Buenas noches! He vuelto y he tardado pocos días ! Bueno mentira. Que lo termine de traducir el viernes a la noche pero me faltaba la corrección y no la hice ayer. No hay mucho que decir así que pasemos directamente al capitulo. Este es un poco especial, ya que no metemos en una historia en un "universo alternativo". Y en el capitulo se explica que diferencias hay con la historia original de manga o anime. No hay mucho diferencia, Zeon y Gash siguen siendo demonios y también existe la batalla de demonios. Así que nada os dejo con él.

Disclaimer: los personajes de Konjiki no Gash Bell no me pertencen sino ha Makoto Raiku.

Este fanfic no me pertenece sino a tick. tock. cloks, que me ha dado permiso para traducirlo.

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Título: Animal

Palabras (sin A/N): 1619

Rating: T

Alerta Spoiler: No spoiler

Verso: Universo Alternativo

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Cuando alguien, y quería decir cualquiera, se mete con Kiyomaro del cualquier manera, tipo o forma, Dufort recurría a medidas drásticas.

Algunas veces, el adolescente tenía que esforzarse mucho para detenerlo de ir demasiado lejos; pero no ayudaba el que, en una remota posibilidad, un delincuente horrible podría hacer algo que pudiese dejar cicatriz en Kiyomaro, y definitivamente no quería eso.

A Zeon le gustaba ayudar a su guardián del libro, pero no era porque quisiese ayudarle a proteger a Kiyomaro. Lejos de eso en realidad. Sólo le encantaba ver a los humanos gemir y lloriquear de dolor, tratando desesperadamente de huir lejos de los dos monstruos (Dufort y él mismo), incluso cuando sabían que eso era inútil. ¿Alguna vez se darían cuenta que huir no los llevaría a ninguna parte?

Por supuesto, a Zeon no le gustaba cuando sólo estaban dispuesto a actuar sumisos ante ellos. Siempre quiso una especie de venganza, sin importar si habían tratado de golpearlo o no, pero huir estaba simplemente fuera de la cuestión, y creció odiándolo.

Había mucha gente que disfrutaba en hacerles daños a Gash y Kiyomaro. Los dos objetivos no podía entender porque (aunque Kiyomaro suponía que les gustaba darle una paliza sólo por el gusto de hacerlo y que se veía débil), pero tener que huir siempre, cada día, estaba empezando a volverse agotador. Incluso Gash, la persona al cual le encantaba andar pegado a Kiyomaro a donde sea que el adolescente iba, sugería que sólo se quedaran en casa y no ir a ningún lado en la próxima semana o dos.

Los matones nunca aprendían la lección, ¿verdad?

Kiyomaro reflexionaba sobre porque todo el mundo, incluso los que se veían un poquitín más fuertes que él y Gash, les encantaba provocarlos tanto. Sabían que no terminaría bien para ellos (sobre todo cuando Zeon y Dufort, los dos guardaespaldas, estaban de servicio, lo que era más o menos las veinticuatro horas los siete días), ¿entonces porque? O bien pensaban que los cogerían a los dos algún día, o porque les encantaban hacerse daño a sí mismos, lo que el adolescente dudaba extremadamente. Esa era una estúpida razón para pegarles.

El adolescente no sabía de lo que era capaz cada vez que Dufort se ponía realmente enfadado. Nadie le había provocado hasta tal extremo antes. Gash también había visto a Zeon tan enfadado que lo asustaba, pero igualmente quería a su hermano porque sabía que su gemelo de cabellos plateados solo quería seguridad para su hermano y no quería que se hiciese daño, no sea que le conceda una visita al infierno a cualquiera que intente hacerle daño. Era un poco de lo mismo con Dufort pero, al final, el chico normalmente le dejaba a Zeon tortura a los humanos.

