Los personajes son de la magnifica Stephenie Meyer.
La historia es una adaptación y pertenece a Sandra Brown.
Capítulo 26
-Corro.
Jasper abandonó el cómodo sillón del hotel y dejó allí el cojín que hacía juego. Apilados sobre él había informes de ordenador, recortes de periódicos y tablas demográficas. Pensando que la llamada a la puerta significaba la llegada de su pedido al servicio de habitaciones, abrió sin cerciorarse primero por la mirilla.
Fancy estaba en el umbral. -Pagaría por ver 'eso.
Sin molestarse en ocultar su irritación, le impidió la entrada colocando el antebrazo en la jamba de la puerta.
-¿Ver qué? -Cómo te corres. -Muy lista.
-Gracias -contestó con descaro. Sus ojos azules se oscurecieron-. ¿A quién esperabas?
-No es asunto tuyo. ¿Qué haces tan lejos de casa, pequeña? Sonó la campanilla del ascensor en el pasillo y salió el camarero del servicio de habitaciones con una bandeja apoyada en el hombro. Se acercó a ellos con pasos silenciosos.
¿Señor Withlock? -Aquí.
Cuando Jasper se apartó para dejarle pasar, Alice aprovechó la ocasión para entrar también. Se metió en el cuarto de baño y echó el pestillo a la puerta. Jasper garabateó su firma en la factura y acompañó al camarero hasta la salida.
El joven le dirigió una sonrisa cómplice y un guiño. -Que pase una buena noche.
Jasper cerró la puerta un poco demasiado súbitamente y con un exceso de ruido como para considerarse educado. Golpeó la puerta del cuarto de baño.
-Alice.
-Saldré dentro de un segundo.
Sonó el ruido de la cisterna. Alice abrió la puerta, estirándose todavía la corta falda de su vestido de tubo. Era un vestido de un material elástico y apretado que se ceñía a su cuerpo como una segunda piel. Llevaba una banda en la parte superior que podía colocarse por encima de los hombros. Ella la llevaba muy baja.
El vestido era rojo, y también lo eran la pintura de los labios, los zapatos de tacón y las docenas de pulseras de plástico que rodeaban sus brazos. Con el pelo rubio más despeinado de lo normal, parecía una prostituta.
-¿Qué has pedido? Estoy hambrienta.
-No estás invitada. -La interceptó cuando se dirigía a la bandeja que el camarero había dejado sobre la mesita de al lado del sillón. La sujetó por el brazo-. ¿Qué haces aquí?
-Bueno, primero estaba haciendo pipí. Ahora voy a ir a ver qué tienes para comer.
Le presionó con más fuerza el brazo y susurró su nombre entre dientes.
-¿Qué haces en Houston?
-Las cosas estaban muy aburridas en casa -contestó, liberando su brazo- con la sola compañía de mamá y de Mona. Mamá está medio atontada la mitad del día. Y la otra mitad se la pasa llorando y diciendo que papá ya no la quiere. Personalmente, creo que nunca la quiso. Ya sabes que él creía que ella estaba preñada cuando se casaron. -LeMarcotó el cubreplatos metálico de una de las bandejas y cogió un pequeño tomate, un acompañamiento del sándwich club-. ¿Qué es ...? ¡Mmm, un helado con chocolate caliente! -exclamó haciendo gorgoritos de placer al descubrir la otra bandeja-. ¿Cómo puedes comerte todo esto a estas horas de la noche y no engordar? -Sus expertos ojos se deslizaron por el suave y musculoso torso, entrevisto a través de la camisa desabrochada. Seductoramente, Alice se pasó la lengua por los labios-. En cualquier caso, mamá piensa que papá está loco por tía Jessica, cosa que me parece totalmente escandalosa, ¿a ti no? -Su cuerpo tembló, pero no de asco, sino de placer-. Ya en el Antiguo Testamento se habla de un hombre que desea a la mujer de su hermano.
-El pecado de la semana, por Alice Cullen.
Ella se echó a reír.
-Mamá está realmente taciturna y Mona me mira igual que si yo fuera una cucaracha en su azucarero. El abuelo, la abuela y el pequeño fantasma estaban a punto de llegar, cosa que hubiera empeorado la situación, de modo que decidí abrirme y venir aquí, donde está toda la acción. .
-Como puedes ver, no están ocurriendo grandes cosas esta noche -dijo él cínicamente.
