Los personajes son de la magnifica Stephenie Meyer.
La historia es una adaptación y pertenece a Sandra Brown.
Capítulo 39
-¡Bu!
Alice salió de un brinco de detrás de la puerta en el momento en que él entró en la habitación del hotel.
Jasper ni siquiera pestañeó. -¿Cómo has entrado?
-Soborné a una de las criadas.
-¿Con qué?
-Con los calzoncillos del tío Edward.
-Estás como un cencerro.
-¿No te encanta?
-¿Qué es esto?
Señaló una mesa delante de un gran ventanal. Estaba cubierta con un mantel blanco y preparado para dos comensales.
-La comida. Aguacates rellenos de ensalada de cangrejo.
-Tendrías que haberme consultado, Alice.
-¿No tienes hambre?
-Me daría igual aunque la tuviera. Sólo dispongo de un minuto. Se sentó al borde de la cama y descolgó el auricular del teléfono. Tras consultar un trozo de papel que sacó del bolsillo de la camisa, marcó un número.
-El señor George Malone, por favor.
Alice se puso de rodillas detrás de él y apoyó la pelvis contra su columna vertebral.
-¿Señor Malone? Soy Jasper Withlock, de la campaña del señor Cullen. ¿Ha llamado usted? -Bajó la cabeza cuando la chica se inclinó sobre su hombro para mordisquearle la oreja-. El señor Cullen tiene la agenda muy ocupada, me temo. ¿Qué tenía pensado?, ¿Cuántas personas? Bien, bien. -Ella le besó el cuello, succionando suavemente la piel entre sus dientes. Jasper cubrió el micrófono con la mano-. Déjalo ya, Alice. Estoy ocupado.-
Puso mala cara, se bajó de la cama, se acercó al espejo del tocador y se detuvo a arreglarse el cabello. Doblándose por la cintura, echó la mata de cabello hacia delante. Cuando volvió a incorporarse, aumentaron sus ánimos al ver que Jasper le estaba mirando el culo. Se situó delante de él, con las piernas bien abiertas, tomó el borde de la minifalda y, provocativamente, la fue subiendo centímetro a centímetro.
-¿Para cuándo necesita saberlo?
Mientras Jasper continuaba hablando por teléfono, se pasó las palmas de las manos por la parte delantera de los muslos, enganchó los pulgares en el rojo triángulo de satén que le cubría el pubis, se acarició una vez, dos veces y, luego, se quitó las bragas y las suspendió en el aire delante de las narices de Jasper.
-Hablaré con el señor Cullen y le llamaré lo antes posible. En cualquier caso, agradecemos su interés. Gracias por la invitación. Colgó el auricular y, con gran decepción por parte de Alice, pasó por su lado y se dirigió al cuarto de baño, donde se peinó y se lavó las manos.
-¿Qué demonios te ocurre? -exigió saber cuándo se reunió con él.
-Nada. Tengo prisa, eso es todo.
-Estás enfadado porque el tío Edward te ha obligado a despedir a esos imbéciles, ¿verdad?
-No estoy enfadado. Simplemente no estoy de acuerdo, eso es todo.
-Bueno, pues no me hagas pagar el pato a mí.
-No lo estoy haciendo.
Se enderezó la corbata y examinó los gemelos de la camisa.
-Menuda escena esta mañana, ¿eh? Nunca había visto al tío Edward tan enfadado. Está bastante gracioso cuando se pone así. Me encanta cuando un hombre está a punto de perder los estribos. -Deslizó los brazos bajo los de Jasper, lo abrazó y le presionó la bragueta con las manos-. La posible violencia resulta muy excitante.
-No tengo tiempo para ti ahora, Alice.
Le retiró las manos y regresó a la habitación. Alice se hundió en la cama y lo observó ordenar unos papeles de la cartera. Estaba tan guapo cuando fruncía el ceño concentrado...
