Los personajes son de la magnifica Stephenie Meyer.
La historia es una adaptación y pertenece a Sandra Brown.
***CONTENIDO LEMMON*** LEER BAJO SU RESPONSABILIDAD***
Capítulo 31
En su rostro se dibujaba una expresión asesina. Tras unos pasos titubeantes, Bella se acercó a él con el porte intrépido de un criminal que sabe que lo han pillado con las manos en la masa, pero que no está dispuesto a confesar.
-Ahí está, señor Cullen -señaló el portero, en un tono animado-. Ya le dije que seguramente volvería en cualquier momento.
En beneficio del portero, Edward mantuvo también un tono despreocupado.
-Estaba empezando a preocuparme, Jessica.
Sus dedos le envolvieron el antebrazo con la fuerza de un pitón.
La escoltó a través del vestíbulo. En el ascensor se miraron cara a cara, sin decir nada, mientras la ira formaba una barrera entre ambos. Él abrió la puerta de la habitación y dejó que entrara ella primero. El ruido del pestillo sonó metálico y determinante. Ninguno de los dos encendió la luz. No pensaron en ello. Toda la iluminación procedía de una solitaria bombilla en el cuarto de baño, que resplandecía detrás de una falsa coraza.
-¿Dónde demonios has ido? -preguntó Edward sin preámbulo alguno.
-En el McDonald's de la esquina. Recuerda, no comí casi nada en el banquete. Tenía hambre. Mientras estabas con Emmett, pensé...
-¿Quién era ese tipo?
Iba a hacerse la tonta, pero se lo pensó mejor. Era evidente que la había visto con Marco, aunque sin reconocerlo. Mientras deliberaba si mentir o contar la verdad, él hizo otra pregunta:
-¿Era un traficante?
Se quedó boquiabierta a causa de la sorpresa. -¿Un traficante de drogas?
-Ya sé que en algunas ocasiones Alice y tú habían fumado hierba. Espero de todo corazón que eso sea lo único que has hecho, pero la esposa de un candidato al Senado no le compra hierba en la calle a un traficante desconocido, Jessica. Por el amor de Dios, podría haber sido un policía...
-¡Era Marco Volturi. -chilló enfadada. Obviamente el nombre no le decía nada. La miró fijamente, sin expresión-. El cámara de KTEX. Fue él quien grabó el vídeo para tu anuncio de la televisión. ¿No te acuerdas?
Lo apartó con la mano, pasó por delante de él, fue hasta la cómoda y empezó a quitarse las joyas, dejando caer las piezas sobre la superficie con poca consideración para su delicadeza y valor.
-¿Qué hacías con él?
-Paseábamos -contestó en un tono frívolo, con la mirada en el reflejo del espejo. A la débil luz, Edward tenía un aspecto amenazador. Bella se negó a sentirse intimidada-. Me lo encontré en McDonald's. Él y el periodista de la emisora están alojados en el Holiday Inn, me parece. -Empezaba a resultarle más fácil mentir. Estaba teniendo muchas oportunidades de practicar- En cualquier caso, me regañó por pasearme sola e insistió en acompañarme al hotel.
-Un tipo inteligente, mucho más inteligente que tú. ¿En qué demonios estabas pensando cuando saliste sola a estas horas de la noche?
-Tenía hambre -contestó, en un tono de voz más alto.
-¿No se te ocurrió que había un servicio de habitaciones?
-Necesitaba un poco de aire.
-Pues abre una ventana.
-¿Qué te importa a ti que saliera? Tú estabas con Emmett. Emmett y Jasper. Laurel y Hardy. Zipi y Zape. -Inclinó la cabeza de un lado al otro al ritmo de las palabras-. Si no es uno el que tiene algo urgente que discutir contigo, es el otro. Uno de los dos siempre anda llamando a la puerta.
-No cambies de tema. Estamos hablando de ti, no de Emmett ni de Jasper.
-¿Qué pasa conmigo?
