Los personajes son de la magnifica Stephenie Meyer.
La historia es una adaptación y pertenece a Sandra Brown.
Capítulo 28
«Una cama de matrimonio.»
-No envidio a las mujeres de Texas. Al igual que el resto de las mujeres de todos los Estados de esta nación, se enfrentan a serios problemas; unos problemas que requieren una solución inmediata, soluciones cotidianas. Problemas tales como una buena asistencia infantil.
Incluso mientras se crecía elocuentemente en un almuerzo para mujeres de profesión liberal, Edward tenía su mente puesta en aquella cama de matrimonio de la habitación del hotel Adolphus.
Después de aterrizar en Love Field, pasaron unos minutos por el hotel para refrescarse y llegar puntuales al almuerzo. El ajetreado y apretado horario no había conseguido hacer desaparecer aquella idea persistente: esa noche, compartiría el lecho con Jessica.
-Muchas compañías, de algunas de las cuales me complazco en decir que están emplazadas aquí en Alaska, han abierto guarderías para sus empleados. Pero estas compañías con visión e ideas innovadoras son todavía una minoría. Quiero que esto se resuelva de alguna manera.
Durante los aplausos que siguieron, Edward oía en su mente al solícito botones que decía: «¿Alguna otra cosa, señor Cullen?» En aquel momento tendría que haber contestado: Sí, preferiría una habitación con camas separadas.
Finalizaron los aplausos. Edward disimuló su prolongada pausa bebiendo un sorbo de agua. De reojo vio a Jessica observarlo con curiosidad desde donde se encontraba sentada a la cabecera de la mesa. Estaba aún más tentadora que el rico postre que había rechazado después de la comida. También la rechazaría a ella.
-A igual trabajo, igual salario es un tema ya muy repetido -continuó por el micrófono-. La población norteamericana está cansada de oír hablar de ello. Pero yo voy a seguir insistiendo hasta que quienes se oponen cambien de idea, hasta que desaparezcan y sean olvidados.
Los aplausos fueron atronadores. Edward sonrió inocentemente e intentó no mirar la falda de una mujer de la primera fila que estaba ofreciéndole una visión espectacular.
Mientras estaban arreglándose a toda prisa, había visto accidentalmente a Jessica por la entreabierta puerta del cuarto de baño; llevaba puestos sólo un sujetador de color pastel y bragas y liguero haciendo juego. Tenía un culo excitante y caderas suaves. Se hallaba inclinada hacia el espejo, para empolvarse la cara. Tuvo una erección que le duró mientras se comía la lechuga pasada, la dudosa carne y las judías verdes frías.
Se aclaró la garganta y prosiguió:-Los crímenes contra las mujeres me preocupan enormemente. El número de violaciones va en aumento cada año, pero el número de perpetradores que llegan a ser juzgados es lamentablemente bajo. La violencia doméstica ha existido desde que existen las familias. Por fortuna, este ultraje ha llegado finalmente a ser reconocido por la sociedad. Eso es bueno, aunque ¿se está haciendo lo suficiente para cambiar las cosas? El señor Dekker sugiere que la respuesta son los consejeros matrimoniales. Para llegar a una solución final, sí, estoy de acuerdo; pero admito que la acción policial es un primer paso necesario. Es necesaria la separación legal de la causa y garantizar la seguridad de las víctimas, en general mujeres y niños. Entonces, y sólo entonces, deberían entrar en juego los consejeros matrimoniales y la reconciliación.
Cuando se acallaron los aplausos, entró en los párrafos finales y fervorosos de su discurso. En cuanto terminara el discurso, debían ir a una cadena de montaje de la General Motors en el cercano pueblo de Arlington, para reunirse con los trabajadores a la hora del cambio de turno.
Después, regresarían al hotel, verían las noticias de la noche, leerían los periódicos y se vestirían para la cena oficial en su honor que iba a tener lugar en Southfork. Y, más tarde, por la noche, regresarían a aquella cama de matrimonio.
-Espero vuestros votos en noviembre. Muchas gracias.
El público se puso en pie y Edward recibió una entusiasta ovación. Le hizo una seña a Jessica para que se uniera a él en el estrado. Ella se colocó a su lado y Edward le pasó el brazo por la cintura, tal como se esperaba de él. Lo que resultó inesperado fue la emoción que sintió al tenerla tan cerca, sintiéndola tan femenina y pequeña a su lado. Ella levantó ligeramente la cabeza y le sonrió con lo que parecía ser admiración y amor.
Una actriz endemoniadamente buena.
Jasper tardó más de media hora en separarlos de la entusiasmada multitud que no quería dejarlos marchar. El fuerte calor de septiembre los envolvió como las llamas de un horno cuando salieron de la sala.
-Emmett tiene una llamada para mí ahí dentro -les explicó Jasper mientras los conducía hacia el coche aparcado en la acera-. Algún problema con lo de esta noche. Nada serio. Nosotros iremos enseguida a la cadena de montaje. Si no sales ahora mismo no llegarás a tiempo. ¿Sabes dónde está?
Edward se quitó la chaqueta y la tiró al asiento trasero del coche. -A la salida de la 1-30, ¿no?
-Exacto. -Detalló las instrucciones:- Es imposible no verlo. Estará a tu derecha. -Miró de reojo a Jessica-. Te pediré un taxi para que puedas regresar al hotel.
-Voy con Edward.
Pasó por debajo de su brazo y se sentó en el asiento de al lado del conductor.
-Creo...
