Los personajes son de la magnifica Stephenie Meyer.
La historia es una adaptación y pertenece a Sandra Brown.
Capítulo 36
-Sé una buena chica con papá. -Edward se arrodilló delante de su hija y la abrazó con fuerza-. Volveré antes de que te enteres, y te traeré un regalo.
Normalmente, el gesto alegre de Nessie hubiera provocado una sonrisa en Bella, pero le resultaba imposible sonreír ese día, el día de la partida de Edward. Se puso de pie.
-Llámame si presenta alguna mejoría.
-Claro.
-O si empeora.
-Sí.
-Todo el equipo tiene órdenes de avisarme de inmediato si la llamada tiene que ver con Nessie. Me pondré enseguida al teléfono en el momento que sea.
-Te prometo que llamaré si ocurre cualquier cosa.
Emmett hizo sonar el claxon del coche. Esperaba impaciente detrás del volante. Jasper ya estaba sentado en el asiento delantero, hablando por un teléfono recientemente instalado en el vehículo.
-En lo que se refiere al otro asunto -añadió Edward, manteniendo un tono de voz confidencial- Jasper hizo lo que sugeriste y le pidió a la enfermera pruebas irrefutables de que habías abortado. La sometió a un interrogatorio severo, le puso un claro ejemplo de lo que tendría que oír si iba con su historia a la prensa o a la gente de Dekker. También llevó acabo una pequeña investigación. Tal como tú suponías, la despidieron del trabajo y tenía aún más ganas de poner en evidencia al médico que a nosotros. Jasper utilizó esa información y la amenazó con todo tipo de litigios. Por el momento se ha acobardado.
-Oh, me alegro mucho, Edward. No me hubiera gustado nada ensombrecerte la campaña.
Sonrió sarcástico.
-Ya no puede ensombrecerse mucho más de lo que está.
-No te desanimes. -Posó una mano sobre la manga de su camisa-. Los sondeos no son el evangelio, pueden cambiar en cualquier momento.
-Pues será mejor que lo hagan pronto -comentó sombríamente-. El mes de noviembre llegará antes de que nos demos cuenta.
Y hasta entonces, su vida corría peligro y ella ni siquiera podía avisarlo. En aquel viaje no podría vigilar ni buscar a un hombre alto y con el pelo canoso. Quizá debería mencionárselo, darle un poco de ventaja sobre sus enemigos.
-Edward... -empezó a decir. Emmett volvió a tocar el claxon.
-Tengo que marcharme. -Se dobló por la cintura y besó de nuevo la mejilla de Nessie-. Adiós, Jessica.
No recibió un beso, ni un abrazo, ni siquiera una última mirada antes de meterse en el coche y desaparecer.
-¿Mamá? ¿Mamá?
Nessie debía de haberla llamado varias veces. Cuando Bella dejó de observar la curva de la carretera por donde había desaparecido el coche y la miró, la cara de la niña reflejaba preocupación.
-Lo siento. ¿Qué ocurre, cariño?
-¿Por qué estás llorando?
Bella se apartó las lágrimas de las mejillas y se obligó a sonreír.
-Estoy triste porque papá se ha marchado. Pero te tengo a ti para que me hagas compañía. ¿Me harás compañía mientras él esté fuera?
Nessie asintió vigorosamente con la cabeza. Juntas entraron en la casa. Si Edward estaba temporalmente fuera de su alcance, por lo menos podía cuidar con esmero a su hija.
Los días transcurrían lentamente. Pasaba la mayor parte del tiempo con Nessie, pero ni siquiera las actividades que se inventaba para las dos eran suficientes como para llenar las interminables horas. No había exagerado cuando le dijo a Edward semanas antes que necesitaba algo constructivo que hacer. No estaba acostumbrada a la inactividad. Por otra parte, carecía de la energía suficiente como para hacer algo más que mirar al vacío y preocuparse por Edward. Miraba las noticias cada noche, buscando ansiosamente entre la multitud al hombre de pelo canoso. Harry se preguntaría por qué no acompañaba a Edward en ese viaje, de modo que le llamó desde una cabina de Kerrville y le explicó el asunto del aborto.
-Sus consejeros, empezando por Jasper, recomendaron que me quedara en casa. Ahora soy una inútil.
-¿Incluso para Cullen?
-Hasta cierto punto, sí. Es tan educado como siempre, pero se comporta con frialdad y distanciamiento.
-He oído hablar de expertos en campañas electorales como Wakely and Foster. Ellos dan una orden y Cullen ladra, ¿es eso?
-Ellos dan una orden, Edward gruñe y después ladra.
-Bien. Bueno, hablaré con Marco y le diré que esté al tanto de ese tipo que a ti te parece tan importante.
-Sé que es importante. Dile a Marco que me llame en cuanto lo vea.
-Si es que lo ve.
Aparentemente no lo vio, puesto que Marco no llamó. Sin embargo, en todos los reportajes emitidos por KTEX, aparecía por lo menos una toma de la multitud. Marco le estaba enviando un mensaje: Pelo Canoso no se encuentra entre la multitud que rodea a Edward.
