…Takeru ¿Enserio piensas eso de mí?

Él la tomó de los hombros para verla a la cara.

— Si, eres muy caliente Hikari.

— ¡O… oye! —

Su cara estaba tan roja como un tomate.

—Es cierto. No puedo dejar de pensar en ti ni siquiera un segundo— Ahora era él quien se ponía rojo— Me encantas princesa.

Ella abrió los ojos de par en par. No estaba preparada para esta clase de declaración.

— A, si — Takeru fue directo al closet y sacó un jean y una de las camisas, que Hikari siempre le robaba, y las colocó en una esquina de la cama — Tu hermano llenó la piscina de chocolate líquido y hay que ir por Daysi —

— ¿QUE MI HERMANO QUÉ? — Inmediatamente se asomó por la ventana y su boca casi tocó el piso ante la desastrosa escena que se llevaba a cabo afuera.

Había chocolate esparcido por todo el jardín. La piscina estaba repleta de chocolate y se veía a un Taichi sumamente emocionado, con bañador incluido, saltando en el trampolín.

La menor no lo soportó más y cuando se disponía a abrir la ventana para gritarle, a todo pulmón, a su hermano un par de brazos la sujetaron de la cintura.

— Princesa— Takeru le susurró al oído — No creo que sea buena idea que tu hermano te vea usando la camisa que traía puesta ayer en la tarde—

Ella se volteó en sus brazos y él aprovechó para estampar sus labios en los suyos. Ella enredó los brazos en su cuello.

En un arrebato, Takeru la cargó y la colocó de nuevo sobre la cama posicionándose él sobre ella. Empezó a delinearla con ambas manos, las respiraciones de ambos se iban haciendo más fuertes, él profundizó el beso mientras ella daba pequeñas caricias a su ancha espalda. Takeru comenzó a subir, un poco, la única prenda que la cubría y le encantó lo suave que se sentía su piel contra sus manos. Iba a subir la prenda un poco más, pero un suspiro de Hikari lo regresó a la realidad.

Takeru se separó de ella con los ojos abiertos de par en par.

— Voy a… Cambiarme. Hem… Adiós—

Takeru tomó sus cosas y se metió al baño.

Lo último que ella escuchó fue la puerta cerrándose.

-.-.-.-

— ¡TAICHI YAGAMI! —

Sora y Mimi estaban justo frente a la piscina observando como Tai comía y nadaba en el chocolate.

— ¡Sora, Mimi! ¡Entren, les va a encantar!

— ¿EN QUE DIABLOS ESTABAS PENSANDO TAICHI? —

El moreno frunció el ceño.

— ¿Por qué eres tan mandona?

— ¿MANDONA? ¿YO? ¿SABES CÓMO SE VAN A PONER TUS PADRES Y LOS DE MATT CUANDO VEAN ESTE DESASTRE?

— Relájate Sorita bonita. Sigue el ejemplo de Mimi y únete a la diversión —

Sora gritó exasperada, odiaba ese estúpido sobrenombre. Pero luego volteó a ver el lugar en donde estaba su mejor amiga y descubrió que solo estaba su bolso sobre una de las sillas.

Empezó a escanear el lugar buscándola y la encontró bajando por las escaleras de la piscina.

— ¡Mimi, tú no!

— ¡Sora! ¡Por favor! — Ella tomó un poco de chocolate y lo untó en uno de los brazos de Sora — Dime que no mueres por sumergirte en chocolate—

— Mimi…

— Vas a tener la piel como una Diosa cuando salgas de allí. No sabes los beneficios que tiene el chocolate…—

— ¡Esto está mal! ¡Va a ser una locura cuando…! — Lo pensó un poco mejor, ya estaba hecho y… ¡Por Dios era chocolate! — ¡Dame espacio Mimi! ¡Les enseñaré una buena forma de entrar en esa cosa! —

Quince minutos después las dos chicas estaban metidas de lleno en la piscina.

En ese momento Yamato salía de su casa con cuatro palas y dos recipientes gigantes. Estaba de espaldas cerrando la puerta y cuando se volteó dejó caer todo lo que cargaba encima.

Ahora no solo tenía a un loco nadando en chocolate. ¡Eran un maldito loco y sus supuestas ayudantes! ¡Todos dentro! ¡Riendo como unos maníacos!

— ¡SE SUPONÍA QUE USTEDES ME IBAN A AYUDAR A SACAR A TAICHI!