-¿Qué te ha puesto tan nerviosa esta noche?
-No estaba nerviosa.
Intentó volver a pasar por delante de él, pero no la dejó. Le cerró el paso y la sujetó por los hombros.
-Algo te ocurre. Sé que pasa alguna cosa. ¿Qué has hecho esta vez? Será mejor que me lo cuentes antes de que me entere por terceras personas.
-¿Qué te hace pensar que he hecho algo?
-Porque no me miras a los ojos.
-Te estoy evitando, sí. Pero sólo porque estoy enfadada, y no porque haya cometido lo que tú pudieras considerar una transgresión.
-Ése era antes tu comportamiento habitual, Jessica.
-No me llames...
Se detuvo justo a tiempo.
-¿Qué no te llame qué?
-Nada. -Odiaba que la llamara Jessica - No me llames mentirosa -rectificó. Desafiante; echó atrás la cabeza- Y, para que lo sepas por mí y no por otras personas, Marco Volturi estaba fumándose un porro. Incluso me ofreció, y lo rechacé. Ahora, ¿he aprobado, señor senador?
Edward se balanceaba furiosamente de un lado a otro. -No vuelvas a pasearte sola por ahí.
-No me pongas una correa.
-No me importa lo que hagas, maldita sea -rugió, apretándole con más fuerza los hombros-. Pero es peligroso que estés sola.
-¿Sola? -repitió en tono despiadado y duro - ¿Sola? Nunca estamos solos.
-Estamos solos ahora.
Cayeron a un mismo tiempo en la cuenta de que estaban el uno delante del otro. Los dos respiraban agitadamente. La sangre les ardía y estaban de muy mal humor. Bella sintió cómo chisporroteaban sus nervios como cables con corriente que se arrastraran por una calle mojada.
Él la rodeó con los brazos, juntándolos en la espalda y aprisionándola. El cuerpo de Bella perdió toda su rigidez a causa del deseo. A continuación, moviéndose al unísono, sus bocas se juntaron en un ardiente beso. Ella le rodeó el cuello con los brazos y provocadoramente arqueó el cuerpo. Las manos de Edward se deslizaron hasta su trasero y la presionó estrechamente contra él.
Ambos respiraban con fuerza, y fuerte era el ruido que producía el roce de sus trajes de noche. Sus bocas se retorcían una contra otra; las lenguas estaban demasiado ansiosas para finuras.
Edward la empujó hacia la pared, que pasó a jugar el papel de sus manos, manteniéndola firmemente unido a él. Tensó los dedos en su cabeza, para sujetarla mientras le daba un hambriento beso.
Fue un beso carnal, con un espíritu oculto. Provocó en Bella unas chispas familiares que le resultaron tan excitantes como lo fueron las primeras llamaradas para el hombre primitivo. Transmitía ese mismo calor, esa misma promesa.
Bella empezó a embestir a los botones de la camisa; uno a uno fueron aterrizando silenciosamente sobre la moqueta. Le abrió la camisa, dejando su pecho al desnudo. Su boca abierta se dirigió al centro mismo. Él maldijo de placer, e intentó desabrocharle el vestido por detrás.
Sus dedos excitados fracasaron en el intento. La tela se rasgó. Se esparcieron los abalorios y llovieron lentejuelas. Ninguno de los dos fue consciente de los estragos. Edward luchó con el vestido hasta deslizarlo por los hombros, le plantó un ferviente beso en la curva superior del pecho y, a continuación, agarró el cierre del sujetador. A Bella le entró el pánico cuando éste se abrió. ¡Se enteraría por fin! Pero él tenía los ojos cerrados y sus sensores eran los labios, no los ojos. Le besó los pechos, y acarició los pezones con la lengua mientras los chupaba.
Él la necesitaba y ella quería que la necesitara, no podía ofrecerle bastante.