No obstante, eso no ayudó mucho a aliviar a Bella. Quería estar al lado de Edward para asegurarse de que no corría ningún peligro inminente. Por la noche tenía visiones gráficas de Edward pereciendo en un baño de sangre. Durante el día, cuando no estaba jugando con Nessie, se paseaba inquieta por las habitaciones de la casa.
-¿Sigues deprimida?
Bella levantó la cabeza. Carlisle había entrado en el comedor sin que ella se diera cuenta.
-¿Se nota? -preguntó con una sonrisa triste.
-Está más claro que el agua.- El hombre se acomodó en una de las butacas.
-Ciertamente no he estado muy alegre últimamente.
-¿Echas de menos a Edward?
El desprecio sutil de la familia había hecho que el tiempo transcurriera con más lentitud todavía. Poco más de una semana desde la partida de Edward, y parecían siglos.
-Sí, Carlisle, lo echo muchísimo de menos. Supongo que te resulta difícil de creer. A Esme le cuesta; casi ni se digna mirarme. Carlisle fijó su vista en la de ella, con tanta fuerza y mordacidad que le puso la piel de gallina.
-Ese asunto del aborto fue horroroso.
-No era mi intención que se enterara nadie.
-Excepto Edward.
-Bueno, él tenía que saberlo, ¿no?
-¿De verdad? ¿Era suyo el niño?
Dudó tan sólo unos segundos. -Sí.
-Y te preguntas por qué no estamos siendo muy amables contigo. Destruiste a nuestro nieto. Yo pienso que es imposible perdonar una cosa así, Jessica. Ya sabes lo que Esme siente por Edward, ¿esperabas que te felicitara por lo que hiciste?
-No.
-Siendo la clase de madre que ha sido con sus hijos, no puede imaginarse una cosa como ésa. Y, francamente, yo tampoco. Bella posó la mirada sobre el álbum de fotos que tenía abierto sobre su regazo. Las fotos que estaba mirando cuando él entró eran de los primeros años. Esme, muy joven y muy bella. Carlisle, con un aspecto espléndido, vestido con su uniforme de aviador. Había fotos de Emmett y de Edward en las distintas etapas de la juventud. Eran el ejemplo tipo de la familia norteamericana.
-No debió de ser fácil para Esme cuando te fuiste a Corea.
-No, no lo fue. -Se arrellanó en el sillón-. Tuve que dejarla sola con Emmett, que era tan sólo un bebé.
-Edward nació después .de la guerra, ¿verdad?
-Justo después.
-Todavía era un bebé cuando se trasladaron a Nuevo México -comentó Bella, mientras consultaba de nuevo el álbum y esperando que Carlisle le proporcionara detalles acerca de las informaciones que había ido recopilando tras una minuciosa investigación.
-Allí me enviaron las Fuerzas Aéreas, y allí me fui. Un lugar solitario. Esme odiaba el desierto y el polvo. También le disgustaba profundamente el trabajo que yo hacía. En aquellos días, los pilotos de pruebas eran productos desechables.
-Como tu amigo Bryan Edward.
Sus rasgos se suavizaron, como si mentalmente estuviera reviviendo los buenos tiempos. A continuación, con tristeza, sacudió la cabeza.
-Fue como perder a un miembro de la familia. Después de aquello dejé de pilotar aviones. Mi corazón ya no estaba en ello y, si no le pones el corazón, te rematan con más facilidad. En cualquier caso, no quería morir. Todavía había muchas cosas que quería hacer. Las Fuerzas Aéreas me mandaron a Lackland. Era mi hogar, y un buen lugar para educar a los chicos. Mi padre se estaba haciendo viejo. Me retiré de las Fuerzas Aéreas después de su muerte y me ocupé del rancho.
-Pero echas de menos los aviones, ¿verdad?
-Sí... Demonios, sí -admitió, con una carcajada de autodesaprobación-. Con lo viejo que soy y todavía recuerdo lo que se sentía allá arriba. No se puede comparar a ningún otro sentimiento. Tampoco hay nada que pueda compararse con compartir unas cervezas e intercambiar historias con otros pilotos. Una mujer no puede entender lo que es tener amigos así.
-¿Como Bryan? Asintió con la cabeza.
-Era un buen piloto. El mejor. -Su sonrisa desapareció-. Pero empezó a ser negligente y pagó el precio con su vida. -Volvió a enfocar la mirada sobre Bella-. Todo el mundo paga por sus errores, Jessica. Puede uno librarse durante un tiempo, pero no para siempre. Al final, hay que pagar.
Ella apartó la vista, incómoda.
-¿Es eso lo que crees que está ocurriendo conmigo por lo del aborto?
-¿Y no lo crees tú?
-Supongo que sí.
Carlisle se inclinó hacia delante y apoyó los antebrazos en los muslos.
-Ya has tenido que pagar soportando la vergüenza. Sólo espero que Edward no tenga que pagar por tu error perdiendo las elecciones.
-Yo también lo espero.