Sin intimidarse, se sentó en el sillón que él había estado ocupando y se metió el pequeño tomate en la boca. Tenía el mismo color vibrante que sus labios. Hundió los dientes en la fruta. El jugo le inundó la boca a chorros.
-La verdad del caso es, Jasper, cariño, que me he quedado sin dinero en efectivo. El cajero automático me informó que no podía darme dinero porque mi cuenta estaba en números rojos. Por lo tanto -agregó, elevando los brazos sobre la cabeza y estirándose lánguidamente-, vine a ver a mi mejor amigo para pedirle un pequeño préstamo.
-¿De qué cantidad? -¿Cien dólares?
-Te daré veinte sólo para deshacerme de ti.
Sacó un billete del bolsillo del pantalón y se lo lanzó al regazo. -¡Veinte!
-Con eso podrás comprar gasolina suficiente para volver a casa.
-Sin que me sobre nada.
-Si quieres más, puedes ir a pedírselo a tu viejo. Está en la habitación 1215.
-¿Crees que le alegraría verme, especialmente si le digo que vengo de tu habitación?
Sin dignarse contestar, Jasper miró su reloj
-Yo de ti empezaría el viaje de regreso antes de que se haga más tarde. Ten cuidado.
Se dirigió a la puerta para despedirse de ella.
-Tengo hambre. Como has sido tan avaro, no podré comprarme nada para cenar. Creo que eso me da derecho a un trozo del sándwich.
Tomó de la bandeja uno de los trozos del sándwich de tres pisos y empezó a comérselo.
-Tú misma.
Sacó una silla de debajo de la mesa, se sentó y se puso a comer otro trozo del sándwich. Ojeó uno de los informes mientras masticaba. Alice le dio un manotazo y se lo tiró al suelo.
-¡No te atrevas a ignorarme, hijo de puta!
El destello de los ojos de Jasper parecía peligroso.
-Yo no te invité a venir aquí, putilla. No quiero que estés aquí. Y, si no te gusta lo que ves, te puedes marchar cuando quieras, cuanto antes mejor v con viento fresco.
-Oh, Jasper, no hables así.
Se dejó caer de rodillas sobre la alfombra. Arrepentida de pronto, se arrastró hasta llegar a él: LeMarcotó los brazos y metió las manos dentro de su camisa, posándolas sobre el pecho desnudo. -No seas cruel conmigo. Te quiero.
-Basta ya, Alice.
Hizo caso omiso. Se colocó entre sus rodillas y le besó el estómago.
-Te quiero tanto... -Su boca y lengua se movieron ávidamente sobre el estómago liso y sin vello-. Yo sé que tú también me quieres. Él soltó un gruñido de placer involuntario cuando las largas uñas le arañaron ligeramente los pezones. La muchacha le desabrochó el cinturón y bajó la cremallera de la bragueta.
-Dios -gimió cuando ella le liberó el erecto pene.
Hundió las manos en la mata de pelo rubio y retorció con fuerza los mechones entre sus dedos. Desde arriba observó aquellos labios rojos deslizándose de arriba abajo por su órgano en erección. Era una boca avariciosa, sin moderación, modestia ni conciencia; una boca amoral a la que nunca se le había negado nada y que nunca había sido disciplinada.
Susurró su nombre dos veces. Ella leMarcotó la cabeza y le suplicó:
-Ámame, Jasper, por favor.
Él hizo un esfuerzo por ponerse de pie y la leMarcotó también a ella. Sus bocas se unieron en un beso carnal. Mientras las manos de Alice se afanaban frenéticamente por quitarle la camisa, él metió la mano debajo de su vestido hasta llegar a las bragas. Una prenda endeble; se le deshizo en las manos.
Ella chilló de sorpresa y dolor cuando Jasper le introdujo dos dedos en el interior de su cuerpo, pero cabalgó sobre ellos con crudo placer. Ya había conseguido bajarle los pantalones y los calzoncillos más abajo de las rodillas, y él se los bajó hasta los tobillos, se desembarazó de ellos, leMarcotó a la chica y la sentó a horcajadas en su regazo.
Juntos cayeron sobre la cama. Le leMarcotó el vestido y hundió el rostro en el delta de su cuerpo mientras ella se quitaba la apretada indumentaria. Antes de que se hubiera deshecho por completo del vestido, Jasper empezó a estrujarle los pechos, chupando, mordiendo y pellizcando los pezones.