Inspirada, se incorporó en la cama hasta descansar la espalda contra la cabecera. Se quitó el jersey blanco de algodón por encima de la cabeza y lo lanzó al suelo, al lado de las bragas desechadas. Después, con sólo la falda y las botas de vaquero rojas, pronunció suavemente su nombre. Jasper se giró. Lentamente, ella se pasó la lengua por el labio inferior y susurró:
-¿Te has acostado alguna vez con una vaquera?
-Da la casualidad de que sí -respondió en un tono neutro-. Ayer por la noche. Y le di por el culo. ¿O no te acuerdas?
Las rodillas abiertas de Alice se cerraron como el lazo de una trampa. Se acercó al borde de la cama, recogió el jersey, se lo puso por la cabeza y metió furiosamente los brazos en las mangas. Cuando se enfrentó a él, tenía los ojos llenos de lágrimas.
-Eso no ha sido muy agradable.
-Anoche sí que te lo pareció.
-¡No quiero decir eso! -chilló.
Tranquilamente, Jasper cerró la cartera y recogió la chaqueta del traje.
-Agradable resulta una palabra extraña en tus labios.
Se dirigió hacia la puerta. Ella lo agarró por la manga cuando pasó por delante.
-¿Por qué me tratas de forma tan odiosa?
-Tengo prisa, Alice.
-Entonces, ¿no estás enfadado?
-No estoy enfadado.
Se desprendió de su mano. -¿Te veré más tarde?
-En el mitin de esta tarde.
Se palpó suavemente el bolsillo del pantalón para asegurarse de que llevaba la llave de la habitación y, a continuación, extendió la mano para asir el pomo. Ella se apoyó contra la puerta.
-Ya sabes lo que quiero decir. ¿Te veré más tarde?
Sonrió seductoramente y le hizo una pequeña caricia por encima de los pantalones.
-Sí, ya sé lo que quieres decir. -Apartó la mano que lo acariciaba y abrió la puerta, a pesar de los esfuerzos de Alice por impedírselo-. Mientras tanto, intenta no meterte en líos.
Cuando la puerta se cerró tras él, Alice maldijo a gusto. Había planeado una comida íntima y para después, un pequeño retozo. O, dependiendo de las obligaciones de Jasper, una larga tarde de amor.
Qué remedio, pensó con odio. Nadie decía ni hacía nada que no tuviera que ver con las elecciones. Estaba cansada y harta de oír hablar de esas famosas elecciones. Se pondría tan contenta cuando todo hubiera acabado y Jasper pudiera dedicarse enteramente a ella.
Volvió a apoyarse en la cabecera de la cama y encendió el televisor. Una pareja de una serie se besaba bajo unas sábanas de satén. Enfadada y celosa, machacó el botón del mando a distancia para cambiar de canal. Geraldo Rivera arbitraba un combate de gritos entre un predicador fundamentalista y un travestido. En otro canal, un grupo de amas de casa olían botes abiertos de mantequilla de cacahuetes. Volvió a la serie.
Amaba a Jasper apasionadamente, y admitía que gran parte de su encanto residía en su frialdad. Había conocido tipos que follaban hasta morir, literalmente. El edificio podría caerse encima de ellos y no se darían cuenta hasta después del orgasmo.
Jasper no era así. Su actuación física podía ser excelente, pero su mente permanecía separada del cuerpo. Incluso los actos más íntimos no requerían por su parte una participación emotiva. Actuaba casi como un mero observador.
Aquel férreo control la excitaba. Era diferente, fascinante. Pero a veces deseaba que Jasper la mirara con esa adoración que estaba viendo en los ojos de la varonil estrella de la televisión. En sus ojos se leían volúmenes de amor indescriptible, mientras con la boca le mordisqueaba las yemas de los dedos a su adorada. Lograr capturar el corazón de Jasper Withlock sería un golpe maestro. Cómo disfrutaría sabiendo que él no podía quitarle los ojos de encima, que la seguía ansiosamente con la mirada cuando se paseaba por la habitación.