Era un día radiante y soleado, y Kiyomaro abrió sus ojos para ver la luz de sol desbordante a través de la ventana. Inmediatamente, los cerró con fuerza con el fin de bloquear la luz; pero al final se levantó y se frotó los ojos y quitarse el sueño. El adolescente le dio un toque en un lado de Gash (quien estaba durmiendo en suelo) con el pie, sin muchas ganas, en un intento para que el demonio se levantase.

Tenía la sensación de que hoy nadie les molestaría. No era muy frecuente que el sol saliese, y le gustaba disfrutar de ello tanto como fuese posible. Eso, y porque su mejor amiga Suzume siempre estaba más feliz los días soleados, y a él le gustaba cuando ella era feliz. Suzume sabía que no debía entrometerse en la relación de Kiyomaro y Dufort, habiendo conocido al adolescente de toda la vida. Y por esa razón, Dufort confiaba en ella de verdad.

Zeon irrumpió en el cuarto, pateando la puerta y casi rompiendo las bisagras cuando entro en él, empujó a Kiyomaro fuera de su camino y avanzó hasta su hermano. Empujó ligeramente a Gash con el fin de despertarlo. El demonio de cabellos rubios se levantó lentamente y frotó los ojos con fuerza.

"Unuuu… ¡Parece que hoy está soleado! ¡Creo que hoy vamos a tener un buen día!" Dijo felizmente el pequeño demonio, apartando la colcha de su futón, saltando y saliendo del cuarto.

"Yo también lo creo. Normalmente, el cielo está muy oscuro y gris, ¡pero hoy el Señor Sol ha salido a jugar y eso me hace feliz! Una voz femenina sonó a través de la casa pequeña mientras Suzume metía su cabeza en la habitación, con una brillante sonrisa en su rostro.

"Suzume…. ¿Qué estás haciendo aquí?" le pregunto Kiyomaro, agarrando su uniforme escolar y yendo al baño con prisa, sin esperar su respuesta.

"Bueno…Me he levantado temprano y ya estaba lista, ¡así que he venido a buscarlos, chicos!" Su sonrisa flaqueo un poco. "Espero que esos odiosos matones no se metan con nosotros hoy. Ayer nos libramos por los pelos."

"Eh si, lo que sea." Zeon agitó su mano con desdén. "Si algo va mal hoy, sólo gritad y patearemos los culos de esos tíos en un santiamén. En realidad, ni siquiera necesitáis gritar, porque estaremos ahí de inmediato."

"¡Gash, sal de una vez del baño!" gritó Kiyomaro, golpeando su puño contra la puerta cerrada. Detrás de la puerta, el demonio mencionado soltó una risita antes de estallar en una enorme carcajada. "¡Necesito cambiarme!

"¡Pero aún no he terminado!"

"¡Date prisa!"

"Unuu, ¡Ya estoy!" Gash abrió rápidamente la puerta y Kiyomaro, que estaba apoyada en ella, se cayó y su espalda aterrizó en el frío y duro suelo. Suzume se rio ante al divertido paisaje, feliz ya que su día empezó bien por una vez. Con suerte, no acabaría hecho añicos…

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"No hay señal de ellos"

Los tres dejaron salir un suspiro de alivio cuando Zeon anunció que no había moros en la costa. Gash, Kiyomaro y Suzume salieron de detrás de la valla donde estaban escondidos, no teniendo nada de lo que preocuparse. El demonio de cabellos plateados tuvo que guiarlos con cuidado a la escuela con el fin de protegerlos de los matones a los que les gustaba ir temprano a la escuela.

El pueblo en el que vivían no era del todo agradable, con muchos barrios sospechosos y muchos edificios que necesitan con urgencia una remodelación. La población no era tan grande, naturalmente, así que casi todo el mundo se conocía entre sí y el pueblo entero sabría al día siguiente si algo había pasado, grande o pequeño. Sin embargo, la mayoría de las veces, a nadie le importaría.