El rubio ya estaba tirado en el suelo sujetándose el cabello, desesperado.

— ¡Alégrate rubio tonto! — Mimi, cubierta de chocolate, lo estaba tomando de la mano. — Deja de llorar y únete—

— ¿Cómo diablos esperas que me alegre? — Levantó la vista y la observó. Si, ahora si podía estar alegre — Mis… Padres van a… ¡A la mierda mis padres!

Se deshizo de su ropa, quedando en bañador, cargó a Mimi, logrando que esta se sonrojara, y se lanzó en la piscina.

-.-.-.-

— ¿Qué crees que estén haciendo los chicos en este momento?

— Nada bueno, tenlo por seguro —

Los Ishida estaban a bordo del avión. Faltaban unos minutos para aterrizar en Japón.

— ¿Por qué siempre eres tan negativo?

— La pregunta sería ¿Por qué los defiendes tanto? —

La rubia observó por la ventana. Todo estaba oscuro, ya casi se podían visualizar las luces de la ciudad.

— Son unos buenos niños, eso es todo.

Hiroaki dejó escapar un suspiro.

— Apuesto a que Yamato organizó una fiesta de bienvenida.

La rubia le dio una mirada a su esposo.

— No, Yamato no haría eso. Odia limpiar el desastre después. Yo creo que se dejó llevar por alguna de las ideas de Taichi.

— No. Mi hijo no es tan tonto como para dejarse llevar por Tai.

Ella sonrió de lado. Sabía que su hijo mayor siempre terminaba haciendo todo lo que se le ocurría a Taichi.

— Ya veremos cariño, ya veremos.

Señores pasajeros abrochen sus cinturones. En unos minutos aterrizaremos —

-.-.-.-

Los menores estaban guardando a Daisy en el garaje.

— Ya está —Dijo Takeru, mientras cerraba la puerta.

Hikari lo siguió, ambos se dirigían a la cocina. Cuando llegaron allí se encontraron a Sora haciendo cocteles con vodka.

— ¡Estás empapada en chocolate!

— Si, pero es bueno para la piel. Deberías meterte Kari.

Takeru abrió los ojos desmesuradamente

— ¿Qué dices Sora? ¿No han desocupado la piscina?

— No pero…

— ¡MIS PADRES REGRESAN HOY! ¡VAN A BOTARME DE LA CASA! ¡O PEOR AÚN! ¡ME MANTENDRÁN ENCERRADO EN MI HABITACIÓN POR LA ETERNIDAD Y…! — Takeru tomó una bocanada de aire — Todo eso se lo van a hacer a Matt.

Sora lanzó una risita.

— Creo que es mejor que entremos antes de que lleguen tus padres.

— Si… Vamos.

Takeru tomó a Hikari de la mano y se fueron escaleras arriba.

La pelirroja tomó los cuatro cocteles y los llevo afuera.

Taichi y Yamato continuaban lanzándose en el trampolín mientras Mimi se embadurnaba todo el chocolate que podía en el cuerpo.

Si, este trío de idiotas eran sus mejores amigos.

— ¡Llegaron los cocteles! —

-.-.-.-

— Apresúrate Takeru —

Estaban bajando las escaleras tan rápido como podían. Cuando solo les faltaban unos cuantos escalones Takeru la tomó de la mano.

— Espera… hay algo que debo decirte…

— Si es por lo de esta mañana, yo debí detenerte…

— No es eso, bueno de cierta forma si pero… —

Los dos se observaron a los ojos.

— Hikari… Tu… Mejor dicho yo…

Ella sonrió, a través de los años había aprendido a leerlo, lo entendía sin que dijera absolutamente nada.

Le rodeó el cuello con los brazos y le dio un corto beso.

— Tú también me gustas Takeru.

El rubio le sonrió de vuelta. La tomó de la cadera y la elevó, logrando que sus pies no tocaran el suelo.

Ambos se sonrieron y juntaron sus labios en un tierno beso.

— Te amo princesa.

— Igual yo sirviente. Aunque creo que ese sobrenombre ya no te queda bien.

— ¿No?

— No. A partir de hoy serás un príncipe. Y solo serás mío.

Él la besó de nuevo. Luego se tomaron de la mano y continuaron bajando las escaleras.

-.-.-.-

Hikari y Takeru llegaron a la piscina, donde estaban todos.

— ¡Entren!

Taichi estaba compitiendo con Yamato.