Le encantaría que Jasper estuviera totalmente absorto por ella.
La encantaría que pensara en ella de la misma forma en que el tío Edward pensaba en tía Jessica.
Rosalie lanzó su ataque mientras estaban sentadas en la limusina esperando a que llegaran los hombres. Se hallaba dócilmente mirando por la ventanilla las banderas rojas, blancas y azules que ondeaban con el viento y, de pronto, se dirigió a Bella con un silbido en su voz como el de una gata.
-Te encantó, ¿verdad?
La cabeza de Nessie descansaba sobre el regazo de Bella. La niña se había cansado mucho durante el mitin, de modo que se volvieron juntas al coche antes de que acabara el acto. Se encontraba dormida ya. Rosalie, que las acompañó al coche, había permanecido tan callada que su presencia pasaba casi desapercibida. -Perdón, ¿qué has dicho? -preguntó distraída.
-He dicho que bien que te encantó, ¿eh?
Se le escapaba totalmente el significado de esas palabras. Sacudió la cabeza, totalmente confundida.
-Me encantó ¿qué?
-Te encantó dejar a Emmett como un imbécil esta mañana. - ¿Estaba borracha? La miró con más cuidado. Al contrario, parecía necesitar desesperadamente una copa. Tenía los ojos limpios, pero transmitían el resplandor de alguien que se ha vuelto loco. Estrujaba un humedecido pañuelo de papel entre las manos.
-¿Qué he hecho para dejar a Emmett como un imbécil?
-Defender a Edward.
-Edward es mi marido.
-¡Y Emmett el mío!
Nessie se despertó, aunque, después de abrir los ojos una vez, volvió a dormirse de inmediato.
Rosalie bajó la voz: -Eso no te ha impedido hacer todo lo posible por quitármelo.
-No he intentado quitártelo.
-Últimamente no, quizá - reconoció, frotándose los ojos llorosos con el pañuelo de papel-, pero antes del accidente lo intentabas. -Bella no dijo nada, y Rosalie continuó- Lo que lo convierte en un acto despreciable es que no te interesaba de verdad. En cuanto empezó a hacerte caso, lo rechazaste. No te importó que tus rechazos le destrozaran el ego. Sólo querías herir a Edward seduciendo a su hermano.
Bella no podía negar tan espantosas acusaciones porque seguramente eran verdad. Jessica no hubiera vacilado en acostarse con el hermano de su marido o, sin llegar a ello, en dejar claro que estaría dispuesto a hacerlo. Obtendría un gran placer sólo con el daño y la falta de armonía creada en el seno de la familia. Quizá todo aquello fuera parte del plan de Jessica para destrozar a Edward.
-No deseo nada de Emmett, Rose.
-Porque no es el hombre importante. -Con la mano aferró el brazo de Bella como si fuera una garra-. Nunca lo es. Nunca lo fue. Ya lo sabías, ¿por qué no lo dejaste en paz? ¿Cómo te atreves a hurgar de esta manera con la vida de la gente?
Bella desprendió su brazo de la mano de la otra mujer. -¿Alguna vez te enfrentaste conmigo por él?
Rosalie no estaba preparada para un contraataque. Se quedó mirando a Bella estupefacta.
-¿Qué?
-¿Intentaste alguna vez enfrentarte conmigo para conseguir a Emmett, o simplemente te emborrachas hasta quedar alcoholizada y dejas que las cosas pasen?
El rostro de Rosalie empezó a moverse convulsivamente. Sus ojos enrojecidos aumentaron de color y se llenaron aún más de lágrimas. -No es muy amable lo que acabas de decir.
-La gente lleva demasiado tiempo siendo amable contigo. Todos los miembros de la familia hacen caso omiso de tu enfermedad.
-No tengo una...
-Tienes una enfermedad, Rosalie. El alcoholismo es una enfermedad.