Lo tiró con fuerza de los puños de la camisa, sin molestarse en desenganchar los gemelos. Con un movimiento de los brazos, Edward se liberó de la prenda y, luego, deslizó las manos bajo la falda del vestido, le acarició las caderas, llegó hasta el elástico de las bragas, las bajó y ya la palma de su mano estaba sobre ella, y los dedos dentro, y Bella gemía entrecortadamente, sonidos de deseo.
-Eres mi esposa -le dijo con voz ronca-. Mereces algo mejor que ser follada contra la pared.
La soltó y se separó de ella. En pocos segundos se había quitado los zapatos y los calcetines y dejó los pantalones en una pila sobre la alfombra.
Bella se quitó el vestido, lanzó los zapatos al aire y se fue rápidamente a la cama. La camarera ya había quitado el cubrecama. Retiró las chocolatinas de menta de la almohada, se metió entre las sábanas, se quitó en un santiamén el liguero negro de encaje y acababa de liberar sus pies de las medias cuando Edward se aferró a ella.
Se entregó gustosamente a él, apretándose contra su desnudez velluda. Volvieron a unirse sus bocas en un profundo beso húmedo. El sexo de Edward era suave y duro, y exploró la suavidad de su vientre, anidado entre los oscuros rizos.
Él le agarró un pecho, lo levantó, lo acarició suavemente con el dedo pulgar y lamió el pezón. Sin resistencia alguna por parte de ella, le separó las piernas. La hendidura estaba suave, sensible y cremosa. Oyó que emitía varios jadeos entrecortados cuando sus viriles dedos juguetearon sobre ella. La puso de espaldas y condujo su fuerte erección hacia la abertura húmeda y oval.
El cuerpo de la mujer lo recibió tímidamente porque él era muy grande y tenía una fuerte erección y ella era pequeña y suave. Hombre y mujer. Tal como debía ser. La potencia de él quedó reducida a debilidad; la vulnerabilidad de ella se fortaleció.
Bella se maravilló con la totalidad de esa posesión; invasora, pero dulce; sin contemplaciones, pero tierna. Arqueó la espalda y el cuello, a modo de rendición total, y él se adentró más, más profundamente de lo que ella creía posible.
Sobre ella, Edward intentó retener su orgasmo, para alargar el placer; pero eso era pedirle demasiado al cuerpo, que había estado encarcelado por una larga y autoimpuesta abstinencia.
Se hundió en ella unas pocas veces más y alcanzó el clímax.
La habitación estaba tan silenciosa que podía oír el tictac del reloj de Edward allí, donde tenía la mano junto a su cabeza, sobre la almohada. No se atrevía a mirarlo, y tocarlo era sencillamente una remota posibilidad. Permaneció allí, oyendo que su respiración volvía a la normalidad. A excepción del movimiento de su pecho, Edward estaba inmóvil.
Eso había sido todo.
Al final, se dio la vuelta, dándole la espalda. Dobló la almohada bajo la mejilla y encogió las rodillas hasta que le tocaron el pecho. Le dolía todo, pero era incapaz de especificar cómo, dónde o por qué.
Pasaron varios minutos. Cuando sintió la caricia de la mano sobre su cintura, pensó que se debía a que lo deseaba tanto que se lo estaba imaginando.
La mano se posó en la curva de su cintura y presionó con suficiente fuerza como para hacer que se diera la vuelta. Lo miró directamente a la cara, con los ojos bien abiertos, inquisidores y llenos de recelo.
-Siempre he sido justo -susurró él.
Con los nudillos de la mano le acarició la mejilla y los labios, que estaban irritados a causa de la barba de él. Bella tragó saliva al notar sus caricias. Abrió los labios, pero no podía decir en voz alta lo que sentía en su corazón.
Edward bajó la cabeza y la besó con suavidad. Se detuvo y volvió a besarla con la misma delicadeza. Sentía las mejillas muy calientes al lado de las de ella. Actuando intuitivamente y presa de una gran necesidad, Bella extendió la mano y le tocó la venda de la frente. Cariñosamente, sus dedos se extendieron entre su cabello. Dibujó con un dedo la hendidura de la barbilla.