Suzume estaba pensando en lo que podía hacer para arreglar este pobre pueblo en un futuro cuando alguien la empujó desde atrás hacia Kiyomaro. Los dos cayeron y los dos demonios dejaron de caminar cuando escucharon un coro de risas detrás de ellos. Todos se dieron la vuelta, y el corazón de la joven se hundió cuando descubrió que eran los matones.

Pero el sol aún esta fuera; se suponía que iba a ser el día perfecto…

"¡Mirad lo que tenemos aquí! ¡El enano, la idiota y el auto proclamado genio!" No era difícil adivinar que nombres iban dirigido a cada uno. Claro, el pueblo entero sabía sobre la batalla de demonios. Los secretos eran difícil de guardar en este pueblo, y todos ellos conocían el pasado de Gash.

Suzume estaba empezando a sentir que su apodo no acaba de encajar del todo, y eso era porque Kiyomaro le estaba dando clases particulares cada día después del colegio. Ella se consideraba a si misma mucho más lista, pero nunca podría obligarse a alzarse contra los matones.

A Kiyomaro, por otro lado, su 'apodo' no encajaba del todo bien. Por supuesto, era inteligente, pero nunca alardeó de ello con nadie….Solo se lo guardó para sí mismo hasta que llegó Gash.

"Entonces, ¿Qué será hoy, chicos? ¿Las taquillas del gimnasio, el váter del baño o alguien más tienen alguna otra idea?" El que parecía el líder del grupo sonrió con superioridad, el resto de sus miembros de matones soltaron risitas entre ellos. Kiyomaro suspiró; todos eses lugares eran tan típicos….

"¡Tengo una ide-omph!" El abusón se interrumpió cuando algo lo golpeó con fuerza en la parte posterior de su cabeza, y la misma fuerza golpeó a todos los demás. Kiyomaro y Suzume miraron hacia arriba para ver a Dufort sosteniendo una tubería metálica, que a saber de dónde la consiguió (aunque no era tan difícil conseguir algo así por los alrededores….). Continuó aporreando a los abusones sin piedad, sometiéndolos, antes de que huyeran, gritando por piedad. Aunque resistieron ese ataque, sólo sería hasta mañana, cuando volverían a meterse con ellos de nuevo.

La tubería que Dufort agarraba estaba cubierta con sangre salpicada de los matones; el hombre no se había contenido, y algunos de ellos tendrían conmociones cerebrales. Aunque esto no era la primera vez que esto ocurría, pero Kiyomaro no podía dejar de preguntarse si alguna vez Dufort realmente sentiría alguna clase de simpatía por otros humanos que no fuesen ellos… A veces parecía más un animal que un humano….

"Podía haberme encargado de ellos, ¡pero me ignoraron por completo!" gritó Zeon, cruzando los brazos con rabia y resoplando.

"Claro, seguro que podrías" Dufort rodó los ojos y ayudó a los demás a levantarse.

"Has llegado más deprisa de lo normal. Por lo general, ahora mismo nos tendrían bien sujetos y arrastrándonos hacia el colegio."

"Si alguno de ellos te molesta de nuevo," Dufort ignoró al adolescente "los voy a matar y usar sus cuerpos para practicar en caso de que cualquier otro decida meterse contigo"

Kiyomaro se estremeció; sabiendo que, lo más probable, el mayor cumpliese con su palabra.

Por otro lado, Suzume sonrió. Podía confiar en Dufort, y parecía como si el sol no le había mentido hoy. No importan cuan inhumano pareciese, él aún se preocupaba profundamente por ellos, y eso era todo lo que a ella le importaba.

Entonces Dufort la golpeó en la cabeza ligeramente con su mano, por tan siquiera pensar en él de esa manera.

"Yo amo a Kiyomaro, no a ti"

Kiyomaro suspiró. Pero se preguntaba si los acosadores volverían mañana….

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Me encanta cuando Dufort se pone tan protector y celoso ! Y cuando dice sin vergüenza que ama a Kiyomaro, aiii me enamoro aun mas de estos dos !