Los personajes son de la magnifica Stephenie Meyer.

La historia es una adaptación y pertenece a Sandra Brown.


Capítulo 23

Bella se apartó de él para reprimir el deseo de darle un puñetazo.

-Has dicho algo muy desagradable, Harry.

Se acercó a la ventana y, alarmada, vio que ya estaba oscureciendo. Había dicho que iría de compras y que no volvería a cenar. No obstante, tenía que marcharse pronto.

-Muy desagradable, sí -concedió Harry-. Ésa fue mi intención. Cada vez que estoy a punto de ceder ante ti, me acuerdo de las incontables noches posteriores al accidente, cuando bebía hasta quedar inconsciente. ¿Sabes?, llegué incluso a considerar la idea de abandonarlo todo.

Bella se dio la vuelta lentamente, su rostro ya no estaba endurecido por la ira.

-Por favor, no me digas eso.

-Pensaba, a la mierda con esta vida. Me arriesgaré en la próxima. Había perdido a Charlie y a tu madre. Te había perdido a ti. Le pregunté a Dios: oye, ¿quién podría aguantar tantos abusos? Si no hubiera temido por mi alma inmortal, tal cual es...

Sonrió tímidamente. Ella lo abrazó y descansó su mejilla sobre el hombro.

-Te quiero. Yo también sufría por ti, tanto si te lo crees como si no. Sabía cómo te afectaría mi muerte.

Él le dio un gran abrazo, y no por primera vez deseando que fuera realmente su hija.

-Yo también te quiero. Por eso no puedo dejar que sigas con esto, Bella.

Se apartó un poco de él.

-Ahora no tengo elección.

-Si hay alguien que quiere matar a Cullen...

-Lo hay.

-Entonces, tú también corres peligro.

-Lo sé. Quiero ser una Jessica distinta para Edward y para Nessie, pero, si actúo de una forma demasiado diferente, el cómplice creerá que lo he traicionado, que aquella Jessica no es la Jessica de verdad -añadió muy seria-. Vivo aterrorizada porque me descubran.

-Quizá ya lo hayan hecho y tú no lo sepas.

-También soy consciente de eso -admitió con un temblor.

-Marco se dio cuenta.

Reaccionó sorprendida y a continuación exhaló lentamente. -Me lo preguntaba. Casi me dio un infarto cuando le abrí la puerta.

Harry le contó su conversación con Marco.

-Yo estaba muy ocupado y no le presté mucha atención en aquel momento. Pensé que estaba siendo tan pesado como siempre. Ahora, creo que estaba intentando decirme algo. ¿Qué quieres que le diga si lo vuelve a mencionar?

-Nada. Cuantas menos personas lo sepan mejor, tanto por su bien como por el mío. Marco conocía a Bella Swan. Los Cullen no. No pueden comparar a la nueva Jessica con nadie. Atribuyen sus cambios al accidente y a las traumáticas secuelas.

-Sigue sin ser un buen argumento -dijo él preocupado-. Si no hay ningún plan de asesinato, y ruego a Dios que no lo haya, lo más que puedes esperar de todo esto es el corazón destrozado.

-Si me rindo ahora y me las apaño para salir viva, lo habría hecho todo por nada. No tengo toda la historia todavía. Y ¿qué pasaría si asesinaran a Edward? ¿Qué pasaría si pudiese haberlo evitado y no lo hubiera hecho? ¿Crees que podría vivir con esa culpabilidad toda mi vida?

Harry le frotó suavemente la mandíbula con los nudillos de los dedos.

-¿Lo quieres, verdad?

Cerró los ojos y asintió en silencio.

-Él odiaba a su mujer. Por lo tanto, te odia a ti.

-Acertaste de nuevo -admitió con una sonrisa triste.

-¿Cómo van las cosas entre ustedes?

-No me he acostado con él.

-No te he preguntado eso.

-Pero eso es lo que querías saber.

-¿Lo harías?

-Sí -contestó sin dudarlo un instante-. Desde el momento en que recuperé el conocimiento hasta el día en que salí de la clínica, fue maravilloso conmigo, absolutamente encantador. La forma en que trata a Jessica en público está fuera de todo reproche.