¡Dios, cómo quería a ese hombre!
Edward posó intencionadamente los labios sobre los de ella. Deslizó la lengua por entre los labios y, con suavidad, eróticamente, la hizo entrar y salir, haciéndole el amor a la boca. Ella emitió un pequeño susurro de deseo y él respondió acercándola más, lo suficientemente cerca como para que su desinflado pene encontrara sitio en la cálida humedad de entre sus piernas.
Mientras le acariciaba los pechos no dejó de besarla en la boca, en el cuello y en los hombros. Las caricias de los dedos hicieron que los pezones se endurecieran. Los humedeció con pasión y los chupó con decidida glotonería hasta que ella empezó a moverse bajo él con inquietud. La besó en el estómago, en el ondulado abdomen y en el sensible espacio entre los huesos de la pelvis.
Bella, descontrolada por el contacto de la boca de Edward sobre su piel, hundió sus dedos en el cabello y se agarró con fuerza. Entre los muslos estaba absurdamente resbaladiza, pero los dedos de él se hundieron en ella sin intimidación. Descubrió entre los labios la pequeña e hinchada protuberancia de carne y la presionó, la acarició, la amasó suavemente entre los dedos.
Ella pronunció su nombre con un suspiró jadeante. Su cuerpo se excitó. Pequeños temblores empezaron a recorrerla. En un acto reflejo, subió las rodillas.
-Se me ha puesto dura otra vez.
Se intuía en su voz una cierta sorpresa. Sin pretenderlo, había pronunciado en voz alta la causa de su confusión. No esperaba necesitarla de nuevo tan pronto, ni necesitarla con la violencia que lo inundaba.
Su entrada fue más segura que la vez anterior, pero se lo tomó con más tranquilidad. Cuando estuvo totalmente dentro, colocó su rostro sobre el cuello de ella y le mordió suavemente la piel. El cuerpo de Bella respondió de inmediato; sus músculos internos se tensaron, presionándolo con fuerza, y Edward, con un pequeño gemido, empezó a mover las caderas adelante y atrás.
Ella se aferró a él. Cada uno de los rítmicos embistes la acercaban a la luz que resplandecía al final de un oscuro túnel. Sus ojos parpadearon repetidamente. Corrió más fuerte y más deprisa.
Y la luz explotó a su alrededor con completa brillantez y Bella se sintió consumida.
Edward emitió un largo y silencioso gemido. Todo su cuerpo se tensó. Se corrió una y otra vez, ardiente y con furia, hasta quedarse completamente vacío.
No dijo nada al separarse de ella. Se dio la vuelta, colocándose de espaldas, y cubrió sus sudorosos hombros con la sábana. Bella estaba de cara a la pared contraria, intentando mantener en silencio las lágrimas. Físicamente se trataba del mejor sexo imaginable, superando con creces cualquier experiencia con otros amantes, que habían sido realmente pocas. Las relaciones requerían tiempo, y ella sacrificaba la mayor parte del suyo a su carrera. La diferencia obvia que se producía esta vez era el amor que sentía por su pareja.
Pero para Edward empezó y terminó como una liberación biológica. Lo excitó la ira, no el amor y ni siquiera el afecto. Había conseguido que ella tuviera un orgasmo, pero como una obligación cumplida con consideración, nada más.
Los juegos amorosos habían sido técnicamente excelentes, más impersonales. No se prolongaron hasta la saciedad, aunque ella hubiera deseado explorar el cuerpo desnudo de aquel hombre, familiarizar sus ojos, manos y boca a cada matiz. No se susurraron ni una sola palabra cariñosa, ninguna promesa de amor. Y él ni siquiera había pronunciado el nombre de ella.
Claro que ni siquiera lo sabía.
OMG! Hicieron el amor o fue solo sexo?
Que opinan?
凸(^_^)凸
Dejen su comentario o Reviews!
Muero por leerlas!
๑۩۞۩๑
#Andre!#