Se quedó mirándola un momento.
-Tú sabes, Jessica, que yo he salido en tu defensa muchas veces desde que te convertiste en miembro de esta familia. Te he otorgado el beneficio de la duda en más de una ocasión.
-¿Qué quieres decir con eso?
-Todo el mundo se ha fijado en los cambios de tu personalidad desde el accidente.
El corazón de Bella empezó a latir con fuerza. ¿Habrían discutido esos cambios entre ellos?
-He cambiado. Para mejor, creo.
-Estoy de acuerdo, pero Esme no cree que los cambios sean reales. Cree que estás fingiendo, que tu interés por Nessie es mentira y que tu repentina preocupación por Edward es simplemente una táctica para que te aprecie y te lleve con él a Washington.
-No es un comentario muy halagador viniendo de una suegra -pensó en voz alta-. ¿Tú qué piensas?
-Yo creo que eres una joven muy bella y muy inteligente; demasiado inteligente como para enfrentarte conmigo. -Le señaló con su dedo romo-. Será mejor que seas todo lo que finges ser. -Durante unos segundos, mantuvo una expresión severa. A continuación, sonrió cariñosamente-. Pero, si estás intentando sinceramente paliar tus errores pasados, te felicito por ello. Para ganar las elecciones, Edward necesita a su familia y, sobre todo, el apoyo total de su esposa.
-Yo le ofrezco mi apoyo total.
-Eso no es más que lo que se espera de ti. -Se levantó del sillón. Al llegar a la puerta, se dio la vuelta-. Compórtate como la esposa de un senador y no tendrás problemas por mi parte.
Fue obvio que habló con Esme, porque, a la hora de cenar aquella noche, Bella notó un mejor trato por parte de ella. Parecía verdaderamente interesada cuando preguntó:
-¿Disfrutaste de tu paseo a caballo esta tarde, Jessica?
-Mucho. Ahora que hace más fresco, puedo pasarme más rato.
-Y estás montando a Blanquita. Es extraño, ¿verdad? Siempre odiaste a ese animal, y a la contra.
-Creo que antes le tenía miedo. Hemos aprendido a confiar el uno en el otro.
En aquel momento, Mona entró en el comedor para avisar a Carlisle de que le llamaban por teléfono.
-¿Quién es?
-Es Edward, coronel Cullen.
Bella reprimió una punzada de tristeza porque Edward no había preguntado por ella, pero sólo saber que estaba al teléfono en la habitación contigua hacía que temblara todo su interior. Carlisle permaneció fuera de la habitación durante varios minutos. Al regresar, parecía estar muy complacido.
-Señoras -dijo, dirigiéndose no sólo a su esposa y a Bella, sino también a Rosalie, a Alice, y a Nessie-. Hagan las maletas esta noche. Nos vamos a Fort Worth mañana.
Las reacciones fueron diversas. -¿Todos? -se extrañó Esme.
-Yo no, ¿verdad? -supuso Rosalie.
Alice saltó de la silla y dio un alarido de alegría incontenible. -¡Dios, ya era hora de que pasara algo bueno por aquí!
Nessie miró a Bella, buscando una explicación de por qué todo el mundo se había puesto de repente tan contento, y Bella preguntó:-¿Mañana? ¿Por qué?
Carlisle contestó en primer lugar a la pregunta de Bella. -Los sondeos. Edward está perdiendo puntos cada día.
-Eso no es como para celebrarlo -objetó Esme.
-Los consejeros de Edward creen que será mejor que se lo vea con la familia más a menudo-explicó Carlisle-, para que no parezca un inconformista. Yo, personalmente, me alegro de que todos vayamos a estar juntos de nuevo.
-¿Han cambiado de idea en lo que se refiere a mí? -quiso saber Bella.
-Obviamente.
-Haré mis maletas y las de Nessie. -Todos los pensamientos negativos quedaron disipados al saber que pronto se reuniría con Edward-. ¿A qué hora salimos?
-En cuanto todos estemos preparados. -Carlisle miró a Rosalie, que estaba evidentemente en un estado de pánico. Había perdido el color y no hacía más que retorcerse las manos-. Mona, por favor ayuda a Rosalie a preparar sus cosas.
-¿Tengo que ir? -preguntó con voz temblorosa.
-Eso es lo que me han dicho. -Carlisle dividió su severa mirada entre ella y Alice, que, a diferencia de su madre, estaba encantada-. No creo que haga falta recordarle a nadie que hay que comportarse con absoluta corrección. Estamos en los últimos días de la campaña; todos los Cullen vamos a ser el centro de atención y nos estarán observando con lupa. Comportarnos de acuerdo con las normas.
Carlisle siempre tratando de centrar las situaciones llevándolas hacia un camino menos difícil. Que opinan? Quien o quienes son los sospechosos?
凸(^_^)凸
Gracias por dejar sus hermosos reviews, las adoro, son las mejores lectoras!
Nos leemos pronto!
Actualizo el sabado 16 con doble capitulo y lemmon!
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#Andre!#