-¿Y cómo te trata en privado?

-Con frialdad, como un marido traicionado. Estoy ocupándome de eso.

-¿Qué pasará entonces? Si cede y hace el amor contigo, ¿no te parece que se dará cuenta de la diferencia?

-¿Tú crees? -Inclinó la cabeza ligeramente hacia un lado e intentó sonreír-. ¿No dicen los hombres que todos los gatos son pardos en la oscuridad?

Él la miró con reprobación.

-De acuerdo, pongamos que no se da cuenta. ¿Cómo te sentirás tú sabiendo que él cree que está haciendo el amor con otra persona?

Eso no se le había ocurrido. Al pensarlo, frunció el ceño. -Querré que sepa que soy yo. Ya sé que está mal engañarlo, pero... -Sus palabras fueron perdiéndose mientras luchaba con la pregunta a la que todavía no tenía respuesta. La dejó sin resolver y dijo-: Y también está Nessie. La quiero, Harry. Y ella necesita desesperadamente una madre que cuide de ella.

-Estoy de acuerdo. ¿Qué ocurrirá cuando hayas acabado tu trabajo y la abandones?

-No la abandonaré...

-¿Y cómo crees que se sentirá Cullen cuando se lo reveles a la familia?

-No lo revelaré.

-No me gustaría nada estar allí cuando se lo intentes explicar. Pensará que lo has utilizado. -Hizo una pausa para conseguir un mayor énfasis-. Y tendrá razón, Bella.

-No, si con ello le salvo la vida. ¿No crees que llegaría a perdonarme?

Soltó un taco casi inaudible

-Te has equivocado de profesión. Tendrías que haber sido abogada. Serías capaz de discutir hasta con el demonio.

-No puedo dejar que mi carrera acabe en deshonra, Harry. Tengo que corregir los errores que cometí en Washington y volver a ganarme la credibilidad como periodista. Quizá sólo esté intentando ser la hija de mi padre, pero tengo que hacerlo. -Sus ojos lo miraron, buscando comprensión - No he ido detrás de esta oportunidad de oro; la oportunidad cayó sobre mí. Tengo que sacarle el mayor provecho.

-Te estás enfrentando mal al problema -la reprendió con cariño, levantándole la barbilla con el dedo índice-. Emocionalmente estás demasiado comprometida, Bella. Tienes demasiado corazón para permanecer al margen. Tú misma has admitido que quieres a esa gente. Los amas.

-Más razón para quedarme. Alguien quiere matar a Edward y dejar huérfana a Nessie. Si está en mis manos, tengo que impedir que eso ocurra.

El silencio de Harry fue como haber izado la bandera blanca de la rendición. Ella miró al reloj de pared.

-He de irme. Pero, primero, ¿tienes algo que me pertenece? En menos de un minuto se estaba colocando alrededor del cuello la cadena de oro. En el mercado no tenía un gran valor, pero era el objeto que más valoraba en la vida.

Su padre se lo trajo de Egipto, cuando lo contrató Newsweek para documentar el conflicto entre aquel país e Israel. Presionó el muelle y abrió el relicario. Miró la fotografía que había en su interior. Una era de su padre. En la foto, vestía ropa de batalla y llevaba una cámara fotográfica de 35 mm colgada al cuello. Era la última foto que se había hecho. Lo mataron pocas semanas después. La otra foto era de su madre, bella y pequeña, sonreía a la cámara, pero con tristeza.

Calientes y saladas lágrimas inundaron los ojos de Bella. Cerró el relicario y lo frotó entre las palmas de la mano. No lo había perdido todo. Todavía tenía eso, y todavía tenía a Harry - Esperaba que lo guardaras -le dijo con voz ronca.

-Estaba en las manos de la mujer muerta.

Bella asintió con la cabeza, pues le resultaba difícil hablar. -Nessie se fijó en él y yo se lo di para que lo mirara. Cuando estábamos a punto de despegar, Jessica se enfadó porque Nessie jugueteaba con la cadena. Se lo quitó de las manos. Eso es lo último que recuerdo antes del accidente.

Harry le enseñó las joyas de Jessica.