Alice se retorció debajo de él, exultante por los acalorados juegos amorosos. Le deslizó las uñas por la espalda y se las hincó en las nalgas con suficiente fuerza como para que sangraran. Oyó que maldecía, que la insultaba con palabras soeces. Cuando subió las rodillas, el tacón del zapato rasgó la colcha, pero ninguno de los dos se dio cuenta ni tampoco les hubiera importado.
Jasper le separó por completo los muslos y se introdujo en ella con tanta fuerza que le golpeó la cabeza contra la cabecera de la cama. Tenía ya el cuerpo sudoroso cuando ella lo rodeó con las piernas y se unió a sus frenéticas sacudidas. Los cuerpos chocaron una y otra vez.
El rostro de Jasper se contorsionó en una mueca de éxtasis. Arqueó la espalda y juntó todas sus fuerzas en la última embestida. Alice experimentó un orgasmo simultáneamente.
-¡Dios, qué maravilla! -suspiró cuando se separaron momentos después.
Fue la primera en recuperarse, se incorporó y frunció el ceño al ver la pegajosa humedad entre las piernas. Se apartó de la cama en busca del pequeño bolso que había traído, sacó un paquete de condones y se los lanzó.
-Utiliza uno la próxima vez.
-¿Quién dice que habrá una próxima vez?
Alice, que sin ningún pudor admiraba su cuerpo desnudo en el espejo de la cómoda, le dirigió una sonrisa a su reflejo.
-Voy a estar llena de moratones mañana. -Con orgullo, se tocó las señales de los dientes sobre sus pechos, como si fueran pequeños trofeos-. Ya siento cómo me salen.
-No finjas que te molesta. Te gusta que te castiguen. -Yo tampoco le he oído quejarse, señor Withlock.
Todavía con los zapatos de tacón y con las pulseras puestas, se dirigió a la mesa e inspeccionó los restos de la bandeja. No quedaba nada del helado, sólo un charco de espuma blanca, cubierta de salsa de chocolate, y una cereza flotando sobre ella.
-Mierda -murmuró-. El helado se ha derretido. Desde la cama, Jasper se echó a reír.
Bella se despertó antes que Edward. La habitación estaba en sombras. Todavía era muy pronto, pero sabía que no podría volver a dormirse. Entró en el cuarto de baño de puntillas y se duchó. Él seguía durmiendo cuando salió.
Tomó la cubitera de hielo y la llave de la habitación y salió al pasillo en bata. A Edward le gustaba correr cada mañana, incluso cuando estaba fuera de casa, y, al regresar, consumía litros de agua helada. No siempre era fácil de conseguir en un hotel. Ella había empezado a tenérsela preparada para cuando volvía de correr, sudoroso y deshidratado.
Llenó la cubitera en la máquina de hielo del final del pasillo y regresaba a su habitación cuando se abrió otra puerta. Alice salió y cerró sigilosamente la puerta tras ella. Se dirigió a los ascensores, pero se detuvo en seco al ver a su tía.
Bella se quedó atónita cuando vio el aspecto de la chica. Llevaba el cabello totalmente enredado, lo que le quedaba del maquillaje estaba todo emborronado; tenía los labios morados e hinchados; se le veían arañazos por todo el cuello y por el pecho, y no se había molestado en disimular ninguno. De hecho, después de recuperarse de la primera impresión al ver a Bella, se apartó provocativamente el cabello y sacó el pecho para mostrar mejor sus heridas. - Buenos días, tía Jessica.
Su dulce sonrisa contrastaba de un modo desagradable con el aspecto pervertido. Bella se apoyó en la pared del pasillo, sin saber qué decir, y Alice pasó altivamente por delante de ella. Olía a sucia y a utilizada. Bella se estremeció de asco.
El ascensor llegó casi inmediatamente después de que Alice lo llamara. Antes de entrar en él, le dedicó a Bella una sonrisa de satisfacción por encima de su desnudo y magullado hombro.
Durante varios segundos, Bella se quedó mirando fijamente a la puerta cerrada del ascensor y, a continuación, miró a la habitación de la que había salido Alice, aunque ya sabía de quién era.
Edward se equivocaba respecto a su mejor amigo; Jasper no era tan escrupuloso como él creía. Y tampoco tan listo.
Creo que nos quedamos sin lemmon de Edwardy Bella, pero tuvimos algo de Alice y Jasper, no me odien! ;)
凸(^_^)凸
Dejen su Review, es una gran motivación para mi leerlas!
2 capitulos subidos, me quieren un poquito?
Dejen sus hermosos reviews, las adoro, son las mejores lectoras!
Nos leemos pronto!
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#Andre!#