-Déjala, Jasper -cortó Edward-. Puede venir conmigo.
-Estará completamente fuera de lugar. No es exactamente un club de damas.
-Edward quiere que vaya y yo quiero ir -argumentó ella.
-De acuerdo -aceptó, pero Edward vio que no se quedaba nada contento-. Nos reuniremos contigo enseguida.
Cerró la puerta de Jessica y se marchó corriendo.
-No pierde oportunidad de hacerme sentir como un apéndice inútil, ¿verdad? Me sorprende que estuviera de acuerdo en que nos casáramos.
-No tuvo oportunidad de oponerse. No pudimos localizarlo, ¿no te acuerdas?
-Claro que me acuerdo -dijo enfadada-. Sólo quería decir... Bah, no importa. No quiero hablar de Jasper.
-Ya sé que no es uno de tus personajes favoritos. A veces su insistencia puede convertirse en una verdadera lata. Pero pocas veces le falla el instinto.
-Me fío de su instinto, aunque no estoy tan segura de fiarme de él.
-¿Qué ha hecho para que no confíes en él?
Ella apartó la vista y miró por la ventanilla del coche. -Nada, supongo. ¡Dios, qué calor!
Se inclinó todo lo que le permitía el cinturón de seguridad y se quitó la chaqueta del traje. Debajo llevaba una blusa de seda a juego. Y, debajo, sus pechos llenaban el sujetador de encaje que Edward había visto cuando miró por la puerta del cuarto de baño.
-Estuviste brillante, Edward. Ni condescendiente ni protector. Eso no te lo hubieran perdonado. Tal como quedó las cosas, estarían dispuestos a comer en tu mano. -Lo miró de reojo-. Sobre todo, ésa del vestido azul chillón de la primera fila. ¿De qué color llevaba las bragas?
-No llevaba.
La brusca respuesta la desarmó por completo. No se lo esperaba. Desapareció por completo su sonrisa de broma. Volvió la cabeza al frente y miró fijamente al parabrisas.
Edward se dio cuenta de que se sentía herida. Bien, pues era justo, ¿no? Si él llevaba varios días soportando ese dolor en la ingle, ¿por qué iba a ser el único que sufriera? Tenía un diablillo sentado en su hombro que le incitaba a buscar que ella se sintiera tan mal como se sentía él mismo.
-Evité sacar el tema del aborto. ¿Te diste cuenta?
-No.
-No sabía qué decir. Quizá debí hacerte subir a ti al estrado. Tú podrías habernos dado una opinión de primera mano.
Cuando se volvió a mirarlo sintió los ojos llenos de lágrimas. -Ya te dije que nunca tuve un aborto.
-Pero yo nunca sabré con certeza cuál de las dos veces mentías, ¿no te parece?
-¿Por qué me tratas así, Edward?
Porque hay una cama de matrimonio en nuestra habitación y, antes de compartirla contigo, tengo que recordar todas las razones por las que te odio.
Eso lo pensó, pero no lo dijo, por supuesto.
Tomó el cruce de la autopista a una velocidad temeraria y, una vez de nuevo en recta, aumentó aún más la velocidad. De no haber sido por su rapidez de reflejos y por su habilidad con el volante, se hubiera pasado la salida sin darse cuenta.
Una delegación los esperaba a la entrada de la fábrica de automóviles. Edward estacionó a una cierta distancia, con el fin de darse tiempo para sobreponerse antes de tener que volver a mostrarse civilizado. Se sentía con ganas de pelear. Quería pegarse. No tenía ganas de sonreír ni de prometer que resolvería los problemas de los trabajadores cuando era incapaz de resolver su propio dilema matrimonial. No quería nada de su esposa, excepto esa parte en concreto; y la deseaba con todas y cada una de las fibras masculinas de su cuerpo.
-Ponte la chaqueta -le ordenó, a pesar de que él estaba quitándose la corbata y arremangándose la camisa.
-Tenía intención de hacerlo -contestó en tono sereno.
-Estupendo. Se te notan los pezones a través de la blusa. ¿O era eso lo que pretendías?
-Vete al infierno -dijo dulcemente, mientras abría la puerta del coche.
Tenía que admitirlo, se recuperó admirablemente de sus hirientes insultos y conversó inteligentemente con los dirigentes sindicales que acudieron a darles la bienvenida. Jasper y Emmett llegaron más o menos cuando cambiaba el turno y, por las puertas de la planta, fueron saliendo trabajadores. Los que empezaban el turno aparecían por el lado del aparcamiento. Edward estrechaba la mano de todos los que podía.
Cada vez que miraba a Jessica, ella estaba haciendo campaña con tanta diligencia como él. Escuchaba atentamente a todos los que hablaban con ella. Tal como había predicho Jasper, su traje de seda amarilla desentonaba entre aquella gente; su cabello oscuro reflejaba los rayos del sol como un espejo, y su rostro inmaculado no alejaba a la gente, sino que atraía a las mujeres trabajadoras al igual que a los hombres.
Edward intentó encontrar algo que pudiera criticar, pero no se le ocurría nada; tomaba manos sucias entre las suyas y les daba un fuerte apretón, y su sonrisa no desaparecía ni un instante, a pesar de que el grupo de hombres era extrovertido y de que hacía un calor insoportable.
Y fue la primera en llegar a su lado cuando algo lo golpeó y lo derribó.
Dios! Que derribo a Edward?
Sigan leyendo el siguiente capitulo que subí y lo descubriremos!
๑۩۞۩๑
#Andre!#