-Se me revolvió el estómago cuando abrí el sobre que me enviaste. Lo mandaste tú, ¿verdad?

Ella le contó cómo había ocurrido y concluyó: -No sabía qué hacer con todo esto.

-¿Por qué no lo tiraste todo a la basura?

-Supongo que interiormente deseaba ponerme en contacto contigo.

-¿Quieres sus joyas?

Negó con la cabeza, y miró la sencilla alianza que llevaba en la mano izquierda.

-Su súbita reaparición requeriría una explicación. Tengo que mantener las cosas de la forma más sencilla posible.

Harry maldijo con impaciencia y aprensión. -Bella, déjalo correr, ahora. Esta noche.

-No puedo.

-¡Por todos los diablos! Has heredado la ambición de tu padre y la compasión de tu madre. Es una combinación peligrosa, mortal en estas circunstancias. Desafortunadamente, has heredado también la terquedad de ambos.

Bella supo que había cedido por completo cuando preguntó con pena: -¿Cómo puedo ayudarte?

Edward estaba de pie en el recibidor cuando entró. Bella pensó que seguramente había estado esperando a que llegara, pero él intentó hacerlo pasar por una coincidencia.

-¿Por qué vienes tan tarde? -preguntó, sin casi mirar en su dirección.

-¿No te dio Esme mi recado? Le dije que tenía que hacer algunas últimas compras antes del viaje.

-Pensé que llegarías antes.

-Tenía muchas cosas que comprar. -Iba con un montón de bolsas, adquisiciones que había hecho antes de encontrarse con Harry-. ¿Podrías ayudarme a llevar estas cosas a la habitación?

Él cogió algunos paquetes y la siguió por el pasillo. -¿Dónde está Nessie?

-Ya está durmiendo.

-Oh, tenía la esperanza de llegar a tiempo de leerle un cuento.

-Pues tendrías que haber vuelto antes.

-¿Le han leído algún cuento?

-Mamá le leyó uno. Yo fui a despedirme de ella y me quedé hasta que se durmió.

-Iré a verla dentro de un momento.

Se fijó al pasar por las cristaleras del pasillo en que Carlisle, Emmett y Jasper conversaban sentados a una de las mesas del patio. Esme estaba estirada en una hamaca, leyendo una revista. Alice jugueteaba en la piscina.

-Te estás perdiendo la conferencia.

-Jasper está repasando de nuevo el itinerario. Yo ya lo he oído mil veces.

-Puedes dejar esas bolsas encima de la cama.

Se quitó la chaqueta de lino, la dejó al lado de las bolsas y se quitó los zapatos de tacón. Edward se movía a su alrededor, como si estuviera a punto de abalanzarse sobre ella.

-¿Adónde has ido de compras?

-A los lugares de siempre.

Era una pregunta estúpida, ya que todas las elegantes bolsas llevaban los nombres de los establecimientos. Durante un terrible momento, se preguntó si la habría seguido a casa de Harry. Era imposible. Había hecho un recorrido tortuoso, mirando constantemente por el retrovisor para asegurarse de que no la seguían.

Medidas de seguridad como ésa, que hubieran resultado absurdamente melodramáticas unos meses atrás, se habían convertido en algo habitual. No le gustaba vivir deshonestamente ni estar continuamente en guardia; y esa noche en especial, después de la emotiva visita a Harry, tenía los nervios destrozados. Edward había escogido una mala noche para interrogarla y ponerla a la defensiva.

-¿Por qué me estás sometiendo al tercer grado por haber ido de compras?

-No estoy haciendo nada.

-Pues no lo parece. Andas husmeando como un perro sabueso. -Se acercó un poco a él-. ¿Qué esperabas encontrar? ¿Olor a tabaco? ¿A alcohol? ¿A semen? ¿Algo que pudiera confirmar tus desagradables sospechas de que me paso la tarde con un amante?

-Ha ocurrido anteriormente.

-¡Ya no!

-¿Por qué tipo de imbécil me tomas? ¿Esperas que me crea que una operación de cara te haya convertido en una esposa fiel?

-¡Puedes creer lo que quieras! -le gritó-. ¡Sólo que déjame en paz mientras te lo crees!