— ¡Te ganaré de nuevo idiota!

— ¡Rubio teñido!

— ¡Que no soy teñido!

— ¡Los tres sabemos que sí! ¿Verdad Sora? —

Sora solo lo ignoró

— ¿Te teñiste Matt? ¿Qué número de rubio usaste?

— Del 3… Digo… No… Maldita sea.

Todos se carcajearon.

— ¡Que no me teñí! —

El rubio desvió la mirada a donde estaban los menores.

— ¡USTEDES DOS! ¡ESTAN AGARRADOS DE LA MANO! —

Todos los ojos se desviaron a los más pequeños.

— ¡¿ESTÁN SALIENDO?!

Mimi fue la primera en preguntar.

— Hem… Bueno…

— Mas les vale decir que no Takeru.

Taichi ya estaba saliendo de la piscina.

— Si, estamos saliendo Tai.

El moreno sonrió tensamente.

— No… Esto es una broma… Como aquella vez… ¿Te acuerdas T.K.? —

Taichi le desordenó el cabello, como cuando era más pequeño.

— Cree lo que quieras Taichi.

Takeru se dirigió con Hikari a la piscina, dejando a todos los demás con la duda.

— ¡Les dije que era una broma!

-.-.-.-

Hiroaki colocó la llave en la cerradura de la puerta.

—Sigo creyendo que hay una fiesta allí dentro.

— No. Ellos son unos buenos niños. Seguro están viendo una película.

— ¡Es una apuesta! Si hay una fiesta tú le dices a Takeru. Si no la hay yo le digo a Takeru.

— Eso no es algo para apostar. Si hay una fiesta lavas la ropa por una semana y si no hay lavas la ropa por una semana.

— ¡Buena apues…! Espera… —

Ella terminó de abrir la puerta. Había demasiado silencio.

— Ves. No hay fiesta. Lavas la ropa por una semana.

— ¡Están en la piscina!

— ¡Que no hicieron una fiesta! —

Ambos continuaron caminando hasta el jardín trasero.

Sus quijadas casi rosaron el suelo.

Todo estaba lleno de chocolate. Las sillas, el jardín estaba hecho un desastre y los chicos estaban jugando en, aproximadamente, 20 o 30 litros de chocolate líquido.

— ¡QUÉ DIABLOS LE HICIERON A MI JARDÍN! —

Todos los chicos se quedaron congelados.

— ¡Hola señora Ishida!

Taichi salió de la piscina y la rodeó en un abrazo, llenándola de chocolate.

— ¿Cómo estuvo su viaje? Siéntese por aquí — Tomó una toalla y la colocó sobre una de las sillas —Debe estar cansada ¿Quiere un coctel? Se lo preparo de inmediato

—Bueno… Eso sería excelente.

— Usted también señor Ishida. Siéntese aquí. Un whiskey a las rocas de inmediato.

— ¡Usa la botella que está hasta atrás!

— ¡Si señor! —

Taichi corrió a la cocina. En eso Hiroaki respiró hondo y clavó la mirada en Matt.

— ¡Tú!

— ¡No papá! Espera… Deja que te explique…

— Una semana… —

Taichi le llevó el pequeño vaso.

— Gracias Taichi. Entonces dos semanas…

—Papá…

— Señor Ishida, la verdad es que todo es mi culpa…

— Taichi, no digas tonterías. Yamato, serán tres semanas…—

—A que le dan cuatro semanas—

Takeru estaba en una de las esquinas de la piscina observando todo.

— ¿No deberías salir en defensa de tu hermano?

— Ya vas a ver lo que pasa cuando lo hago.

Takeru salió de la piscina para intentar hacer algo por su hermano.

— Mamá, papá.

Ambos dirigieron su atención a Takeru.

— Yo fui el que llenó la piscina de chocolate. Lo siento mucho.

— Hijo— La mujer le extendió los brazos. Él le devolvió el abrazo — Sabemos que mi bebé no hizo nada de eso.

— Papá, de verdad fui yo.

Hiroaki le pasó una mano por el cabello y se lo desordenó.

— Takeru, a ti nunca se te ocurriría nada tan estúpido como esto. Volviendo al tema. Yamato cuatro semanas.

— ¡Papá! ¿Un mes? ¿De verdad?

— ¡Si sigues respondiendo aumento las semanas!

El rubio refunfuñó.

Maldito Taichi


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Nos leemos pronto.