-¡No soy una alcohólica! -chilló llorando, repitiendo las negativas que su propia madre utilizó durante años-. Me tomo unas copas...
-No, bebes para emborracharte, y te mantienes en ese estado. Te autocompadeces continuamente y, después, te preguntas porqué tu marido persigue a otras mujeres. Mírate. Estás hecha un asco. ¿Te sorprende que Emmett no se interese por ti?
Rosalie intentó aferrarse a la manilla de la puerta. -No tengo porqué quedarme aquí y oír todo esto.
-Sí, sí tienes que hacerlo. -Dándole la vuelta a la situación, Bella la sujetó por el brazo e impidió que se marchara-. Ya es hora de que alguien te cuente la verdad, de que te haga despertar un poco. A tu marido no lo ha robado nadie; tú fuiste quien lo apartó de tu lado.
-¡Eso no es verdad! Me juró que no fue por culpa mía por lo que se había marchado.
-¿Marchado?
Rosalie la miró desconcertada.
-¿No te acuerdas, Jessica? Poco después de que tú y Edward se casaron.
-Yo..., claro que me acuerdo -farfulló Bella-. Estuvo fuera unos...
-Seis meses - completó Rosalie, con gran tristeza-. Los seis meses más largos de mi vida. No sabía dónde estaba, qué estaba haciendo, si volvería alguna vez.
-Pero volvió.
-Dijo que necesitaba un poco de tiempo para aclarar algunas cosas. Estaba soportando muchas presiones.
-¿Cómo qué?
Hizo un gesto de impotencia y desamparo. -Oh, las expectativas de Carlisle con el despacho de abogados, la campaña de Edward, mi problema con el alcohol, lo de Alice.
-Alice necesita una madre, Rosalie.
Sonrió sin alegría. -Pero no a mí. Me odia.
-¿Cómo lo sabes? ¿Cómo sabes lo que piensa de cualquier cosa? ¿Hablas con ella alguna vez?
-Lo intento -gimió-. Es imposible.
-Ella cree que nadie la quiere. -Bella soltó un breve suspiro-. Y puede que tenga razón.
-Yo la quiero -protestó con firmeza Rosalie-. Le he dado todo lo que ha querido.
-Le permitiste todos los caprichos para mantenerla ocupada y para que su educación no interfiriera con tus copas. Te lamentas por dos hijos que perdiste, en lugar de hacerlo por el que tienes.
Rosalie mencionó lo de los niños que había perdido la noche en que salió a la luz el aborto de Jessica. Después, Bella se enteró de los detalles por Alice. Gran parte de la infelicidad de Rosalie resultaba comprensible. Bella se inclinó sobre el asiento del coche, intentando que Rosalie la escuchara.
-Alice está jugando con fuego. Te necesita. Necesita a su padre. Necesita una mano dura. Si a Emmett no le preocupara tanto lo de tu bebida, quizá dedicaría más tiempo a hacer de padre. No lo sé. Pero sí sé que, si no haces algo, y pronto, seguirá comportándose de la misma manera, seguirá haciendo cosas extravagantes para conseguir que le hagan caso. Uno de estos días irá demasiado lejos y acabará mal.
Rosalie se apartó un mechón de cabello lacio y se puso a la defensiva.
-Alice siempre ha sido problemática, más de lo que somos capaces de aguantar Emmett y yo. Tiene una personalidad muy dominante. Lo único que hace es comportarse como una adolescente, eso es todo.
-¿De verdad? ¿Una adolescente? ¿Sabes que llegó a casa la otra noche después de haber recibido una paliza de un tipo que se ligó en un bar? Pues sí -subrayó, cuando vio que Rosalie empalidecía de incredulidad- Me estoy comportando como una psicóloga aficionada, pero creo que Alice piensa que no se merece nada mejor. Cree que no se merece que la quieran porque nunca nadie la ha querido, aunque ha intentado por todos los medios conseguir su atención.