Se dirigió a la puerta del armario y casi la sacó de las bisagras al abrirla enfadada. Las manos le temblaban con tal fuerza que sus dedos eran incapaces de desabrochar los botones situados en la espalda de la blusa. Maldijo en voz baja los inútiles esfuerzos.

-Deja que te ayude.

La voz de Edward sonó cerca de ella, con una nota de excusa en sutono. Le empujó la cabeza un poco hacia delante, dejando expuesto el cuello, le tomó las manos, se las colocó a los lados y le desabrochó la blusa.

-Hubiera resultado una escena familiar -comentó, cuando quitó el último botón.

La blusa se le deslizó por los brazos. La sujetó contra el pecho y se volvió para mirarlo.

-No respondo muy bien a los interrogatorios, Edward.

-Igual de mal que yo al adulterio.

Ella inclinó ligeramente la cabeza.

-Supongo que me lo merezco. -Durante unos minutos le observó fijamente la garganta y el fuerte pulso que allí latía. A continuación, volvió a levantar la vista-. Pero, desde el accidente de avión, ¿te he dado alguna razón para dudar de mi afecto por ti?

Vio que la comisura del labio se le movía con un pequeño espasmo.

-No.

-Pero sigues sin confiar en mí.

-La confianza se gana.

-¿No he vuelto a conseguir la tuya?

No contestó. En vez de eso, levantó la mano y pasó el dedo índice por la cadena de oro que llevaba alrededor del cuello. -¿Qué es esto?

El roce de su mano casi la hizo derretirse. Arriesgándose de una vez a mostrar más de su cuerpo de lo que lo había hecho hasta entonces, dejó que la blusa cayera al suelo. El colgante pendía en la hendidura entre sus pechos, intensificado por el sujetador transparente. Ella percibió cómo él contenía la respiración.

-Lo encontré en una joyería de segunda mano -mintió-. ¿Bonito, verdad? -Edward miraba fijamente la delicada pieza de oro con el apetito de alguien hambriento ante el último pedazo de comida del mundo-. Ábrelo.

Después de dudar un momento, se decidió a tomar el colgante en la palma de la mano y presionó el muelle. Las fotografías no estaban. Bella había retirado las fotos de su madre y de su padre, dejándolas al cuidado de Harry.

-Quiero poner tu foto y la de Nessie.

Él le escudriñó los ojos. A continuación, le miró largamente la boca, mientras frotaba el colgante entre el pulgar y el índice. Cuando lo cerró, el sonido pareció extremadamente fuerte.

Devolvió el disco de oro a su lugar entre los pechos y dejó la mano allí. Con las yemas de los dedos acarició las suaves curvas,casi sin mantener contacto con la piel; pero a Bella la quemaban cuando llegaban.

Sin dejar de tocarla volvió la cabeza. Estaba librando una batalla consigo mismo, confirmada por el temblor de la mandíbula, la turbulenta indecisión en los ojos y la respiración entrecortada.

-Edward. -La lastimera inflexión de su tono de voz obligó a Edward a volver a mirarla. En un susurro añadió- Edward, nunca aborté. -Colocó los dedos sobre sus labios antes de que él pudiera pronunciar palabra-. No aborté nunca porque no estaba embarazada.

Lo irónico era que se trataba de la verdad más absoluta, pero tendría que confesar haber mentido para que él le creyera. Llevaba dándole vueltas en la cabeza desde hacía días. No tenía ni idea de si Jessica se quedó embarazada y abortó o no. Pero Edward tampoco lo sabría nunca. Le resultaría más fácil perdonar una mentira que un aborto y, dado que ésta parecía ser la mayor barrera para llegar a una reconciliación, quería hacerla desaparecer. ¿Por qué iba a tener que hacer penitencia por los pecados de Jessica? Una vez se había puesto en marcha, el resto de la mentira salió con facilidad. -Sólo te dijeque estaba embarazada por las razones que tú citaste el otro día. Quería hacer alarde de ello. Quería provocarte. -Posó las manos sobre sus mejillas-. Pero no puedo dejar que sigas creyendo que maté a tu hijo. Veo que te hace demasiado daño. - Después de una larga y escudriñadora mirada, Edward rompió el contacto y dio un paso atrás.

-El vuelo a Houston sale a las siete de la mañana del martes. ¿Podrás aguantarlo?

Había abrigado la esperanza de que sus palabras liberaran una oleada de perdón y de amor frustrado. Intentando no mostrar su desilusión, preguntó:

-¿El qué? ¿La temprana hora, o el vuelo en sí?

-Ambas cosas.

-No te preocupes.

-Eso espero. -Se dirigió a la puerta-. Jasper quiere que todo funcione como el mecanismo de un reloj.

El lunes por la noche, Harry llamó a su despacho al encargado de política nacional de KTEX.

-¿Estás preparado para esta semana?

-Sí. La gente de Cullen nos ha mandado el horario hoy. Si informamos de todo esto, tendremos que dedicarle la misma cantidad de tiempo a Dekker.

-Deja que yo me ocupe de eso. Tu trabajo es informar de todo lo que ocurre en la campaña electoral de Cullen. Quiero informes diarios. Por cierto, te acompañará Volturi en vez del cámara que te había asignado antes.

-Dios mío, Harry -se quejó el periodista-. ¿Qué he hecho yo para merecerme a ese tío? Es un pesado. No se puede confiar en él. La mitad del tiempo huele mal.

Continuó con una letanía de objeciones. Prefería estar con cualquier otro que no fuera Marco Volturi. Harry escuchó en silencio. Al finalizar la petición del periodista, repitió:

-Volturi irá contigo.

El periodista salió del despacho alicaído. Si Harry decía una cosa dos veces era inútil discutir.

Harry había tomado esa decisión unos días antes. Incluso antes de empezar, el periodista no tenía posibilidad alguna de haberle hecho cambiar de opinión.

Bella pensaba que no corría ningún peligro inminente, pero era impetuosa y terca, y a menudo tomaba decisiones que más tarde pagaba caras. No podía creerse el lío en el que se había metido ahora. ¡Dios Santo, se había convertido en otra mujer! Era demasiado tarde para convencerla de que no asumiera la identidad de Jessica Cullen, e iba a hacer todo lo posible para asegurarse de que tal interpretación no le costara la vida.

Acordaron mantenerse en contacto a través del apartado de correos si el teléfono resultaba peligroso. Él le entregó una llave del apartado. No le serviría de mucho en caso de que necesitara ayuda inmediata. Esa red de seguridad no era más sólida que una tela de araña, pero ella se había negado a aceptar la pistola que le ofreció.

Todo aquel asunto de espionaje le ponía los nervios de punta. Sólo pensarlo le obligaba a echar mano de los antiácidos. Esos días estaba tomando tantas pastillas para la acidez de estómago como whisky. Era demasiado viejo para un embrollo así, pero no podía quedarse quieto, sin hacer nada, y dejar que mataran a Bella. Ya que no podía ser su ángel de la guarda, haría algo mejor: mandaría a Marco. Tener a Marco por allí seguro que la pondría nerviosa, pero, si se metía en algún lío durante la campaña, tendría a alguien en quien confiar. Marco Volturi no era gran cosa, pero, de momento, suponía la única solución que tenía Harry.


¿Edward esta celoso? ¡Oh por Dios! ¿Ustedes que creen?


Voy a aclarar algunas preguntas que me hicieron:

1. Que días actualizo?

No hay un día exacto, solo cuando consigo alguna compu con Internet ya que aun no recibo mi módem!

2. Cual será la trama de la nueva adaptación?

Algo similar a esta historia, obviamente drama, amor, pasión y algún que otro condimento mas...

3. Por que no respondo todos los Reviews?

Al principio lo hacía, pero ahora no tengo Internet en casa y al ser muchísimos me cuesta horrores responder todos, PERO LEO CADA UNO DE LOS QUE ME DEJAN!

***Si alguien gusta preguntarme algo mas solo déjenlo en sus reviews y les responderé!***


Gracias por todos sus reviews anteriores, son adorables lectoras siempre lo digo!

(^_^)凸

Dejen su Review, es una gran motivación para mi leerlas en cada capítulo!

๑۩۞۩๑

#Andre!#