-Eso no es cierto -rechazó Rosalie, negando tercamente con la cabeza. ,
-Me temo que sí es cierto. Y todavía hay más. -Decidió dejar de mostrarse precavida. Al fin y al cabo, estaba intentando salvarle la vida a la chica-. Se está acostando con Jasper Withlock.
-No te creo -susurró Rosalie-. Le lleva tantos años que podría ser su padre.
-La vi abandonar su habitación en el hotel de Houston hace un par de semanas.
-Eso no significa que...
-Era el amanecer, Rosalie. Con sólo mirarla se veía lo que había estado haciendo toda la noche. Tengo razones para creer que el asunto sigue.
-Él no haría una cosa así.
Que Rosalie no cuestionara la moralidad de su hija, sino la del amigo de la familia resultaba un comentario triste.
-Lo está haciendo.
Rosalie tardó unos minutos en asimilar la información, después miró a Bella con ojos iracundos.
-Buena eres tú para tirarle piedras a mi hija.
-No me has entendido. No juzgo la moralidad de tu hija, estoy preocupada por ella. ¿Crees que a un hombre como a Jasper le interesa para algo más que para el sexo? A la luz de su amistad con Edward, ¿crees que continuará está relación durante algún tiempo o que dejará que se convierta en algo más importante? No. Lo que realmente me preocupa es que Alice cree que está enamorada y, si él la abandona, el rechazo sólo servirá para aumentar la baja opinión que tiene de sí misma.
Rosalie se echó a reír con ironía. -Si algo tiene mi hija es una gran opinión de sí misma.
-¿Por eso anda liándose con desconocidos y deja que le peguen? ¿Por eso va de un hombre a otro y permite que la usen para cualquier cosa? ¿Por eso ha escogido a un hombre que nunca será para ella?,-Movió la cabeza en sentido negativo-. No, Alice no se quiere nada a sí misma. Se está castigando por ser una persona incapaz de inspirar amor.
Rosalie continuó estrujando el ya desmenuzado pañuelo de papel. En voz baja comentó:
-Nunca he podido controlarla.
-Porque eres incapaz de controlarte tú misma.
-Eres cruel, Jessica.
Bella tuvo ganas de agarrar a la mujer y sacudirla.
Quería decirle: "no, no soy cruel, no lo soy; sólo te estoy diciendo esto por tu propio bien." En cambio, contestó como lo hubiera hecho Jessica: -Simplemente estoy cansada de que todo el mundo me culpe por el mal estado de tu matrimonio. Haz de esposa a Emmett y deja de llorar.
-¿Para qué serviría? -preguntó descorazonada-. Emmett me odia.
-¿Por qué dices eso?
-Ya sabes por qué. Porque cree que le mentí para casarme con él. Yo de verdad creía que estaba embarazada. Se me había retrasado.
-Si Emmett te odiara -argumentó Bella-, ¿crees que hubiera seguido casado contigo durante todos estos años? ¿Habría vuelto después de una separación de seis meses?
-Si Carlisle le obligaba, sí -repuso con tristeza.
Ah, Emmett siempre hacía lo que le decía su padre. Estaba unido a su mujer por deber, no por amor. Él era el caballo de carga; Edward, el pura raza. El desequilibrio podía llegar a engendrar mucho odio.
Quizá Emmett hubiera encontrado finalmente una forma de vengarse de su hermano y de aquellos padres que favorecían a ese hermano.
Bella consideró a Rosalie desde un punto de vista distinto y admitió que quizás ella también se diese a la bebida si se encontrara con un matrimonio sin amor y que permanecía unido simplemente por órdenes del patriarca. La situación resultaba especialmente desmoralizante para Rosalie, que evidentemente amaba mucho a Emmett.
-Toma. -Sacó un pañuelo de papel limpio del bolso y se lo pasó a Rosalie-. Límpiate los ojos. Ponte un poco de carmín. - Justo cuando terminaba, Alice abrió la puerta del coche y se metió dentro.
Se sentó en uno de los asientos plegables delante de las dos mujeres. -¡Dios, esta campaña ya duele el trasero! Mira cómo me ha dejado el cabello el viento.
Rosalie miró a Bella con cierta inseguridad. Ésta mantuvo una expresión impasible. Rosalie se armó de coraje y se volvió hacia su hija.
-No deberías utilizar ese lenguaje, Alice.
-¿Por qué no?
-Porque no es correcto en una señorita, por eso.
-¿Una señorita? De acuerdo, mamá -comentó, con un guiño descarado-. Tú sigue engañándote, y tómate una copa mientras lo haces. -Desenvolvió un trozo de chicle y se lo metió en la boca-. ¿Cuánto tiempo más va a durar esto? ¿Dónde está la radio en este trasto?
-Preferiría que no la pusieras, Alice -dijo Bella-. Despertará a Nessie.
Maldijo en voz baja y se puso a entrechocar las puntas de sus botas de color rojo.
-Tendrás que ponerte algo más apropiado para el mitin de esta noche -le advirtió Rosalie, mirando los bien formados, pero desnudos muslos de su hija.
Alice echó los brazos por el asiento de detrás. -¿Ah, sí? Pues no tengo nada apropiado. Gracias a Dios.
-Cuando regresemos al hotel, repasaré lo que has traído y veré...
-¡Por un carajo, no harás eso! -exclamó Alice-. Me pondré lo que me dé la gana. Además, ya te he dicho que no tengo nada...
-¿Por qué no van las dos de compras esta tarde? -Ambas se quedaron mirando a Bella, claramente sorprendidas por la repentina propuesta-. Estoy segura de que encontrarías un vestido apropiado, y que a la vez fuera moderno. Yo no puedo ir, claro está, pero las dos podrían tomar un taxi e ir a una galería comercial mientras a Edward le hacen la entrevista para la televisión. De hecho -añadió, notando su vacilación-, yo tengo una lista de cosas que podrían traerme si van.
-¿Quién ha dicho que voy a ir? -preguntó Alice, enfadada.
-¿Te gustaría, Alice? - Alice miró rápidamente a su madre, que había hablado en voz baja, casi con timidez. Estaba claramente sorprendida. Se veía desconfianza en los ojos, pero también curiosidad. Bella detectó una ligera vulnerabilidad tras esa fachada mundana.
-¿Por qué no vamos? -insistió Rosalie con voz temblorosa-. Hace años que no hemos hecho algo así juntas. Quizá yo también me compre un vestido nuevo, si me ayudas a escogerlo.-
Se abrieron los labios de Alice, como si estuviera a punto de rechazar la idea. Sin embargo, después de dudarlo unos segundos, retomó la actitud de "me importa un rábano."
-Claro, si quieres, iré. ¿Por qué no?
Miró por la ventanilla y vio a Jasper conduciendo al grupo de nuevo hacia la limusina. Agregó: -Con toda seguridad no hay nada mejor que hacer.
Debo decir que adoré la charla que Bella le dio a Rose, a veces esta bueno dejar de lado el orgullo y escuchar nuestros propios errores para ver donde fallamos. Creo que esto puede servir mucho en la relación Rose-Alice-Emmett.
Y Jasper? Quien se dispone a darle una patada en el culo por idiota, ninguna mujer merece ser tratada asi!
凸(^_^)凸
**Me preguntaron cuantos capítulos son, y la respuesta es: 50 + el epilogo!**
Gracias a quienes me leen cada capitulo, a quienes comenzaron a leerme ahora, a quienes siempre me dejan esos comentarios que me hacen reir, en fin, gracias a todas ustedes que hacen que haga malabares para actualizar seguido!
Nos leemos pronto!
Actualizo el jueves 21!
๑۩۞۩๑
#Andre!#
